Hospedado por

galeon.com

© Raúl Alva

de

hispavista

© Raúl Alva

Scienceducation©

© Raúl Alva

Diseño de Notas de Laboratorio


Bitácora del Capitán.
Fecha estelar 7412.6.
A 1.8 horas del lanzamiento, para interceptar al intruso lo más pronto posible, debemos arriesgarnos a ir a potencia WARP dentro del Sistema Solar.

El Almirante Kirk, en Viaje a las estrellas. La película.
LA BITACORA

En diciembre de 1923 el Premio Nobel en Medicina y Fisiología se entregó para recompensar al descubrimiento de la insulina, realizado dos años antes. Sin embargo, no todos los descubridores fueron designados por el Comité para recibirlo. Sólo Frederick G. Banting y John J. R. Macleod fueron distinguidos con la nominación; no lo fue así Charles H. Best. ¿Por qué no fue reconocido Best por el Comité Nobel como codescubridor de la hormona, a pesar de haber participado en tal evento?. Simplemente porque no fue capaz de reproducir el aislamiento y caracterización del polipéptido, ya que no contaba con las notas del procedimiento que previamente había ensayado de forma positiva. Había cometido el pecado capital de cualquier profesional dedicado a la ciencia o a la tecnología.

Una de las características de “el método científico” (cualquiera que éste sea) es la reproducibilidad o posibilidad de repetición del trabajo realizado por un científico. De esta manera, cualquier colega en el mundo está en la posibilidad de confirmar los hallazgos anunciados y, finalmente, contribuir al incremento del conocimiento humano. En esto no hay mucha diferencia respecto a las artes culinarias. Siguiendo los pasos de “la receta” es posible elaborar siempre igual un mismo platillo u obtener un compuesto químico. En ambos casos, la cocina o el laboratorio químico, la receta para elaborar una “receta” reproducible es escribirla mientras se está desarrollando o inventando. Las notas deben tomarse inmediatamente para no dejar nada a la memoria (que puede fallar) en un cuaderno, libro o libreta seleccionada exclusivamente para este fin. Esto es la bitácora y, al igual que la bitácora de a bordo de un navío, debe narrar todas las experiencias que permitan reconstruir las acciones llevadas a cabo.

La bitácora es el diario de trabajo, no sólo como el diario confidencial de las adolescentes, aunque como este último, es totalmente personal. Se le podría equiparar al cepillo de dientes. Se diferencia del diario juvenil y del cepillo dental por el hecho de que se elabora simultáneamente a la experiencia y porque debe estar totalmente al alcance de los colegas y compañeros de trabajo para su lectura y consulta (lo que sería inaudito en el caso del diario de una quinceañera). Además, ya sea que se esté trabajando en un laboratorio o en el campo, siempre se debe tener a la mano la bitácora personal.

Selección de Materiales

Cuaderno de notas


La bitácora es el diario de trabajo y debe llevarse consigo al lugar de labores. Por lo tanto, es de suponer que se le dará un uso constante y, tal vez, agitado y rudo. En el laboratorio se coloca sobre la mesa de trabajo, por lo que está expuesta a que se derramen sobre ella reactivos puros o soluciones de ellos; si se trabaja con fuego, puede llegar a quemarse. Si se está en el campo, se expone a otros riesgos para su integridad, más aún si se encuentra trabajando en investigación sobre sistemas acuáticos o marinos (no siempre se cuenta con un buque oceanográfico).

Es por los anteriores motivos que se requiere tener cuidado para seleccionar el mejor cuaderno, libro o libreta que vaya a fungir el papel de bitácora de trabajo. Y precisamente un aspecto importante a considerar es el tipo de papel que se usará. La regla básica es un papel resistente al razgado, poco poroso y absorbente, preferentemente blanco (sin color), ya sea rayado, cuadriculado o liso. El rayado y el cuadriculado pueden ser útiles para la organización de las notas o para la elaboración de tablas o gráficas preliminares. Es recomendable realizar pruebas de las propiedades de diferentes muestras de papel para elegir la más apropiada. Se debe probar la resistencia al razgado manual y con la punta afilada de un lápiz duro, del número 3 o mayor o de la serie H de dibujo. La porosidad y absorbencia se prueban mediante un plumín de punta fina, uno de punta gruesa y con tinta fuente, aunque ésta ya casi está fuera de uso; se debe elegir el papel que muestre el menor corrimiento o dispersión de las tintas ensayadas, pero cuya absorbencia permita la adherencia de la tinta.

Otras pruebas necesarias para escoger el papel son las de resistencia al agua y otros solventes. Debe soportar el mojado sin romperse ni desbaratarse. Además, si el papel es rayado o cuadriculado, la tinta de éstos no debe “correrse” al mojar el papel con diversos solventes. A este respecto, es importante mencionar que no existe el papel ideal, ya que las tintas de rayado y cuadriculado que no son solubles en agua suelen serlo en solventes orgánicos, como el etanol. Por otro lado, aunque hay en el mercado papel “resistente al agua”, éste suele ser soluble en solventes orgánicos. La conclusion es que se debe elegir el papel que mejor resista todas las pruebas o que salga mejor librado de ellas.

Otro aspecto a considerar es la forma o tipo de cuaderno, libro o libreta en la que se encuentra el papel elegido. Lo más común es emplear una libreta de pasta dura cosida como las usadas para la contabilidad. El tamaño suele ser totalmente al gusto del usuario; pueden ser tamaño carta, esquela, oficio u otro; de 200 o más hojas; de forma francesa o italiana. Por otra parte, hay quienes utilizan cuadernos de pasta blanda de argollas, espiral o engrapado, pero el inconveniente es que las hojas se desprenden fácilmente y esto puede ser de consecuencias negativas para el trabajo, ya que se está expuesto al extravío de notas que pueden ser importantes. Además, otra regla de oro de la bitácora es “no desprendas hojas”; por el contrario, es muy frecuente que se añadan o adhieran hojas al diario, que pueden ser gráficas milimétricas u otras ilustraciones, como fotografías o gráficas impresas por los aparatos del laboratorio. No se debe olvidar que también es importante someter a las mismas pruebas de resistencia a las pastas y a la bitácora misma. A diferencia de las hojas, debe elegirse una bitácora de pastas no absorbentes, tal vez plastificadas, que la protegerán del mojado cuando esté cerrada. Si se desea tener una identificación de primera mano sobre la pasta, puede colocarse una etiqueta con las mismas características del papel. En suma, de las propiedades de la bitácora depende en gran medida su durabilidad y vida útil, aún después de haberse usado en su totalidad.

Un formato alterno de bitácora usado que facilita la organización de las notas y la adición de hojas al diario, es la carpeta de argollas, que también puede ser de la forma y tamaño preferido por el usuario, aunque también se pueden desprender las hojas como en los cuadernos de pasta blanda; sin embargo, a diferencia de éstos, en las carpetas se tiene la posibilidad de reforzar las hojas con etiquetas ad hoc.

Registro de notas

Al mismo tiempo que se elige el material para la bitácora, debe seleccionarse el instrumento para la escritura de las notas de trabajo.

Tradicionalmente, los científicos, filósofos, ingenieros, etc., han elaborado sus notas con tinta o con lápiz de carbón o grafito. La tinta ha sido preferida por los habituados al trabajo en el laboratorio, mientras que el lápiz ha sido la elección de los naturalistas e ingenieros en el campo. Ambos instrumentos cuentan con ventajas y problemas. Las tintas tradicionales, como la de china, pueden ser disueltas por el agua; aún las tintas modernas insolubles en agua, resultan solubles en diversos solventes orgánicos. La mejor opción son los bolígrafos o esferógrafos, aunque no se escapan de ser probados en el papel que se vaya a escoger, sometiendo su tinta impresa, tanto al agua como a diversos solventes, como el etanol.

El otro artefacto para la escritura es el lápiz de grafito. Aún aquí es indispensable elegir el más apropiado para usarse en el papel seleccionado. Si bien es obvio que el grafito no es soluble en agua ni en solventes orgánicos, debe escogerse un lápiz que permita una escritura clara, firme y duradera. Los lápices de dibujo son apropiados por su calidad, pero si se escoge un lápiz muy suave, de la serie B, la escritura se borra con sólo pasar el dedo por encima. Por el contrario, si se toma un lápiz muy duro, el trazo es tan tenue y pálido que puede dificultarse la lectura, aún cuando se escriba con puño muy firme; en este caso es casi como si se escribiera con un clavo sobre el papel. La mejor recomendación es el lápiz de dibujo HB o el de escritura 2 ó 2½. Los lápices de mayor graduación también equivalen a clavos, mientras que los de menor, resultan tan suaves como los B de dibujo. El lápiz ofrece otras ventajas sobre la tinta: es útil para escribir bajo la tormenta más cerrada e incluso bajo el agua, además de que es más práctico para elaborar diagramas, bocetos o dibujos que puedan requerirse.

Por cierto: cuando se está escribiendo con lápiz existe la tentación de borrar lo que se considere inútil, inapropiado o equivocado. En cambio, cuando se escribe con tinta no existe esta posibilidad; lo más que se puede hacer es tachar lo escrito. De cualquier modo, en el caso de una bitácora no importa con qué instrumento se esté escribiendo. La siguiente regla lo explica: jamás se borra o se tacha completamente. Cuando se considere necesario, sólo se traza una línea sobre el escrito deseado; uno nunca sabe si la idea indeseada podrá ser útil o correcta en un momento posterior.

La redacción de las notas

El estilo


Una vez seleccionados la bitácora y el instrumento de escritura, se puede comenzar a realizar el trabajo relacionado con el laboratorio o el campo: ¡A escribir! Pero ¿cómo hacerlo?

En cualquier actividad científica o técnica, el registro de las notas del trabajo sobre la bitácora debe ser claro, exacto y preciso. Además, a diferencia del estilo literario clásico libre, es deseable que el lenguaje usado en la bitácora sea ahorrativo, cauto sin la mayor complicación que la necesaria. Aunque se debe evitar la metáfora, suele ser necesario el uso de la analogía o la homología. Por otra parte, si bien debe ser ahorrativo no use abreviaturas, sobre todo si son personales, ya que su significado suele olvidarse con el tiempo. Algo más que debe evitarse como a la peste negra, aunque no directamente relacionado con el estilo, son las anotaciones en papeles u hojas sueltas. Estas suelen ser perdedizas por muy diversos motivos. Hay incluso profesores que acostumbran confiscar este tipo de material literario.

Siguiendo con el estilo, dado que el objetivo de la bitácora es registrar toda la información relacionada con el trabajo para ser utilizada en la elaboración y comunicación de los reportes técnicos, debe buscarse ante todo la claridad. En este sentido, no debe escatimarse en la repetición de frases o palabras, cuidando siempre la brevedad y precisión. Por otro lado, si se ve en la necesidad de acuñar algún neologismo, defina claramente el nuevo término para evitar ambigüedad. Este es, en sí mismo, otro fin de la labor científica al descubrir nuevos hechos: la aportación de nuevos conceptos o paradigmas al cuerpo del conocimiento humano.

Una característica común de la redacción técnica y científica, que también la distingue de otros estilos literarios, es la forma impersonal de expresión utilizada. Es muy poco común, salvo en los casos de narraciones de tipo histórico o autobiografías, que los científicos escriban en forma personal: descubrí el principio de . . . En lugar de ello, suelen decir: se descubrió el principio de . . .

Otra propiedad de la redacción de un escrito técnico es el manejo de los tiempos. Si se está proponiendo un procedimiento o protocolo de trabajo, se debe redactar en futuro. Pero una vez que se está desarrollando dicho procedimiento y se están observando los resultados o es necesario realizar modificaciones al proyecto original, se debe expresar en tiempo pasado, ya que se trata de lo que se hizo o se llevó a cabo.

La organización de la bitácora

Ya que se trata de una herramienta del trabajo científico o técnico, al elaborar la bitácora se debe seguir la misma disciplina y rigor que requiere el “método científico” en el orden, organización y planeación.

Lo primero a escribir en una bitácora de trabajo, son los datos de identificación de la misma. Ya sea en la cubierta o en la primera página, debe plasmarse claramente el nombre del propietario de la bitácora, la disciplina, tema o materia para la que se ha designado, así como la información sobre la adscripción –nombre del laboratorio o lugar de trabajo, domicilio y teléfono insitucionales y/o particulares. Esto último es fundamental para evitar el riesgo de pérdida o extravío.

Otra información que debe encontrarse en la bitácora es la relacionada con la seguridad para el trabajo de laboratorio o de campo. En primer lugar, e inmediatamente después de los datos de identificación del titular, debe contarse con las instrucciones de primeros auxilios pertinentes para los incidentes más comunes. Por ejemplo, en el trabajo químico puede ocurrir el derrame de ácidos o álcalis sobre la piel o sobre las mucosas; puede haber quemaduras por fuego o calor; pueden ocurrir accidentes eléctricos o mecánicos punzocortantes. La persona involucrada puede inhalar vapores o gases irritantes, tóxicos o venenosos, o sufrir de shock o de paros cardiaco y respiratorio. Por otra parte, cuando sucede un evento inesperado es frecuente que se derramen reactivos líquidos o sólidos, o incluso haya escapes o emanaciones de gases o vapores, todos los cuales deben ser detenidos, reducidos y eliminados oportuna y apropiadamente, por lo que es indispensable también tener disponible las medidas más comunes de contención y mitigación de incidentes, químicos en este caso. Más abajo se podrá encontrar mayor información.

En la bitácora, cada página que se usa debe ser numerada en secuencia, iniciando con la primera del cuaderno. Una vez numerada, cada página inicia con la fecha. Esto permite una rápida identificación del contenido por parte del autor y usuario de la bitácora. Ya que se ha numerado y fechado la página, se puede proceder a verter uno de los contenidos más relevantes del cuaderno de laboratorio: el protocolo de trabajo. Aunque la forma y estilo de los textos científicos pueden variar tanto como individuos se dedican y han dedicado a esta actividad, su contenido se puede generalizar en cinco grandes capítulos, que son: la Introducción, la Metodología, los Resultados, la Discusión y las Conclusiones. Ahora que todo esto va precedido por el Título.

El Título

El Título de un trabajo científico, sea el protocolo o el informe del mismo, debe representar breve y fielmente el tema principal, la naturaleza, el resultado y las conclusiones principales obtenidas para o durante su desarrollo. Si bien se puede ser ingenioso para enfatizar la claridad, debe evitarse el enfoque periodístico, sensacionalista y amarillista. El título "Los voraces cocodrilos" deberá evitarse en bien de "Estudio de los hábitos alimenticios del Crocodilus moreleti". La brevedad del título no debe caer en tipo periodístico de la pieza de rock mexicano "Matola y violola con una pistola", ni la extensión excesiva deberá parecerse al de la canción de autores argentinos "La bella y graciosa moza se fue a lavar la ropa, la mojó en el arroyuelo y cantando la lavó, la frotó sobre una piedra y la colgó de un abedul".

La Introducción

El primer capítulo en las anotaciones de un trabajo en la bitácora y en el informe del mismo es la Introducción. La introducción a su vez está constituida por varios rubros, siendo los más comunes los antecedentes, la hipótesis y el objetivo.
Los antecedentes son la parte donde se plasman los datos necesarios que describen la historia previa al trabajo que se está desarrollando. En ella se localizan las preguntas que justifican y le dan importancia al problema que aborda la investigación. Normalmente incluye una compilación de los hallazgos precedentes que sobre el tema del trabajo o sobre temas afines y relacionados, se encuentran publicados en la literatura y en otras fuentes de información. Con base en dichos antecedentes se señalan las razones que llevan a plantear el desarrollo del trabajo presente, y de este modo justifica su desenlace con el fin adicional de motivar al lector.
Dado que la Introducción consta de antecedentes citados de la literatura, deben relatarse todas las fuentes consultadas al respecto, sean libros, artículos, entrevistas personales, e incluso fuentes audiovisuales y cibernéticas de información.
Es obvio que si e trata de un trabajo experimental, deben indicarse las hipótesis que se intenta demostrar o refutar. A fin de cuentas éste será el objetivo del trabajo, poner a prueba la hipótesis sustentada en los antecedentes del campo.

La Metodología

Lo que caracteriza a cualquier trabajo científico o tecnológico, y que lo distingue de otras actividades humanas, es la posibilidad de repetir innumerables veces en el tiempo la experiencia y obtener exactamente los mismos resultados. Por lo tanto, un capítulo indispensable en todo trabajo científico y tecnológico es la metodología.
En la Metodología se debe describir en detalle escrupuloso los métodos, los materiales, el equipo, las substancias, las ecuaciones y las condiciones ambientales exactas y precisas en las cuales se lleva a cabo la experiencia. Para ser detallado debe emplearse incluso cualquier modo de ilustración disponible, sean tablas, dibujos, diagramas, esquemas, fotografías y otras figuras útiles. En la bitácora se describen el material y el método propuestos, que puede haberse consultado en la literatura. Asimismo, se deben describir los cambios, modificaciones y adecuaciones que se hagan al mismo durante el desarrollo de la experiencia. De este modo, en el informe o reporte del trabajo se deberá redactar únicamente el material y el método finalmente empleados para la obtención de los resultados del estudio.
Es necesario que los materiales y equipos se anoten con la marca, modelo y número de serie, ya que permitirá reproducir o adecuar la metodología en cualquier repetición posterior, aunque no se cuente con equipos idénticos a los previamente empleados. En cuanto a los reactivos y otras sustancias, es necesario aclarar el número de muestras, la concentración de las soluciones, así como los pesos y medidas empleados, sin dejar de mencionar las especificaciones y los grados de calidad utilizados.
Cuando son necesarios los cálculos para la preparación de las soluciones y los materiales o para el desarrollo del trabajo, aquellos se anotan en una página aparte, debidamente rotulada e identificada con el trabajo al que corresponde.
Finalmente, las anotaciones del trabajo de laboratorio se acompañan con Comentarios que sean útiles para la realización posterior de la Discusión de los resultados y las Conclusiones finales del trabajo desarrollado.
Todas estas notas son indispensables para poder elaborar el Reporte de Laboratorio. Este debe contener, a su vez, Introducción (con el Objetivo), Materiales y Métodos, Resultados (acompañados con Tablas y/o Figuras), Discusión y Conclusiones.

Regreso a página de Experimentos | Regreso a página de Laboratorios | Regreso a página de Biofísica | Regreso a página de Bioquímica | Regreso a página de Fisicoquímica | Regreso a página de Química | Regreso a página de Química Analítica | Regreso a página de Química Orgánica | Regreso a página de Reglas de Laboratorio | Regreso a página de Seguridad en Laboratorios | Regreso a página de Materiales y Equipos de Laboratorio | Regreso a página de Legislación en Laboratorios | Regreso a página de Salud e Higiene

© Raúl Alva*, México, 15/II/2008.
e-mail: alva@xanum.uam.mx e-mail de Raúl Alva