RAÍCES CULTURALES

 

         En esta sección vamos a ver como, al contrario de lo que mucha gente piensa, la cultura charra es de profundas raíces astur-leonesas. La cultura de Salamanca siempre fue astur-leonesa. La cultura castellana existente hoy día ha sido introducida hace muy poco (es más, las raíces astur-leonesas de nuestra tierra son tan profundas que aun hoy día siguen intentando borrarlas). Estas raíces las podemos ver tanto en los trajes, como la música (con sus instrumentos),... e incluso la lengua.

 

LA VESTIMENTA TRADICIONAL

         Es curioso ver cómo los trajes tradicionales del oeste peninsular, precisamente el territorio que ocupó el Reino de León, tienen un aire “de familia”. Aunque varíen los colores o los materiales con que están hechos, se parecen enormemente y usan prácticamente las mismas prendas.

 

         Así, podemos observar que los trajes, desde Asturias hasta Cáceres (ambas incluidas) son de la misma familia. Todos tienen ese mismo aire familiar (lógicamente, no es igual un traje de Asturias que uno de Cáceres, tampoco exageremos). Y todos tienen una misma prenda, propia del oeste peninsular, llamada  en Salamanca “dengue”, que es una prenda que se cruza por el pecho en forma de aspa.

 

         Si comparamos los trajes femeninos del Reino de León con los castellanos, se nota esa diferencia. Los castellanos ya se nota que “no son de la familia”. Y el “dengue” no existe en los trajes tradicionales castellanos.

 

De izquierda a derecha:mujer del norte de León, bailadores zamoranos y bailadores de Peñaparda (Salamanca). Como se puede ver, todas las mujeres visten el “dengue”

 

         Los trajes masculinos, aunque son más uniformes en todo el territorio peninsular, también tienen su aire familiar. No hay más que comparar los trajes de La Maragatería (provincia de León) con muchos de los trajes masculinos charros. El parecido es asombroso.

 

De izquierda a derecha: mujer de La Alberca (provincia de Salamanca), grupo de La Maragatería (provincia de León) y pareja albercana (La Alberca, Salamanca)

 

         Pero claro, no sólo de trajes vive la cultura tradicional...

 

LA MÚSICA TRADICIONAL

         También la música, dentro de las provincias leonesas, tiene un aire “familiar”. Muchas veces vemos que coinciden ritmos, melodías e incluso letras.

 

         Algunos ritmos es lógico que coincidan, puesto que están extendidos por toda la Península. Por ejemplo, el ritmo de “jota” es similar en toda la Península; el de “pasacalles” también. Pero hay otros ritmos más locales que, curiosamente, sólo se dan en provincias leonesas. Entre ellos quizá el más peculiar sea el ritmo de “charro”, que comparten las provincias de Zamora y Salamanca. Las diferencias entre un “charro alistano” (Zamora) y un “charro verdadero” o un “ajechao” (ambos de la provincia de Salamanca) son mínimas, por no decir prácticamente inexistentes. De la misma familia son los “charros brincaos” (Las Arribes) o las “roscas” (o “picas”).

 

         Además de los ritmos se da mucha coincidencia en las melodías. Así, canciones tan típicamente salmantinas como “La Clara”, “La Montaraza”, “El Tintero de la Hilaria”, “Sindo, el Tamborilero”,... tienen su equivalente (con otra letra) en las provincias leonesas de León y Zamora.

 

No sólo coinciden las melodías. Otras veces donde se ve la similitud es en la letra. Es curioso estar escuchando un disco de un grupo, ya sea de Asturias, de la provincia de León o de Zamora y que venga nuestra madre por detrás diciendo a cada canción: “esa también la cantaba abuela”. Y muchas de nuestras abuelas no pudieron escucharlo ni por la televisión (que no han tenido hasta los hace muy poco o nunca las han tenido) ni por la radio. Si las sabían era porque se las habían transmitido oralmente, de generación en generación...

 

Otras veces, sin más, es la misma canción prácticamente entera. Así, en el “Cancionero del Reino de León” (ver bibliografía) nos encontramos, dentro de la provincia de León, canciones tan conocidas en Salamanca como “En Casa del Tío Vicente”, “El Carbonero”, “Dicen que no me quieres” (... serrana mía, porque soy pobre...), “La Melitona”, “Dónde vas con el carro”, “Sobre tu cunita”, “Zúmbale, zúmbale al pandero”,...

 

 

También ocurre al revés. Por ejemplo, no hay más que comparar la canción “Pastor” que, dentro de la provincia de Salamanca, aparece en el mismo “Cancionero del Reino de León” con la versión grabada por la cantante de tonada asturiana Mariluz Cristóbal Caunedo en su disco “Onde la ñubliña posa”. Es prácticamente la misma canción, una en Asturias y la otra en Salamanca.

 

Incluso la influencia es más profunda, pues todavía hoy día hay canciones documentadas y cantadas en lengua leonesa...

 

LOS INSTRUMENTOS

         No sólo de trajes, ritmos, melodías y letras de canciones vive la cultura tradicional. También tenemos los instrumentos. Me detendré especialmente en dos (que son tres): la gaita charra y el tamboril, y el pandero cuadrado.

 

         La flauta de tres agujeros (en Salamanca, gaita o gaita charra) es un instrumento bastante extendido por toda la Península. ¿Por toda? Bueno, esto no es del todo cierto. Dentro de Castilla sólo se toca en un único pueblo de Guadalajara... Lo que nos lleva a afirmar, sin temor a equivocarnos que la gaita charra (y sus variantes de las provincias de Zamora, León, Asturias, Cáceres, Huelva,...) no es un instrumento castellano. Es curioso ver cómo, dentro de la actual autonomía de Castilla y León, la flauta de tres agujeros sólo se toca en las tres provincias leonesas (o sea: León, Zamora y Salamanca).

 

“El Guinda”,de La Alberca, uno de los grandes tamborileros charros

Mapa de la distribución de la flauta de tres agujeros (en Salamanca, gaita o gaita charra), estraida de la web de Gaita y Tamboril

 

         En la provincia de Salamanca todavía se conserva, milagrosamente, un auténtico tesoro musical: el pandero cuadrado. Actualmente sólo se conserva en el pueblo de Peñaparda (en la Sierra de Gata), aunque antaño también se tocaba en los pueblos vecinos, en las Hurdes cacereñas,... Aunque muchos autores sostienen que es un instrumento de origen árabe, esta afirmación cae por su propio peso pues donde mejor se conserva es, precisamente, donde menos tiempo estuvieron los árabes: Asturias, norte de la provincia de León y Galicia. O sea, que es un instrumento astur-leonés. Y se fue extendiendo de norte a sur, igual que el Reino de León (no olvidemos que Galicia también perteneció al reino astur-leonés). Así, se sigue tocando en Galicia, Asturias, norte de la provincia de León, Peñaparda (Salamanca), Berzocana (Cáceres), Tras-os-Montes, Beira Alta y Beira Baixa (Portugal) y Sierra de Aracena (Huelva). Además, los mayores cuentan que también se tocaba en toda la Sierra de Gata (posiblemente en ambas vertientes, tanto la charra como la cacereña) y en Las Hurdes (norte de Cáceres). No es muy descabellado imaginar que también se tocó en la provincia de Zamora, pues sus vecinos de Tras-os-Montes siguen conservando el instrumento.

 

De izquierda a derecha, panderos cuadrados de Asturias, Beira Baixa (Portugal) y Peñaparda (Salamanca)

 

         Muchos dirán que en Salamanca se toca un instrumento castellano: la dulzaina castellana. Es cierto, y también se toca en León y en Zamora. Sin embargo, este instrumento es de reciente introducción. Voy a citar a José Ramón Cid Cebrián (tamborilero y folklorista de Ciudad Rodrigo, Salamanca). Cuando habla de la dulzaina castellana dice lo siguiente: “Se introdujo en esta zona a finales del siglo pasado (o sea, s. XIX) como instrumento foráneo e introductor de bailes de moda.” O sea, que es un instrumento “ajeno a la tierra”. En Salamanca existía otro tipo de dulzaina: la dulzaina de ganadero. Al hablar de ella, el mismo José Ramón Cid decia: “Siempre se ha considerado a la dulzina como instrumento típico de Castilla y zonas colindantes... Pero existe otro tipo de dulzaina propio de esta zona... No se tañe por personas profesionales,..., sino por pastores y ganaderos. Las melodías son cadenciosas y no llevan acompañamiento de percusión. Se asemeja al puntero o caña de canto de la gaita de odre.” Vuelve a insinuar José Ramón Cid que la dulzaina castellana no es propia de Salamanca (lógico, pues Salamanca es una provincia leonesa). En términos parecidos se expresa Alberto Jambrina Leal (folklorista zamorano) al hablar de la dulzaina en Zamora: “No hay una manera uniforme de tocar la dulzaina en Zamora... En la zona oeste (tierras de Alba, Aliste y Tábara) se pueden todavía encontrar dulzainas rústicas... La dulzaina aquí se hallaba en el medio pastoril, siendo prima hermana de la gaita de fole... En esta zona pervivió más tiempo que la dulzaina se acompañara de tambor o tamboril y no de redoblante o caja...” Es decir, en Zamora y Salamanca existía una dulzaina ganadera que fue desplazada hace poco más de un siglo por la dulzaina castellana, instrumento foráneo en ambas zonas. Seguramente en la provincia de León ocurrió tres cuartos de lo mismo.

 

         Pero no es la dulzaina lo único de la cultura castellana que nos han introducido hace poco y que está desplazando a la verdadera cultura charra, de raíz astur-leonesa...

 

LA LENGUA ASTUR-LEONESA EN SALAMANCA

         Pues sí, en Salamanca, aun hoy día, se conservan hablas astur-leonesas. Esta es la verdadera y tradicional forma de hablar en Salamanca. Desgraciadamente, los esfuerzos llevados a cabo para desprestigiar y arrinconar la lengua astur-leonesa de Salamanca han tenido sus frutos, y han impuesto el castellano como lengua oficial y única para todo el territorio charro, aun existiendo la lengua astur-leonesa, la que desde hace al menos 1000 años siempre se habló en la provincia de Salamanca. La lengua castellana, al igual que la dulzaina castellana, es de reciente introducción... Tan foránea es la lengua castellana en Salamanca como lo puede ser en Asturias, Galicia, País Vasco, Cataluña, Baleares, Canarias,...

 

Mapa de la distribución de las hablas leonesas

 

         Hay gente a la que esto que aquí decimos puede parecerle exagerado. En absoluto. La lengua castellana ha sido impuesta durante todo el siglo XX en las tierras charras. Y, aun así, todavía hay comarcas, como El Rebollar (en la Sierra de Gata), Las Arribes o la Sierra de Francia donde la lengua predominante sigue siendo la astur-leonesa, tantas veces menospreciada, atacada y arrinconada. La lengua astur-leonesa siempre ha sido tenida como “habla de pueblo”, “habla de paletos”, “castellano mal hablado” (cuando ni siquiera es una lengua castellana),... Y eso son los calificativos más “suaves” que han recibido sus hablantes, los que siempre han conservado la verdadera forma de hablar de Salamanca (y, por extensión, de todo el Reino de León). En el resto de provincias leonesas ha ocurrido algo semejante.

 

         Aunque la lengua astur-leonesa no se limita sólo a las zonas nombradas anteriormente (o sea, Sierra de Gata, Sierra de Francia y Las Arribes), sino que su influencia se deja sentir en toda la provincia. No en vano, se habló en la mayor parte de ella, y no hace tanto tiempo...

 

         El mismo fuero de Salamanca está escrito, en su mayor parte, con palabras y expresiones típicamente leonesas como, por ejemplo, “baraya” o “baralla” (en el castellano medieval ers “baraia”, disputa o contienda), el uso de “árbor” (árbol) en femenino (en leonés la palabra árbol, y muchos de sus nombres, son femeninos), “carnestolliendas” (días de Carnaval. Nótese cómo se da la palatización, tan astur-leonesa, de la –l-),... No en vano, es uno de los fueros leoneses de la provincia...

 

         El habla de Salamanca es de raíz astur-leonesa, no castellana. Una prueba es que, hasta hace apenas un siglo en la Sierra de Gata se seguía haciendo el plural femenino en –es: “patates”, “vaques”, “coses”, “gallines”,... Otra prueba más es el nombre de la comarca de Las Arribes (otro femenino en –es. Si fuese un nombre castellano sería Las Arribas o Los Arribes).

 

         Algunas características de las hablas charras de raíz astur-leonesa son:

-         La vocal -o final se cierra en -u como en perru (perro), gatu (gato), otru (otro),...

-         La vocal -e final se cierra en -i como en nochi (noche), calli (calle), lumbri (lumbre),...

-         El grupo consonántico –mb-, que dio en castellano m, se mantiene: lombu (lomo), lambel o lamber (lamer), cambión (camión),...

-         Introducción de una i ante la vocal final: matancia (matanza), segurancia (seguridad), andanciu (epidemia),...

-         Mantenimiento de la –e final etimológica (cerrada en –i): joci o ajoci (hoz), peci (pez), redi (red),...

-         Palatización de n- inicial, como en ñalga (nalga), ñuca (nuca), ñú (nudo),...

-         Palatización de l- inicial (hoy casi desaparecida): llaris (lares)

-         Uso del artículo con el posesivo: el nuestru pueblu (nuestro pueblo), la mi casa (mi casa),...

-         Uso de la preposición “en” junto al gerundio de algunos verbos: en viniendu (viniendo), en llegandu (llegando), en comiendu (comiendo),...

-         Formación del diminutivo con los sufijos –ín e –inu: chiquitín/chiquininu, pequeñín/pequeñinu, chachín/cachinu, pelín,...

 

Es curioso comprobar como, a mediados (y a finales) del s. XX, gran parte de los pueblos de Salamanca conservaban (y conservan) un amplio vocabulario con palabras ajenas al castellano. ¿La razón? Bien simple: porque en esos pueblos siempre se habló una lengua distinta del castellano: la lengua astur-leonesa. En distintos medios (libros, estudios, internet) nos hemos encontrado con vocabularios de los siguientes lugares de la provincia de Salamanca: Barruecopardo, Berrocal de Huebra, Bogajo, Cabeza del Caballo, Calzada de Valdunciel, Cespedosa de Tormes, Cipérez, Hinojosa de Duero, Martín de Yeltes, Montemayor del Río, Navasfrías, El Payo, Peñaparda, Pereña de la Ribera, Robleda, Robledo Hermoso, Salmoral, Sequeros, Villasrubias, Villavieja de Yeltes,... En breve tiempo transcribiremos parte de los vocabularios salmantinos aquí referidos. Lógicamente, esta lista está incompleta pero, marcando estos pueblos en un mapa, podemos hacernos una idea de la extensión de las hablas leonesas en la provincia de Salamanca.

 

Mapa de distribución de los distintos “diccionarios” charros nombrados anteriormente. Nótese cómo se extienden por toda la provincia de Salamanca

 

Como ejemplo del trato que han recibido tanto las hablas leonesas como sus hablantes, vamos a transcribir lo que, en 1953, decía cierto individuo, Secretario de Cespedosa de Tormes, al enumerar algunas palabras usadas en dicho pueblo: “Si bien al elemento relativamente joven, le reconocemos la posesión de alguna cultura e instrucción, bastante superficiales por cierto, aún quedan por aquí muchas personas que pronuncian gran número de palabras de manera impropia. Y así, es muy frecuente oir...” y a partir de ahí enumera ni más ni menos que 72 palabras “mal pronunciadas”. O sea, 72 palabras astur-leonesas. Y eso sin contar que después transcribe 29 nombres propios de persona, también pronunciados “defectuosamente”. Resumiendo, dicho individuo (que tituló su artículo “Palabras mal pronunciadas”) trataba a la gente del pueblo de incultos e ignorantes. Desgraciadamente, hecho harto repetido con los hablantes astur-leoneses por “sabiondos” locales o importados...

 

Otro ejemplo de menosprecio de lo astur-leonés. En un artículo fechado en el año 1900 cierto individuo se refería en los siguientes términos a la forma de nombrar las plantas por parte de los “jardineros y jardineras salmantinas” que cultivan los “jardines rurales”: “... En esta turnée botánica he consignado, respecto a algunas palabras, los <<errores nominales>> en que involuntariamente incurren muchas bellas jardineras salmantinas,... Que aquéllas ignoren el verdadero <<nombre castellano>> de algunas plantas cuando éstas lo tienen conocido,... A desterrar estos <<nombres erróneos>> o cuando menos <<equívocos>>, sustituyéndoles por los verdaderos, ya sean los <<castellanos>> o los <<científicos castellanizados>>, van encaminadas estas notas en pro de la cultura botánica, que deseo a mis lectoras.” Dos comentarios sobre estas líneas. Primero, este individuo deja entrever que los nombres que no sean castellanos (o científicos) no son verdaderos, son “errores” del hablante. Y segunda, dicho individuo trata de incultas (eso sí, cariñosamente) a los jardineras que no usan los términos castellanos.

 

Con esto vemos unos de los métodos más usados para la imposición del castellano: el menosprecio de la lengua astur-leonesa y del hablante astur-leonés. Aparte de otros métodos menos sutiles como el castigo a los niños en las escuelas por usar su lengua astur-leonesa...

 

MÁS CULTURA TRADICIONAL DE RAÍZ ASTUR-LEONESA

         No sólo de trajes, ritmos, melodías, letras de canciones y de la lengua vive la cultura tradicional. Hay muchos ejemplos, en diversos campos, donde todavía se ve la cultura astur-leonesa.

 

         Por ejemplo, en el campo de las fiestas tradicionales. Es curioso ver como todavía existen puebls en la provincia de Salamanca donde los quintos levantan un pino en medio del pueblo para honrar a su patrón, pino por otro lado similar a los “mayos” leoneses...

 

Uno de los “mayos” salmantinos

 

         Es curioso incluso ver cómo en el suroeste de Salamanca (y norte de Cáceres) se conservan juegos de cartas prácticamente iguales que el asturiano “truque”...

 

         Hasta en la provincia de Salamanca tenemos un embutido similar al “botillo” leonés que aquí se llama “banduju”,...

 

         Resumiendo. Las raíces culturales de Salamanca también beben de fuentes astur-leonesas. Salamanca, también por cultura y por tradiciones, es una provincia leonesa. Lo expuesto hasta aquí son sólo unos ejemplos. En la mano de cada cual está el ahondar dentro de ellos. Siempre, claro está, que le interese conocer sus verdaderas raíces, sus raíces astur-leonesas...

 

BIBLIOGRAFÍA

         Lógicamente, todo lo aquí descrito no nos lo hemos inventado nosotros. Aunque algunas cosas son “trabajos de campo” no publicados, otras muchas aparecen en los libros, discos,... Sólo hay que leer (y escuchar) un poco.

 

Libros:

·        ALONSO PASCUAL, JOSÉ. Robleda. Crónica y descripción del lugar. Gráficas Cervantes. Salamanca, 2002

·        CARRIL RAMOS, ÁNGEL. Canciones y romances de Salamanca. Librería Cervantes. Salamanca, 1982

·        CENTRO DE ESTUDIOS SALMANTINOS. Hojas Folklóricas

·        CID CEBRIÁN, JOSÉ RAMÓN. Instrumentos tradicionales de música de la Tierra de Ciudad Rodrigo. Centro de Estudios Mirobrigenses. Ciudad Rodrigo, 1995

·        DE BIZAGORENA, FRANCISCO. Salamanca. Su Historia, su Arte, su Cultura. Imprenta Calatrava. Salamanca, 1964

·        HIDALGO MONTOYA, JUAN. Cancionero del Reino de León. Antonio Carmona, Editor. Madrid, 1978

·        IGLESIAS OVEJERO, ÁNGEL. El habla de El Rebollar. Léxico. Centro de Cultura tradicional. Salamanca. 1990

·        IGLESIAS OVEJERO, ÁNGEL. IGLESIAS GIRAUD, CÉCILE. Romances y Coplas del Rebollar. Centro de Estudios Salmantinos. Salamanca, 1998

·        LEDESMA, DÁMASO. Folk-lore. Cancionero Salmantino. Reedición. Imprenta provincial. Salamanca, 1972

·        REQUEJO, JOSÉ MARÍA. La Alberca, monumento nacional. 3ª Edición. Gráficas Cervantes. Salamanca, 1981

·        SÁNCHEZ AIRES, CASIANO. Breve Reseña Geográfica, Histórica y Estadística del Partido Judicial de Ciudad Rodrigo. Imprenta y Librería de Cástor Iglesias. Salamanca, 1904. Edición facsímil de la Diputación de Salamanca

·        VARIOS. Enciclopedia de los juegos de cartas. Ediciones RobinBook. Barcelona, 1999

·        VARIOS. Fuero de Salamanca. Ediciones Diputación de Salamanca, 1987

·        VARIOS. La Nuestra Tierra. Periódico de información general del País Leonés. León

·        ZAMORA VICENTE, ALONSO. Dialectología Española. Editorial Gredos. Madrid, 1960

 

Discos:

·        Calvo García, Gabriel. Canciones populares de Salamanca. Vaivén, 2000

·        Cancionero Tradicional del Campo de Ciudad Rodrigo. Vol 1. El Campo Charro. Saga, 1984

·        Cancionero Tradicional del Campo de Ciudad Rodrigo. Vol 2. El Rebollar. SAGA, 1985

·        Cancionero Tradicional del Campo de Ciudad Rodrigo. Vols 3 y 4. La Sierra de Francia. SAGA

·        Cantaris Antigus de Roblea. Several Records, 2002

·        Carril Ramos, Ángel. Antología de la Música Tradicional Salmantina. Centro de Cultura Tradicional de Salamanca, 1986

·        Mariluz Cristóbal Caunedo. Onde la ñubliña posa. Fono Astur. 2001

·        Habas verdes. Música tradicional de Zamora. La luna de enero. Several Records, 1993

·        Jambrina Leal, Alberto. La dulzaina en Zamora. SAGA, 1987

·        Parva y Sosiega. Música Tradicional Leonesa. Sones. SAGA, 1994

·        Son del Cordel. Música Tradicional Leonesa. Después de tomar la Parva y en la Sosiega del día. SAGA, 1997

·        Son del Cordel. Música Tradicional Leonesa. Aires que vienen de Arriba. SAGA, 2000

·        Tejedor. Texedores de suaños. RESISTENCIA, 1999

·        Varios. El pandero cuadrado de Peñaparda. Vaivén, 2002

·        Varios. La gaita de odre en la Península y Baleares. Colección “La tradición musical en España”. SAGA, 2000

·        Varios. La música tradicional en Castilla y León. RTVE Música

·        Varios. Zamora. Música tradicional. Vol. 1. SAGA, 1984

 

 

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