ALMACEN DE RAMOS GENERALES
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LOS CUENTOS DEL CONTADOR PARTNOY
"Llegar a Destino"
"Morir en el Empedrado"
"La Luna Nueva"
"El Loco Flores"
Terrorismo de Estado
ALMACEN DE RAMOS GENERALES
Donde hay yeguas, potros nacen
El Refugio
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ALMACEN DE RAMOS GENERALES
   

LA DECADA INICIADA EN EL 1920

Isaac fue quien le dio impulso, con su inteligencia y su intuición, al almacén de ramos generales que tenía en sociedad con su hermano León en el villorio de Tres Chañares. Con la construcción del ferrocarril del sur el pequeño lugar creció hasta transformarse en un pueblo, al que se le dio el nombre de Mayor Buratovich, en reconocimiento a quien donó las tierras donde se asentaron los rieles ferroviarios que llegaban a dicha estación de trenes. El ferrocarril, comunicó a la Capital Federal con la ciudad de Bahía Blanca, luego extendió su recorrido llegando a las poblaciones de General Daniel Cerri, Ombucta, Teniente Origone, Mayor Buratovich, Hilario Ascasubi, para finalizar en Pedro Luro ubicado en la margen norte del cauce del Río Colorado. Este tramo del ferrocarril seguía una línea paralela a la costa del Océano Atlántico.

Hasta entonces la comunicación por tierra entre Bahía Blanca y las localidades del sur de la Provincia de Buenos Aires eran de riesgoso tránsito. Los automotores no podían avanzar y quedaban encajados en los médanos de arena o corrían el riego de hundirse en los terrenos del salitral existente entre Ombucta y Bahía Blanca. Esto sucedía cada vez que la pleamar hacía desbordar las aguas marinas que se expandían cubriendo el terreno por el que circulaban los vehículos. Quien fuera sorprendido por éste fenómeno corría el riesgo de hundirse en el piso del salitral hasta desaparecer sepultado en el lugar.

Con la construcción del ferrocarril se estableció una comunicación entre el sur de la Provincia de Buenos Aires y el Puerto de Bahía Blanca y ésta unida por un tráfico regular con la Capital Federal. El traslado de pasajeros, el tráfico de la correspondencia, el transporte de la producción de cereales y del ganado y la lana de los ovinos generó riqueza por el impulso económico del intercambio. El abastecimiento de mercancías para el consumo se estableció en forma orgánica y regular, ya que en cada una de las localidades había una estación del ferrocarril donde los trenes hacían escala en forma permanente.

El almacén de ramos generales de los hermanos Partnoy cumplía con una necesidad dentro de la economía que surgió en el lugar, que se abasteció de los productos provenientes de otras zonas del país como así también de los importados y proveyó de los cereales que se producían en la región a los consumidores de otros mercados. La producción agropecuaria se tranportaba por el ferrocarril hasta el puerto de Ingeniero White, donde se embarcaban los cereales con destino al extranjero. Además, se había habilitado un muelle- planchada en la costa marítima frente al pueblo de Ombucta donde se exportaban cereales. En la localidad de General Cerri, también llamada Cuatreros o Aguará, había un puerto por el que exportaban las carnes del frigorífico Sansinena. Durante los años de la primera guerra mundial 1914/18, el volumen de las exportaciones de carnes y trigo hacia Europa había crecido rápidamente, con lo que el desarrollo económico de la región recibió un impulso acelerado sin interrupciones ni retrocesos que incrementó la euforia allí existente. Había una burguesía conformada por los dueños de las tierras y los inmigrantes que llegaron al país escapando de la miseria en que vivían en su terruño El caso de los hermanos Partnoy tenía diferentes matices ya que ellos llegaron huyendo de la discriminación racial y religiosa que sufrían los judíos en las comunidades de Besarabia

Terminada la guerra, Europa había padecido graves consecuencias que se sintieron en el período post-belico donde conjuntamente con el dolor causado por la pérdida de vidas se estaba atravesando por situaciones de desastre con la economía totalmente destruída. Hubo que empezar a reconstruir todo lo que se había perdido en la cruenta guerra donde nada quedó en pie; por todas partes se veian escombros y cenizas en un paisaje de desolación y dolor. Se carecía de alimentos al haberse paralizado la producción. y tuvieron que adquirirlos en otros sitios. Argentina fue una fuente de aprovisionamiento de carnes, cereales, lanas animales en pie (ovejas, vacas, caballos)

El almacén de los hermanos Partnoy fue creciendo con la incorporación de nuevas actividades operativas. Siendo la más importante la compra y el acopio de los cereales que producía la zona. El acopio de cereales consistía en una operativa donde el agricultor le remitía el trigo, cebada, avena, centeno y otros productos al acopiador en consignación, quien los almacenaba en los galpones que tenía el ferrocarril en la estación ferroviaria. Estos espacios eran alquilados a los comerciantes acopiadores quienes se encargaban de su conservación hasta que el productor diera la orden de venderlos. En tales circunstancias el acopiador se los ofrecía al comerciante mayorista en granos, quien era el que los exportaba al extranjero. El precio que se pagaba al productor se acordaba en el momento en que el decidiera vender. Se concretaba la venta donde el acopiador actuaba como intermediario entre el exportador y el agricultor. Era una práctica comercial que el dinero de la venta, que correspondía al agricultor, no fuera retirado por este, quien lo dejaba en el almacén de ramos generales para pagar las deudas que tenía pendientes. Allí se establecía una relación comercial donde el almacén de ramos generales le proveía al productor de las mercancias que necesitaba durante todo el año y del cual retiraba el dinero que necesitaba. Una vez recogida su cosecha ésta era comercializada por medio del almacén de ramos generales.

Con el tiempo, viendo que sus actividades prosperaban, decidieron ampliar el negocio con la incorporación de nuevos rubros en su explotación comercial. Ellos fueron: la habilitación del bar, en un salón de cuatrocientos metros cuadrados con mesas de billar y una cancha de juego de bochas. En el salón actuaban grupos musicales, números de variedades y grupos de teatro; los conjuntos de artistas que recorrían los pueblos del interior, hacían su presentación en horario nocturno , donde el acceso a la función era gratuito. Una vez por semana se exhibían películas. El bar, además de su actividad principal, la de despacho de bebidas , cumplía una función social de entretenimiento al que concurrían familias. Otra actividad comercial , fue el negocio de faenamiento y venta de carnes. Además de las actividades comerciales, adquirieron un establecimetno de campo en el que producían cereales y la crianza de hacienda vacuna.

Todas las actividades se desenvolvieron bien produciendo su explotación buenos resultados. La economía agropecuaria recibía la contribución de un ciclo de lluvias regulares y de clima que favorecía la obtención de buenas cosechas de cereales con un rendimiento y buena calidad de la producción. La explotación de hacienda vacuna y lanar se desarrollaba sin inconvenientes, donde el estado sanitario del ganado era bueno y sin que se produjeran inconvenientes por pestes. El estado de las pasturas aseguraba un buen crecimiento y el engorde de los animales. El precio de los cereales y del ganado compensaba los gastos de explotación. La economía general del país estaba creciendo en forma regular sin observarse obstáculos ni adversidades que hicieran peligrar el buen desarrollo de un ciclo de prosperidad. Estos fueron los años de las vacas gordas con una constante económica sin que se registraran obstáculos donde el ciclo fuese negativo. Estos factores le dieron un empuje favorable a la actividad empresaria de los hermanos Isaac y Leon Partnoy, sin que tuvieran problemas para la renovación de la existencia de mercaderías, en recuperar el cobro de los créditos otorgados a sus clientes, en cumplir con el pago regular de las obligaciones a sus proveedores y bancos, en contar con una cantidad suficiente de dinero depositado en los bancos y en la caja que les permitía afrontar los gastos en sueldos al personal, los impuestos y otros gastos generales sin tener problemas financieros. Esta situación cómoda en el manejo de las finanzas les aseguraba disponer de buen crédito y buenas oportunidades para el desenvolvimiento comercial y no tener que acudir a fuentes de financiamiento que les creara un endeudamiento.

LA SEQUIA

Después del ciclo de prosperidad, años de bonanza, llegó el tiempo del desastre. Los años de las vacas flacas, como se los nombra en los pasajes bíblicos a los períodos de crisis. Este ciclo comenzó trayendo su espiral de depresión con estancamiento persistente, del cual no resultaba factible salir, provocado por la quiebra de la economía mundial, la que se anunció en los países de occidente entre los años 1929/1930. La crisis mundial de la economía exterioriza su primer estallido con las corridas bancarias provocadas por el retiro compulsivo, con signos de una histeria colectiva, de los depositantes bancarios en sus cuentas corrientes, quienes acudieron a solicitar el dinero que poseían en los bancos de la ciudad de Nueva York donde los bancos no tenían el dinero disponible para entregar a sus clientes; esta carencia dio lugar a que se creara la crisis de confianza pública por el riesgo de perder el dinero depositado.

Al mismo tiempo que este fenómeno trascendió, llegó el estallido de los mercados bursátiles de los grandes centros financieros, siendo el primero en caer el de Wall-Street, que es el mercado de valores o bien “Bolsa de Nueva York”. Por tal motivo, se perdió la confianza en las corporaciones financieras que negociaban con los papeles que se cotizaban en la bolsa. Este impacto expandió rápidamente su onda destructiva como si fuera un reguero de pólvora y comenzó a extenderse por todo el mundo. Esto provocó un crash bancario y avanzó descontrolado, con las quiebras de bancos y de corporaciones financieras, como si fuera una epidemia, sin medicina para atacarla. Además se produjo una rápida caída de precios de los cereales y de todos los productos primarios, llegando a diseminarse en toda la economía capitalista, a lo largo y lo ancho del mundo donde el mayor perjuicio lo sufrió la clase trabajadora al perder sus empleos.

Con la caída de precios de los cereales y de las carnes, se afectó la economía de las regiones que dependían de la exportación de productos primarios de la agricultura.y la ganadería.Este estado de depresión de la economía tuvo su explosión con el crash bancario y la debacle de los mercados de acciones y se fue extendiendo a todos los sectores de la economía.

Habían pasado cinco años desde la radicación de la crisis en todo el sistema económico, cuándo en 1935 se inicia un ciclo de sequía. Este fenómeno de la naturaleza llegó como un azote castigando a la región donde no se produjeron lluvias que lograran un mínimo de humedad en la tierra, a este desastre se le unió otro más, como el de los vientos secos que fueron erosionando las capas fértiles del terreno cultivable. En esta condiciones se hacía imposible trabajar la tierra para ser sembrada, porque no tenía un mínimo de humedad para permitir que ésta pudiera ser removida con el arado para luego depositar en los surcos abiertos las semillas para su germinación. El ganado enflaquecía hasta morir por la carencia de pastos en su alimentación. Entre la debacle que produjo la crisis económica y el desastre natural producido por la sequía, vinieron los tiempos difíciles, en los que durante su transcurso los campesinos padecieron las consecuencias de la pobreza hacia la que fueron arrastrados, de la que no tenían forma de salir.

LA BANCARROTA

El invierno del año 1937 fue el más frío que se recuerde, los registros del termómetro marcaron con frecuencia, casi diaria, las temperaturas por debajo del nivel de congelamiento y además, como consecuencia de la falta de lluvias en el verano la tierra estaba reseca y fría. Sobre la superficie del terreno, las marcas del rigor del clima y la sequedad de la atmósfera pudieron dibujar huellas de tal profundidad que semejaban arrugas, marcando la imagen de un paisaje en el que se destacaba la tierra envejecida por su aridez. Las golondrinas que arribaban todos los años en la primavera emigrando del invierno del hemisferio norte, no llegaron como si hubieran conocido la sequía de la región. La atmósfera seca y el rigor del viento norte se hizo dueño del espacio con sus soplos de calor y las ráfagas que cruzaban el espacio llevando una velocidad que muchas veces variaba de 80 hasta 140 kilómetros por hora. En su carrera desenfrenada, éste producía sonidos que se asemejaban a los rugidos de una fiera salvaje que amenazaba con sembrar el terror por su accionar enfurecido. El cardo ruso fue ocupando el terreno moviéndose empujado por el viento que lo arrastraba rodando de un sitio a otro hasta detener su carrera contra un alambrado. Allí se acumulaban hasta derribarlo por la presión que ejercía su peso y por la fuerza persistente del viento que barría con todo obstáculo que encontraba a su paso. Luego seguía el trabajo de la arena que era el material producido por la erosión del suelo reseco, con sus partículas que se movían de un lugar a otro arrastradas por el viento y que se detenían al ser frenada por las paredes que formaban los cardos al amontonarse. De modo que lo cubrían hasta derribarlo por la carga de su peso y la constante presión, pasando al otro lado de la línea del alambrado para seguir su carrera y permitir el paso de la arena, la que se iba acumulando hasta formar grandes médanos, que tapaban la superficie donde poco tiempo atrás habían existido terrenos con cultivos. Estos médanos llegaban a cubrir los tanques australianos, utilizados para almacenar el agua que los molinos de viento extraían del subsuelo. La arena también tapaba las máquinas y los implementos agrícolas que los campesinos dejaban abandonados al emigrar de sus tierras obligados por la sequía que las convirtiera en suelo
árido. Esto se parecia a los médanos movedizos de los grandes desiertos que cubren grandes espacios del planeta tierra.

El viento iniciaba su trabajo demoledor y erosivo de la superficie cultivable y de la voluntad de la gente en las primeras horas del día, antes que el sol se asomara, continuando sin interrupción durante todo la jornada. Luego detenía su furia cuando el Dios Febo decretaba la muerte del día y volvía a reanudar su obra a la mañana siguiente con las primeras luces, con renovada furia sin descanso. Así ocurría este castigo de la naturaleza, día a dia, mes a mes, durante largo tiempo, que parecían que eran siglos por la carga de dramatismo desolador que representaba para la gente.

Las osamentas de las vacas, caballos, ovejas, animales silvestres y los restos aun emplumados de los pájaros que morían por la falta de agua y de alimentos convertían al campo en un extenso cementerio en donde las aves de rapiña celebraban su carnicero ceremonial cada vez que un animal se desplomaba por la debilidad que lo llevara a la muerte

El verano de 1938 llegó sin traer la ansiada lluvia y ya habían transcurrido seis meses sin que el cielo enviara una sola gota de agua que pudiera crear alguna ilusión que la sequía no sería eterna y que alguna vez volvería la humedad al suelo. Los campesinos ocupaban su tiempo de plena ociosidad mirando el firmamento con la obstinada esperanza de descubrir algun indicio de nubes obscuras que descargaran la lluvia. Se decía que a los pobladores, por pasar largo tiempo mirando hacia arriba, se les formaban arrugas en la piel del cuello debajo de la nuca. En la misa de cada domingo el cura oficiante intercalaba entre un sermón y otro la oración de ruego a “nuestro Señor Jesucristo” pidiendo que enviara una lluvia que calmara la sed de agua que tenía la tierra y todas las criaturas vivientes. Se hacían procesiones para pedir por la lluvia. Cuándo llegó la noticia que había un personaje que tenía una máquina que hacía llover, los pobladores hicieron un petitorio a las autoridades para que contrataran a ese superdotado de nombre Baigorri. A mediados del mes de enero de 1939 se produjo un temporal del que no habia precedentes que hubiera sucedido otro igual en el pasado. Al medio día comenzó soplar un viento huracanado arrastrando partículas de tierra que obscurecieron el sol. Era tan intensa la obscuridad que se parecía a una noche cerrada sin el fulgor de las estrellas ni la luminosidad de la luna. Algunos creyeron que había llegado el fin del mundo y comenzaron a rogar con oraciones por la salvación de su alma. Era la hora del almuerzo y reinaba tal obscuridad en el interior de las viviendas que fue necesario encender las luces para iluminarlas.

A medida que transcurrían los días y no se producían lluvias, la situacion de la gente era cada vez más desesperante. Los campesinos carecían de los alimentos básicos como leche y verduras y tampoco forma de conseguir dinero para comprarlos, por lo que ante tal situación optaban en su desesperación por abandonar el lugar sin tener previsto un destino cierto, emigrando con algunas pertenencias y ciertas herramientas aunque no sabían que iban a hacer con ellas en el futuro. Los caballos estaban tan flacos que eran puras esqueleto andante y con su estado deplorable ya no les quedaban energías para tirar de los carruajes, entonces la familia se trasladaba caminando, llevando la escasa carga de sus pertenencias en los carros de manera que los caballos pudieran moverla. Esta situacion de desesperanza que se estaba viviendo los obligaba a huir del lugar, de la misma manera como si se tratara de víctimas de la invasión de un ejercito enemigo.

En el estado de desastre en que se encontaban los chacareros, el almacén de ramos generales sufrió las consecuencias, ante la imposibilidad que sus clientes aportaran algún dinero para reducir el monto que estaban adeudando. Esta situación de quebranto donde no se podía recuperar los créditos de los clientes, repercutía a la vez con el mayor deterioro de las relaciones con los proveedores y con los bancos al no disponer de dinero para cumplir con el pago de las obligaciones que el almacén había contraído, de modo que se producía una reacción en cadena donde eran arrastrados en la caída por el estado de insolvencia en que atravesaba toda la economía de la región.

El comercio competidor que había en la localidad de Mayor Buratovich fue declarado en bancarrota, el Juez comercial ordenó la liquidación de todos sus bienes, para pagarle a los acreedores. Estos dos comercios, Partnoy hermanos y Duarte hermanos, que en los tiempos de bonanza se hacían la competencia para destruirse mutuamente, empleando argucias para quitarse los clientes uno a otro, ahora ante la situación de crisis uno de ellos desapareció y el otro se encontraba entre la espada y la pared, esforzándose para no caer.

Con fin de analizar el estado de las finanzas del negocio y hacer un plan de los recursos disponibles y de la forma de aplicarlos para evitar el descalabro total hacia el que iban en camino, Isaac elaboró un plan de acción, para evaluar cuánto tiempo podría sobrevivir con los recursos que disponia. Para ello, hizo un recuento de todo el dinero que disponía en la caja y en las cuentas corrientes de los Bancos. Luego hizo una estimación de los ingresos de dinero que tendría en los próximos tres meses por ventas de mercaderias del almacen y por las liquidaciones a cobrar en las ventas de cereales a los mayoristas exportadores; hizo un recuento de las cobranzas de lo que le adeudaban los chacareros. De inmediato comprobó como lo venía pensando que no podría seguir en el estado en que se encontraba. Pero no se resignó a aceptar la contundencia de lo que estaba comprobando, y entonces siguio jugando con los números con la esperanza de hallar una solución para sobrevivir.

El no se dio por vencido y siguió pensando encontrar la fórmula mágica que le permitiera salvar el negocio de la bancarrota. Para evaluar la situación analizó la información que tenía en un detalle de obligaciones vencidas por las deudas con los bancos y con los proveedores, luego repasó el pronóstico de sueldos a pagar al personal y gastos generales que se ocasionarían en los próximos tres meses, calculó la cantidad de dinero que necesitaría para reponer las mercaderías y continuar en la actividad comercial. Cuando terminó este juego de números, llegó a la conclusión que la única medicina que podía salvar su negocio de la muerte inmediata, era la obtención de un préstamo de dinero de un banco o de un particular para salir del paso, y esto ya no era posible porque en esas condiciones de quebranto nadie arriesgaría prestarle dinero que no podría recuperar.

Isaac consultó con un abogado, pensando que este le daría la formula mágica donde una solución honorable pudiera evitar la declaración judicial de bancarrota. El abogado le aconsejó reunir a sus acreedores para pedirles la reducción de las deudas y conseguir una prorroga del plazo para pagarlas. Por medio de este salvataje no tendría que presentarse a la Justicia pidiendo un acuerdo con los acreedores, el cual requeriría de un trámite que demandaría mucho tiempo y muy costoso, donde debía pagar de inmediato los gastos del proceso judicial. Luego de consultar a algunos de los acreedores, buscando conocer como considerarían un pedido de reducción de la deuda y de una extensión del plazo para pagarles en cuotas durante seis semestres consecutivos, tuvo la seguridad que sus acreedores, principalmente los bancos no le darían esta oportunidad. Ante la imposibilidad de obtener una ayuda que paliara la crisis, resolvió dejar correr el tiempo, convencido que ninguna otra cosa le quedaba por hacer, con la certeza que solo si ocurriera algun milagro podria salvarlo de la pérdida de todo lo conseguido con el esfuerzo del trabajo sin tregua durante largos años.

Aun cuando la lluvia llegara y terminara el ciclo de sequía y que la economía se repusiera, era tarde para rescatar lo que había perdido, en cuyo caso habría que comenzar de nuevo y eso no le asustaba. Como se resistía a cruzarse de brazos esperando que llegara la salvación entonces buscó la manera de conseguir ingresos mínimos para sobrevivir durante algún tiempo. Vislumbró esa posibilidad alquilando una panaderia que estaba inactiva. Si bien este era un proyecto viable, no bien lo puso en marcha comprobó que los clientes de la panadería no tenían el dinero para comprar el pan. En lugar de que esta actividad fuera una forma de lograr ingresos, por el contrario le provocó mayores gastos aumentando las deudas y tuvo que cerrar la panaderia al poco tiempo de su apertura..

No tuvo ninguna posibilidad de salvarse de aquella situación de insolvencia que había caído y que lo condujo a la declaración judicial de la quiebra por pedido de un acreedor. Este fue el fin del almacen de ramos generales de Isaac y Leon Partnoy en el pueblo de Mayor Buratovich, en junio de 1940.