Capítulo IV - Aparece la peste bubónica

CAPÍTULO IV

 

APARECE LA PESTE BUBÓNICA

 

 

 

Ø      Serapio Calderón, reemplaza al Presidente

Ø      José Pardo aspira a la candidatura

Ø      Piura en 1904

Ø      Los campos de Sullana

Ø      El Liceo de Sullana

Ø      La lucha electoral

Ø      La campaña de Piura

Ø      “El amigo del pueblo”

Ø      Se crea el distrito de Canchaque

Ø      La peste bubónica

Ø      Problemas de límites del Perú

 

 

Serapio Calderón reemplaza  al Presidente

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            Cuando aún el presidente Candamo estaba recibiendo agasajos por su ascensión al poder y recién  se aprestaba a cumplir actos de gobierno, de repente se sintió mal de salud.  Los médicos consideraron al principio que el trajinar del periodo electoral y los que siguieron  como presidente  que demandaron esfuerzo intenso, le habían resentido la salud y le señalaron los más diversos tratamientos, algunos contrapuestos entre sí.

 

            El médico francés Félix Larré consideró en cambio que el presidente padecía de un mal reumático y aconsejó tomase unos baños en las lagunas arequipeñas de Jesús.

 

            El 12 de abril de 1904, es decir a los siete meses de haber llegado a Palacio, el presidente Candamo se embarcó en el vapor “Guatemala” rumbo a Mollendo, en compañía de su esposa, dos hijas, el Primer Ministro don José Pardo, el ministro de Justicia e Instrucción,  su amigo el    piurano  Francisco Eguiguren y algunos funcionarios.

 

            Candamo dejó el poder al vicepresidente que era en ese entonces Serapio García Calderón, pues el primer vicepresidente Lino Alarco había fallecido antes de ser proclamado. 

 

            Lino Alarco dirigente del Partido Constitucional, había reemplazado al coronel Fernando Seminario, cuando éste puso reparos a la alianza civil-constitucional, no obstante que se le ofrecía la 1ra. vicepresidencia.

 

            Nadie imaginaba que Candamo no retornaría y Serapio Calderón quedaría en la presidencia, que bien pudo ser para el coronel Seminario.

 

            El presidente Candamo se embarcó aún por sus propios medios, pero en la travesía se agravó ya sea por el mareo o por los progresos de la enfermedad.  Dos síncopes tuvo durante el trayecto.  El pueblo de Mollendo y el de Arequipa lo recibieron con afecto y se produjeron mítines.  Serapio Calderón acudió a Arequipa a visitar al presidente, y el 22 de abril quedó confirmado en el ejercicio interino de la presidencia.

 

            Prontamente la salud de Candamo fue desmejorando grandemente en forma tal que el doctor Mariano Lino Urquieta manifestó que el caso del primer mandatario era perdido, causando este anuncio general consternación.

 

            Con verdadero afecto filial, Eguiguren no se separó del enfermo y con los familiares de éste, siguieron las tristes alternativas de sus últimos días y luego su agonía que culminó el 7 de mayo de 1904 a las 7:45 a.m. con su deceso.  En esos momentos    estuvieron presentes el superior de los jesuitas que le proporcionaron los últimos sacramentos, sus familiares, Eguiguren y varios funcionarios que luego suscribieron el acta de defunción.

 

            El cadáver fue sometido a autopsia y a un proceso de embalsamiento.  Se  pudo comprobar insuficiencia hepática lo que contradijo el diagnóstico de reumatismo agudo hecho por el médico  francés.  Cuando años más tarde se examinó el protocolo de la autopsia se encontró que el documento-informe  era desordenado, ilógico e inaceptable.  De acuerdo mas bien a los avances de la ciencia, todo hacía suponer que la dolencia de Candamo fue un tumor canceroso al píloro, sin haberse producido un proceso de generalización, pero también el corazón estaba atrofiado por haber sufrido una esclerosis cuyo origen no se indicó, y que fueron la causa de los síncopes y del ataque final.

 

            Si nos debemos de atener sólo a los documentos y no a las versiones que se dieron por muchas personas, ni los familiares ni Eguiguren estuvieron presentes en el momento mismo de la muerte del presidente, pues el acta suscrita dice lo siguiente:  En la ciudad de Arequipa, a los siete días del mes de mayo de 1904, a las 7 y 45 minutos de la mañana, falleció el excelentísimo señor Manuel Candamo Presidente de la República (QDDG).  En presencia de los sacerdotes reverendo Próspero Malzieu y Remigio Zevallos, que lo auxiliaron espiritualmente;  y del coronel prefecto Domingo J. Parra, del coronel edecán de su excelencia  Bustamante, del edecán comandante Andrés Cateriano, del ayudante de Campo Mayor Juan Díaz, del ayudante de campo capitán Carlos La Jaradel coronel Vicente Ugarte, jefe del Batallón Quinto de Línea, del secretario privado doctor Tudela y Valle; de Felipe Pardo y del médico que asistió al excelentísimo señor Candamo, Félix Larré;  se firmó la presente acta por duplicado ante el notario público Sebastián Calderón debiendo un ejemplar quedar en el archivo de la prefectura del Departamento y enviarse el otro con las seguridades debidas a Lima, para conocimiento  del Supremo de Gobierno”.  El coronel Domingo Parra, había sido antes prefecto de Piura.   Como testigos en la firma del acta la suscribieron    el presidente de la Corte Superior, un senador, 3     diputados y dos vecinos notables.

 

José Pardo aspira la Candidatura

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            Aparentemente para dejar en libertad  a Serapio Calderón en cuanto a la elección de un nuevo Gabinete Ministerial, pero más que todo para preparar su candidatura presidencial el primer ministro José Pardo renunció el cargo.

 

            En el Gabinete recompuesto siguió Eguiguren y la mayoría de los Ministros salvo tres.

 

            En la Junta Directiva del Partido Civil un buen número apoyaba a Pardo, entre ellos el coronel en retiro Ernesto Zapata, ex –prefecto de Piura.  En las Cámaras uno de los más fogosos partidarios de Pardo era  Augusto Leguía, que propiciaba el ascenso de gente joven dentro del Partido.

 

            El 24 de mayo de 1904 se convocó a una asamblea del Partido Civil en el Salón General del Convento de Santo Domingo y don José Pardo logró ser nombrado presidente del Partido Civil.  Eso era prácticamente ganar la postulación, sin embargo estaba de por medio la alianza con el Partido Constitucional.  Las cosas se hicieron rápidamente y en los primeros días de junio de 1904 se conformó la alianza la que aún no tenía candidato.

 

            Se trató entonces ganar de mano, y el 8 de junio un nutrido grupo de universitarios lanzó la candidatura de Pardo.

 

             Los civilistas se reunieron en asamblea el 12 de junio y aceptaron la postulación de Pardo para la presidencia vacante y se dejó la 1ra. vicepresidencia  para José Salvador Cavero del Partido Constitucional.  Esta primera vicepresidencia estaba igualmente vacante por muerte de Lino Alarco.

 

            El Partido Constitucional, a rastras del Partido Civil, aceptó la oferta.  El general Cáceres que había retomado la dirección del partido confirmó la alianza y las candidaturas.

 

            El 23 de junio, el Partido Unión Cívica, o mejor dicho lo poco que quedaba de ese partido anunció que  apoyaba a Pardo.  Lo único rescatable o que cabe ser mencionado en este hecho es que en su directiva figuraba Pedro Gárezon sobreviviente de Angamos y Rafael Grau, hijo del Gran Almirante.

 

Piura en 1904

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            Era prefecto, don Juan Manuel de La Torre.

 

            En Huancabamba seguía como subprefecto don Manuel María Castro, juez de primera instancia el doctor José Gálvez,  alcalde don  Roberto Espinosa y teniente alcalde don José Adrianzén.

 

            Sullana era aún capital distrital, pero tan importante como la capital provincial que era Paita.  alcalde era don Antonio Cortés.  Desde el 15 de junio de 1903 era cura párroco de Sullana, el padre Andrés Quevedo.

 

            Las ciudades piuranas de Paita, Sullana y Piura alumbraban sus calles con faroles que cubrían lámparas a kerosene.

 

            Sólo en la capital departamental se encontraban empedradas o enladrilladas algunas cuadras de las calles Lima, Libertad, Tacna y Arequipa.

 

            Había asumido la administración del Hotel Colón, don José Vicente Rázuri, natural del departamento de la Libertad.  Ese hecho que parecería intrascendental, sin embargo no lo fue.  En efecto, el Hotel Colón no sólo fue por muchos años el primero de Piura, sino que se convirtió en un sitio obligado de reunión de todos los políticos piuranos.  Rázuri que era un hombre muy amiguero, con gran sentido del humor y de muy amena conversación, no sólo intervino activamente en la política piurana, sino que escribió sobre hechos, lugares y personajes de Piura, numerosos libros, labor  que tuvo el gran mérito de continuar aún estando ciego.  Con toda honestidad, debo manifestar, que los libros de Rázuri, han servido de precioso punto de partida para la investigación de muchos hechos de la “Breve Historia de Piura”.  Con el tiempo y sin la presencia de Rázuri que era el alma, el Hotel Colón decayó y otros edificios más acordes con el progreso  fueron levantados en la ciudad.  Hasta 1975 aún figuraba en las Guías como Hotel, pero después fue cerrado y el local pasó a ser propiedad de la Beneficencia Pública por falta de herederos legales.  En 1948 fue demolido.

 

Los linderos de Sullana

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            En 1839, el Congreso de Huancayo dio una ley autorizando a los vecinos de Sullana a comprar los terrenos sobre los que se encontraban sus viviendas, pagando un justiprecio al propietario, que era el hacendado de la hacienda La Capilla José Lama.  Posteriores disposiciones legales, señalaron las áreas de expansión de la ciudad de Sullana, por el norte, este y sur.  El área que era un semicírculo irregular, estaba encerrada en un perímetro que partía del sitio denominado  El Cucho, pasaba por la línea externa de la Vega de Cieneguillo y el sitio llamado Alto Grande, para terminar en los límites de la hacienda La Capilla quedando la población de Sullana en el centro del semicírculo.

            Los problemas surgieron primero con José Lama y décadas más tarde con hacendados ubicados al norte y al este de Sullana.

 

            En 1892, surgieron problemas con los propietarios de la hacienda Parales de la familia Woodman, que asegura sus límites hasta los confines de la población de Sullana.

 

            El primer reclamo fue de doña Juana Castro Vda. de Zapata, que se decía propietaria de un terreno de cultivo ubicado inmediatamente al norte de la población de Sullana.  Surgió entonces un litigio judicial que doña Juana ganó en primera pero perdió segunda instancia.

 

            Entonces doña Juana apeló ante la Corte Suprema.  La Municipalidad de Sullana comprendió que debía defender adecuadamente lo que a partir de entonces se llamaron “Los Campos de Sullana” y contrató los servicios del abogado al doctor José María Moulett, el cual de inmediato actuó  ante la Corte Suprema, la que se pronunció el 5 de enero de 1904, en la forma siguiente:

 

            “El Infrascrito Secretario de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia, CERTIFICA, que en virtud del recurso de nulidad antepuesto por doña Juana Castro Vda. de Zapata en la causa que sigue con la Municipalidad de Sullana, sobre amparo de posesión; este Superior Tribunal ha resuelto lo siguiente:

 

Lima 5 de enero de 1904.  Vistos; de conformidad con el dictamen del señor Fiscal, cuyos fundamentos se reproducen; DECLARARON IMPROCEDENTE, con costas, el recurso de nulidad interpuesto por doña  Juana Castro viuda de Zapata y los devolvieron.- Guzmán, Castellano, Ribeyro, Villarán, Figueroa.-  Se publicó, conforme a Ley.- Luis Lelucchi.

 

            El médico Cirilo Espinel Nóblega, que llegó a ser alcalde de Sullana, reclamó constantemente, para que se reconocieran los méritos del doctor Moulett, pero nunca nada se hizo y todo se olvidó.

 

            Sullana tuvo que seguir después una larga lucha contra otros propietarios de terrenos agrícolas al norte y al oeste de la ciudad, sobre todo el famosos juicio llamado Mambré contra Salvador Vega y sus sucesores  que  al fin fue ganado en la Corte Suprema en 1954, pero poco después al iniciarse la colonización de San Lorenzo, en 1958   el Gobierno los expropió  por una suma irrisoria que nunca pagó.

Incluso don José Arens, en representación de su empresa entabló reclamos judiciales a la  Municipalidad de Sullana.

 

El Liceo Sullana

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            En 1904   había logrado adquirir mucho prestigio un centro educativo particular.  Se trataba del Liceo Sullana a cargo del súbdito español José Cardó Granell, que antes había sido director de las escuelas municipales que habían funcionado en esa ciudad.

 

            En la plana docente estaban sus propios hijos: José María y José Alfredo Cardó Lama, y el cura Andrés Quevedo.

 

            Eran alumnos en 1904:  Alejandro Troyani, J. F. Cardó Mena, Manuel Cortés Lama, Ángel Limonchi, Ramón Jaramillo, Hernán Rodríguez, José Ángel Roa, Juan Francisco Avalo, Parcemón Morales, José Félix Garrido, José María Zevallos, Alberto Valdivieso, Francisco Catalino Gonzáles, Aurelio Otoya, Narciso Coloma, Alfredo Cruz, Julio César Troyani, Juan B. Reyes, Benjamín H. Zapata, Santiago F. Calderón, Reinaldo Rodríguez, Cristian Rodríguez, Julio Ramírez, Gerardo Garrido C., Hernán Coloma, Pedro Reyes, Ruperto Castillo, Augusto Jaramillo, Carlos Franco, Luis Vegas García, Ricardo Calderón, José Ildefonso Coloma, José Trinidad Avalo, Horacio Tassara, Felipe Vegas García, Miguel Castillo, José Soley, Julio Céspedes, Julio Blas Limonchi, Gustavo Castillo y Carlos Ginocchio.

 

La lucha electoral

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            El 12 de junio de 1904 en momentos  en que el Partido Civil realizaba una Convención en el Palacio de la Exposición y lanzaba la candidatura de don José Pardo por la Alianza Civil Constitucional; llegaba a Lima Augusto Durand Maldonado el Jefe del Partido Liberal y era recibido con un entusiasta mitin en Lima. 

Este político había estado en el extranjero, y fue muy duro en los términos que usó en su discurso cuando se refirió a la candidatura ya procesada de Pardo, para enfrentar la cual volvió a proponer un frente común con el Partido Demócrata de Piérola.

 

            La propuesta de Durand fue aceptada por los demócratas y el 19  del mismo mes de junio, también en el Palacio de la Exposición se reunía la Convención Demócrata-Liberal, y se lanzó como fórmula electoral:   la Presidencia para Piérola y la 1ra. Vicepresidencia para Durand.  Don Guillermo Billinghurst desde su residencia en Iquique envió un telegrama de adhesión a la fórmula presidencial, con lo cual se zanjaban los problemas y discrepancias pasadas que llevaron al iquiqueño a formar un partido aparte.  También los liberales de Arequipa hicieron conocer su adhesión.

 

            Los Demócratas-Liberales convocaron a un mitin que se celebró en grande en la avenida de los Descalzos el 26 de junio.  En el mismo día en el Callao había un mitin de menores proporciones a favor de José Pardo.

 

            Como los manifestantes no se llegaron a disolver en su totalidad sino que por grupos recorrían las calles de Lima y Callao, se produjo un choque frente al diario “La Prensa” que apoyaba a Piérola, resultando una persona muerta.

 

            Por ese tiempo era Presidente de la Corte Suprema el huancabambino Ricardo Wenceslao Espinosa, el que fue llamado por el presidente Serapio Calderón para exponer su preocupación de que la lucha política degenerase en pugnas sangrientas.  Consideraba que Espinosa era la persona adecuada para convocar a los dos candidatos y pedirles que retirasen sus candidaturas a favor de una candidatura única de transacción.  El doctor Espinosa tomó contacto con los candidatos pero ninguno se mostró dispuesto a ceder.

 

            El 22 de julio presentó Piérola al presidente Serapio Calderón un pliego con una serie de denuncias contra la composición de la Junta Electoral Nacional, del modo como se estaba preparando el fraude y aseguró que no obstante venir afirmando el Gobierno su más absoluta imparcialidad, en los hechos estaba apoyando a Pardo.  Utilizaba Piérola términos muy duros y al final decía:  cuando se cierran los caminos de la ley, se abren los de la fuerza.  El encargado de la Presidencia devolvió el escrito por los términos descomedidos.

 

            Había el hecho  evidente de que las huestes pierolistas se habían apropiado de las calles, lo que podría darles cierta sensación anticipada de triunfo, pero en el Congreso los grupos políticos se habían recompuesto, y los civilistas-constitucionalistas, vencían con facilidad a los demócratas-liberales en cuanta votación se producía.  Si en ese tiempo hubieran existido las encuestas, los seguidores de Piérola hubieran comprobado con tremenda sorpresa que el electorado estaba en su contra.

 

            En el resto del Perú, y también en el departamento de Piura, se estaba en lo político a las decisiones que se tomaran en Lima, aún cuando siempre seguía teniendo mucha importancia el prestigio de los grandes personajes o caciques de la política.  Pardo, fue el primer presidente que siendo candidato hizo uso de un moderno sistema de campaña electoral.  Su nombre fue voceado y colocado en carteles en todos los pueblos del Perú y de esa forma el apellido se tornó familiar.

 

            El 22 de julio de 1904, Piérola visitó al Presidente de la República para entregarle un pedido de recomposición de la Junta Nacional Electoral, de la que decía no era representativa.

 

            A los pocos días, las Cámaras Legislativas renovaron sus Mesas Directivas y el resultado fue un notable triunfo de la alianza civil-constitucional.  Por eso, cuando la oposición demócrata-liberal, presentó el 1º de agosto un proyecto de ley, para declarar nulos los actos de la Junta Nacional Electoral, sufrieron en la Cámara de Diputados, un rotundo fracaso al ser rechazado por 62 votos contra 43.

 

La campaña en Piura

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            Igual que en el resto del país, la campaña en Piura fue ardorosa y en cada bando militaban personas muy conocidas y de mucho arraigo.

 

            Augusto Seminario y Váscones con sus sobrinos seguían fieles a Piérola y como líder del pequeño  Partido Liberal se tenía al joven abogado Enrique López Albújar.

 

            En el lado contrario se tenía al guerrillero cacerista Eloy Castro y al civilista Eduardo Reusche.

 

            Las elecciones debían de realizarse entre los días 9 y 12 de agosto de 1904, pero el día 5 en forma repentina Piérola envía telegramas a todos los comités provinciales de la república ordenando se abstengan de votar en las elecciones.

 

            Esto naturalmente cayó como una bomba en las filas de la coalición demócrata-liberal pues había de por medio muchos intereses en juego y no sólo la Presidencia de la República.  En las Cámaras se tenía que hacer la renovación de los tercios.

 

            En Piura, los nuevos diputados elegidos fueron Eduardo Reusche y Eloy Castro y como suplentes Basilio Ubillús y Leonidas Echandía.

 

            A nivel nacional los electores fueron 146 990 y sufragaron 97 719 que representan el 66,48%.  Es decir que fue una derrota para Piérola, si es que todas las abstenciones que representaban el 33,52% se abonaban a su favor, pues es bien sabido que en todo acto electoral siempre hay un elevado número de abstenciones.

 

            Casi la totalidad de los votos depositados fueron a favor de don José Pardo, lo que significaba que la persistencia de Piérola de abstenerse, sólo podría estar motivada por la certeza de que iba a ser derrotado en la lid electoral.

 

El periodismo en Piura.  “El Amigo del Pueblo”

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            El año 1904, el periódico “La Unión” de propiedad de Eduardo Reusche salía en forma muy eventual, defendiendo la causa civilista.

 

            También circulaba “La Revista del Norte” de propiedad del coronel Maximiliano Frías.  En Paita se editaba el diario “La Igualdad”.

 

            En Tumbes desde 1903 se encontraba en circulación el semanario “El Centinela” cuyos propietarios eran Elías Da Silva y Víctor Garrido Lewer.

 

            El 10 de agosto de 1904, es decir cuando el pueblo piurano se encontraba votando hizo su aparición “El Amigo del Pueblo” cuyo director-propietario era el abogado Enrique López Albújar.

 

            No pudo por lo tanto intervenir en la campaña electoral.  Sin embargo, el periódico se declaró políticamente independiente, en un Aviso Editorial que decía lo siguiente: “Este periódico no tiene compromisos políticos, ni ha celebrado pactos con nadie para silenciar el abuso, como malévolamente se está diciendo en menoscabo de nuestra honradez de periodista.  No patrocinará ninguna de las candidaturas que jugarán en las elecciones políticas de este año, ni admite correspondencia oficiosa, que no tienen más objeto que atacar intereses personales y ahondar los odios de partido y familia.  Tampoco están autorizados nuestros agentes para ocupar las columnas de este semanario gratis y en provecho de sus intereses, ni admitimos más colaboración, que la que nosotros solicitamos directamente”.

 

            En 1904, López Albújar ejercía en Piura como abogado y era profesor en el Colegio San Miguel.  En el mismo año, funda el  Partido Liberal de Piura y la Directiva que él preside, aparece publicada en el primer número del semanario.  Se puede también observar que varios miembros de dicha directiva eran colaboradores del semanario.  Por eso, “El Amigo del Pueblo” no pudo desvincularse de una tendencia liberal en cuanto a su línea periodística.  Fueron de su plana de redacción Edilberto Moya Jiménez, Pedro Montero, Pedro Arbulú, Juan Mc. Donald, Eduardo Moscol Valdivieso, Víctor Maticorena, José Vicente Rázuri y otros.

 

            López Albújar tenía en el semanario una sección que se llama “Burla Burlando” en la que escribía con el seudónimo de “Alma Roja”.  En ella fustigaba duramente el abuso de las autoridades y a los malos funcionarios.  Su estilo duro, mordaz y satírico era impactante.   Utilizaba unas veces el verso, o el diálogo con personajes supuestos.

 

            En una campaña  que emprendió contra el Administrador de Correos Ortiz, le hizo devolver el dinero de los apartados, que durante tres años había cobrado para su propio provecho. También al subprefecto Bazo, en forma incesante le hacía críticas a su labor.

 

            “El Amigo del Pueblo” era un tabloide de 4 páginas de 40 x 30 cms.  Cada página tenía a su vez cuatro columnas.  Inicialmente costaba dos centavos el ejemplar pero año y medio más tarde subió a 5 centavos.  Los tirajes iniciales fueron de 400 ejemplares, pero posteriormente llegaron hasta 2 000 números, lo que era excepcional en una ciudad como Piura que apenas llegaba a los 10 000 habitantes.

 

            No contaba con imprenta propia, pues se editaba en los talleres de la imprenta “Correo del Norte” de propiedad de Francisco Montero, circulando en Piura y en Tumbes.  Todo esto puede leerse en un trabajo de tesis estudiado por la profesora Rosa Zeta de Pozo.

 

            Un año más tarde de su aparición, tuvo que enfrentar al prefecto Germán Leguía y Martínez, que a su vez atacaba y contra-atacaba desde las columnas del periódico “El Sol” que se fundara para aquel entonces.

 

Se crea el Distrito de Canchaque

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            El padre Miguel  Justino Ramírez en “Huancabamba” asegura que el pueblo de Canchaque se fundó el año 1860, en la margen derecha de Quebrada Seca o de Limón en el sitio que en la actualidad se conoce con el nombre de “La Esperanza”.

 

            A la vera del camino, aparecieron unas cuantas casitas formando una calle.

 

            En 1900 se empezaron a construir viviendas en la margen izquierda de Quebrada Seca, en el sitio donde ahora se encuentra.

 

            Lo más sorprendente es que al ser creado el distrito de Canchaque no estaba ubicada la capital.  Eso vino más tarde y dio origen a rivalidades y gestiones entre Canchaque y Palmaba, dos pueblitos que pretendían cada uno ser la capital distrital.  Prácticamente, el pueblo de Canchaque no existía y había que ubicarlo.

 

            La Ley de creación no tiene número porque la Ley 1º recién se dio el 20 de octubre de 1904.

 

            Dice la Ley de creación lo siguiente:

 

            El Segundo Vice-presidente de la República

            Encargado del Poder Ejecutivo

 

            Por cuanto el Congreso ha dado la Ley siguiente:

 

            El Congreso de la República Peruana

            Ha dado la Ley siguiente:

 

            Artículo 1º.- Créase el Distrito de Canchaque en la Provincia de Huancabamba del Departamento de Piura, el que tendrá por capital el pueblo del mismo nombre.

            Artículo 2º .- Dicho distrito comprenderá los pueblos de Canchaque y San Francisco; de los caseríos de Canchaque, Palmaba, Huabal, Cilia, Andajo, San Antonio y Sapce de las haciendas Pajonal, La Laquiz pertenecientes al Distrito del Cercado de Huancabamba y de la hacienda Chanro de la jurisdicción del distrito de Salitral, de la Provincia de Piura.

 

            Comuníquese al Poder Ejecutivo para que disponga lo necesario a su cumplimiento.

 

            Dada en la Sala de Sesiones del Congreso, en Lima a los dos días del mes de setiembre de 1904.

 

            Rafael Villanueva Presidente del Senado.-Cesáreo Chacaltana Presidente de la Cámara de Diputados.- José Manuel García Senador Secretario.- Aquiles Rubina Secretario Diputado.

 

            Al excelentísimo  Señor Presidente de la República

 

            Por tanto mando se imprima, publique y circule y se le dé el debido cumplimiento.  Dado en la Casa de Gobierno de Lima a los cinco días del mes de setiembre de 1904,

 

            Serapio Calderón                      Juan de D. Quintana.

 

            La Dirección Departamental de Obras Públicas dispuso ese mismo mes que una Comisión Técnica, presidida por el ingeniero Gustavo Riofrío en representación del prefecto e integrada por el agrimensor don José Andrés Lama y el vecino don Miguel María Ramírez se encargasen de ubicar el lugar de Canchaque.

 

            Dos años se demoró la Comisión en cumplir su cometido, pues recién en noviembre de 1906 evacuaba su informe, designando el sitio llamado de Los linderos, entre Canchaque y Palmaba, para establecer la nueva capital distrital.  De esa forma se terminó con la pugna existente entre las dos pequeñas poblaciones.

 

            Como gobernador fue designado don Ruperto Racundo y como alcalde don Miguel María Ramírez, uno de los miembros de la comisión.

 

            Pero los antiguos canchaqueños no se daban pro vencidos.  Siguieron haciendo gestiones para que la capital se ubicase en el anterior lugar donde había estado Canchaque y en donde tenían sus viviendas.

 

            Por fin, el 31 de octubre de 1918 lograron que el Congreso aprobase una Ley en cuyo único artículo decía:  Señálase al Pueblo de Canchaque como Capital del Distrito de su nombre, de la Provincia de Huancabamba”.

 

            El presidente José Pardo la promulgó como Ley 2817 el 6 de noviembre de 1918.

 

            Había sido don Juan Francisco Ocaña Sagástegui, el hombre que con gran perseverancia, movió cielo y tierra para lograr el cambio, hasta que la ocasión se presentó propicia en el segundo gobierno de don José Pardo, cuando era diputado Benjamín Huamán de los Heros.

 

            Naturalmente, don Francisco  Ocaña fue el Alcalde y su pariente Santiago Ocaña Peña, el Gobernador.

 

            Palmaba, pasó a ocupar El Lindero donde aún sigue.

 

La peste bubónica aparece en los puertos

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            El 28 de abril de 1903 llegó a Pisco el vapor “Amasés” procedente de Calcuta.  El doctor Enrique Mestanza, autoridad sanitaria de ese puerto, denunció de inmediato la muerte de un hombre con los síntomas de bubónica.

 

            De la lejana India, nos traían el terrible mal que tanto espanto causó en la Edad Media y Moderna.

 

            Los barcos llegados de Asia, desparramaron el mal por todos los puertos peruanos.  En Lima apareció en el barrio de Monserrate creando tremenda zozobra.

 

            Entre 1903 y 1904 se produjeron 1 112  casos en el Perú con elevados índices de mortalidad.

 

            La peste atacó Guayaquil y por eso no era de extrañar que penetrase también en Tumbes en donde causó numerosas víctimas en 1904, lo mismo que en Ilo, al otro extremo del Perú.

 

            Los limeños llenos de pavor creían que podían adquirir el mal en el aire y transitaban con la nariz y la boca tapada con pañuelos.

 

            Se instalaron lazaretos en las afueras de las poblaciones para aislar a los enfermos y a las viviendas se les prendían fuego.  Los muertos eran llevados a los cementerios en carretas.

 

            Lobitos, Talara, Paita, Sechura, Pimentel, Eten, Pacasmayo, Chimbote y Supe se vieron afectados por el mal.  Fue sin duda en Paita en donde el mal alcanzó en 1905 proporciones verdaderamente alarmantes.

 

            Entre 1904 y 1920 la bubónica tuvo diversos brotes, y en el Perú se llegaron a producir unos 20 000 casos con gran número de muertos.

 

            El valle de Chicama fue tremendamente azotado por la bubónica en años posteriores.

 

            Los casos registrados debidamente fueron: 335 en Lima, 2 847 en Piura, 2 638 en Lambayeque, 6 415 en La Libertad, 1 326 en Cajamarca y 576 en Ancash.  Todo eso en 15 años.  Sólo en Paita se registraron 1 200 casos, pues en 1919  el mal había tomado proporciones incontrolables.

 

            Cuando el doctor Henry Hanson, especialista llegado de EE.UU. arribó a Paita en 1919 y al ver la situación de Paita dijo:  He visto condiciones precarias en África, pero nada parecido a esto”.  Para el médico norteamericano sólo 6 casas eran habitables en Paita, y propuso quemar todo el puerto, es decir 600 viviendas.  Leguía se alarmó y se opuso.  El puerto tenía 3 500 habitantes y moría un promedio de 5 personas por día, cuando las peste estuvo en su furor.

 

            Una propuesta igual de quemar toda la población de Sechura fue rechazada.

 

            Recién en 1922  tanto la peste bubónica como la fiebre amarilla que se le había juntado, pudieron ser dominadas.

 

            El 15 de julio de 1905 hacía su arribo al puerto de Paita el doctor Manuel Francisco Zúñiga, joven médico nombrado como Médico Titular.  Tremenda fue sin duda la tarea que se le presentó a este profesional recién egresado de la Facultad de Medicina, pero puso tanto empeño y tanto amor, que al final venció y el doctor Zúñiga, jamás abandonó Paita y el puerto en todo momento le prodigó reconocimiento y respeto.

 

            El semanario “El Progreso” que se había empezado a editar en ese año en el puerto bajo la dirección de su propietario J. Zapata Acha y de L. Castillo, con fecha 27 de agosto de 1905, y en su número 11 da a publicidad un informe del doctor Zúñiga al Presidente de la Junta de Salubridad Provincial, en los términos siguientes:

                                         

            “Nombrado con fecha 7 de Julio, médico titular de esta provincia, llegué al Puerto de Payta el día 15 habiendo constatado, hasta el presente, es decir en el transcurso de un mes, 21 casos de peste, correspondiendo 6 a la 2da. quincena de Julio y 15 a la 1ra. de Agosto, lo cual manifiesta, un notable incremento.  De estos 21 casos he asistido 12 en las barracas, de los cuales 2 han sido curados, 7 quedan asistiéndose  y han muerto 3 que ingresaron en el siguiente estado:  Nicolás Farías agonizando, Manuel Burgos sin habla, sin conocimiento y con el corazón perdido por la miocarditis consecutiva, Carmen Valencia con una peste gravísima complicada con neumonía doble.  De los 21 pestosos descubiertos del 15 de Julio al 15 de Agosto 9 se han asistido ocultamente en sus casas, habiendo fallecido los 9”.

 

            Era por entonces alcalde de Paita y presidente de la Junta Provincial de Salubridad don Julio Ginocchio Alburqueque, el cual hizo publicar un Bando concebido en los siguientes términos:

 

            Por Cuanto:

 

            Es necesario dictar medidas  enérgicas  para detener el avance de la peste bubónica y para conseguir  su completa desaparición;

 

            Por tanto: 

 

            He dispuesto;

 

            1º.- Que todos los que tengan enfermos en sus casas, cualquiera que sea la enfermedad, los denuncien inmediatamente ante esta Presidencia.

 

            2º.- Que todo el que sepa la existencia de algún enfermo oculto, lo denuncie a su vez p ara dictar las medidas sanitarias que convengan.

 

            3º .- Que perderán todo derecho a remuneración por la destrucción de la finca donde se encuentre un enfermo pestoso, las personas que no cumplan con lo dispuesto en el Artículo 1º.

 

            4º.- Quedan sujetos a la pena que determine la Junta, a más de lo que antecede, las personas que infrinjan esta ordenanza.

 

            Dado en Payta a los 19 días de Agosto de 1905.

 

            Como se puede apreciar, en 1905 Paita se escribía con Y griega.

 

            Un personaje que contribuyó mucho en la lucha contra la bubónica en Paita, fue el Médico Pedro M. Galup.  El mencionado profesional había nacido en Lima el 7 de enero de 1869.

 

            Llegó a Paita por los años de 1894 apenas titulado de médico.  De inmediato se hizo apreciar de los paiteños por su generosidad.

 

            El 31 de diciembre de 1899 era Médico Titular de Paita y en esa condición envía una copia de su Memoria Anual al prefecto, coronel  Ernesto Zapata, haciéndole conocer la situación sanitaria de Paita.   El historiador Juan Paz Velásquez al referirse a este informe, manifiesta que comenzaba diciendo:  Hace seis años que vengo indicando algunas ideas que el estudio, la observación, y la experiencia me han sugerido, acerca de las condiciones de salud pública de esta provincia, que como médico sanitario vigilo de las más urgentes necesidades que se dejan sentir y  de las medidas conducentes a satisfacerlas, siéndome en extremo penoso tener que confesar que hasta hoy no se ha llevado a la práctica nada de lo propuesto en mis anteriores memorias con tal propósito”.

 

            Cinco años más tarde, la aparición de la peste bubónica en Paita y su rápida propagación, le dieron por desgracia toda la razón.

 

            Cuando estalló en 1905 la peste, fue un esforzado y sacrificado luchador con el doctor Manuel Francisco Zúñiga que había sido nombrado Médico Titular.   El doctor Galup hizo del ejercicio de la medicina un apostolado y fue un verdadero filántropo pues siempre actuó con generosidad y desprendimiento, sin interesarse por el dinero.

 

            Paita lo   eligió como su diputado suplente en 1897.  Falleció siendo aún muy joven el 20 de enero de 1920.  Paita agradecida, le erigió un Mausoleo en el Cementerio General.

 

            En 1907 la bubónica seguía causando estragos en Paita.  Por entonces era párroco del puerto y el joven sacerdote Moisés Sabogal que el 20 de enero de 1907 en el muelle recibía  a un grupo de Padres Redentoristas que llegaban a labor misionera al departamento de Piura.  El padre Sabogal convenció al padre León  Deletre que integraba al grupo recién llegado para que se quedara en Paita y ayudase espiritualmente y materialmente a tanto enfermo y moribundo.  Así lo hicieron, y empezaron a laborar en la Capilla de la Virgen de las Mercedes, en el Lazareto y en las  casas de la población,  en especial en el barrio paupérrimo de La Punta.

           

            La peste bubónica se manifiesta bajo 4 formas que son:  la bubónica que era la que atacó a Paita, la neumocócica            , la intestinal y la septicémica.

 

            La forma bubónica se manifiesta por fiebre muy alta, postración y unos bultos que salen en las axilas, cuello e ingles.

 

            Se propaga de acuerdo a la forma como se presenta.  El mal lo produce el Bacilo de Yersin,   que se transmite generalmente por picadura de pulgas, que a su vez han picado a ratas, o ratones enfermos.

 

            La forma neumocócica ataca a los pulmones, y parece una neumonía.  Es muy violenta y los enfermos mueren pronto.  Cuando un atacado por el mal tose, esparce en la saliva los microbios y éstos se desparraman por el aire, de tal modo que es posible percibir el contagio por vía aérea.

 

            Se cree  que la peste hizo su aparición por primera vez  en el mundo el año 542 en Constantinopla durante el reinado del emperador Justiniano, y que en los momentos de mayor intensidad causaba 10 000  muertes diarias en la Capital del Imperio Romano de Oriente.

 

            Entre 1 346 y 1 353 es decir en plena Edad Media, ataca China, India y Turquía, causando 45 millones de víctimas.

 

            Ya en la Edad Moderna, en 1720 aparece en Marsella causando 40 000 muertes.  En 1894 nuevamente aparece en la China y mata a 60 mil personas en un año.  Se propagó al puerto de Hong Kong y de allí a diversos lugares del mundo.  Pasó a la India y la asoló.  En 1898 invadió África, inclusive las islas de Madagascar al año siguiente, la sufrieron lugares tan distantes como Portugal, Rusia y Japón, se desparramó por la Oceanía y llegó a Honolulu, para de ese lugar hacer su aparición en el puerto de San Francisco de los Estados Unidos.  Eso ocurría en 1900 y de allí aparece en México y luego en el Perú y Chile.

 

Problemas de Límites del Perú

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            Por los años de 1904, el Perú tenía cuestiones de límites pendientes con todos los países limítrofes.

 

            Además del secular litigio con Chile por Tacna y Arica que se mantenía insoluble porque el país invasor se negaba a llevar adelante el plebiscito acordado por el tratado de Ancón, se tenían problemas con todos los demás países fronterizos.

 

            En 1902 se había llegado a un acuerdo transitorio con Ecuador, para que tropas ecuatorianas a las que se les había permitido un estacionamiento temporal en las bocas del Aguarico, no avanzasen hacia el río Napo.

 

            Pero el 26 de junio de 1903, se produjo una refriega entre soldados peruanos y ecuatorianos, en el río Napo en el sitio llamado Angoteros.  Tras un cambio de protestas se acordó el 21 de enero de 1904, someter el asunto al fallo de un agente diplomático de una nación amiga.  El 16 de febrero, se decide volver a pedir la intervención del Rey de España, para la solución definitiva del conflicto de límites.

 

            En junio de 1904, el Gobierno de Ecuador denunció que tropas peruanas habían ocupado el puesto de Andoas y de allí se habían internado en territorio ecuatoriano.  El 17 de abril, una fuerza del país vecino que había partido de Quito un mes antes, se presentó ante la guarnición de “Torres Causana” en el río Aguarico y pidió explicaciones de la presencia peruana.  Espero refuerzo y el 28 de julio intimó la desocupación a los soldados peruanos y al ser rechazados se inició el ataque a la 1:15 p.m.

 

            La guarnición peruana estaba en inferioridad numérica pues solamente  contaba con 40 hombres al mando del mayor Juan Chávez Valdivia y del teniente  Torrico, contando también   con el apoyo de la lancha “Iquitos” al mando del comandante  Oscar Mavila.  Los peruanos, lograron el apoyo de un destacamento próximo que atacó por la retaguardia venciendo en poco tiempo a las fuerzas contrarias que triplicaban en número a las nuestras.  El comandante Rivadeneira jefe de las fuerzas ecuatorianas y otros oficiales y soldados fueron capturados y remitidos a Iquitos.  Murieron 20 ecuatorianos y dos peruanos.

Estos incidentes si bien se realizaban en la Selva no por eso dejaban de crear inquietud en Piura, por tener fronteras con Ecuador.

 

            Por el norte teníamos otro problema.  Era con Colombia, la que pretendía una enorme área territorial comprendida entre los ríos Putumayo y Caquetá.  El 6 de mayo de 1904 se firmó un acuerdo que fue suscrito entre el canciller peruano José Pardo y el plenipotenciario colombiano Luis Tanco.  Se acordó someter el asunto de límites también al rey de España.  Mientras tanto se firmó un modus vivendi, de acuerdo al cual los países retirarían las autoridades y  aduanas que tenían en el río Putumayo y las ubicarían por parte del Perú en el Napo y por parte de Colombia en el río Caquetá.  En Colombia se dijo que su ministro Tanco se había excedido en atribuciones, y mantuvieron aduanas en la margen izquierda del Putumayo.  Como el rey de España no quiso actuar como árbitro, se pensó entonces en el Sumo Pontífice o en la Argentina.

Los límites con Colombia recién se arreglarían en 1922, cundo Leguía cedió a Colombia  la enorme extensión de terreno comprendida entre los río Putumayo y Caquetá y regaló el llamado Trapecio de Leticia.

 

            El Perú tenía con Bolivia límites muy imprecisos.  Del lago Titicaca, hacia el sur o sea con dirección a Chile, los llamaban límites terrestres y del lago Titicaca hacia el norte, es decir con dirección a Madre de Dios, los denominaban límites fluviales.

 

            El 23 de setiembre de 1902 Perú y Bolivia arreglaron sus límites terrestres.  El año anterior, los bolivianos nos habían solicitado desarrollar una acción conjunta para formar una fuerza mixta destinada a expulsar a invasores de la extensa zona selvática del río Acre.  Se trataba de los famosos “bandeirantes”, o grupos armados brasileros que contando con la tolerante complacencia de su gobierno se habían ido infiltrando a lo largo de toda la frontera peruano-brasilera sin que el Gobierno peruano reaccionara de ninguna forma.

 

            La oportunidad que se le presentó al Perú de frenar el avance de esos colonos bandidos con la invitación de Bolivia, no fue aceptada por fútiles pretextos.

 

            Ante esta situación, Bolivia se entendió con Brasil y el 17 de noviembre de 1903 firmó en Petrópolis, un tratado en el que cedió una gran parte del territorio del Arce que aún estaba discutiendo con el Perú.  Nuestro Gobierno protestó pero bien se conoce que eso era sólo para cumplir con un formulismo.  Prácticamente Bolivia nos había dejado sin piso frente a Brasil.  Sin embargo, al norte del departamento de Madre de Dios y al este del departamento de Puno, quedaban aún extensas áreas territoriales por discutir.

 

            Mientras tanto Argentina debía de pronunciarse como árbitro en la cuestión de fronteras de Bolivia y Perú y estaba a la espera de los alegatos de cada país, que estaban preparando  voluminosa información.  Mientras tanto pasaron algunos años hasta que recién en setiembre de 1909 se firmó el tratado de límites que rectificó nuestras fronteras con Bolivia.  Para algunos salimos perdiendo y para otros salimos  con ventaja.  Más adelante nos ocuparemos del asunto.

 

            Con Brasil, los límites eran aún más imprecisos que con Bolivia.  Por tratarse de una región de difícil acceso no hubo mucha preocupación de parte del Perú en precisar la línea de frontera, lo cual favoreció al Brasil que con sus colonos bandidos, se fueron infiltrando en territorio peruano, sobre todo durante el periodo del auge del caucho.

 

            Era tácitamente reconocido, que pertenecían al Perú las extensas regiones del alto Purús y del Alto Yurúa, que representaban varias decenas de miles de kilómetros cuadrados; pero fue precisamente por allí por donde se introdujeron los “bandeirantes” y mientras que esos territorios figuraban con peruanos en el papel, de hecho estaban ocupados por brasileros.  Es decir una nueva versión de lo que ocurrió con los territorios bolivianos y peruanos de Tarapacá y Antofagasta, infiltrado por Chile en el siglo pasado.

 

            El asunto de los límites de Perú y Brasil se pusieron nuevamente sobre el tapete por la arbitrariedad boliviana de haberlos negociado en el  tratado de Petrópolis.

 

            Se produjeron entonces una serie de hechos inamistosos y violentos como, el desalojo en 1903, de caucheros peruanos que ocupaban zonas del Alto Yurúa y del Alto Purús, netamente peruanos,  pero que Bolivia los había regalado como propios.

 

            Luego desalojaron al personal de las aduanas estacionándose en esos lugares.   En mayo de 1904 el Presidente de Brasil, dijo en el Congreso de su patria, que no iban a tolerar  que autoridades peruanas pretendieran mandar en territorio brasilero.

 

            Luego, se detuvo un barco que utilizando la vía internacional y fluvial del Amazonas, conducía armas a Iquitos, para el Gobierno peruano.  La cosa se empeoró cuando una pequeña guarnición peruana fue ataca en el Alto Purús y obligada a evacuarlo. Tras una serie de protestas y gestiones diplomáticas, se llegó un modus vivendi que se firmó el 12 de julio de 1904 y de acuerdo al cual el Perú salió perdiendo pues se comprometió a neutralizar las nacientes del Yurúa hasta el punto donde el río Breu  aporta sus aguas y las nacientes del Purús hasta Catay.  Esto fue el prolegómeno del despojo que se iba a consumar en 1909 cuando se firmase el tratado definitivo.

 

Todos estos sucesos si bien ocurrían en lugares muy distantes a nuestra región, sin embargo embargaban su atención y eran tema obligado en las conversaciones.  Por otra parte en los medios políticos, los criterios sobre la conveniencia o inconveniencia de los que el Gobierno hacía o dejaba de hacer, eran motivos para hacer conocer sus adhesiones o su oposición.

 

            Por último, es conveniente conocer como el territorio patrio se ha ido mutilando a lo largo del tiempo.

 

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