Novena
de San Antonio de Padua por Don Rufino Bombín Núñez
Año
1938
Martes primero
Coro: Si su poder sobrehumano al muerto le infunde vida;
Resp: Dichosa el alma perdida, que da de Antonio en las
manos
En las aguas de un torrente
ocho niños se bañaban;
y, cuando, alegres, jugaban,
se ahogaron en la corriente.
Mas San Antonio, clemente,
les tornó a la vida sanos.
Dichosa.. etc...
Si del sepulcro la losa
a tu imperio se levanta,
y ante tu grandeza tanta
la muerte huye presurosa;
haz que renazca, gloriosa,
nuestra virtud de cristianos..
Dichosa.. etc...
Martes segundo
Coro: Ser de las sectas terror fue tu corona triunfal
Resp.: Antonio, luz celestial, Destierra el sectario error
Como la luz de la aurora
disipa la niebla oscura,
así en Antonio fulgura
la doctrina salvadora;
y con ciencia redentora,
que enciende divino ardor
Antonio etc... etc..
Insensible al argumento,
la secta no le escuchaba;
mas San Antonio probaba
la verdad con el portento:
los peces son instrumento,
y el animal sin razón.
Antonio etc... etc...
Martes tercero
Coro: Cuando te hiera la vida, acude a su protección:
Resp: Que Antonio en toda ocasión deja el alma socorrida
Cuando a prisión encadena
a nuestra alma Lucifer,
Antonio, con su poder,
rompe la dura cadena;
y, con la calma serena,
infunde la paz perdida.
Que Antonio etc.. etc...
Es Antonio malla dura,
donde se embotan, parados,
los dardos envenenados,
con que Satán nos tortura.
Acude a él con fe pura
cuando te sangre la herida.
Que Antonio etc.. etc..
Martes cuarto
Coro: Si en todo humano desvelo eres de remedio el don;
Resp.: Antonio, con gran razón ciframos en ti el
consuelo
Cesa en su acción pertinaz
toda morbosa dolencia;
y donde calla la ciencia,
él es remedio eficaz;
porque a tan gran santidad
le dio tal poder el Cielo
Antonio.. etc...
El ahuyenta los gemidos;
calma pechos angustiados;
cura miembros lacerados
y restituye sentidos.
Si a todos los doloridos
consoló tu amante celo...
Antonio.. etc...
Martes quinto
Coro: La luz de tus oraciones es faro del navegante
Resp.: Sed norte, Antonio, brillante, en el mar de tentaciones
Cuando, en ronca catarata,
la mar ruge procelosa,
y al barco, en lucha angustiosa,
en su piélago maltrata,
de Antonio la imagen grata
aplaca las convulsiones
Sed norte etc. etc..
Cual frágil barquilla rota,
surca nuestra alma la vida,
en mil escollos perdida,
con que la maldad la azota.
Si invicta energía brota
de tus santas bendiciones;
Sed norte etc. etc..
Martes sexto
Coro: Si al que se halla encadenado le libras de su aflicción
Resp.: Libra, Antonio, al corazón de los yerros del
pecado
Cuando en injusta sentencia
gime el débil oprimido,
se ve pronto socorrido,
si se acoge a tu clemencia
porque nunca a la inocencia
le fue tu amparo negado
Libra etc. etc...
Cárcel de amargura llena
es ésta mísera vida,
donde nuestra alma afligida
arrastra infernal cadena.
Cuando, transida de pena,
tu ayuda implore, angustiado
Libra etc. etc...
Martes Séptimo
Coro: Si el milagro haces brotar para encontrar lo perdido;
Resp.: Luego Antonio esclarecido con vos perder es ganar
Si se confía a tus manos,
surge el oculto tesoro;
que es tu auxilio rayo de oro,
que ilumina los arcanos;
y los descuidos humanos
haces siempre reparar.
Luego Antonio, etc. etc...
Cuando el alma su hermosura
pierde en el mundo nefando;
y, tu amparo suplicando,
busca su antigua blancura;
se lava en tu fuente pura,
y, cual sol, la haces brillar.
Luego Antonio, etc. etc...
Martes Octavo
Coro: Si al que te ama, presuroso, le auguras feliz destino;
Resp.: Amado Antonio divino, anuncianos fin dichoso
Luz potente, que ilumina
del futuro el negro velo,
es tu voz, a la que el Cielo
dio predicción de adivina.
Si tu visión vaticina
el porvenir misterioso,
Amado etc. etc...
Cuando, en la hora postrera,
la muerte venza a la vida,
y el ama piense, afligida,
en el trance que la espera;
en aquella duda fiera
de un fallo triste o glorioso,
Amado, etc. etc...
Martes Noveno
Coro: Nunca vio su ruego vano, quien fue de tu amor en pos
Resp.: Pues quien tiene al Niño Dios todo lo tiene
en su mano
Dios, en su inmensa bondad,
te donó gracias sin cuento:
fue el _______ portento
signo de tu santidad
por eso la Cristiandad
vio tu fulgor soberano
Pues quien etc. etc...
Tomándote por modelo,
tus hijos buscan tu amor,
pensando que tu favor
ha de ser guía hasta el cielo
y vivir, bajo tu celo,
santa vida de cristianos
Pues quien, etc. etc...
Novena
a San Antonio de Padua
Por la señal...
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Amadísimo Protector mío, San Antonio!
Heme aquí a tus pies, plenamente confiado en tu poderosa intercesión.
Mírame con aquel espíritu de dulce y tierna compasión
con que mirabas a los pobres. ¡Pobre soy yo, Santo mío!
Véome lleno de miserias.
La vida para mí es continua lucha. Pan de
felicidad, de alegría, de salud, de paz, de virtud... ¡cuánto
me hace falta y cuánto espero de tu amorosa protección!
Otórgamela, te lo pido humildemente, para que tu nombre de Taumaturgo
sea nuevamente glorificado. Creo en tu poder, espero en tu bondad, amo
tu corazón de Padre y bendigo a Nuestro Señor, que te hizo
grande en la tierra y en el cielo.
Amén.
RESPONSORIO
Si buscas milagros mira muerte y error desterrados,
miseria y demonio huidos, leprosos y enfermos sanos. El mar sosiega su
ira redímense encarcelados, miembros y bienes perdidos recobran
mozos y ancianos. El peligro se retira los pobres van remediados Cuéntenlo
los socorridos díganlo los paduanos. El mar sosiega su ira... Gloria
al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo. El mar sosiega
su ira... Ruega a Cristo por nosotros Antonio divino y santo; Para que
dignos así de sus promesas seamos.
Amén.
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Alegre, Señor, a vuestra Iglesia la devota y
humilde oración del glorioso San Antonio, vuestro siervo, para que
seamos siempre socorridos en esta vida con los auxilios de la gracia y
merezcamos conseguir después los gozos eternos de la gloria. Por
Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
DÍA PRIMERO. Reflexión: Admirable
fe de San Antonio
La vida de San Antonio es un continuo pregón
de la fe cristiana. Por ella, muy joven, ansía derramar su sangre.
Por ella, se entrega enteramente a Dios en vida santa y perfectísima,
que fue pasmo del mundo, rica en portentos y maravillas. Por ella recorrió
pueblos y ciudades predicando incansable la Palabra divina. Por ella sufrió
humillaciones, sufrimientos y penalidades.
Compara tu vida de fe y la vida de fe de San Antonio.
EJEMPLO: Corría el año 1219. Cinco misioneros franciscanos
pasan por Coimbra camino de Marruecos. Nuestro Santo tuvo ocasión
de conversar con ellos y se encendió en su corazón el ideal
de predicar la Fe en tierras de infieles.
Aquellos misioneros franciscanos llegaron a Marruecos
y sellaron su predicación misionera derramando su sangre por Jesús.
Cuando sus cuerpos destrozados llegaron a Coimbra,
San Antonio recibió el impulso definitivo para abrazar la vida franciscana
y marchar luego a predicar la Fe de Jesucristo. En efecto, tomó
el hábito franciscano y después de la Profesión se
despidió de su patria y se embarcó para Marruecos con el
fin de proclamar su Fe y derramar su sangre por Jesucristo
Breve Meditación.
Pídase la gracia que se desea
conseguir.
Padre nuestro, Ave María
y Gloria.
RESPONSORIO y Oración final.
DÍA SEGUNDO. Reflexión: Esperanza
de San Antonio.
Amó vivamente el Santo esta virtud.
Una vida de sacrificio, en lucha constante contra el infierno,
el mundo y las pasiones sería imposible sin una gran esperanza,
hija de una gran confianza en la bondad divina, en la paternal Providencia
de Dios y en la ayuda constante de su gracia. Por eso, San Antonio jamás
desmayó en su vida de incesante y penoso esfuerzo. ¡Contaba
con Dios!
Humillémonos y contemos, no con nuestras propias
fuerzas, sino con las divinas, esperando siempre en Dios.
EJEMPLO: Nunca Perdió San Antonio de Padua su esperanza y su
confianza en Dios. Ni aún en aquellos trances extremos de su vida
en los que parecía que todo estaba perdido y que no existía
ningún remedio humano. Cuando impulsado por su ideal misionero pisó
las playas africanas, Dios le envió la prueba de unas fuertes calenturas
y dolores que le hicieron guardar cama durante todo un invierno. Reducido
a la impotencia, San Antonio se abandonó confiado en las manos de
Dios.
Cuando más tarde, obedeciendo a sus Superiores, regresaba
a Portugal, una terrible tempestad arrojó su navío a las
costas de Sicilia. En tierra extranjera, lejos de su patria... ni aún
entonces perdió su esperanza y una vez más se arrojó
confiado en los abrazos de Dios.
Breve Meditación...
DÍA TERCERO. Reflexión: Caridad
divina de San Antonio
Elevó el Señor a San Antonio al más alto
grado de perfección y consumó sus virtudes heroicas con un
ardentísimo amor de caridad. Sus biógrafos le comparan con
los serafines. ¿Quién podrá adivinar la ternura de
su amor a Jesús?
Aquella escena en que el Niño Dios se recrea en
los brazos del Santo puede servir para hacernos adivinar sus éxtasis,
sus deliquios, sus ternuras seráficas...
¡Qué ejemplo para mí, frío,
miserable, pobre pecador!...
EJEMPLO: Toda la vida del Santo fue un himno de amor al Señor.
Todas sus caminatas, toda su predicación, todos sus trabajos...
todo lo hizo por amor a Jesús. Y Jesús se lo recompensó
aún en vida con bellísimas apariciones
Cuentan los biógrafos que el Conde Tisso le invitó
a descansar unos días en su castillo. La preparó una habitación
muy apartada para que el Santo pudiera dedicarse con más a sus devociones.
Por casualidad pasó el Conde por allí y
vio un gran resplandor debajo de la puerta. Observó curioso por
la cerradura y ¡oh maravilla!, contempla cómo el Niño
Jesús, rodeado de luz celestial, acaricia y abraza a San Antonio.
Desvanecida la visión, obligó el Santo al
Conde Tisso a que no revelara tal gracia hasta después de su muerte.
Así lo cumplió el Conde.
Breve Meditación...
DÍA CUARTO. Reflexión: Caridad
fraternal de San Antonio
He aquí un Santo cuya vida fue un holocausto de entrañable
amor a los hombres. Puede decirse que toda ella no fue sino una caricia
a los pobres pecadores, a los tristes, a los enfermos, a los atormentados
por las negruras de la miseria...
Y tanto placer debió encontrar el Santo en este amor
fraterno a sus semejantes, que ni la muerte lo interrumpió. Hoy
desde el cielo, como en vida, sigue prodigándonos las mismas caricias
de amor, de ayuda y de compasión.
EJEMPLO: San Antonio de Padua, cuando todavía era estudiante,
pidió licencia para cuidar enfermos. Quiere dedicarse a servir
a los más desamparados. Se levantaba una hora antes para recorrer
las habitaciones de los más imposibilitados. Les lavaba, arreglaba
sus lechos, fregaba la vajilla, preparaba la comida, las medicinas y los
brebajes.
Terminadas las clases bajaba presuroso al hospital y allí
permanecía hasta últimas horas de la tarde. De noche, velaba
hasta altas horas y, con frecuencia, en vísperas de vacación,
pasaba toda la noche en vigilia velando el sueño y presto a llevar
su auxilio y consuelo al que lo necesitara.
Breve Meditación.
DÍA QUINTO. Reflexión: Devoción
de San Antonio a la Virgen María
Los biógrafos del Santo proclaman unánimemente
la tierna devoción que San Antonio de Padua profesaba a María
Santísima. Desde niño y para siempre encontró en el
culto y la devoción a la Virgen el faro luminoso que dirigió
el rumbo de toda su existencia. En su predicación no se cansaba
en publicar las grandezas de María, cantar sus glorias, defender
sus privilegios e inflamar en su amor el corazón de sus oyentes.
EJEMPLO: Hallándose ya el Santo en los últimos momentos
de su vida, gozó de consuelos inefables con la aparición
de la Virgen María, a quien amaba como a su Madre del alma. Próximo
ya a dar el postrer aliento, quiso que sus últimas palabras fuesen
para ella; y así rezó devotamente aquel su himno favorito
que repetía con frecuencia:
¡Oh la más gloriosa de las Vírgenes!
encumbrada sobre las estrellas. Abres las puertas del cielo, para que los
que lloran entren en él.
Breve Meditación...
DÍA SEXTO. Reflexión: Humildad
de San Antonio
También en este Santo y de manera singular
y maravillosa, se cumplió el dicho de Jesucristo: "El que se humilla
será ensalzado". Ocultóse como una violeta; buscó
el retiro, el silencio y, dotado de altísima sabiduría, túvola
oculta, y sólo la obediencia pudo abrir con su llave de oro aquellos
raudales portentosos que hicieron de San Antonio el gran Predicador de
las gentes, el "Arca del Testamento". De cuántos bienes te priva
la soberbia. Sé humilde como San Antonio.
EJEMPLO: En el Capítulo General de la Porziúncula nadie se
acordó de San Antonio. Quedó solo y abandonado. El mismo
tuvo que pasar por la humillación de pedirle al P. Provincial de
Bolonia que le admitiera en su Provincia. El P. Provincial le aceptó
como súbdito suyo y le destinó a un convento perdido en los
bosques en la vertiente del Apenino. Y allí se dedicó a los
menesteres más humildes del convento; barrer, quitar los polvos,
cortar leña para la cocina, fregar los platos y pucheros...
El gran predicador, el insigne teólogo, el taumaturgo
que arrastrará a las masas... cumpliendo los oficios del último
fraile del convento.
Breve Meditación...
DÍA SÉPTIMO. Reflexión:
Pobreza de San Antonio
Nacido en dorada cuna, ante las sonrisas y halagos
del mundo, San Antonio abraza la Orden Franciscana. Hácese hijo
de aquel desposado con la dama Pobreza, San Francisco de Asís; y
como él, síguela por abrojos y espinas, privaciones y sufrimientos,
contento con sus dolorosas y dulces caricias... Su despego del mundo, hizole
rico en bienes celestiales. Trocó el oro de la tierra por el oro
inestimable del amor divino. Despégate de los bienes terrenos, si
verdaderamente quieres salvarte.
EJEMPLO: Hacia el año 1219, nuestro Santo fue encargado de la hospedería
del monasterio de los Padres Agustinos. Por aquel entonces, en un paraje
de olivares muy cercano al monasterio de los Agustinos, los franciscanos
habían fundado un pequeño eremitorio. Uno de aquellos frailes
pobres del eremitorio salía todas las mañanas al pueblo en
busca de limosna para su alimento.
A veces, acudía dicho fraile franciscano al monasterio
agustiniano de la Santa Cruz, donde era recibido como un hermano queridísimo
por el amable hospedero de la Abadía. Aquel fraile menor tan
pobre, tan humilde, tan abnegado y sacrificado subyugó a nuestro
Santo paduano. Aquella vida evangélica de altísima pobreza
que vivían los hijos de San Francisco de Asís le arrastró
con vehemencia y creó en su alma el deseo de ser también
él un hijo pobre del "Pobrecillo de Asís".
Breve Meditación.
DÍA OCTAVO. Reflexión. Obediencia
de San Antonio
La obediencia es la muerte de la propia voluntad
y cuando el hombre _______ a ésta, mata a su mayor enemigo. La voluntad
divina manifestada por los ______ Superiores, obra entonces maravillas
en las almas. San Antonio fue obedientísimo. Lo fue tanto, que a
un acto suyo de obediencia debemos haber descubierto a este nuevo Doctor
de las Gentes. Obedece y humilla tu amor propio: Dios te ensalzará.
EJEMPLO: San Antonio fue durante toda su vida un hijo fiel de la obediencia.
primero en la Orden Agustina y luego en la Orden Franciscana. Por obediencia
aceptó el oficio de hospedero del monasterio de la Santa Cruz de
Coimbra. Por obediencia sacrifica su ideal misionero y se embarca rumbo
a Lisboa. Por obediencia se escondió en el eremitorio de Monte Paulo
para dedicarse a los más humildes menesteres. Por obediencia abandona
aquel santo retiro y se dedica a la predicación. Por obediencia
recorre pueblos y ciudades proclamando el Evangelio. Por obediencia acepta
el nombramiento de Lector de Teología.
Todo lo hizo por obediencia. Es el camino más seguro.
San Antonio, obedeciendo siempre por el Señor, siempre
acertó.
Breve Meditación.
DÍA NOVENO. Reflexión: San
Antonio, Protector de los que sufren
Todo sufrimiento en sus manifestaciones, el
dolor del pecado, la pérdida de la salud, la escasez de recursos,
las injustas persecuciones, la ausencia de paz, las hondas preocupaciones,
las grandes tristezas... cuanto puede atenazar el alma ...
fue motivo de compasión para el Santo, fue materia de milagros suyos,
fue blanco de su misericordia. Nada se ocultó ni se oculta a su
corazón compasivo. Acudamos pues a San Antonio con vivísima
confianza.
EJEMPLO: San Antonio de Padua durante su vida y después de su
muerte ha brillado siempre como el Santo Protector de los que sufren. Se
han escrito muchos libros que atestiguan esta faceta misericordiosa del
Santo. Recordemos un hecho de su vida.
Regresaba una tarde San Antonio por una vereda a su convento,
después de haber predicado en un pueblo, cuándo se encontró
con una pobre mujer que sostenía en sus brazos a su hijo tullido.
Postrada en tierra, la pobre mujer le rogaba con gemidos y lágrimas
que le ayudase en aquella desgracia. También el compañero
del Santo le imploró que escuchase los ruegos de aquella pobre mujer.
San Antonio, conmovido, trazó la señal de la Cruz sobre el
cuerpo tullido y el niño quedó curado y regresó a
su casa en compañía de su madre por su propio pie.