RAÍCES HISTÓRICAS

 

         En esta sección vamos a intentar ahondar un poco en las raíces históricas de la provincia de Salamanca. Vamos a recorrer una historia muchas veces olvidada, la historia de Salamanca dentro del Reino de León, la historia que ha hecho a Salamanca lo que es, la historia que explica por qué Salamanca es una provincia leonesa. Intentaremos también desenmascarar falsos mitos que han desvirtuado la historia salmantina. Comencemos nuestro viaje.

 

RESUMEN HASTA LA INVASIÓN ÁRABE

         De la prehistoria salmantina poco se sabe. Ya en época histórica, la provincia de Salamanca estuvo habitada, en su mayor parte, por el pueblo de los Vettones. El origen de este pueblo es confuso: para unos autores era un pueblo celta y, para otros, ya estaba aquí antes de la llegada de los celtas. Ciudades Vettonas fueron, entre otras, Salmantica (Salamanca), Mirobriga (Ciudad Rodrigo), Bletisa (Ledesma), Oronia (ruinas de Irueña, en Fuenteguinaldo),... Es éste el pueblo de los “verracos”, los famosos cerdos o caballos de piedra. Dentro de la provincia de Salamanca, famosos son los “verracos” de Salamanca (el que hasta hace poco estuvo sobre el puente romano y contra el que se lanza el ciego de “El Lazarillo de Tormes”) y Ciudad Rodrigo (situado junto al Parador Nacional). Pero no sólo en Salamanca estuvieron los Vettones. Se han encontrado “verracos”, además de en Salamanca, en las actuales provincias de Segovia, Ávila, Zamora y Cáceres. Ciudad Vettona fue, por ejemplo, Tuegallium (Trujillo). Posteriormente los Vettones fueron arrinconados por los Vacceos, puesto que en algunos autores aparece Salmantica o Helmantica (Salamanca) como ciudad Vaccea. Los Vettones quedaron arrinconados en las sierras de Gata y Gredos.

 

Verraco de Monleón

 

         En el 218 a.C. llegaron a Salamanca las huestes de Aníbal, conquistando la ciudad sin necesidad de lucha. Poco tiempo después entraron las legiones romanas en la Península y, tras las guerras lusitanas (en las que participaron los Vettones) y celtibéricas la provincia pasó a ser parte de la provincia romana de Lusitania. Restos de esta época hay muchos por toda Salamanca, comenzando por el puente romano de Salamanca, pasando por las tres columnas que aparecen en el escudo de Ciudad Rodrigo o la Vía de La Plata, hasta llegar a la fuente romana de Peñaparda o el puente romano sobre el Río Águeda en El Payo.

 

Columnas romanas de Ciudad Rodrigo

 

         Del paso de los Visigodos por Salamanca no quedan muchos restos, aunque antes que ellos llegaron Vándalos y Suevos (la zona oeste de la provincia perteneció, durante un tiempo, al Reino Suevo). Sí quedan, por ejemplo, sarcófagos visigodos en lo que son las ruinas de Irueña (en Fuenteguinaldo). En el 711 d. C. llegaron los árabes a la Península, venciendo al último rey godo, Don Rodrigo. Lo que mucha gente ignora es que Rodrigo no murió en la batalla de Guadalete (o de la Janda), sino que anduvo por tierras charras y, posiblemente, comandó el ejército visigodo que se enfrentó a los árabes en Segoyuela (Sierra de Francia, Salamanca). ¿Murió ahí el rey godo? No se sabe. En torno al año 800 d.C., en tiempos de Alfonso III, rey de Asturias, encontraron la tumba de Rodrigo en Viséu (Portugal).

 

 

SALAMANCA Y EL REINO DE ASTURIAS

         La historia salmantina dentro de los reinos de Asturias primero y León después es larga y profunda, tanto que el hecho de haber pertenecido a estos dos reinos ha hecho de Salamanca lo que es hoy día. Claro, hasta que la gente empezó a olvidar o a avergonzarse de sus verdaderas raíces... Iremos cronológicamente, aunque sin meternos de lleno en la historia de estos dos reinos. Nombraremos sólo los hechos que tienen que ver con la provincia de Salamanca.

 

·        Alfonso I (739-757), rey de Asturias, yerno de Pelayo (casó con su hija Emersinda). En su afán reconquistador llegó, junto a su hermano Fruela, con sus tropas hasta Coria (Cáceres). En el año 763 d.C. reconquistó Letesma o Letesmam (Ledesma a la que, además dio el nombre que hoy día tiene) y Salmantica o Salmanticam (Salamanca). Mucho se ha especulado en la “desertificación” que este rey llevó a cabo del valle del Duero. La opción hoy más aceptada es que lo que hizo fue dejar a dicha zona sin estructura política y militar, pero no sin población. De hecho, varias de las antiguas ciudades Vettonas, que estuvieron pobladas durante esa época.

 

Alfonso I. “Jardines de los Reyes Caudillos de Oviedo”

Imagen de Ledesma (mediados del s. XX), reconquistada y “bautizada” por Alfonso I de Asturias

 

·        El siguiente rey asturiano que pisó tierras charras fue Ordoño I (850-866), que volvió a llegar con sus tropas hasta Coria (Cáceres). En el año 863 Ordoño I vuelve a reconquistar Salamanca, pero poco tiempo después tiene que abandonarla.

 

Ordoño I en un libro de la Biblioteca de la Catedral de Santiago

 

·        Después de Ordoño I reinó en Asturias Alfonso III (866-910), el más importante de los reyes asturianos. Atacó incesantemente a los árabes y avanzó las fronteras del reino hacia el sur. Alfonso III volvió a reconquistar Salamanca pero, como sus antecesores, hubo de renunciar a ella bajo el empuje musulmán.

 

Alfonso III en el “Tumbo A” de la Catedral de Santiago

 

Alfonso III fue el último rey asturiano que llegó hasta tierras charras pues, dos décadas después, y después de varios reyes de corto reinado y de luchas internas, el Reino de Asturias quedó incluido dentro del Reino de León. A Alfonso Froilaz (925-931), hijo de Fruela II, le cabe el honor de ser el último de los reyes de Asturias. En el 931, Ramiro II unió Asturias al Reino de León.

 

 

SALAMANCA Y EL REINO DE LEÓN

         Alfonso III dividió en el 910 el reino entre tres de sus hijos. García I fue el primer rey de León (910-914). Pero, dado su corto reinado y las luchas entre los distintos reinos cristianos, no avanzó en la reconquista, como tampoco hicieron sus sucesores en el trono leonés: Ordoño II (914-924), que reinaba en Galicia desde el 910; Fruela II (924-925), que reinaba en Asturias desde el 910 y, tras éste, Alfonso IV (925-931), hijo de Ordoño II. Así, el primer rey que pudo proseguir con la expansión del joven Reino de León fue Ramiro II.

 

·        Ramiro II (931-950), hijo de Ordoño II, es el rey que más impulso repoblador dio a las tierras charras. En el año 938 vence a Abderramán III en Simancas y, posteriormente, en Alhandega, reconstruyendo lo que los moros habían arrasado. Así, en el año 939 reconquistó y volvió a repoblar, entre otros lugares, Salamanca, Peñaranda (de Bracamonte), Ledesma y Vitigudino. Desgraciadamente, Ramiro II fue uno de los reyes que tuvo que lidiar con el oportunista conde castellano Fernán González, que jugó la doble vía de pactos con cristianos y musulmanes, traicionando repetidas veces a los reyes y tierras del Reino de León.

 

Ramiro II en el “Tumbo A” de la Catedral de Santiago de Compostela

 

·        Después de unos años oscuros, tanto por las traiciones de Fernán González y Sancho II de Castilla, como por los ataques de Almanzor, surgió la figura de Alfonso VI (1065-1109), legítimo heredero del Reinu de León. Bajo su mandato se dio el definitivo impulso repoblador de la provincia de Salamanca. En el año 1085 Alfonso VI reconquista definitivamente Salamanca, le da su Fuero y ordena su repoblación a D. Fruela de León y Raimundo de Borgoña. La procedencia de los repobladores era muy variada. Según el Fuero de Salamanca: Serranos (procedentes de León y Asturias), Castellanos, Mozárabes, Portugaleses (de Portugal), Francos (de Francia), Toreses (¿de Toro, Zamora?) y Bergancianos (¿de El Bierzo, León?). Es curioso ver como el Fuero de Salamanca antepone siempre a los Serranos (de las montañas de León y Asturias) a los castellanos a la hora de llevar el estandarte de la ciudad (art. 290), del cargo de Mayordomo (art. 311), o en la lid (art. 355). Alfonso VI repobló y dio fueros, además, a Ledesma y Ciudad Rodrigo (año 1100, por el Conde Rodríguez Girón, de quien recibe hoy día su nombre la ciudad). A Alfonso VI le tocó lidiar con el héroe mercenario castellano, el Cid, gran guerrero que ayudó a que Sancho II usurpara, durante un tiempo (1065-1072), el trono leonés.

 

Alfonso VI, Rey de León

“Tumbo A” de la Catedral de Santiago

Mapa de la Península en el año 1065, donde aparece el Reino de León que hereda Alfonso VI

 

·        Aproximadamente en el año 1140, bajo el reinado Alfonso VII de León y Castilla empezó la construcción de la Catedral Vieja de Salamanca, siendo Berengario obispo de Salamanca. Alfonso VII (1126-1157) reconquistó Candelario y Béjar para el Reino de León, aunque posteriormente se las regala a Castilla. Este rey leonés también reconquistó y dio fueros a Alba de Tormes.

 

Alfonso VII, rey de León y Castilla

“Torre del Gallo” de la Catedral Vieja de Salamanca

 

·        Fernando II (1157-1188), rey de León, llevó a cabo el último impulso repoblador. Volvió a repoblar y dar fueros a Ledesma y Ciudad Rodrigo. Podemos decir, sin ningún género de duda, que Ciudad Rodrigo le debe gran parte de lo que es hoy día a este gran rey leonés. Fernando II de León, además de repoblarla y darle fueros, nombró a Ciudad Rodrigo sede episcopal, mandó construir la catedral, reconstruyó el puente romano, mandó construir murallas (posteriormente sustituidas por las actuales), le dio el título de civitas,...

 

Fernando II de León

Sello real de Fernando II

Catedral de Ciudad Rodrigo

 

·        Alfonso IX (1157-1230), último rey de León, fue un rey importantísimo para nuestra provincia y, en concreto, para su capital. Podemos afirmar que Salamanca debe todo lo que es hoy día a Alfonso IX de León. En torno al año 1218 fundó la “Escuela de Estudio General de Salamanca”, es decir, la Universidad. También se barajan otras fechas anteriores, como el año 1200 o el 1215, pero la más aceptada ha sido la de 1218. Es precisamente a esta Universidad que creó este rey leonés a la que debe Salamanca su prestigio y su pujanza. Aunque anteriormente, en el año 1179 (también bajo el mandato de Alfonso IX), está documentado en Salamanca el título de Magíster. Además de esto, Alfonso IX volvió a repoblar Alba de Tormes.

 

Alfonso IX, Rey de León y Galicia. Biblioteca de la Catedral de Santiago

Mapa de la evolución del Reino de León. Salamanca pertenece a él desde el s. X

Fachada de la Universidad de Salamanca, fundada por Alfonso IX de León

 

Como curiosidad histórica, Alfonso IX de León fue el primer rey en convocar Cortes. Las primeras Cortes Leonesas se celebraron en León en el año 1188 (décadas antes de las primeras Cortes castellanas, nunca anteriores al 1200).

 

Alfonso IX fue, oficialmente, el último rey de León. Su hijo, Fernando III, reunificará definitivamente los reinos de León y Castilla en el año 1230 (ya reinaba en Castilla desde el 1217).

 

Hasta aquí hemos visto cuánto debe la provincia de Salamanca a los reyes de León. Y todo eso, sin contar las veces que los reyes de León liberaron las tierras charras de manos portuguesas,... Pero, como veremos a partir de ahora, la historia leonesa de Salamanca no se acaba con la “desaparición” del Reino de León.

 

 

LA HISTORIA CONTINUA

         Oficialmente, el Reino de León, dejó de existir el 11 de diciembre del año 1230. Ese día, Fernando III firmó con sus hermanastras Sancha y Dulce, en Valencia de Don Juan, un tratado por las que éstas vendieron sus derechos al trono leonés a cambio de 30.000 maravedíes de renta anual. Sancha y Dulce habían heredado el reino leonés el día 1 de octubre de ese mismo año, por lo que “reinaron” dos meses y 10 días. Pero el hecho de que Fernando III unificara los dos reinos bajo la misma corona no quiere decir que las tierras que antes eran leonesas pasasen a ser castellanas y viceversa. Salamanca, por tanto, seguía siendo tierra leonesa.

 

Fernando III “El Santo”. “Tumbo A” de la Catedral de Santiago

 

         Un primer indicio lo tenemos en la vigencia de los fueros leoneses de Salamanca y otras localidades charras. Se sabe que el fuero de Salamanca (recordemos, un fuero leonés) estuvo vigente durante varios siglos. Las famosas “Partidas” de Alfonso X no fueron sancionadas como ley común hasta el año 1348. Es de suponer que el Fuero de Salamanca estuviese vigente al menos hasta esa fecha. Dicho de otro modo: se siguieron aplicando leyes leonesas al menos hasta el 1348, unos 120 años después de la “desaparición” del Reino de León, al que siempre perteneció Salamanca.

 

         Esto nos lleva a afirmar, sin temor a equivocarnos, que aunque se unieron ambos reinos bajo la misma corona, ambos siguieron conservando su singularidad como tales, sus costumbres y sus leyes al menos hasta medidos del s. XIV. El Reino de León no estaba entonces tan desaparecido como se creía y, al menos en cuanto a la aplicación de leyes propias, sobrevivió a la unión 120 años más de la fecha oficial de su “desaparición”. Dentro de la Península encontramos más casos similares de dos reinos bajo el mismo monarca. El más significativo es el caso de Portugal, que estuvo bajo el gobierno de monarcas españoles casi 60 años: desde Felipe II (1581) hasta Felipe IV (1640, año de independencia real).

 

         Otro indicio de que los Reinos de León y Castilla siguieron separados, aun bajo una misma corona, lo encontramos en el “Privilegio Rodado de donación perpetua del lugar de Fuenteguinaldo”, fechado en el año 1410, bajo el reinado de Juan II (extraído del libro “Los Orígenes de Fuenteguinaldo”, de José Luis Herrero Prado”). En este documento podemos leer lo siguiente: “E yo el sobre d<ic>ho Rey Don Johan, regnante en uno con la Reyna Da. María, mi muger, e con el Príncipe Dn. Enrique mi fijo, en Castilla, en León, en Toledo, en Gallicia, en Sevilla, en Córdoba, en Murcia, en Jahén, en Baeza, en Badajoz, en el Algarve, en Algecira, en Vizcaya, en Molina, otorgo este Previllejo y confirmolo”. Como vemos, el Rey Don Johan (Juan II) tenía perfecta conciencia de que los reinos de León (donde encontramos a la provincia de Salamanca) y Castilla eran, todavía en el año 1410, dos cosas bien distintas.

 

Las sorpresas no acaban ahí. En su enumeración de los testigos al acto encontramos, entre otros, a los siguientes personajes: “D. Álvaro de Luna, Condestable de Castilla, conde de Santistevan; D. Fadrique, tío del Rey, conde de Niebla, vasallo del Rey; ... D. Fr. Cutierre de Sotomaior, Maestre de Alcántara; D. Fr. Rodrigo de Luna, Prior de la Casa de Sant Johan; P<edro> Manrique, Adelantado y Notario m<ai>or del Reino de León, Diego Sarmiento, Adelantado m<ai>or del Reyno de Galicia; Diego de Rivera, Adelantado y Notario m<ai>or del Andalucía; Alfón Janes Faxardo, Adelantado m<ai>or del Reyno de Murcia;...”. La lista es bastante larga, con obispos, arzobispos,... Lo que cabe resaltar es que, como podemos comprobar, en el año 1410 seguía existiendo una entidad llamada Reino de León (donde, por supuesto, nunca dejó de estar Salamanca).

 

Sello del Rey Juan II (imagen extraída del libro “Los orígenes de Fuenteguinaldo)

 

         Una pregunta clave siempre será, ¿hasta cuándo persistió la diferencia entre las tierras leonesas (entre las que se encuentra Salamanca) y las tierras castellanas? Podemos fijarnos ahora en los impuestos de tiempos de los Reyes Católicos. Vamos a fijarnos, especialmente, en uno de ellos: “La moneda forena”. Era éste un impuesto ordinario y directo que provenía del derecho que los reyes tienen por razón de la acuñación de la moneda. Se recaudaba cada 7 años, según las cabezas y la fortuna personal. A los habitantes de la comarca de Ciudad Rodrigo les correspondía pagar 6 maravedíes por cada moneda. La cantidad a pagar en León era de 6 maravedíes a la moneda. Y la cantidad a pagar en Castilla era de 8 maravedíes. ¿A qué se debía esta diferencia en dicho impuesto? No se sabe. Quizá fuese una manera de “comprar” la lealtad de las tierras leonesas al rey castellano, del mismo modo que hoy día el Gobierno Central soborna a catalanes y vascos. Pero el dato más importante de dicho impuesto era el siguiente: las tierras leonesas y las castellanas seguían estando diferenciadas, al menos fiscalmente, a finales del s. XV. Y las tierras de la provincia de Salamanca seguían teniendo la consideración de tierras leonesas...

 

         La historia no acaba ahí, lógicamente. Durante el Antiguo Régimen, siglos XVI al XVIII, España estaba dividida administrativamente en “reinos”. Los reinos de León y Castilla volvían a estar separados. Adivinen dentro de qué reino estaba incluida Salamanca... ¡Premio! Salamanca seguía perteneciendo al Reino de León, como venía sucediendo desde hacía siglos.

 

Mapa de la Península mostrando la incidencia de la peste en el s. XVII

División administrativa de España tras los “Decretos de Nueva Planta” (año 1716)

 

         En el año 1833 se creó la división actual en provincias. El Reino e León quedó dividido en varias provincias, aunque la gran mayoría de su territorio se concentró en cinco: Asturias, León, Zamora, Salamanca y Cáceres, sin olvidar que algunas tierras leonesas quedaron dentro de las provincias de Palencia y Valladolid.

 

         Durante el siglo XX volvemos a disfrutar de unas tierras leonesas “libres”. Nos referimos a la Región Leonesa o Región de León que englobaba a las provincias leonesas de León, Zamora y Salamanca y, en ocasiones, a las parcialmente leonesas de Valladolid y Palencia. Aunque mucha gente tilda esta Región Leonesa como “franquista”, lo cierto es que existió aproximadamente durante 70 años del s. XX (y, como sabemos, Franco estuvo en el poder mucho, pero no tanto). Por lo tanto, la Región Leonesa es tanto anterior como posterior a Franco. Su desaparición oficial se da en enero de 1983, hace apenas 20 años. A partir de entonces, las provincias leonesas quedaron incluidas dentro de la comunidad autónoma de Castilla y León, que es la unión de la Región de León (donde está incluida Salamanca) y de Castilla la Vieja. Las provincias que eran leonesas, las provincias que siempre fueron leonesas (entre ellas Salamanca), siguen siendo leonesas, no se han vuelto castellanas.

 

Mapa de la Península a mediados del s. XX. La Región de León estaba formada por 5 provincias: León, Zamora Salamanca, Valladolid y Palencia

Guía “Michelín” del año 2000 con León, Zamora y Salamanca como Región de León

 

 

LA FALSA INTERPRETACIÓN DE LA REVUELTA COMUNERA

         Como mucha gente sabe, entre los años 1520 y 1521 tuvo lugar la revuelta comunera contra el recién llegado rey Carlos I. La revuelta se ha conocido con el nombre de “Comunidades de Castilla”. Mucha gente ha querido ver en ello el que las ciudades que en esta revuelta participaron son ciudades castellanas. Nada más lejos de la realidad. De ser esto cierto, serían castellanas ciudades como Alicante, Murcia, Sevilla, Jaén,... ciudades a las que, evidentemente, nadie con dos dedos de frente llamaría castellanas. En cambio sí que se ha intentado colgar el cartel de castellanas a otras ciudades que participaron en esta revuelta. Evidentemente, estas ciudades, que nunca fueron castellanas, tampoco lo fueron por participar en esta revuelta. Nos referimos a las ciudades pertenecientes al Reino de León: León, Zamora, Toro, Salamanca y Ciudad Rodrigo.

 

Mapa de la Revuelta de los Comuneros, donde se ve cuán ancha era Castilla

 

         El nombre de “Comunidades de Castilla” no obedece a que las ciudades que participasen fuesen castellanas (pues hemos visto que muchas de ellas no lo eran, entre ellas las 5 ciudades leonesas que participaron). La revuelta se llamó así por desarrollarse dentro del territorio de la Corona de Castilla. Dicho territorio comprendía, además de la verdadera Castilla, territorios como Galicia, Extremadura, Andalucía, País Vasco, Asturias,... territorios que, como salta a la vista, no son castellanos pese a estar incluidos dentro de la Corona de Castilla. Lo mismo que León (León, Zamora y Salamanca). Las ciudades leonesas fueron leonesas antes y después de la revuelta comunera. El hecho de llamarlas castellanas es un simple ejercicio de dejadez. Porque LEÓN, ZAMORA y SALAMANCA siempre fueron y son hoy día tierras LEONESAS.

 

 

RECUPERACIÓN DE LAS RAÍCES Y LA AUTONOMÍA LEONESA: EL MOVIMIENTO LEONESISTA

         Hoy día sigue habiendo diferencias entre las provincias leonesas y las castellanas. El hecho de que la capital de la autonomía se encuentre en una provincia castellana levantó ampollas en las provincias leonesas, especialmente en León. Y mucho más teniendo en cuenta que la capital de dicha provincia castellana, Valladolid, es la gran beneficiada de la actual situación. Por ello con el paso de los años han ido surgiendo diversos movimientos regionalistas y nacionalistas que intentan recuperar la identidad leonesa y la autonomía leonesa. Entre ellos podemos destacar: PREPAL (Partido Regionalista del País Leonés), G.A.L. (Grupo Autonómico Leonés), UNLE-UPL (Unión Leonesista-Unión del Pueblo Leonés),...

 

 

         Hoy día los principales exponentes de este movimiento leonesista se encarna en el partido político UPL (Unión del Pueblo Leonés), con gran raigambre en la provincia de León y en plena expansión hacia Zamora, que pide la autonomía para las tres provincias leonesas (León Zamora y Salamanca). Le siguen la organización juvenil Conceyu Xoven, que pide la independencia para el País Leonés, que únicamente incluye a las provincias de León y Zamora, y las tierras portuguesas de Miranda do Douro. Un representante histórico del movimiento leonesista es el PREPAL (Partido Regionalista del País Leonés), que pide la autonomía para las provincias de León, Zamora y Salamanca. Y, por último, nuestra asociación cultural, “Mesa Divulgativa Leonesa”, que lucha por que no se pierdan las raíces astur-leonesas de la provincia de Salamanca, por que se reconozca la identidad leonesa de la provincia charra.

 

 

         Lógicamente, todo lo hasta aquí reseñado no nos lo hemos inventado nosotros, sino que viene en los libros, que ahí están para el que quiera investigar.

 

·        AGUADO BLEYE, PEDRO. Manual de Historia de España. Espasa-Calpe. Madrid, 1947-1954

·        ALONSO PASCUAL, JOSÉ. Robleda. Crónica y descripción del lugar. Gráficas Cervantes. Salamanca, 2002

·        BERNAL ESTÉVEZ, ÁNGEL. El Concejo de Ciudad Rodrigo y su tierra durante el siglo XV. Ediciones Diputación de Salamanca. Salamanca, 1990

·        CASARIEGO, JESÚS E. Crónicas de los Reinos de Asturias y León. Editorial Everes. León, 1985

·        DE BIZAGORENA, FRANCISCO. Salamanca, su Historia, su Arte, su Cultura. Imprenta Calatrava. Salamanca, 1964

·        HERRERO PRADO, JOSÉ LUIS. Los orígenes de Fuenteguinaldo. Mileto Ediciones. Madrid, 2002

·        IGLESIAS OVEJERO, ÁNGEL. El habla de El Rebollar. Léxico. Centro de Cultura tradicional. Salamanca. 1990

·        LUCAS ALONSO, ALEJANDRO. El Rey Don Rodrigo y la Cava en la Sierra de Francia. EURORA Artes Gráficas. Salamanca, 1993

·        MARTÍN BENITO, JOSÉ IGNACIO Y JUAN CARLOS. Pehistoria y romanización de la Tierra de Ciudad Rodrigo. Centro de Estudios Mirobrigenses. Ciudad Rodrigo, 1994

·        Padre CÉSAR MORÁN. Reseña Histórico Artística de la Provincia de Salamanca. Universidad de Salamanca. Salamanca, 1946

·        SANTOS YANGUAS, JUAN. Los Pueblos de la España Antigua. Historia 16. Madrid, 1989

·        VARIOS. Crónica de España. Plaza & Janés Editores. Esplugues de Llobregat, Barcelona, 1988

·        VARIOS. Enciclopedia Grado Medio. Editorial Escuela Española. Madrid, 1962

·        VARIOS. Fuero de Salamanca. Ediciones Diputación de Salamanca, 1987

·        VARIOS. Geografía e Historia de España. Grupo Anaya. 1987

·        VARIOS. Gran Enciclopedia Universal. Asuri de Ediciones, 1982

·        VARIOS. Guía Michelón nº 441 “España Noroeste”. Michelín. Francia 2000

·        VARIOS. Guía de Salamanca. El País-Aguilar. Madrid, 1990

·        VARIOS. Guía de Salamanca hoy. Grupo Anaya. Madrid, 1991

·        VARIOS. Historia de Castilla y León. Ediciones Páramo. Madrid, 1989

·        VARIOS. La Nuestra Tierra. Periódico de información general del País Leonés.

·        VARIOS. Pueblos de España. Ediciones Rueda J.M. Madrid, 1995

 

 

VOLVER