Ponemos esta modesta página bajo la
protección de la Santísima Virgen María y para mayor Gloria de Su Divino Hijo
Nuestro Señor.
Esta página pretende extender la
devoción del rezo del Rosario,
mostrando cómo se reza.
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SANTÍSIMO ROSARIO
Por la señal de la Santa Cruz...
Señor Mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Criador, Padre y
Redentor Mío; por ser vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me
pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme, cumplir la penitencia que me fuere impuesta, apartarme de todas las
ocasiones de ofenderos, os ofrezco mi
vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados y confió en vuestra bondad y misericordia
infinita me los perdonareis por los méritos de vuestra preciosísima sangre,
pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en
vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.
P/ Abre, Señor, mis labios
R/ Y mi boca proclamará tus
alabanzas
P/ Ven, Oh Dios, en mi ayuda
R/ Señor apresúrate en socorrerme
P/ Gloria al Padre...
R/ Como era en el principio...
Cada misterio se compone de un
Padre Nuestro y de diez Ave Marías y con la siguiente jaculatoria después de
cada uno: "María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia, defiéndenos del
enemigo y ampáranos ahora y en la hora de la muerte. Amén"
MISTERIOS GOZOSOS (lunes y jueves)
1.- Encarnación del Hijo de Dios
(Lc 1, 26-28)
El sí de María. Aquella jovencita de Nazaret no podía imaginarse
que Dios la había elegido como Madre del Salvador. Por eso se sorprende del
anuncio del ángel, que viene a decirle cual será su vocación, lo que Dios
espera de ella. Y María dice sí, un sí que va a cambiar la historia, porque en
ese momento el Hijo de Dios se encarna en sus entrañas purísimas y empieza la
redención. Enséñanos Madre Nuestra, Madre Mía, a decir siempre que sí a Dios.
2.- La visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel (Lc 1,
39-56)
María siempre dispuesta a servir. Cuando María se entera de que su prima Isabel la
necesita, porque es ya mayor y está esperando un hijo, no lo duda un momento,
se pone en camino para prestarla su ayuda. No repara en que está lejos, en que
tiene que cruzar los montes, porque las dificultades quedan allanadas por el
amor. Y acude donde sabe que la necesitan. Señora y Madre Mía, que aprenda de
ti a estar siempre disponible para servir a los demás.
3.- El nacimiento del Hijo de Dios en Belén. (Lc 2, 3-20)
María da a luz al Salvador. Los hombre le cierran las puertas al Hijo de Dios,
que va a nacer en un portal, en pobreza extrema. María no se queja, sabe que
lleva en sus entrañas la salvación del mundo y acepta con gozo, humildemente,
la voluntad de Dios. Y en una noche fría se deja calentar por el cariño de José
y el calor de unos animales. Madre del Salvador, dile al Señor de mi parte que
también yo quiero que nazca en mi pobre corazón.
4.- La purificación de Nuestra
Señora y presentación del niño Jesús en el Templo ( Lc 2, 22-38)
Toda pura es María. María es Inmaculada, no hay en ella mancha alguna
de pecado, porque Dios ha querido llenarla de todas las gracias. Ella que es
Virgen y Madre, se acerca al Templo para su purificación: no le importa
someterse a las leyes de los hombres que no tenían vigencia para ella. Y en su
humildad quiere mostrarnos el valor de la pureza. Madre Purísima enséñanos a
vivir teniéndote a ti como modelo, dejando de lado las insinuaciones vacías del
mundo.
5.- El niño Jesús perdido y hallado en el Templo (Lc 2, 41-50)
María acepta los planes de Dios. ¡ Qué desasosiego el de María y José que no
encuentran al niño Dios! Ellos, como nosotros en algunas ocasiones, perdemos de
vista a Dios: ellos sin culpa por su parte, y sin embargo nosotros lo perdemos
porque nos buscamos a nosotros mismos y vamos a lo nuestro. Que aprendamos de
Ti, María, a buscar sin descanso al Señor, y aceptar sus planes,
sabiendo dejar de lado los nuestros.
MISTERIOS DOLOROSOS ( martes y viernes )
1.- La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní (Mt 26, 30-46)
La oración del Señor. Jesús quiere preparar el momento de su entrega
total para salvar al hombre, y lo hace rezando, elevando su mente y su corazón
al Padre. Es un diálogo lleno de abandono y de confianza sabiendo poner todo en
sus manos. Te pido Señora y Madre Mía, que sobre todo en las circunstancias
difíciles, crezca mi unión con Dios, y me abandone plenamente en él.
2.- La flagelación del Señor. ( Jn 19, 1 )
La entrega exige sacrificio. Jesús es azotado sin compasión y no se queja.
Nosotros también nos encontraremos, de una forma u otra, con dificultades y
contradicciones que nos golpearán por fuera o por dentro. ¿ Qué actitud podemos
tomar ? ¿ La rebeldía ? ¿ El reproche a Dios ? Madre Nuestra, Madre Mía,
enséñame a hacer de las incomodidades, de los problemas, de los reveses de la
vida, una forma de crecer y de amar sin condiciones.
3.- La coronación de espinas. ( Mc 15, 16-20 )
Un reinado de amor. Aquellos hombres que no se dan cuenta de que tienen
delante al Hijo de Dios, siguen su burla y lo coronan de espinas. Sin embargo
allí, delante de ellos, humilde, respetando hasta ese extremo su libertad, el
Rey de Cielos y Tierra les deja hacer. ¿ Dónde está el verdadero reinado ? ¿ En
un triunfo humano, en las alabanzas ? Virgen y Madre, ayúdanos a reconocer la
grandeza de reinar no avasallando a los demás, sino brindándoles amor sin pedir
nada a cambio.
4.- Jesús con la Cruz a cuestas. ( Mc 15, 20-23 )
La cruz que Tú me mandes. Jesús carga
con la cruz, una cruz que no es suya, porque es la cruz de nuestros silencios,
de nuestros desprecios, de nuestros pecados. Y la lleva para que la nuestra sea
menos pesada. Nos encontramos con la cruz y la rechazamos, a veces con
arrogancia, sin darnos cuenta que Jesús la ha santificado, y quiere que sea
nuestra santificación. Madre dolorosa, que no pasemos por alto nada que nos
haga semejante a tu Hijo, por doloroso que sea.
5.- Crucifixión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo (Mt 27, 35-50 )
Gratitud ante la redención. En el monte Calvario crucifican a Jesús, como a un
malhechor, como a un bandido. Es el precio de nuestra redención. Abres sus
brazos y quiere estrechar con ellos a todos los hombre, para decirles hasta
donde llega el amor de Dios. Virgen de la Soledad, que contemplaste a tu Hijo
en la Cruz, enséñanos a ser agradecidos, a responder generosamente al amor que
Dios nos ha mostrado.
MISTERIOS GLORIOSOS (miércoles, sábado y domingo)
1.- La gloriosa resurrección del Hijo de Dios ( Jn 20, 1-10 )
El triunfo de Jesús. Es el primer día de la semana y las mujeres quieren
hacer el último servicio al Señor: ungir su cuerpo. Y se encuentran con algo
más de lo que podían esperar: el
sepulcro vacío. Cristo ha vencido a la muerte y así queda culminada la
redención. Nos alegramos contigo Madre Nuestra, y te pedimos a ti que supiste
estar al pie de la Cruz, que sepamos mantener firme nuestra esperanza en la
victoria de Cristo.
2.- La ascensión del Señor a los Cielos (Lc 24, 50-52)
La llamada al apostolado. Jesús ha estado con sus discípulos cuarenta días
para darles la alegría de su compañía y las últimas instrucciones. Pero llega
el momento de la despedida, es el momento de actuar, de llevar al mensaje de
Cristo por todos los rincones del mundo. Virgen María que sepamos estar muy
llenos de Dios y que sintamos la urgente responsabilidad de prender con el
fuego de su amor a todos los que encontremos en nuestro camino.
3.- La venida del Espíritu Santo sobre el Santo Colegio Apostólico y
María Santísima. (Hc 2, 1-4)
El nacimiento de la Iglesia. Los apóstoles se quedan en Jerusalén esperando la
venida del Espíritu Santo, y María, en medio de ellos, les enseña a perseverar
en la Oración. Es así como nace la Iglesia para hacer presente a Dios en medio
de los hombres a lo largo de toda la historia. Enséñanos María, Tú que eres
Madre de la Iglesia, a ver en ella no una institución lejana, sino la casa
común de los creyentes, que ha querido Dios para llevar al mundo su mensaje de
Salvación.
4.- La asunción de Nuestra Señora en cuerpo y alma al Cielo.
La esperanza del Cielo. Tú, María,
has sido creada por Dios como la más excelsa de las criaturas, y ahora el Señor
no ha querido que Tú, su Madre Santísima conocieras la corrupción del sepulcro,
por eso te abre las puertas del Cielo. Eres así nuestra esperanza más firme,
porque nos muestras un anticipo de lo que será nuestra resurrección gloriosa.
Que tengamos en nuestro corazón esos anhelos de Cielo para estar, junto a Ti,
contemplando el rostro de Dios.
5.- La coronación de María Santísima como Reina y Señora de todo lo
creado.
La intercesión de María. Padre, Hijo y Espíritu Santo han salido a tu
encuentro para coronarte, porque eres Reina de Cielos y Tierra. Ante Ti,
María los ángeles y los santos te
colman de su alabanza, porque eres Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo,
esposa del Espíritu Santo, templo y sagrario de la Santísima Trinidad. Por eso,
porque eres la omnipotencia suplicante, acudimos a ti María, sabiendo que no
vas a desechar nuestras suplicas, Virgen gloriosa y bendita.
ALABANZAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN
-
Dios te Salve María, Hija de Dios
Padre, llena eres de gracia...
-
Dios te Salve María, Madre de
Dios Hijo, llena eres de gracia...
-
Dios te Salve María, Esposa del
Espíritu Santo, llena eres de gracia ...
-
Dios te Salve María concebida sin
pecado original. Amén.
Dios te Salve Reina y Madre de Misericordia, vida , dulzura y
esperanza nuestra. Dios te Salve, a Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a
ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora
Abogada Nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de
este destierro muéstranos a Jesús fruto bendito de tu vientre. Oh,
Clementísima. Oh piadosa. Oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros para que
seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
LETANÍAS.
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial
Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo
Dios Espíritu Santo
Trinidad Santa y un solo Dios
Santa María
Ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios.
Santa Virgen de las vírgenes.
Madre de Cristo.
Madre de la Iglesia.
Madre de la divina gracia.
Madre purísima.
Madre castísima
Madre virginal
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del Buen Consejo
Madre del creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen digna de alabanza
Virgen poderosa
Virgen clemente
Virgen fiel
Espejo de Justicia
Trono de la sabiduría
Causa de nuestra alegría
Vaso espiritual
Vaso digno de honor
Vaso insigne de devoción
Rosa mística
Torre de David
Torre de marfil
Casa de oro
Arca de la alianza
Puerta del Cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consoladora de los afligidos
Auxilio de los cristianos
Reina de los ángeles
Reina de los patriarcas
Reina de los profetas
Reina de los apóstoles
Reina de los mártires
Reina de los confesores
Reina de las vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina asunta al cielo
Reina del Santísimo Rosario
Reina de la Paz
Cordero de Dios que quitas el pecado del
mundo
Perdónanos Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del
mundo
Escúchanos Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del
mundo
Ten misericordia de nosotros.
Bajo tu protección nos acogemos, Santa
Madre de Dios; no desprecies nuestras suplicas en nuestras necesidades, antes
bien, líbranos de todos los peligros, Virgen Gloriosa y bendita. Ruega por
nosotros, Santa Madre de Dios
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor
Jesucristo.
ORACIÓN FINAL:
Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la
intercesión de Santa María Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y
concédenos las alegrías del Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Pueden añadirse las siguientes oraciones:
Por las necesidades de la Iglesia y del
Estado. Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Por la persona e intenciones del Santo
Padre y el Obispo. Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Por las benditas almas del Purgatorio.
Padrenuestro, Ave María y Gloria. Amén.
LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI