Programación: Eugenio Botello Nava.
Capturado por: Jesús Alejandro Arzubide Toriz.

 

CAPITULO PRIMERO

 

 

        Don Tomas Gillow, nació en la Ciudad de Liverpool, Inglaterra, en el seno de una Familia católica. Junto con tres hermanos mas heredaron de su padre una importante fabrica de cerveza y deseando aprender un oficio ingreso muy joven aun, en la relojería y joyería de un señor Roskel, hermano del entonces Obispo católico de Liverpool.

        El aprendizaje fue completo en todos sus tramites, de tal manera , que a los dos años de ingresado fue enviado el joven aprendiz a Nueva York para servirse de consejero y guía, junto con el hijo primogénito del señor Roskel en la sucursal de joyería y relojería que vino a establecerse esta naciente ciudad americana. Al cabo de algún tiempo, don Tomas fue enviado con el mismo encargo a la ciudad de La Habana, Cuba, con participación en las utilidades y ya formando parte de la Sociedad como accionista. Por las irregularidades y riesgos existentes en la capital de Cuba durante esa época, la sucursal fue trasladada a la ciudad de México, situándose en la calle de la Profesa, frente al templo donde ala par que una sólida firma mercantil, fijo don Tomas para siempre su destino, el año de 1819 (véase foto No 01).

        Marcaba el negocio viento en popa y como no había quienes entendieran a la perfección el ramo de joyería y relojería en México, dio aviso don Tomas a Liverpool que necesitaba un auxiliar por lo que le fue enviado el señor don Tomas Phillips, fundador de otra dinastía anglo - mexicana bien conocida, quien junto con el señor Gillow fueron maestros de muy hábiles joyeros y relojeros. La casa matriz de Liverpool admitió mas tarde como socio a un señor de apellido Hunt por lo que el nombre de la razón social se convirtió en la sociedad “Hunt and Roskel” y así la empresa llego a ser una de las mejores y mas acreditadas de Europa y Estados Unidos.


Foto No. 01 Don Tomas Gillow, propietario de la Hacienda de San Antonio Chautla, Padre de Monseñor Gillow.

        La ejemplar conducta del señor Gillow, su honorabilidad mercantil, su trato amable y cortes le granjearon enseguida las más valiosas amistades; y no tuvo escasas influencia el sincero catolicismo de don Tomas para franquearle los salones y merecerle la estimación sincera de las familias mas distinguidas. Fue así como conoció a la señora Marquesa de Selva Nevada, llanada generalmente en México como la señora Pininos.

        Esta dama, conocida en las altas esferas sociales de la Nueva España había enviudado recientemente y de su matrimonio había un varón y una niña a la cual transmitió su titulo nobiliario de Marquesa, Habiendo tratado don Tomas Gillow a la señora Pinillos, Marquesa de Selva Negra, enamorase de la dama y muy pronto contrajeron matrimonio.

        El mayorazgo de Selva Nevada fue fundado sobre la Hacienda de “Tomacoco” que quedaba cerca de Amecameca, teniendo un excelente molino anexo; por la proximidad del volcán Ixtaccihuatl y por estar sus bosques cubiertos de nieve en el invierno, el titulo se definió con el nombre del “MARQUESADO DE SELVA NEVADA”. Se le agrego mas tarde la hacienda de San Antonio Chautla situada en las cercanías de San Martín Texmelucan del estado de Puebla.

        Cuando don Tomas Gillow llego a México, el movimiento separatista de la antigua colonia iniciado en Dolores Hidalgo., parecía que agonizaba; el poder Español como que recobraba confianza y fuerza. Sin embargo, nada mas cierto que en la capital del rico Virreinato se conspiraba por los mismos españoles que habían de depuesto y apresado a Iturrigaray por idéntico motivo, para realizar, aunque con miras diferentes y como obra original la magna empresa acaudillada por el cura Hidalgo, continuada por Morelos y muchos insignes patriotas mas y a la razón sostenida en las montañas del Sur por el indomable Guerrero. Tratándose de un “paracaídas”, según la grafica y graciosa expresión del insigne historiador Rivera y como los conciliábulos eran en el convento llamado Oratorio de San Felipe , anexo al templo de la Profesa; debe haber conocido ahí a los principales autores y actores en la escena final de aquella gigante lucha; el Inquisidor Tirado, el Canónigo Monteagudo, el Auditor Bataler y el instrumento de todos el famoso Coronel Agustín de Iturbide, enseguida proclamador del Plan de Iguala y consumador afortunado, por ultimo de la Independencia Nacional.

        El matrimonio del Sr. Gillow con la señora Marquesa de Selva Nevada, hizo cambiar al señor Gillow de ocupaciones y hábitos como era natural. Dadas las ideas coloniales, era mal visto que el cónyuge de una dama noble se dedicara al comercio o a otro oficio cualquiera. Consagrose en cambio a la agricultura y en este cambio mejoro, no solo sus propios intereses sino también los aportados por su esposa, lo que les dio una muy desahogada posición económica. Como dato curioso de aquellos tiempos, diremos que de Europa le habían remitido al Sr. Gillow una gran cantidad de brillantes amarillos, reputados como anteriores a las aguas claras y que por razón de la novedad se pusieron de moda en la capital de la Nueva España, donde es sabido que sus familias ricas usaron siempre un gran lujo en joyas; llego a tal punto el alboroto, que las mas limpias piedras eran cambiadas por las de color ambarino, lo que produjo grandes utilidades a la casa.

        Cierto día inesperado, cuando la felicidad reinaba completamente en el hogar, la señora Pinillos, Marquesa de Selva Nevada, dejo de existir en forma repentina. Este acontecimiento, muy penoso en verdad causo gran consternación en los medios sociales capitalinos. De esta primera unión del señor Gillow, no hubo descendencia alguna.

        Para colmo de males, poco tiempo después del deceso de la señora , aprecio un testamento, el cual había sido hecho desde en vida del primer esposo de la señora Marquesa y cuyo testamento tenia valor legal, puesto que no había sido cancelado, ni había otro posterior a ese y don Tomas, por lo tanto ,virtualmente quedaba fuera del legado.

        Dos personas de nacionalidad española, aprecian como albaceas de la sucesión y la cuales de inmediato tomaron posesión de los bienes.

        Don Tomas Gillow expuso su situación a dichas personas, tratando, en alguna forma, se le restituyeran sus inversiones, que honradamente había invertido en el marquesado, probando con documentos leales y testigos, su testimonio. Estos señores, sabiendo la ventaja en que se encontraban no quisieron entrar en razones, desechando, terminantemente, toda posibilidad de un arreglo justo. Don Tomas quedaba, ante esta negativa, no precisamente en la ruina; pero si en una situación económica difícil, pues las inversiones fueron cuantiosas.

        Al fallecer la señora Pinillos, don Tomas seguía siendo un hombre muy joven todavía, (el matrimonio había sido de muy poca duración), por lo que pasando un tiempo prudencial de luto, tanto la hija de la señora Marquesa, como don Tomas empezaron a entenderse y en un tiempo relativamente corto se celebro su boda. Esta boda no fue del agrado de los albaceas, quienes veían perdidas sus posiciones en los bienes.

        La señorita Maria J. Zavalza y Gutiérrez, no solo era la heredera de los títulos nobiliarios de su madre sino que junto con su hermano, los únicos herederos de la cuantiosa fortuna. Por lo tanto, los albaceas, disgustados, se enredaron en un tremendo pleito con don Tomas y acusaron a la Marquesa ante el Arzobispado de México, de incapacidad para contraer matrimonio dada su minoría de edad, además del juicio civil en que ya estaban metidos.

        Un mes depuse de haber nacido el primogénito de la señora Marquesa, el Arzobispado fallo concediendo la anulación del matrimonio, dejando al pequeño bajo la patria potestad de don Tomás. El Sr. Gillow no se dio por vencido y siguió luchando tenazmente por lo que consideraba suyo. Unos cuantos años después (parece que hubo una intervención amistosa), llegaron por fin a un acuerdo: los albaceas cedieron en propiedad, dándose este por pagado y finalizando la querella. Don Tomas se conformo, ya que dicha propiedad no valía ni con mucho la inversión que había hecho, dando por terminado el asunto relativo, entro en propiedad de la susodicha hacienda.

        Don Tomas Gillow siguió luchando ante las autoridades eclesiásticas a fin de obtener el reconocimiento de su matrimonio con la señora Marquesa el que definitivamente no consiguió, y un tiempo después, contrajo matrimonio con la señorita Margarita Manzares.

        El primogénito del matrimonio Gillow Zavalza, llego a este mundo débil y enfermizo, por lo cual hubo de prodigarle cuidados muy especiales. Tal suceso acaeció en la ciudad de Puebla, el día 11 de marzo del año 1841, siendo bautizado al día siguiente con los nombres de Eulogio Gregorio, quien andando el tiempo seria una gran figura del clero mexicano, siendo apadrinado por el señor doctor don José Maria Marín y su excelente esposa, los que cuidaron con todo el amor y cariño que hubieran tenido para su primogénito, quien acababa de fallecer hacia poco.

        A principios del año 1850, se presento en la ciudad de Puebla el cólera morbo y fue atacada de esta terrible enfermedad una hijita del doctor Marín; de tal manera se afligió el doctor, que permaneció todo el día al lado de la enfermita. En la noche, se encontró contagiado de la misma enfermedad; diose aviso a varios médicos de la ciudad, quienes acudieron de inmediato aplicando al enfermo diversos tratamientos. Todo resulto inútil, pues a las ocho de la mañana del día siguiente, falleció, habiendo recibido todos los auxilios espirituales y con los sentimientos más fervorosos entrego su alma al creador.

        Una horas después del fallecimiento del doctor Marín, el niño Eulogio Gregorio, empezó a sentir los síntomas de la terrible enfermedad, por lo que la viuda del doctor Marín telegrafió a la capital, dando aviso a don Tomas Gillow de lo sucedido y pidiendo instrucciones sobre el caso. El Sr. Gillow contesto por la misma vía y ordeno que en un coche especial y acompañado por un medico de confianza, el niño fue trasladado a Tlaxcala, con instrucciones de entregarlo al Sr. Ormaechea, gobernador del estado y hermano del ilustrísimo señor Obispo de Tulancingo. La decisión del Sr. Gillow se fundaba en la confianza que tanto como el, como su madre la señora Zavalza, tenia en Nuestra Señora de Ocotlan, a cuya sombra, esperaban que se salvaría.

        (NOTA DEL AUTOR: la zona de Tlaxcala, por designios de Dios. Fue de las poquísimas inmunes al cólera.)

        El señor Gobernador Ormaechea, no puso obstáculos para recibir en su propia en su propia casa al hijo de su hijo íntimo y fue tan evidente el alivio del enfermito, que a los pocos días escribía a don Tomas, dando cuenta del prodigio.

        El año de 1851, celebrose en Londres la Primera Exposición Universal, por lo cual don Tomas Gillow escogió tal acontecimiento para visitar su tierra natal después de muchos años de ausencia y para llevar consigo a su hijo Eulogio Gregorio a fin de que comenzara de una manera formal su educación. Después de muchos días de paseo y consultado con el Padre Jonson, Provincial de los Jesuitas en Londres, sobre cual seria el mejor colegio y el mas apropiado para la educación del niño, se eligió para hacerse cargo del mismo al padre Roberto Newsham, Párroco de Rochester, cerca de Oxford, en donde había tenido una escuela frecuentada por los señores Miguel y Francisco Bush, primeros mexicanos educados en Inglaterra.

        Al despedirse don tomas del padre newsham, le entrego un reloj de oro, con su cadena respectiva, diciéndole que era para Eulogio, debiéndoselo entregar cunado hablase el idioma ingles.

        Cuando Monseñor Gillow cumplía casi ochenta años, en un viaje de regreso a la Patria, encontró en el archivo de la familia, una caja de madera fina conteniendo diversos objetos de la vida pasada y entre ellos, el susodicho reloj y su cadena al darle cuerda con la llavecita correspondiente, camino admirablemente. Conmoviese al encontrar en la misma caja la correspondencia de su padre, ordenada en legajos año con año, de 1852 a 1864.

        Mas de dos años paso el niño en casa del Padre Newsham, los que se dedicaron a preferentemente al aprendizaje del idioma ingles y ala educación física a fin de que se robusteciera para ingresar en un colegio formal. Al transcurrir este tiempo, transformado, se encontraba listo para seguir los estudios regulares. Ingresando al colegio”Stonyhurst”, dirigido por los jesuitas, próximo a Preston y considerando como uno de los mejores colegios católicos de Inglaterra.

 

 

CAPITULO SEGUNDO

 

 

        Aprovechando su periodo de vacaciones el joven Gillow visita algunas universidades europeas; visito la hermosa iglesia de San Antonio de Papua y enseguida los dos conventos de Franciscanos en Asís, con la iglesia anexa que conserva el cuerpo de San Francisco, señalando con las cinco llagas sin faltas la visita al templo de Santa Clara, edificante por su extrema pobreza. Encantado por el espíritu ascético que se respiraba en estos conventos, prosigue su viaje a la mística montaña de la Averna en donde encontró un noviciado de numerosos franciscanos. Deseando satisfacer sus sentimientos piadosos en este convento se inscribió como miembro de la Tercera Orden de San Francisco y fue ceñido con el cordón respectivo.

        Como el joven Gillow tenia ya especificas inclinaciones hacia el sacerdocio y después de consultar con sus maestros Jesuitas de Bélgica, arreglaron, como especial favor con el padre Provincial, que asistiera en Namur al curso de filosofía clásica en latín con los escolásticos de la Compañía, curso que duro tres años. Se dirigió posteriormente a la ciudad Eterna, tocándole presenciar con mucha suerte, una hermosa Semana Santa.

        Habiéndole arreglado el padre Piccirillo una entrevista con Su Santidad Pío IX., en el momento de celebrarse esta, recibió Su Santidad un mensaje en el que se le comunicaba que en la ciudad de Barcelona, España, acababa de fallecer el Ilustrísimo Señor Garza, Arzobispo de México, signando el ocurso el propio Obispo de Barcelona. Este telégrafo fue pasado al señor Gillow por Su Santidad, especialmente por que Monseñor Garza era esperado en Roma para presenciar la canonización de San Felipe de Jesús, a cuyo acto y en forma especial el joven Gillow fue invitado por su santidad.

        En su segunda visita a Roma y después de una segunda audiencia con Su Santidad Pío IX, pudo fácilmente inscribirse como alumno de numero en la Academia Eclesiástica de Nobles, establecimiento privilegiado que se hallaba ubicado frente a la Plaza Minerva en la gran Urbe Latina.

        En el año de 1865, concluidos los estudios teológicos y demás relativos faltaba únicamente su ordenación sacerdotal; regresa el joven Gillow a México. Estando el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. Dr. Don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, Arzobispado de México en Paris confirió al joven Gillow la Tonsura en el templo de San Roque el día de la Asunción de la Santísima Virgen, un día antes de volver a la patria después de un exilio de mas de siete años pasados en su mayor parte en Roma. Esa misma tarde de su Tonsurado el señor Gillow fue invitado a oficiar de Sub - Diacono en la Misa solemne a las tres de tarde, que por privilegio especial se celebrara en Paris todos los años. Esta Misa a que nos referimos dijose en San Roque.

        En el año de 1861, la señora Marquesa de Selva Nevada deseaba ardientemente volver a ver su hijo cosa a la que terminante se opuso don Tomas Gillow alegando que en esos momentos separar al joven Gillow de sus estudios y distraerlo seria sumamente peligroso para su carrera, por lo cual al hacer un viaje a Europa la señora Paulita Gómez de Cortina, Condesa de este titulo, (era viuda ya para entonces del señor Conde de la Cortina celebre literato de la lengua), regresaba a España con su hija doña Joaquina y como era prima hermana de la señora Marquesa de Selva Nevada, aprovecho la ocasión para emprender viaje hasta Cádiz, en donde debería encontrarse con el joven Gillow, previas instrucciones remitida por don Tomas.

        El joven estudiante emprendió desde luego viaje a Cádiz en donde espero bastante tiempo la llegada del barco procedente de Cuba. Cual no seria su sorpresa y su pena cuando la señora Paulita de la Cortina le relato al llegar el barco que en la travesía había fallecido su querida prima.

        Al llegar a La Habana la señora de la Cortina bien conocida en Cuba por su esposo el Conde, presento a su prima ante la sociedad española con su titulo de Marquesa de Selva Nevada. Acababa de desembarcar procedente de playas españolas un regimiento militar que aun no había recibido todavía la bandera, a cuyo efecto tuvo lugar una ceremonia, aprovechando la ocasión de la estancia de la Señora Marquesa para que en solemne ceremonia se efectuase. Esta circunstancia retardo la salida del barco para Cádiz y desgraciadamente la prolongada permanencia en Cuba dio origen para que la señora Marquesa contrajera la terrible enfermedad conocida con el nombre de “vomito”, de la cual falleció al quinto día de haber zarpado el navío.

        Los honores que se hicieron a bordo al cadáver de la Marquesa correspondieron desde luego, a los de su alta alcurnia, disparándose diez y nueve cañonazos al ser lanzados en la inmensidad del océano sus restos, consignando el capitán de la nave, la latitud y longitud del lugar del sepelio.

        Con el equipaje, la señora Cortina entrego al joven Gillow los seis libros nobiliarios relativos al marquesado de Selva Nevada, los cuales se encontraban depositados hasta hace unos años en al ciudad de Oaxaca, junto con otras prendas personales de la distinguida dama. Como dato curioso diremos que la señora Condesa entrego también al joven Gillow, los libros de títulos pertenecientes a la familias Gómez de la Cortina, los cuales correspondían a los condados de la Cortina y Castro, al Marquesado de Montalvo y las Baronías de Perol y de Balbere, con objeto de que los entregase a sus descendientes directos de la Ciudad de Querétaro, lo cual gustoso y a su tiempo cumplió el joven Gillow.

        En noviembre de 1865, desembarco el señor Gillow en Veracruz por lo que don Tomas fue a Puebla a recibir a su hijo amado a quien no veía desde la edad de diez años cuando lo llevo a la exposición Universal de Londres para iniciarse su educación. Al encontrarse los señores Gillow en la ciudad de Puebla, el menor se alojo en el palacio del Obispo Colina, dedicándose durante ocho días a ejercicios espirituales en la Misión de Padres Paulinos a fin de pedir a Dios el final d la obra empezada, lleno de virtudes hizo renuncia de las vanidades del mundo. Así dispuesto, el diligente Prelado le confirió en su capilla particular las Ordenes Sagradas; en un domingo las menores; al martes siguiente el Sub-Diaconado; el jueves, el Diaconado y al siguiente domingo el Presbiterado. En recuerdo de la santa mujer que le trajo al mundo quiso cantar recién ordenado sacerdote su primera misa en el Santuario de Ocotlan, precioso joya del arte plateresco del tiempo colonial y restaurado a todo costo por la señora Marquesa de Selva Nevada, la segunda Misa la canto en el camarín de la milagrosa imagen del propio Santuario y la tercera, para satisfacer a su padre, que deseaba presentarle ante la sociedad metropolitana con el carácter sacerdotal en el templo Mayor de México, ala cual asistió la concurrencia mas numerosa y escogida.

 

 

CAPITULO TERCERO

 

 

        La muerte de la señora Marquesa de Selva Nevada, como ya hemos apuntado, trajo tremendas complicaciones a don Tomas, quien tuvo necesidad de sortear problemas muy difíciles con los albaceas de la sucesión. Enseguida su segundo y tercer matrimonios, el nacimiento de su primer hijo, etc., hicieron que don Tomas Gillow pusiera todo su empeño en rescatar sus inversiones, ya que de otra manera su situación económica hubiese sido la ruina, teniendo que volver a empezar nuevamente desde abajo.

        Por lo tanto, la solución de aceptar las tierras de San Antonio Chautla, de bajo valor a nada, era mejor aceptarlas y liquidar un enojoso asunto, que posiblemente a la larga le hubiese costado mucho dinero y hasta perdido el juicio. Aceptada que fue la proposición y conformes las partes, en forma legal y correcta, la sucesión escrituro y dio posesión a don Toma Gillow de las susodichas tierras quedando al fin como su legitimo propietario.

        Don Tomas, hombre inteligente y preparado, tuvo siempre en mente los problemas de su hacienda y trabajo en ella, pues sabía que era su única salvación; con ahínco, con tesón y con fe, logro hacer con su esfuerzo, un emporio de lo que era casi basura. Empezó por impedir los deslaves de los terrenos con obras de ingeniería. Se dedico a abonar las tierras con el estiércol de las caballerizas propias, después, obtuvo permiso para mandar a recoger el de las hacienda vecinas, cuyos propietarios juzgaban locura, el que don Tomas por su cuenta limpiara sus macheros. Luego fueron los carros a los parajes y mesones de Río Frío y otros lugares en que había diligencias y finalmente, el tren de carros llego al cuartel de San Martín Texmelucan y con sus peones empezaron a aflojar el estiércol acumulado, cargándolo en los carros. Estaba muy avanzada la tarea, cuando el comandante militar entro en escrúpulos por parecerle la operación muy rara, indico que solo permitiría seguir adelante, si se le presentaban el consentimiento de don Tomas por escrito y promesa de no cobrar nada por el trabajo. El oficial escribíosle una carta, que don Tomas conservo siempre con mucho cuidado y en un marco con su vidrio: “ad perpetuam rei memoriam”.

        Para sustituir el viejo arado de madera con punta de hierro, pidió a Inglaterra los mejores fabricados de acero; pero al notar que se gastaban las rejas y aletones rápidamente, favoreció el establecimiento de una fundición en Puebla, dirigida por un señor de nacionalidad inglesa de apellido Marshall, quien llego a obtener una magnifica fortuna y no únicamente por proveer de refacciones agrícolas a rancheros y hacendados, sino porque empezaba a surgir el ramo textil en Puebla y a cuyas fabricas logro refaccionar con sus productos, que en forma inteligente logro igualar a las extranjeras.

        No era conocida en el país aun la pala de hierro, siendo don Tomas el primero en introducirla, para lo cual, hizo un pedido a la “Lyndon” de Birmingham, la de mejor calidad en ese entonces. Cuando los agricultores de “el Valle” empezaron a conocer sus resultados, estos mismos agricultores la introdujeron en sus propios campos, obteniendo rendimientos satisfactorios. Estos nuevos sistemas de trabajo dieron a Chautla un rendimiento excelente, pues según consta, las cosechas de trigo ascendían a la suma de seiscientas a ochocientas cargas de trigo anuales, sin embargo, en el primer año de labor y abono a las tierras, dieron el año de 1848, la suma de mil doscientas cargas de cosecha.

        (NOTA DEL AUTOR.- Estos datos verídicos, me fueron proporcionados por el Sr. Farfán, quien guardaba entre sus archivos un libro “diario” de aquella apoca de la hacienda y que este autor tuvo en sus manos).

        Coincidió ese año con la invasión americana en México y pensando el señor Gillow, que tal invasión se haría por Veracruz y temiendo perder el fruto de sus trabajos si el invasor llegaba a Puebla y tratase de tomar la capital, decidió enviar su cosecha de trigo a México, para lo cual escogió el molino del Rey, en ese tiempo el mas grande de la capital, pensando en que en dicho lugar estarían seguras; sin embargo, los cálculos fallaron a don Tomas, porque precisamente el general Scout y sus tropas, se acuartelaron en dicho Molino del Rey, después del doloroso episodio, en que el honor y el derecho de un pueblo, se vieron nuevamente burlados por la fuerza y el destino.

        El trigo fue consumido todo sirviendo hasta de pasto a las caballerizas; cuando lo supo don Tomas, se apersono ante el general Scott reclamando la correspondiente indemnización. Convencido el general americano de la honorabilidad del Sr. Gillow y aceptando del reclamante el haber depositado cuatro mil cargas de trigo, mismas que en los libros de la hacienda deberían aparecer, trataron el precio de quince pesos carga; la orden al tesorero del ejercito fue dada por el general en un papel cualquiera; pero el tesorero pago religiosamente el dinero al señor Gillow a su presentación.

        Los pueblos de Tepatlaxco, San Rafael, San Lucas y San Matías Tlalancaleca, fueron pueblos muy beneficiados por la Hacienda de Chautla, ya que el señor Gillow, aparte de proporcionarles trabajo en su Hacienda, les proporciono medios para que trabajaran por su cuenta, logrando muchos de ellos independizarse y hacerse pequeños propietarios.

        (NOTA DEL AUTOR.- Dos de mis informantes, corroboraron mi dicho del párrafo anterior).

        Don Tomas Gillow pasó los dos últimos años de su vida en su Hacienda de Chautla rodeado de las atenciones de su hijo, de su hija y de su nietecito. Huía por instinto del ruido y de la sociedad, para consagrarse al trabajo y a una existencia sencilla. Antes de cumplir los 77 años de edad, don Tomas tenia la preocupación de que las “alcayatas”, así les llamaba a los numero siete, le serian fatales y cuando los paso, no volvió a preocuparse jamás por su suerte, pues si en realidad no deseaba la muerte, tampoco le temía, como buen católico que era.

        Monseñor Gillow celebro una gran fiesta cuando don Tomas entraba a los 78 años de edad y a la que fueron invitados todos los empleados y trabajadores de la Hacienda y sus familiares, celebrándose esta fiesta con gran pompa, sin faltar las exquisitas barbacoas, moles y demás platillos, rindiéndose honor a la bella “Xochitl” y en su recuerdo se consumieron buenos cueros desbordantes de neutle.

        Es el año de 1877, que extraña coincidencia, que termina con las temidas alcayatas y este será el ultimo de aquella noble existencia, consagrada al bien, al trabajo y al progreso. Don Tomas Gillow, hombre de empresa y hondamente arraigado en nuestro suelo, dejo de existir cuando le faltaban unos cuantos meses para cumplir los 81 años de edad, a las ocho de la mañana de un día del mes de septiembre de 1877.

        Monseñor Gillow fue un magnifico continuador de la obra de su padre siguiendo sus pasos y mejorando hasta donde era posible hacerlo en aquella época. Adquirió una trilladora, misma que en la exposición de Filadelfia en 1876, adquirió “medalla de oro”, igualmente, se destinaron al Prelado procedentes de Chicago y estados más agrícolas de la Unión, una gran variedad de arados y rastrillos aplicables a diferentes labores; maquinas para sembrar, cultivar y cosechar maíz y trigo, agavillándolo. De la fabrica de Osborne, enviaron una maquina curiosa, cortadora de alfalfa y otra para el trigo y la tercera, una máquina para agavillar trigo por medio de alambre. Por singular coincidencia, en los primeros días en la maquina de amarrar funcionaba en Chautla, un periódico español llegado a México, publicaba un grabado del Rey Alfonso XII, presenciando el funcionamiento, por vez primera, de la misma segadora en España.

        La labor introducida en Chautla por Monseñor no fue puramente material, pues en el orden intelectual y moral realizo notables reformas y adelantos. En la parte material y a fin de simplificar los trabajos del campo y con objeto de introducir economías, evitando perdidas de tiempo, al llevar las yuntas y trabajadores diariamente a los puntos mas lejanos de la Hacienda y con objeto de tener todo bien atendido, dividiese la finca en cinco demarcaciones, como de media legua cada una, constituyéndose cuatro ranchos denominados: Atoyac, Nacatepec, Bella Vista y Atotonilco; ranchos con caserío y oficinas propias, ligados por teléfono al casco central que era Chautla, quinta demarcación, con lo cual se logro la unidad de mando y la perfecta marcha del conjunto. Este sistema de comunicación telefónica fue el primero en el Estado de Puebla, cuando se introdujo el invento en la republica. Cada uno de los citados ranchos, contaba con casas para empleados y trabajadores de dimensiones correctas e higiénicas a la época.

 

CAPITULO CUARTO

 

 

        En el año de 1866, fue de máximos acontecimientos para la familia Gillow.

        Hemos Visto en el capitulo primero, como don Tomas Gillow, contrae nupcias por tercera vez con la señorita Margarita Manzanares al anularse su segundo matrimonio. De esta tercera unión, nació una preciosa niña, bautizada con el nombre de Rosa, llevando los apellidos Gillow y Manzanares. Esta preciosa criatura (dicen que era de una hermosura excepcional), se caso con un apuesto oficial polaco, de nombre Félix Kasuski, de la guardia del Emperador y cuyo padrino de boda, al parecer, fue el Mariscal Bazain; este oficial (Teniente), fue apresado por las fuerzas mexicanas en el año de 1867, al retirarse las tropas invasoras del país, en la ciudad de Puebla y fusilado posteriormente, descansando sus restos en el panteón de “La Piedad” de la misma ciudad.

        De este matrimonio, nació el año de 1866, el día 15 de abril, su primogénito, quien fue bautizado con el nombre de Ignacio, en la propia ciudad de Puebla, lugar de su nacimiento, llevando los apellidos Kasuski y Gillow.

        Por otra parte, en la primavera del mismo año de 1866, el Presbítero Eulogio Gillow se halla por tercera vez en la Ciudad Eterna con el objeto de iniciar nuevos estudios, dando así mayor lustre a su carrera, agregándole la borla del Doctorado en Derecho Canónico.

        Como a los quince días de su llegada a la Academia y de haber sido recibido en audiencia por Su Santidad Pío IX, el sacerdote mexicano tuvo la grata sorpresa de ser llamado al servicio de la Corte Pontificia, honor muy apreciado, con carácter de camarero secreto supernumerario de Su Santidad.

        El servicio de las audiencias Papales, comienza a las diez de la mañana a excepción de los días festivos y consiste en que el camarero supernumerario eclesiástico y civil, quien generalmente ostenta titulo de nobleza y es persona de notoriedad social, en compañía del teniente o jefe de la Guardia Noble se encarga del servicio de la antecámara pontificia o sea la sala inmediata al despacho del Pontífice. Solo los Cardenales y Ministros tienen la entrada libre a la antecámara y las demás personas esperan en el salón contiguo que es la sala del Trono, hasta el momento en que son llamadas audiencia.

 

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        Al sentirse abandonado Maximiliano por el Emperador Napoleón III, quiso abdicar al trono; pero Carlota se interpuso alegando que la abdicación era prematura y que ella iría a Europa y cambiaria, estaba segura, el curso de los sucesos. Napoleón no retiraría sus tropas y el Santo Padre, pensaba ella, por medio de un Concordato, atraería alrededor de la Corona de México a los conservadores resentidos; reafirmando así su prestigio, ya podía el trono ser atacado por los republicanos.

        De todos es sabida la contestación que el Emperador Napoleón dio a Carlota, a pesar de su elocuencia y de poner en juego su ascendencia de los Orleáns; el Emperador, con voz firme en Saint Cloud y en medio de una acalorada argumentación en la que Carlota reclamaba el cumplimiento del Tratado de Miramar, por el que Napoleón se obligaba a sostener el trono de Maximiliano: “Pour le Mexique plus un home et un sou”. (Para México, ya ni un hombre, ni un centavo), el choque nervioso sufrido por la infortunada Carlota al ver que la corona rodaba de sus sienes, fue la causa inmediata que determino la catástrofe de la perdida de la razón.

        (NOTA DEL AUTOR.- Al leer el pasaje anterior, vienen a mi mente las palabras pronunciadas el 10 de Diciembre de 1862, por el Conde de Reus ante el Senado de Madrid; semejantes a la profecía de un vidente que se cumplían al pie de la letra:

        “En México se derramara mucha sangre; los mexicanos verterán la suya a favor de su Independencia y Francia la de sus Hijos por una quimera… los franceses no tendrán mas terreno que el que materialmente pisen y al final, mas tarde o mas temprano, abandonaran al país dejándolo mas perdido que cuando llegaron a el”.)

        De París, marcho la agitada señora a Miramar pasando luego su comitiva a Milán, Padua y Venecia. Cierto día en que un italiano tocaba el organillo dio Carlota en creer, ya empezaba a dar muestras de su locura, que el músico era el general Paulino Lamadrid.

        Posteriormente, ella y su sequito, se pusieron en marcha hacia Madrid, en donde la locura de Carlota se manifestaría en toda su triste realidad.

        De todos es conocida la pifia que Carlota hizo a Monseñor Gillow, quien después de concederle audiencia, a la hora citada, Carlota jugaba en un jardín de Roma.

        Por fin, la audiencia que concedió Pío IX a las personas encargadas de tratar el asunto del Concordato se llevo a cabo, después de algunas vacilaciones de Su Santidad. Los acontecimientos se llevaron así: El día 25 de Abril de 1865, según se supo después, la entrevista fue celebrada en la sala del trono y duro tan poco tiempo que se redujo a una mera formalidad. Así que la comisión se hubo retirado los miembros de la antecámara al rodear a Su Santidad, notaron que estaba sumamente disgustado. (No sabemos las palabras que Su Santidad haya usado, solo sabemos que indignado rechazo el asunto del Concordato).

        Concluiremos este pequeño histórico relato, ya que de todos son conocidas las impertinencias que Carlota, ya en definitiva y pérdida la razón, cometió en el Vaticano.

        Mientras tanto, el Emperador Maximiliano trataba de llegar a una conclusión, pensando que partido seguir a fin de conjurar la tormenta. Retirarse a la vida privada ?... Pero a donde?... Con que elementos?... Con cuales perspectivas?... Sentía el Archiduque el peso de un mundo que se desplomaba sobre sus hombros y en vez de abdicar al trono, posiblemente su amor propio a sus seguidores, lo llevaron a continuar una aventura que al final de cuentas lo llevo al cadalso en el cerro de las Campanas, cumpliéndose la profecía del Conde de Reus.

 

CAPITULO QUINTO

 

 

        Es de todos conocida la intervención que Monseñor Gillow tuvo en la vida civil de México, principalmente durante la presidencia del señor General Porfirio Díaz, como lo fue la construcción de los ferrocarriles, sirviendo como representante personal del Presidente Díaz al lado del Ministro de Fomento, así como en las diferentes organizaciones de las exposiciones y ferias en que en ese tiempo se efectuaron. Trataremos de concretar lo más posible, lo concerniente a Chautla y a Texmelucan.

        Necesitando Puebla el servicio ferrocarrilero con Veracruz por Apizaco, el señor García Teruel solicito y obtuvo la concesión para construir un ramal de Puebla a la estación de San Marcos. Aprovechando entonces la concesión Sangronis, se formo otra línea de Puebla a Veracruz pasando por Perote, Jalapa y San Marcos.

        Por el interés que había tomado el ramal de Puebla a Texmelucan, hablo con don Porfirio y convino en que se le daría la concesión ferrocarrilera de San Martín a Irolo en los llanos de Apan traspasándole la concesión de Puebla a Texmelucan. Asociándose con el Sr. Manuel Romero Rubio, convinieron y obtuvieron que la empresa Sullivan que se declaro “Compañía Constructora de Ferrocarriles en México”, construyera la vía que le traspasamos al terminar la obra y cediéndole gratuitamente el terreno para vía en Chautla en una extensión de diez a doce kilómetros y además el terreno para la formación de la estación de Atotonilco. Como Obsequio, la empresa construyo a kilómetro y medio del caserío de Chautla una bonita estación de bandera y un ramal hasta la huerta de la finca.

        Monseñor Gillow entablo una gran amistad en Roma con don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos desterrado por Comonfort del Obispado de Puebla, vuelto a la patria después con el carácter de Arzobispo de México.

        Conociendo al señor Arzobispo de México las cualidades morales y la gran cultura del Monseñor Gillow al quedar vacante la Mitra de Puebla por fallecimiento de su titular Ilustrísimo Señor Verea, quiso que Monseñor Gillow ascendiera a icho trono para lo cual fue propuesto a Roma.

        Desgraciadamente se suscitaron muchas dificultades y se decidió no postularlo.

        Habiendo quedado vacante la Mitra de Antequera, Oax., Monseñor Gillow acepto su postulación por lo que el día 23 de Mayo de 1887, fue preconizado Obispo de Antequera, Oax., por lo que tan pronto como llegaron de Roma las Bulas lo comunico al Presidente Díaz, quien lo felicito muy efusivamente y comento en broma: “Ahora si no me dejara en Paz Monseñor Gillow, hasta que no tengamos un ferrocarril a Oaxaca”. Al escucharlo Monseñor Gillow exclamo: pues señor presidente, manos a la obra… cuando empezamos los trabajos?, no transcurrió mucho tiempo, por fortuna, en que la capital de Oaxaca quedara unida a Puebla por ferrocarril, pasando por Tehuacan.

        Como dato curioso, por ser poco conocido, diremos que el Presidente Díaz estuvo casado con la señora doña Delfina Ortega Reyes, era Oaxaqueña y perteneciente a una honorable familia fue la madre de Porfirito y de su hermana Luz, casada con don Francisco Rincón Gallardo. Falleció doña Delfina durante el primer periodo presidencial del general Díaz, compartiendo con el, mas penas que halagos por haberle tocado la época de lucha del soldado de la Republica y los comienzos de su carrera agitada y azarosa. Casando en segundas nupcias algunos años después con doña Carmelita Romero Rubio, casándolos Monseñor Gillow.

        La consagración del Prelado Monseñor Gillow efectuase el día 31 de Julio de 1887. Eligio para la ceremonia el templo de La Profesa por las antiguas relaciones de don Tomas con los religiosos de esta Institución, siendo invitado como padrino el general Díaz (Vease foto No. 02).

 


Foto No. 02 Monseñor Gillow, el día de su Consagración Episcopal, Julio 31 de 1887

 

        Huelga decir que la ceremonia fue revestida de una gran solemnidad, fue consagrante el Arzobispo Labastida y Asistente los Obispos de Puebla y Querétaro.

        Arreglados por el Ilustrísimo Monseñor Gillow sus asuntos particulares, el cuidado de sus intereses en México y de sus haciendas cercanas a Texmelucan, después de cantada su primera Misa de Pontifical en el hermoso templo que entonces se estreno en la Hacienda de San Lorenzo, situada en los llanos de Apan perteneciente a su compadre el señor Cleofás Benítez y emprendió la inolvidable expedición a la tierra oaxaqueña.

        Encontrándose en Roma Monseñor Gillow, el 25 de diciembre de 1891, se hizo la erección solemne del Arzobispado de Antequera, siendo elevado el Ilustrísimo señor don Perfecto Amezquita, Obispo de Tabasco, le impuso el Sagrado Palio en la Catedral de Oaxaca , al nuevo Arzobispo, con el ceremonial correspondiente.

 

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        En Chautla, Monseñor Gillow siguió fomentando algunas mejoras, entre ellas, aparte del embellecimiento de los cascos de la finca, (Vease foto No. 3), la comunicación ferrocarrilera de la dirección Central y las parcialidades, aprovechando el sistema de la vía angosta y portátil conocida con el nombre de Dacauville. Se tendieron los rieles en una extensión como de doce kilómetros edificándose los puntos respectivos, entre ellos, uno bastante alto y extenso sobre el río Atoyac y así poder comunicar a Chautla con la estación de Atotonilco que queda en terreno de la finca.

 


Foto No. 3, Entrada principal de la Hacienda. Primer casco de la finca. A la derecha, arcos sobre el viejo camino “Real”.

 

        Con el mismo sistema Decauville se comunico el caserío de Chautla con el plantío de árboles frutales bastante extenso. (Estos árboles frutales eran de magnifica calidad).

        Las cuatro plantas eléctricas, se denominaban: “ventanas”, “Coaxitla”, “Sopilocalco” y “Pinto”.

        La primera planta, de tipo “hidroeléctrico”, en la América Latina, fue la de “Ventanas”, inaugurada el año de 1903, habiéndola instalado el señor ingeniero de nacionalidad inglesa, Harold Rossy (Vease foto No. 4), enseguida se inauguro la de “Coaxitla”, (Vease foto No. 5) y posteriormente las otras dos anteriormente mencionadas.

 


Foto No. 4 Primera planta hidroeléctrica, “Ventanas”, al frente con polainas, su constructor, el ingeniero Harold Rossy.

 


Foto No. 5 segunda planta “Coaxitla”.

 

        Se construyo sobre el río Atoyac, una maciza y costosa presa para aumentar la fuerza de la tercera y cuarta plantas eléctricas, pues siendo de menor altura la caída que de las dos primeras plantas, necesitaban mayor volumen de agua. Consiguiéndose con esto, mover en San Martín Texmelucan, dos fábricas de hilados y tejidos, un molino de trigo en la misma ciudad y otro chico en Chautla; molinos de nixtamal en San Martín, San Rafael Tlanalapan y San Matías Tlalancaleca, así como servicio de alumbrado privado y público en los pueblos del contorno y Texmelucan.

        Deseando que los trabajadores del valle de Texmelucan, gozaron de una construcción científica agrícola por medio de maquinaria y que se ocuparan también en el cultivo de árboles frutales, Monseñor Gillow concibió el proyecto de establecer una escuela agrícola regional que estuviera en conexión con la central establecida en la capital de la Republica y en dicha escuela se estudiaría, según el proyecto del Monseñor, el mejor sistema de plantación de árboles frutales y el exterminio de plagas (Vease foto No. 6).

 


Foto No. 6 Al centro: el castillo pocos días después de ser inaugurado, luce en todo su esplendor. A la derecha: rampa de la huerta al castillo. A la izquierda, abajo: el embarcadero, arriba: Uno de los edificios de la Escuela de Agricultura en construcción.

 

        Construyo el Ilustrísimo señor Gillow sobre el agua de la laguna un hermoso castillo, (ver foto No. 6), provisto de un puente levadizo para comunicarse con los terrenos adyacentes, destinándolo para habitación del profesorado de la escuela agrícola. En las cercanías se construyo, independiente del caserío de Chautla otros tres edificios para alojar a los alumnos, quedando los dormitorios en la parte de arriba, el refectorio y cocina en la parte de abajo. Otro, entre ese edificio y el castillo para guardar la maquinaria y los animales de tiro, levantándose el tercero a corta distancia entre los árboles frutales, teniendo por objeto la formación de diversos museos y laboratorios para la enseñanza de la botánica y experimentos. En la parte alta del castillo se formo un salón de conciertos para agasajar a las visitas del Prelado y a la vez, sirviera para reuniones de los miembros de la Escuela Agrícola. (Vease foto No. 7)

 


Foto No. 7 Salón de Recepciones y de Armas en la planta baja del castillo. Nótese su magnificencia y lujo.

 

        A orillas del río Atoyac y no muy lejos de Chautla, existía un hermoso bosque denominado Sopilocalco, que servia para los días de campo por su amena posición. Al notar el Prelado la existencia de varios manantiales que derramaban sus aguas en el río, quiso aprovechar, formando unas lagunillas artificiales y durante la visita del Obispo de Chiapas, Monseñor Ruiz, fue invitado a bendecir la mayor de estas lagunas y a cuya memoria se le denomina la Chiapaneca.

        Chautla tenia una buena extensión de tierra al otro lado del río Atoyac, compuesta por las faldas del cerro del “Totolquemetl” y el antiguo “Camino Real”, entre México y Puebla que lo atraviesa, denominado: “Tumba Carretas”, extendiéndose hasta los linderos de la finca, por donde quedan los terrenos de Atotonilco. No teniendo agua para riego los terrenos en esa altura, se cubrieron con magueyera, traída la planta desde los Llanos de Apan. Después de varios años de perseverancia en el cultivo de almacigas en terreno bien abonado, llego la ocasión en que el trasplante de maguey de cinco cuartas, alcanzo el numero de quince mil en el año y los tinacales establecidos en los ranchos de Atotonilco, Nacatepec y Atoyac, llegaron a producir en la venta de pulque, de quinientos a seiscientos pesos semanarios.

        Al otro lado del camino de entrada, se construyo un gran podridero a fin de conservar los macheros siempre limpios y recoger toda la basura y ceniza de las casas particulares. La construcción del podridero fue de tal manera combinada; en el fondo llevaba un plan en declive que concentraba los líquidos en un punto dado y allí se coloco, encima de una columna de mampostería, hueca en el interior, una bomba de madera y extraer con ella dichos líquidos, regando frecuentemente la basura seca y los residuos de la paja que quedaba en una era cercana, después de trillar las semillas, convirtiendo todo el conjunto en un abono de primerísima calidad.

        El plantío del “Chile Mulato”, fue una de las fuentes de ingreso en “el Valle” de San Martín Texmelucan, llegando a ser el abono tan cotizado, que los vecinos de los pueblos barrían de continuo los caminos, llegando a cotizarse a precios muy altos, cuando escaseaba. Este sistema de trabajo fue traído por don Tomas Gillow, enseñando a trabajarlo.

        Los agricultores de la región obtuvieron pingues ganancias con este sistema de cultivo y hasta la fecha, la calidad y sabor de los chiles de esta región, jamás ha podido ser igualada.

 

 

CAPITULO SEXTO

 

 

        Es innegable que los señores Gillow fueron gente de progreso y coadyuvaron en su tiempo, al bienestar de la sociedad que los rodeaba. A su llegada a México, don Tomas enseña a jóvenes mexicanos el difícil arte de la joyería y la relojería y de esa época a la fecha, sus alumnos y sucesores han dado renombre a México en el extranjero. Mas tarde, convertido en agricultor, no solo ayuda y da buen trato a sus servidores, sino que en la medida de sus posibilidades, los hace pequeños propietarios de sus tierras y se van convirtiendo en personas útiles, dejando de ser rémoras para la sociedad.

        (NOTA DEL AUTOR.- El que esto escribe, conoció a varias personas, a quienes trato, que siendo simples peones de Chautla, se convirtieron, gracias a las facilidades que se les dieron, en pequeños agricultores de posición desahogada; lleva a “el Valle” de Texmelucan, don Tomas, nuevos sistemas de trabajo, de riego, de aperos de labranza, etc., enseñando sin egoísmos esos sistemas nuevos que todo el mundo acoge y acepta con beneplácito, mejorando sus cosechas.)

        Don Ángel y don Efrén Farfán, fueron hijos de don Antonio Farfán, quien por muchos fungió como administrador general de la Hacienda de Chautla. (Vease foto No. 8). Estas dos personas, muy estimadas en Texmelucan, fueron alumnos de la escuela de Agricultura, los dos eran ingenieros agrónomos y ambos lucharon mucho por el mejoramiento de San Martín. Don Ángel fue Presidente Municipal de la población en el año de 1930, y en tan corto periodo, construyo el frente del Mercado Domingo Arenas y el puente que sobre el río Atoyac, comunica a la Avenida Independencia Norte con el otro lado de la ciudad. Estos dos hombres, que no eran oriundos de la ciudad, siempre colaboraron, con absoluto desinterés, al logro de su mejoramiento. Descansen en paz.

        Aparte del administrador general, había en cada rancho un administrador local, que dependía del general y era absolutamente obligatorio para cada uno de ellos, enseñar, con determinado horario apropiado, a cada uno de los hijos de los trabajadores, para lo cual tenían sus propias escuelas y las cuales también servían para las clases nocturnas a los trabajadores de dichos ranchos.

 


Foto No. 8 Histórica fotografía. Monseñor Gillow con algunos familiares, servidores y empleados. A la extrema derecha, don Antonio Farfán, administrador general.

 

        Monseñor Gillow llevo el progreso y trabajo por su Arzobispado intensamente. Restauro templos, capillas, creo y reparo escuelas, asilos, etc., y siempre estuvo pendiente de que en las foranías hubiese orden y progreso.

        Al visitar la exposición universal de Chicago, uno de los inventos ahí exhibidos llamo poderosamente la atención del distinguido visitante, el cual consistía en un aparato de fuerza motriz de gas pobre, para producir energía eléctrica. Como se estaba terminando la construcción del palacio Arzobispal de Oaxaca, adquirió dichos aparatos a fin de instalarlos en el susodicho edificio, calculada la potencia necesaria indicada.

        Instalados los aparatos en el tercer patio del palacio y hecha la prueba, resulto la combinación satisfactoria en cuanto al numero de bujías que proporcionaba para iluminar las piezas y patios de la casa, independientemente de la corriente instalada por los señores Zorrilla para el servicio de la ciudad.

        Se presento el inconveniente de que el gasto de consumo era inferior al del combustible y costo de mantenimiento de la maquinaria, resolvió el Prelado el traslado de dichas maquinas al colegio Clerical de Guadalupe, que por la extensión de su edificio sirvió admirablemente, iluminando no solo el plantel, sino que lo hizo en el templo de Guadalupe y el la capilla anexa de Belén. (Fue la primera planta de gas pobre, instalada en la América Latina).

        El conocimiento de tal útil invento, sirvió después en el Estado de Oaxaca, para las poblaciones que no cuentan con el sistema de fuerza motriz hidroeléctrica.

        Dio a conocer en Oaxaca también el ladrillo de cemento, llevando la maquinaria necesaria y siendo instalada en el Carmen Alto y colocados sus primeros productos en las piezas del palacio Arzobispal.

 

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        Toco a don Tomas Gillow vivir en un país todavía en formación, puesto que hacia unos cuantos años que México había logrado obtener su Independencia y por lo mismo era aun un país inestable. Contemplo primero el Imperio de Iturbide, luego el nacimiento de una republica endeble y enfermiza; el Centralismo y el Federalismo en lucha constante; los motines y las asonadas a la orden del día, así como los golpes de estado, interrumpiéndose constantemente la creación de un organismo político fuerte a la creación de la paz interna, estableciendo bases sólidas para el progreso del país que tanto necesitaba. La invasión de Barradas en 1829, la Francesa en 1838, llamada la guerra de los pasteles; la Americana en 1847, dando margen al glorioso episodio de Chapultepec el 13 de Septiembre del mismo año; establecimiento de la constitución del 57 y como consecuencia la sangrienta guerra de Reforma; la intervención Francesa y la gesta gloriosa del 5 de Mayo en Puebla; el imperio de Maximiliano con sus trágicas consecuencias y finalmente, el ascenso al poder del general Porfirio Díaz, tras el triunfo del Plan de Tuxtepec.

        ¿Que era lo que en el concepto de don Tomas Gillow daría crédito al país? El mismo daba la respuesta, el cultivo y la explotación de sus propios tesoros y elementos naturales.

        Don Tomas, no solo hizo mejorar su Hacienda mediante nuevos sistemas de cultivo e instrumentos de labranza, influyo notablemente en la monarca con esos nuevos sistemas y el “el Valle” se vio enriquecido con tales enseñanzas.

        Para mayor control y organización en el trabajo, la Hacienda de Chautla se dividió en cinco demarcaciones como de media legua cada una y constituyéndose cuatro ranchos, denominados: Atoyac, Nacatepec, Bellavista y Atotonilco, cada uno con su caserío, oficinas necesarias, empleados respectivos y ligados con el casco central de Chautla, que era la quinta demarcación, por teléfono, logrando de esta manera la unidad de mando y la perfecta marcha del conjunto. En cada rancho había edificio para oficinas, casas para el mayordomo y demás empleados; troje, gavilleros, era y macheros, todo de terrado, de acuerdo a las construcciones de la época; en la central, despacho aparte para el mayordomo y por separado las habitaciones y piezas de la administración, con sus trojes y servicios propios.

        Quiso Monseñor Gillow tener hombres útiles y capaces para todas las actividades, ayudando a familias pobres, retirando a los huérfanos de la ociosidad y por su cuenta trato de educar a un numero que excedía de los treinta muchachos traídos de la ciudad de México, a quienes uniformo; trato de ayudarlos y enseñarles, aparte de la educación escolar, el manejo de la maquinaria agrícola. Desgraciadamente, de todos ellos, solo unos cuantos supieron aprovechar la oportunidad, llegando a ocupar buenas posiciones; la mayoría, debido a su mal comportamiento y al no saber aprovechar la oportunidad brindada, fueron desechados.

        Se contaba con escuela diurna para niñas y niños, asistiendo alumnos de los pueblos de los contornos gratuitamente; escuela nocturna, para los adultos que tenían necesidad de trabajar y dominical, para todas aquellas personas que por una u otra causa, no podían asistir durante la semana.

        (NOTA DEL AUTOR.- Estas escuelas tenían carácter oficial y sus estudios eran reconocidos oficialmente por el gobierno, inclusive la escuela de Agricultura tenía reconocimiento oficial).

        En varias ocasiones, dichas escuelas fueron visitadas por inspectores oficiales, los cuales, después de enterarse del funcionamiento de ellas, y de charlar ampliamente con trabajadores, con sus hijos y con empleados y maestros de la finca, el comentario de dichos inspectores fue el mismo: “si en las demás haciendas se hubiese procedido, en trato a los trabajadores y en escuelas, la Revolución Mexicana sencillamente no hubiese tenido razón de ser”.

        (NOTA DEL AUTOR.- Estas visitas fueron hechas siendo Presidente de México, Don Francisco I Madero).

        Hasta teatro llegaron a tener aquellos felices moradores en cuyo foro las niñas y niños hacían sus representaciones después de sus exámenes trimestrales, obteniendo premios, principalmente ropa, que les era de gran utilidad.

        Un pequeño observatorio astronómico, cuyos aparatos fueron adquiridos en la Capital de la Republica, fue instalado en la Hacienda, el que además de servir para el estudio de la astronomía a los estudiantes, servia a la vez para tener noción del tiempo y así ordenar los trabajos a realizar.

 


CAPITULO SEPTIMO

 

 

        La Hacienda de Chautla, cuando don Tomas Gillow empezó a cultivarla, era una finca bastante abandonada por falta de atención. Arrendada en la cantidad de cuatro mil pesos anuales, cuya renta los inquilinos durante los últimos tres meses dejaron de pagar; llego a ser, con tesón y con trabajo, una de las fincas mas importantes de “el Valle”. Su proximidad a la vía del ferrocarril Interoceánico (estación Gillow), le dio ventajas a la salida de sus productos, ya que México y Puebla eran sus principales fuentes de consumo.

        (NOTA DEL AUTOR.- Hubo haciendas que en extensión territorial eran muchísimo mas grandes que Chautla, sin embargo, en algunos casos, no siempre, sus propietarios, poco o nada se preocupaban de mejorar las calidades de sus tierras y sus productos, dejando a la “buena de Dios” lo que se podía sacar de ellas).

        La gran riqueza de Chautla consistía, principalmente, en su agua que poseía con titulo de propiedad, considerada en un metro cuadrado de embocadura. El río Atoyac y confluentes, aumentaron el caudal de agua que corría por la finca, aparte de la multitud de manantiales producto de las filtraciones volcánicas.

        El nombre de Chautla, proviene del “Náhuatl” que significa: “TIERRA QUE AMANA AGUA”.

        Don Tomas Gillow, comprendiendo la importancia del sitio para el porvenir, quiso aumentar la extensión de la finca, para lo cual adquirió en compra “Nacatepec” y posteriormente Monseñor Gillow, compro una fracción de la Hacienda de Atotonilco, rodeando los terrenos por buenos caminos carreteros e instalando en el centro el ferrocarril Decauville.

        La corriente del río Atoyac, desde el punto de entrada a la finca, hasta el de su salida, tiene un declive que en su totalidad representa más de cien metros de altura. Se construyeron cuatro plantas hidroeléctricas, (ya mencionadas), que proporcionaban constantemente mil doscientos caballos de fuerza, con intensidad de diez mil volts.

        Con estos elementos de progreso y para darle a la finca un mayor desarrollo, el Prelado formo una compañía, con el fin de aumentar la capital en inversión y en mejoras, denominada: “COMPAÑÍA DE LUZ Y FUERZA DE TEXMELUCAN”.

        Posteriormente considerando que estas inversiones se extenderían a mejoras agrícolas, industriales y acaso mineras, pues había el propósito de explorar el subsuelo ya que se presumía la existencia de depósitos de carbón de piedra y aceites minerales, transformase la sociedad, llamándose: “COMPAÑÍA AGRÍCOLA E INDUSTRIAL”, S.A. (Vease foto No. 9 )

 


Foto No. 9 (Portón de la entrada principal con la inscripción de: “Cia. Agrícola e Industrial”, S.A.)

        Los acontecimientos políticos se precipitaron y sin imaginar lo que iba a suceder, el prelado fue a Chautla en los meses de julio y agosto y encontrándose en la finca para la liquidación de cuentas entre el 15 y 20 de agosto, de acuerdo a la Ley Agraria en el Estado de Puebla, de repente se anuncia que alrededor de cuatro mil hombres de caballería, Carrancistas, venían por el “Camino Real” de México hacia Puebla. Urgía pues salir de la finca y tomar el tren hacia Puebla, pues probablemente al día siguiente llegaría la columna. Sin tiempo para preparativos el Prelado salio a la estación, dejando a su Padre Familiar para que recogiese los papeles interesantes y algunas otras cosas que pudiera llevarse.

        El viaje a la ciudad de Puebla fue sin novedad, alojándose en una casa propiedad del Prelado y comprada tiempo atrás y cerca de la estación del ferrocarril Interoceánico, sirviéndole de refugio en cualquier caso dado. Dos días después se presento en la casa un electricista que venia en su bicicleta desde Chautla, para dar aviso que los revolucionarios que habían estado en la Hacienda esperaban apresar al Prelado y que unos oficiales, según noticias recibidas, iban a traerse al Padre Familiar a Puebla, a fin de que indicase el lugar en que se encontraba Monseñor Gillow. Inmediatamente, uno de los fieles empleados que se encontraba al lado de Monseñor pidió por teléfono y condujo después a su Ilustrísima a una casa céntrica en la que vivía una familia de absoluta confianza. El Prelado estuvo tres semanas escondido sin salir absolutamente para nada a la calle.

        A los cuatro días llego el Padre Familiar después de haber sufrido vejaciones, pues los revolucionarios lo apremiaban a fin de que denunciara el lugar donde estaba escondido el tesoro de Chautla.

        Se cateo la casa de la que había salido el Prelado; a los pocos días, seis gendarmes se presentaron a las siete de la mañana en el molino designado para recibir dos mil cargas de trigo, las cuales habían sido vendidas a razón de 24 pesos carga y se encontraban atrincherados, hasta las once de la mañana, derivando los costales de trigo que se encontraban atrincherados, hasta que el dependiente que les acompañaba, les hizo ver el perjuicio que estaban causando al establecimiento. Entonces dijo uno de los policías: “eso no es nada, si agarramos al Arzobispo Gillow, nos darán una buena gratificación”; el empleado del molino, como no queriendo, pregunto: ¿de cuanto será la gratificación?, contesto el policía: “al que lo presente le darán una gratificación de doscientos mil pesos”.


        Monseñor Gillow, por consejo de su padre, tenía el firme propósito de no dar un solo centavo en caso de plagio. Con este firme propósito de no dar un solo centavo en caso de plagio. Con este firme propósito no cupo otra salida al Prelado que buscar la manera de salir del país a otro, en el que disfrutara de garantías personales. Con las debidas precauciones, se traslado a la Capital de la Republica, emprendiendo a los ocho días el viaje a los Estados Unidos vía Laredo.


        Vivió por algún tiempo en San Antonio Texas, visito las exposiciones de San Francisco y San Diego pasando por Los Ángeles. El clima de esta última ciudad agrado mucho al prelado, por parecerle muy semejante al de Oaxaca. Durante su permanencia en los Estados Unidos, Monseñor Gillow estuvo siempre en estrecho contacto con los demás prelados mexicanos que se encontraban en el exilio.

 

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        El 29 de Agosto de 1914.- LA HACIENDA DE CHAUTLA, CON TODOS SUS ANEXOS, FUE INCAUTADA POR ORDEN DEL GOBIERNO, quien desde luego nombro un administrador general especial.


        La capilla y el castillo de la laguna, fueron totalmente desvalijados de todos sus muebles, enseres y adornos, las semillas de trigo, chile mulato y fríjol, así como las de maíz, fueron sacadas de las trojes; se llevaron los ganados mular, caballar, bovino y de lana de pelo y de cerda. Todos los aperos de la finca y la maquinaria agrícola. Los tres tinacales siguieron al saqueo cuando estaban produciendo de quinientos a seiscientos pesos semanarios y para aumentar la producción comenzaron la raspa de los magueyes tiernos destruyendo los plantíos.


        Al dictarse el Decreto de incautación, la Hacienda de Chautla contaba con siete ranchos: Atoyac, Nacatepec, Sopilocalco, Bellavista, Tlaloc, Atotonilco y La Soledad. Cada uno de estos ranchos, contaba con casas para la administración y para trabajadores, con una extensión apenas de seis mil hectáreas. Fueron destruidas o arruinadas todas las casas de los ranchos y quedaron reducidas las tierras apenas a ciento cincuenta hectáreas, quedando repartido el resto.


        Las cuatro plantas eléctricas, se redujeron a tres, pues la de Sopilocalco fue reducida su maquinaria a chatarra y vendida como tal y por ultimo, se desmantelaron los edificios del casco de la Hacienda y de la escuela de agricultura, quedando todo reducido a paredones. (Vease foto No. 10).

 


Foto No. 10 (Ruinas del castillo, se conserva en pie gracias a su estructura metálica. A la derecha, al fondo, paredones de lo que fue uno de los edificios de la Escuela de Agricultura. El embarcadero ya ha desaparecido).

 

        Sobrevino la revolución y todos los proyectos de mejoramiento se vinieron abajo. Los terrenos de Chautla nunca fueron ejidos de los pueblos, sino que desde un principio y poco después de la conquista, diversas adquisiciones se fueron juntando hasta formar una sola entidad, según consta en las escrituras respectivas y contenidas en cinco libros, cuidadosamente conservados por Monseñor Gillow y que formaron parte, ya con el nombre de SAN ANTONIO CHAUTLA, del Marquesado de Selva Nevada.

        En tres distintas ocasiones, Monseñor Gillow vendió terrenos a poblados limítrofes a fin de resolver sus necesidades de ensanchamiento. La primera operación la llevo a cabo en la Hacienda de San Bartolo Granillo, Municipio de San Martín Texmelucan, una buena extensión de terreno a un precio bajo Don Tomas vendió al pueblo de Tlalancaleca una buena extensión de tierra llamado Chautla de Palmillas. Monseñor Gillow, cedió a muy bajo precio y facilitando la operación, una faja de terreno intermediaria entre San Cristóbal Tepatlaxco y Colecturia; con esta operación, dichos pueblos se unieron formando uno solo.

 

 

CAPITULO OCTAVO

 

 

        La nostalgia de su clero y de sus feligreses se hacia cada vez mas honda en el prelado, hasta que por fin deseo de pasar sus últimos días al lado de los suyos, lo determino a salir de Los Ángeles, Cal., con rumbo a Oaxaca, fijando para su partida el día 18 de Febrero de 1921; tan pronto se propago la noticia entre sus buenos amigos, todos se apresuraron a obsequiarle con alguna manifestación de despedida en prueba de cariño.

        Al solicitar el Prelado y acompañantes sus pasaportes a fin de pasar la frontera en El Paso Tex., el señor Ruiz, Cónsul mexicano, los recibió personalmente prodigándole atenciones sin fin. Espontáneamente le dio una carta para el Cónsul en El Paso, a fin de que fueran atendidos debidamente y sin obstáculos. Igualmente, el mismo señor Ruiz, extendió otra carta al señor General don Álvaro Obregón, pariente suyo, por si en algo le podía servir. El viaje de Los Ángeles a El Paso, resulto magnifico en el ferrocarril Pacifico del Sur.

        Ninguna dificultad tuvieron los viajeros al llegar a El Paso, pues el Cónsul envió a uno de sus principales agentes, facilitándoles el traslado fronterizo, de ese modo no fueron revisados sus equipajes en la aduana y fueron presentados al jefe de estación en Ciudad Juárez, quien a su vez recomendó al Auditor del tren; este ultimo los lleno de atenciones hasta su llegada a la capital de la Republica. La vuelta del Ilustrísimo señor Gillow, causo una gratísima impresión en todos los círculos sociales. Todas las miradas estuvieron fijas, ante quien, en las postrimerías de su vida, volvía a la Patria, desangrada y macilenta. El entusiasmo que provoco su llegada, fue una prueba de la enorme estimación que se sentía por el ilustre Mitrado de Antequera. La casa del Sr. Ing. Don Manuel Gorozpe, escogida por el Prelado para hospedarse, fue insuficiente para dar cabida a todos los personajes que se daban cita para ofrecer sus parabienes y respetos al Ilustre Prelado.

        Monseñor Gillow hizo una visita de cortesía al entonces Presidente de México, general Álvaro Obregón quien lo recibió en el Palacio Nacional con distinguidas muestras de afecto y atención. Después de presentados sus respetos al Presidente Obregón y de tomadas las fotografías de rigor, publicadas al día siguiente en los diarios capitalinos, al salir de la audiencia, esperaba en la sala para ser recibido por el Presidente Obregón, el señor Ruiz, Cónsul de México en Los Ángeles, quienes al encontrarse se saludaron con todo afecto.

        Después de pasados dos meses en la ciudad de Oaxaca y enterado del estado que guardaba la Arquidiócesis, el Prelado regreso nuevamente a la capital de la republica con el objeto de ver si era posible la devolución de la Hacienda de Chautla a la “Compañía Agrícola e industrial”, S.A.; las diversas disposiciones del Gobierno central y las emanadas por los gobiernos de los Estados en relación con la cuestión agraria, eran tales, que no había principios fijos que pudieran servir para un arreglo equitativo, principalmente en el caso de Chautla, que siendo una finca excepcional, al fraccionarse quedaba nulificada.

    En los primeros días de julio de 1921, Monseñor Gillow emprende nuevamente el regreso a su Arquidiócesis, con objeto de visitar las foranías de las parroquias de Tehuacan, Coxcatlan y Teotitlan del Camino. La parroquia de Coxcatlan fue la elegida por el prelado, para celebrar en unión de su clero, que ya se había dado cita, el XXXIV Aniversario de su Consagración Episcopal. El día 30 de julio llego a la estación de Venta Salada y al día siguiente, 31 de julio de 1921, celebro una Misa Pontifical, dando gracias al cielo, por tal feliz acontecimiento.

        Siendo Arzobispo de Puebla el Ilustrísimo señor Doctor D. Enrique Sánchez Paredes, se celebro en la entidad el primer Congreso Eucarístico Nacional que se efectuó del 24 al 30 de Octubre del año de 1921, siendo uno de los invitados de honor Monseñor Gillow, quien tuvo una magnifica actuación, destacándose por su gran saber y cultura.

        Aprovecho Monseñor la venida a este Congreso, haciendo viaje a México, para cerciorarse del estado que guardaban las gestiones de la finca de Chautla; enterándose el Prelado de que el señor Presidente Obregón, le devolvía, por Decreto, la finca de Chautla. Se fijo la fecha a principios del año 1922, para llevar a cabo, oficialmente, en la propia finca, la citada devolución, la cual se llevo a cabo con toda normalidad en la hora y fecha prefijada.

        (NOTA DEL AUTOR.- Mi informante a este respecto, platico, habiendo estado el presente, que después de la ceremonia de entrega y retirarse el enviado oficial, Monseñor tuvo deseos de dar una vuelta por la finca, cuando empezó a verla, dijo mi informante, “Monseñor empezó a llorar al ver el estado de desastre en que se encontraba, a tal grado llego su pena, que al final del recorrido sus ojos ya no tenían lagrimas, saliendo de la finca sin articular una sola palabra”).

        Antes d partir a su Arquidiócesis, Monseñor Gillow, dejo arreglados todos sus papeles en forma correcta y legal, dejando como albacea y administrador de todos sus bienes a su sobrino don Ignacio Kasuski y Gillow.

        El día 15 de Julio del año 1922, en la población d Putla, Oax.; al hacer su acostumbrada visita pastoral y después de celebrada la Santa Misa, un ataque al corazón segó la vida del Ilustrísimo y Reverendísimo señor Arzobispo de Antequera, Oaxaca, Dr. Don Eulogio Gregorio Gillow y Zavala, a la edad de 82 años, Descanse en paz.

 

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        Don Ignacio Kasuski, como ya hemos apuntado, nació el día 15 de Abril de 1866, en la ciudad de puebla. Fue hijo del Teniente de la Guardia Imperial de Maximiliano, Don Félix Kasuski y de la señora doña Rosa Gillow y Manzanares, hija del tercer matrimonio de don Tomas Gillow y por lo tanto media hermana del Ilustrísimo Monseñor Gillow.

        Don Ignacio Kasuski recibió una esmerada educación, curso, sin concluirla, la carrera sacerdotal en el seminario de Oaxaca. Al salir del seminario, en compañía de los señores Bellon y Louye hizo un viaje a Europa, quedándose varios años, aumentando notablemente su cultura y aprendiendo varios idiomas, que llego a dominaren magnifica forma. Regreso nuevamente a la patria y el año de 1903, se caso en la Hacienda de Chautla, con la que fue su esposa toda su vida, doña Maria Guadalupe Beiztegui Marín, nieta del doctor José Maria Marín, padrino de bautizo de Monseñor Gillow.

La familia de don Ignacio fue numerosa: Ignacio, Tomas, Gerardo y Sergio. Olga, Guadalupe y Albertina.

Viven actualmente: Tomas, Sergio, Olga y Albertina.

        Don Ignacio era alto, de complexión física fuerte, tenia una magnifica personalidad y don de gentes. Afable y correcto, aunque de carácter autoritario. Era un gran conversador y este autor conservo, a pesar de la diferencia de edades, una magnifica amistad, la cual se hizo extensiva hasta la fecha con sus hijos.

        Don Ignacio manejo, de acuerdo a las instrucciones de Monseñor Gillow, la finca de Chautla, con toda eficacia y honradez, las tierras laborales que quedaron, siguió abonándolas y cultivándolas; el chile mulato se siguió cultivando de acuerdo a la tradición de sus mayores y Chautla siguió cosechando el mejor de la región.

        Mejoro hasta donde fue posible, parte del caso de la Hacienda, haciéndolo habitable.

        Desgraciadamente, don Ignacio a pesar de sus enormes esfuerzos, no podía dar a la finca el carácter y el valor que había tenido anteriormente. Todos los ranchos habían sido repartidos al ser incautada en 1914 la Hacienda. Las pocas tierras que les dejaron a la finca (unas 150 hectáreas), al no haber sido abonadas ni cultivadas se habían erosionado, costando mucho trabajo y dinero a don Ignacio, volver hacerlas laborables.

        Los árboles frutales que tanto prestigio dieron a Chautla se habían abandonado, las plagas y la falta de ciudadanos acabaron con la huerta.

        Los edificios, como el castillo de la laguna, escuelas de agricultura, (Vease nuevamente foto No. 10), dependencias para las oficinas, casas de empleados y de trabajadores, etc.; era sencillamente imposible pensar en hacerles una mediana reparación pues se hubiera necesitado una enorme suma de dinero para llevarlo a cabo.

        Charlando un día con Don Ignacio, me platicaba un proyecto que tenia en mente el cual consistía en el arreglo, en parte de la laguna y castillo, al fin de hacer un paraje de recreo para familias los días festivos. Desgraciadamente también este proyecto no pudo realizarse, y de lo que fue una hermosa finca, orgullo de “el Valle” y de sus propietarios, fueron quedando paredones.

 

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        Por los años de 1925-26, un grupo de muchachos procedentes de la ciudad de Puebla. Entre los que iban estudiantes de la Escuela Normal Superior del Estado, llegaron a la Hacienda de Chautla a fin de pasar un día de campo. Después del consabido permiso de los propietarios, que nunca era negado, como sucede actualmente, los excursionistas se dedicaron a recorrer edificios, huertas, bosques de los alrededores, etc. Al llegar al castillo de la laguna, después de admirar sus ruinas, bajaron a lo que en un tiempo fue el hermoso embarcadero. Por lo general siempre había ahí una o dos lanchas de remos, las cuales los jóvenes abordaron, enfilando su proa hacia en centro de la laguna. Una de las lanchas fue ocupada por dos chicas alumnas de la normal y un muchacho amigo de ellas.

        Jamás imaginaron al subir a las lanchas que la fatalidad y la muerte rondaba cerca de ellos. Se le ocurrió a una de las jovencitas al ir remando ya laguna adentro, ponerse a bailar aquel famoso baile norteamericano que tanto furor hizo en aquella época, el famoso “Charlestón”. Los otros dos jóvenes mas conscientes del momento y del peligro que acechaba, conminaban a la compañera para que se sosegase y se estuviera quieta; la chica no quiso oír y sin medir el peligro y sus consecuencias aumento el ritmo del baile. En esos momentos, la desgracia aprovecho la oportunidad brindada y no la dejo pasar; la lancha, pequeña y frágil, dio un tremendo vuelco arrojando a sus ocupantes lejos de si. Los dos jóvenes que iban sentados cayeron cerca uno del otro y aunque la chica no sabia nadar, se aferro a su compañero que si nadaba y como pudieron lograron salvarse; no así la chica del baile; al caer al agua quedo lejos de sus compañeros y a pesar de los gritos de auxilio de todos ellos, fue sumergiéndose hasta ahogarse. Los otros jóvenes de la lancha acudieron presurosos y otros mas que se echaron al agua, trataron de rescatarla, desafortunadamente llegaron tarde, la chica ya había fallecido.

        En las grandes urbes, un suceso como el anterior, pasa inadvertido y nadie, fuera de los familiares, lo toma en cuenta; pero en San Martín Texmelucan, ciudad pequeña, no acostumbrada a esta clase de sucesos, causo gran consternación el hecho y hubo de pasar mucho tiempo para que se olvidara.

        Unos días después de los acontecimientos, muy tristes por cierto, formados todos los cuadros de alumnos, inclusive los deportivos, en la Escuela Normal Superior del Estado, se guardo un minuto de silencio en memoria de la señorita Débora Luna, alumna de dicha escuela y del equipo de básquetbol, trágicamente ahogada en la laguna de Chautla.

 

 

CAPITULO NOVENO

 

 

        Monseñor Gillow, al dejar en manos de don Ignacio Kasuski la finca, lo hizo dejando obligaciones que habrían que cumplirse. De las utilidades de la “Cia. Agrícola e Industrial”, S. A., el Prelado ordeno se enviasen determinadas cantidades de dinero, para ayudar al sostenimiento del Seminario, al asilo de los ancianos y de niños huérfanos y pobres, fundados por Monseñor, todos ellos de la ciudad de Oaxaca, Oax., así como algunas otras de menor importancia. Don Ignacio cumplió con estas hasta donde humanamente es posible hacerlo y jamás escatimo o eludió tales obligaciones.

        La situación se hacia cada vez mas difícil, llegando el momento en que materialmente era insostenible seguir cumpliendo con los deberes contraídos, por lo que don Ignacio, muy a su pesar y de común acuerdo con los demás accionistas, se decidió vender la parte correspondiente a las plantas hidroeléctricas, (Ventanas; Coaxitla y Pinto). Por tal motivo, la “Cia. Agrícola e Industrial”, S. A., vendió a la Cia. Norteamericana “BOND & SHARE”, todas las acciones correspondientes a estas plantas hidroeléctricas. Esta venta se efectuó por el año 1930-1931, aproximadamente; dicha operación se concertó en la cantidad de “cien mil pesos oro nacional”, los cuales íntegramente don Ignacio envió al Seminario de Oaxaca.

        (NOTA DEL AUTOR.- La empresa “BOND & SHARE” es neoyorquina y se fundo con el fin de adquirir empresas hidroeléctricas fuera de los estados unidos, haciéndose internacional; en México, la subsidiaria de esta empresa se denomina: “IMPULSORA DE EMPRESAS ELÉCTRICAS”, S. A. Todas las compañías que existían o existen actualmente de luz y fuerza motriz de capital americano, son propiedad de esta empresa, como lo fue la “Cia. de Tranvías Luz y Fuerza Motriz de Puebla”, S. A., (hoy C.F.E.).

        Al indagar el autor la fecha de la compra –venta de las plantas de Chautla, encontró un dato interesante: En la fecha de dicha compra, el principal accionista y presidente de la “Bond & Share” lo era nada menos que el Rey del “Gang” “Al Capone”, dato muy interesante, ya que se trataba nada menos que del “Rey” del hampa en los Estados Unidos).

        Quedo por lo tanto la finca, con el casco y las tierras de labor que le habían sido devueltas y con lo cual don Ignacio siguió capeando el temporal como le era posible, llegando así al año de 1934, en que inesperadamente el gobierno dicto una nueva incautación sobre la finca.

        Esta nueva incautación dictada por la Secretaria de Hacienda se basaba en una denuncia en la cual se establecía que la finca era propiedad del clero.

        Un empleado infiel, a quien se le guardaron consideraciones de alta estima, hizo la denuncia. Se sintió agraviado porque la empresa, necesitaba de personal especializado, contrato los servicios de un ingeniero mecánico electricista titulado, para hacerse cargo, urgentemente, de uno de los departamentos más importantes de la empresa, en la cual precisamente figuraba el denunciante. Los directivos, no quisieron de ninguna manera herir los sentimientos del empleado por lo que lo removieron de lugar, dejándolo en otro departamento en el que sus servicios podían ser necesarios. No bajo ni de categoría ni mucho menos de salario, por el contrario, le quitaron una responsabilidad enorme con el cambio. Este hecho hizo que el empleado se sintiera molesto e hizo la denuncia sin medir las consecuencias NI EL DAÑO QUE CAUSABA, puesto que la empresa eléctrica ya no era de Chautla.

        (NOTA DEL AUTOR.- Este autor no desea causar daños ni polémicas, por lo cual se abstiene de mencionar el nombre de la persona en cuestión, citando únicamente el hecho).

        La persona que llego a hacerse cargo del mencionado departamento lo fue el señor Ing. Don Marcos Nieto; hombre de amplia cultura, don de gentes y de gran simpatía, al poco tiempo de su llegada se gano la estimación de todo el mundo y este autor cultivo una magnifica amistad hasta la muerte de esta magnifica persona, acontecida apenas hace unos meses, descanse en paz el dilecto amigo.

        La orden de incautación llego en el curso del año de 1934, y don Ignacio Kasuski la peleo hasta el final, cuya última instancia gano a su favor.

        Han pasado casi diez años de lucha, de esfuerzo y de trabajo y el resultado queda coronado por el éxito y la finca vuelve a poder de don Ignacio; pero los años no pasan en balde y ya las espaldas del hombre fuerte, enérgico y noble, se encorvan por el peso de los años y el ultimo golpe acabara con las energías y la nobleza de don Ignacio.

        El abogado apoderado de la “Cia. Agrícola e Industrial”, S. A., que con tanto esfuerzo, trabajo y conocimientos, sobre todo, gano la pelea, fue obligado a vender como apoderado y a espaldas de don Ignacio la finca, que aun en ruinas seguía siendo hermosa y codiciada. Ya con anterioridad don Ignacio había sido amenazado para que vendiera. Con toda la entereza de un hombre grande a pesar de los años, contesto: ¡No vendo!, y su respuesta se oyó hasta los confines; pero el abogado fue más flaco y su entereza fue también mucho menor y la pluma de su mano trazo la firma de la venta.

        Don Ignacio Kasuski salio de su “amada Chautla”, como le llamaba, lleno de pena y de congoja, con sus anchas espaldas encorvadas; pero con la frente alta. Vi a don Ignacio unos días antes de salir de la finca, entero y animoso, charlo como si nada sucediese a su alrededor, me dio un abrazo y nos despedimos, no volví a verlo; sentí en su despedida, no tanto el dejar físicamente la finca, mas bien se notaba que a don Ignacio le dolía mucho la doble traición de que había sido objeto. Muy pocas personas lograron despedirse de el, este autor tuvo el honor de ser una de ellas.

        Don Ignacio se dirigió a su domicilio de la ciudad de Puebla donde paso los últimos días de su vida, pues el 11 de Marzo de 1945, después de recibidos los auxilios espirituales de la Santa Iglesia Católica, expiro, entregando su alma al creador, casi a los ochenta años de edad. Descanse en Paz.

        Poco tiempo después del fallecimiento de don Ignacio, llego a la Hacienda de Chautla el Octavo Regimiento de Caballería, el cual estuvo acantonado por espacio de más de un año.

        (NOTA DEL AUTOR.- En San Martín Texmelucan, se rumoro con insistencia, que la finca había pasado a poder de la Secretaria de la Defensa Nacional; este rumor quedo comprobado por el autor como cierto. La dependencia gubernamental citada pago religiosamente el importe de la finca, a excepción de las plantas eléctricas que quedando dentro de su demarcación, habían sido vendidas con anterioridad a la Bond & Share).

        Unos cuantos años después la Secretaria de la Defensa Nacional, vendió en legítima propiedad a los hermanos, señores Merino Fernández, la finca de Chautla, quienes a la fecha son sus propietarios. Uno de los señores Merino Fernández, Ingeniero Agrónomo de profesión y quien ocupara altos cargos en el Gobierno Federal, llego hasta la gubernatura del Estado de Puebla, cargo que ocupo interinamente por espacio de cuatro años y medio. El señor Ing. Aarón Merino Fernández, dejo de existir hace un año aproximadamente.



        (NOTA DEL AUTOR.- Tengo un informe de que los señores propietarios de la finca, han concertado un ventajoso contrato con una empresa a fin de transformarla en un hotel y demás negocios adyacentes; pero dicho informe no lo he podido comprobar).


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        Por los años de 1894, Su Santidad León XIII, de feliz memoria, a través del Ilustrísimo Monseñor Sanz de Samper, ofreció el Capelo Cardenalicio a Monseñor Gillow, el primero de América Latina. Desgraciadamente, muchas circunstancias, inclusive de tipo político, obligaron al Ilustre Prelado a declinar semejante honor. (Con anterioridad, Su Santidad Pío IX había ofrecido el mismo cargo a Monseñor don Juan Cayetano Portugal, Obispo de Michoacán, quien falleció antes de recibir dicho Capelo Cardenalicio). Este alto honor, da una idea a los lectores de la capacidad intelectual y moral de Monseñor Gillow.

        A los 81 años de edad, poco antes de cumplirlos, Monseñor Gillow recibió una gran distinción: la placa y el distintivo que lo nombraba Académico de Numero de la “REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE CIENCIAS, BELLAS ARTES Y LITERATURA”, honor que solamente se otorga de verdad, a grandes hombres.

 

“SCIENTIA MUNDI LUX”


FIN DE LA SEGUNDA PARTE


Bibliografía

Monografías de: San Martín Texmelucan y Hacienda de Chautla
Anécdota: “Tu Ya no Soplas”
Autor: José Antonio Serafín Sodi “Máximo”
 Primera Edición: 1978, Puebla, Puebla, México
Pag.187, Editorial “Gráficos Oaxaca”


 

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