Terrorismo de Estado
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LOS CUENTOS DEL CONTADOR PARTNOY
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Terrorismo de Estado
ALMACEN DE RAMOS GENERALES
Donde hay yeguas, potros nacen
El Refugio
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Terrorismo de Estado
   
LA EJECUCION DE CONRADO CUCIT

En los días en que soplaba el viento norte éste arrastraba el “cardo ruso” que rodaba por el camino de Mayor Buratovich a Teniente Origone donde, luego de cruzar la calle en su carrera por el descampado, lo seguían otros cardos hasta llegar a un alambrado que los detenía y se amontonaban formando un cerco compacto. Aquel era un paisaje monótono de grises y tierra, donde arena y soledad hacían correr el silbido monocorde de una música que nunca cesaba. La ruta por la que transitaban los vehículos era de una sola huella y si se encontraban dos coches avanzando en sentido contrario uno debía cederle el paso al otro. Para asentar la arena movediza y poder avanzar sin encajarse, se esparcía sobre la calle pasto seco, paja vizcachera y matas de olivo silvestre formando un piso firme. Cuando algún vehículo no tenía éxito en su intento de avanzar y se hundía en la arena, había que destrabarlo con palas para sacarlo de la encajadura y los pasajeros de los coches que iban detrás se bajaban para empujar al que estaba detenido. Los que se proclamaban pilotos de la conducción en arenales decían que era conveniente desinflar los neumáticos para que el coche se afirmara mejor; y que se hacía necesario tomar velocidad en “segunda marcha” procurando mover el volante de manera tal que las ruedas de adelante no se salieran de la huella. La distancia de veinte kilómetros entre Mayor Buratovich y Teniente Origone demandaba dos horas para recorrerla. Para poder pasar cuando había un vehículo encajado salvando este escollo había que subir por el costado escalando los médanos que encajonaban el camino. Por ese sitio el piso estaba menos movido y era mas firme, sin embargo, al llegar a lo alto de la loma tenía que evitar un desplazamiento lateral para no tumbar el vehículo. Entre los dos pueblos, en la mitad del camino, el poder erosivo del viento y la falta de lluvias- durante largo tiempo- fundaron un médano movedizo muy difícil de atravesar. A este lugar se lo conocía como “la tranquera de Sierra”, porque justo allí se encontraba la entrada del campo de dicho dueño.

Corría el año 1938, era un domingo por la noche, en aquel día se había votado en la Provincia de Buenos Aires para elegir gobernador. representantes al congreso, intendente municipal e integrantes de consejo deliberante. Un coche avanzaba en dirección a Teniente Origone, yendo a una velocidad lo suficientemente rápida como para poder sobrepasar la curva frente a la tranquera de Sierra. A esa hora no había viento y la humedad de la noche mejoraba las condiciones del terreno; la arena estaba más asentada ya que nadie transitaba, por lo que su conductor, quien conocía todos los secretos de aquella geografía, se desplazaba con gran seguridad. Iba en viaje de regreso a su casa sin ninguna preocupación cuando se cruzaron en su camino tres personas que saliendo de su escondite le apuntaron con armas de fuego y le obligaron a que se detenga. Uno de ellos dirigió el caño del fusil a la ventanilla y con voz de mando le exigió: ¡ pronto, quiero la urna! El conductor respondió: ¿de qué me habla? Déme la urna con los votos - le contestó el otro. Pensando que lo estaban confundiendo con otra persona el conductor le dijo: Yo soy Jacobo Kogan, vivo en Teniente Origone, me conocen por “Feter” ella es mi esposa, se llama “Menije”, estamos en camino a nuestra casa, y no sé nada de lo que me está pidiendo. El que lo estaba apuntando con el fusil, al darse cuenta que en la obscuridad de la noche se habían equivocado de persona le dijo: Nosotros lo estamos esperando a Conrado ¿no lo vio en el camino? ¡ No!!! no lo he visto - contestó Feter. Después que el otro le indicó que siguiera, Feter arrancó partiendo con marcha veloz. Le restaba pasar un tramo pesado del arenal y aceleró la marcha para salvar el último médano de arena. Cuando cruzaba el paso a nivel de entrada al pueblo, se encontró con Conrado que estaba cargando nafta en el único surtidor que había en el camino. Enseguida reconoció su automóvil marca Buick color borravino, el que se destacaba por la elegancia de su línea y por que no había otro igual en toda la zona. Feter, de inmediato, se detuvo para conversar con Conrado de quien era amigo para contarle que frente a la tranquera de Sierra tres tipos con armas lo pararon porque lo confundieron con él y le apuntaron exigiéndole que les entregara la urna con los votos. Este, que tenía confianza en la discreción de Kogan, le relató lo que había sucedido con aquella gente. Le dijo: ¡los jodí a los del partido conservador! La autoridad que tenía a cargo el acto electoral de hoy domingo, me contrató para transportar las urnas con los votos de Mayor Buratovich a Médanos, donde se hará el recuento de todo el partido de Villarino. El Delegado Municipal me dió las instrucciones. Me dijo que parara frente a lo de Sierra donde estarían esperándome para hacer el cambio de urna. Yo debía entregarles la que traía y ellos me darían otra que sería la que tendría que lleva a Médanos. Como la cosa no me gustó porque se estaba cometiendo un fraude electoral, no pasé por donde ellos estaban esperándome y tomé por el camino que va por Romero Chico y llegué a Medanos para cumplir con el encargue sin prestarme a la maniobra . Kogan lo miró a Conrado con respeto y lo saludó dándole una palmada en el hombro, a la vez de aconsejarle que regresara por donde había ido, porque todavía lo estarían esperando los matones. Luego, en el momento de despedirlo, le insistió que no se descuidara.

Al día siguiente se reunieron los integrantes del comité del Partido Conservador de Mayor Buratovich donde ya estaba la información respecto a que habían perdido. El resultado los puso furiosos y todos coincidieron con que había que castigar a Conrado por haberse burlado de ellos. Resolvieron, encomendarle a Manolo , allí presente, que se encargara de darle “a ese cabrón de Conrado la lección que se merecía para que aprenda que con nosotros no se juega”.

Cuando pasaron dos semanas del episodio de las urnas era un día lunes y Conrado tenía que hacer el trabajo de transporte de pasajeros de Mayor Buratovich a Bahía Blanca . Partió de la casa donde vivía, el Hotel de sus padres ubicado frente a la estación del ferrocarril a las siete de la mañana. Tenía que levantar un solo pasajero, quien lo esperaría en su casa ,distante media cuadra del hotel y ubicada sobre esa misma calle. Cuando éste subió emprendieron el viaje transitando por la calle de salida y pasando por el frente de la estación, luego dejaron atrás el destacamento policial y cuando cruzaban el paso a nivel ubicado en el norte de la localidad, el “ gordo Arroyo”, como era el nombre del pasajero, le pide que regrese para retirar un documento que había olvidado en su casa. Vuelven al lugar de partida donde el pasajero desciende y entra a su casa.

Mientras el conductor esperaba el retorno del cliente, no apagó la marcha del motor de su coche y no oyó los pasos de Manolo que se acercaba, ni tampoco lo vió porque aquel estaba escondido detrás de un cerco de ligustros al acecho de su víctima. El agresor sigilosamente llegó hasta el coche estacionado y desde la ventanilla trasera atacó por la espalda a Conrado, que estaba sentado en el asiento delantero. Llevaba un revólver en la mano con el que le tiró dos tiros al tiempo que le dijo: “esto es para que sepas que con nosotros no se juega” y luego, extrayendo otro revólver del bolsillo de su saco disparó dos tiros al aire y lo arrojó al interior del coche donde está el conductor. Ante lo inesperado y sorpresivo del ataque Conrado no tuvo tiempo de reaccionar y aturdido por los impactos de bala su cabeza cae encima del volante donde se apoya hasta caer sobre el asiento del automóvil, inconsciente y perdiendo sangre por las heridas.
Cuando al rato llegó al lugar del hecho la policía junto, con el médico del destacamento, Conrado ya había muerto y lo condujeron a la sala de primeros auxilios donde le hicieron el reconocimiento procesal. La policía secuestró el auto Buick color borravino y lo estacionó en el patio de la comisaría.

La madre de la víctima se enteró de lo sucedido y se acercó al sitio del crimen llorando desconsoladamente a la vez que repetía gritando : “asesinaron a mi hijo! Fue Manolo el que lo mato por encargo de los del partido conservador. Todos ellos son unos mafiosos! Lo mataron en venganza porque Conrado no se prestó a la maniobra que prepararon de cambiar la urnas. Por eso lo mataron. Conrado me contó que él no siguió las instrucciones recibidas de los Conservadores para hacer el fraude con los votos. Son todos unos tramposos asesinos los que mataron a mi hijo. El era un hombre decente. Con su acento italiano “la nona” como la llamaban cariñosamente en el pueblo, no dejaba de acusar desde el mismo sitio del crimen a los asesinos de su hijo. Esta fue su denuncia. No cabían ni la resignación por la pérdida ni tampoco el perdón para los que habían ejecutado a Conrado Cucit y por esto su madre estaba allí nombrando públicamente a los responsables de su muerte.

El asesino actuó acatando órdenes de sus superiores, lo que era un trabajo de “obediencia debida”, que son los actos de servicio para cuyo cumplimiento quien los ordena le exige a quien los realiza que proceda con “lealtad incondicional”, aunque se viole la ley y los principios de convivencia social.

Falseando los hechos: En la reconstrucción del crimen que hizo la policía en el acta que labró, no fueron llamados a declarar dos testigos que presenciaron el crimen desde la ventana de la casa de enfrente donde paró el auto de Conrado.De modo que se falsearon los hechos reemplazando la verdad por aquellas mentiras que luego, al momento de la sentencia, tuvo a la vista el Juez de Crimen que intervino en el juicio por homicidio que se le siguió a Manolo.

Primera falsedad: Que se trató de un “enfrentamiento” donde Manolo fue atacado por Conrado quien le tiró primero dos tiros que este repelió con su arma. La verdad era que Manolo combinó con el “gordo Arroyo” quien simuló un falso viaje y el posterior olvido de sus documentos coordinando con el asesino el sitio donde esperaría escondido a la víctima. Desde allí éste le tiró de atrás dos tiros pegando los impactos uno en la espalda y el otro en la cabeza de su víctima. El informe del médico que intervino falseó la verdad en su pericia al decir que los impactos fueron adelante siendo que el asesino le tiró desde atrás. Los orificios de balas que la víctima tenía en el frente correspondían a las salidas de los proyectiles y no a su ingreso al cuerpo como decía el médico.

El Juez no ordenó una autopsia a un médico legista independiente. El fiscal de la causa actuó con negligencia profesional al no investigar la realidad de los hechos. Ambos funcionarios dejaron de cumplir con las obligaciones que sus cargos les imponían.

Segunda falsedad: Que la víctima le había tirado primero dos tiros con su arma al victimario. La verdad fue que el revólver que Conrado llevaba en su auto estaba con la carga completa de balas, en el interior de la gaveta del coche, al que la policía lo sustituye por el revólver que traía Manolo y que éste hizo detonar dos veces tirando al aire para simular que había sido atacado primero. Los vecinos que declararon lo hicieron sin haber presenciado los hechos cuando dijeron haber escuchado cuatro tiros. El Juez de la causa no ordenó un informe pericial sobre las armas que secuestró la policía, donde una de ellas no pertenecía a la víctima.

El Juez de Crimen de la Justicia de la Provincia de Buenos Aires falló declarando que Manolo actuó en legítima defensa dictando su libertad.

La madre reclama que se condene al asesino de su hijo: La madre de Conrado le solicita una audiencia al obispo de Bahía Blanca donde le pide que intervenga para que se esclarezcan los hechos y que se investigue la verdad, y se condene al autor de la ejecución de su hijo ordenada por los integrantes del Partido Conservador. Ella reclamaba que se hiciera justicia . El obispo luego de escuchar el relato que la madre de la víctima le hace de la manera como lo mataron, le contesta: “Yo no puedo hacer nada, porque en algo anduvo su hijo que se metió en problemas con la autoridad que gobierna en la Provincia de Buenos Aires”.

**Apuntes de la historia sobre la época: En las elecciones para Gobernador de la Provincia de Buenos Aires del año 1938, fue electo con fraude J. M. Fresco, del Partido Conservador-P.D.N.- Este dictó la Ley de Enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas de la Provincia - enseñanza católica apostólica romana- y derogó la Ley 1420 -de enseñanza laica- Bajo su gobierno se consolida la unidad -Iglesia Católica-Estado Conservador- Las organizaciones fascistas y nacionalistas tienen un enorme poder dentro del Estado. La Ley de Enseñanza religiosa obligatoria (religión católica) provocó discriminación dentro de las aulas donde los alumnos de origen judíos eran agraviados por sus compañeros, la mayoría de las veces, debido a la forma torpe con que se enseñaba la religión en las escuelas. Las maestras encargadas de la asignatura llamada religión , que no era otra cosa que la enseñanza del catecismo, provenían en gran parte de los Colegios de Enseñanza Normal de las congregaciones de hermanas religiosas.

Cardo Ruso o cardo corredor : en latín -Eryngium campestre- otras denominaciones: setero, eringio, barba cabruna