Capítulo VI - La visita del Presidente Pardo a Piura

CAPÍTULO VI

 

LA VISITA DEL PRESIDENTE PARDO A PIURA

 

 

Ø      Presidencia de don José Pardo

Ø      La escuela normal en Lima

Ø      Visita del presidente Pardo

Ø      Prefecto regala la Cruz de la Conquista

Ø      Crean centros escolares

Ø      Fábricas de fideos y velas

Ø      Autoridades en Paita

Ø      Ferrocarril en Tumbes

Ø      Candidatura de Muñiz y Miró Quesada

Ø      Triunfo de Leguía

Ø      El Club de Tiro

Ø      Bandoleras en Alto Piura

Ø      Castilla convertida en barrio

Ø      Colán deja de ser capital distrital

Ø      Intentos de electrificación

Ø      Cambio de autoridades

 

 

Presidencia de don José Pardo

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El presidente interino Serapio Calderón convocó a elecciones a realizarse en 1904. Estas fueron muy reñidas, pues el poderoso Partido Civil se dividió y unos llevaron al joven político José Pardo Barreda y otros proponían al presidente el partido  Isaac Alzamora, En Piura, la mayoría  respaldó con entusiasmo a Pardo. Al final sólo quedó éste que tuvo que enfrentar a don Nicolás de Piérola que también pretendía la presidencia. y era llevado por su Partido  Demócrata y el Liberal de  de Durand pero pretextando falta de garantías  Piérola se apartó  el proceso electoral.

Respaldaron a Pardo el Partido Constitucional de Cáceres y el Partido Unión Cívica. José Pardo se quedó sin contendor.. Pardo tenía a su favor el haber sido hijo del presidente Manuel Pardo  fundador del Partido Civil, que fue asesinado en el senado.

Sufragaron  97,719 ciudadanos, habiendo votado por Pardo nada menos que  96,430, es decir fue un triunfo arrollador.

 

 

Creación de la Escuela Normal de Varones de Lima

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            El primer gobierno de don José Pardo, se caracterizó por el gran impulso que dio a la educación primaria, tarea en la que tuvo un eficaz colaborador en el ministro de Justicia e Instrucción, Jorge Polar.

 

            A propuesta del ejecutivo, el 5 de diciembre de 1905 se dio la Ley N° 162 de Instrucción Primaria, disponiendo que fuera obligatoria y gratuita y estuviera a cargo del Ministerio de Justicia e Instrucción.

 

            El ministro Polar en la exposición que hiciera ante las Cámaras, manifestó que las escuelas primarias a cargo de las municipalidades eran por entonces 1,891 y daban atención a 99,448 niños, pero que 200 mil niños no sabían leer ni escribir en el Perú.

 

            El 28 de julio de 1908 se dio el Reglamento General de Instrucción Primaria que constaba de 754 artículos.

 

            La aplicación de la Ley de Instrucción dio de inmediato sus frutos, tanto en escuelas en función como de niños estudiando. Así en 1906 el número de escuelas llegó a 2,157 y los alumnos que estudiaban fueron 148,762. En 1907 las escuelas eran 2,410 y en ellas estudiaban 161,660 niños.

 

            Se asignaron fuertes partidas para la construcción de locales escolares, así como para mobiliario y útiles de enseñanza. Las alumnas fueron provistas de carpetas americanas de madera y fierro, y de abundante material didáctico. Se contó con libretas de calificaciones, registros de asistencia, etc., todo proporcionado por el Estado.

 

            Pero no sólo se ocupó Pardo en el aspecto material y de la legislación escolar, sino también puso especial interés en el factor hombre, es decir en el maestro que hasta ese momento llegaba a las escuelas sin ninguna preparación pedagógica.

 

            Fue así como por Decreto firmado por el Presidente y su ministro Polar se dispuso el funcionamiento en Lima de la Escuela Normal de Varones.

 

            Dicho centro superior de estudios inició su funcionamiento el 14 de mayo de 1905, siendo su primer director el profesor francés Isidoro Poiry.

 

            El Director predicó la libertad de acción del maestro sobre las bases lógicas y racionalistas. Es decir, que lo que se podría considerar como libertad de cátedra, se trasladó a la docencia primaria.

 

            Pero no todo el personal que secundaba al Director estaba a la altura de su pensamiento y entre ellos, se tenían al Regente y a un Inspector llamado Manuel Salazar que dieron trato despótico a los alumnos.

 

            Estos eran internos y en su mayoría provenían de provincias. Los estudiantes se declararon en huelga, que según el historiador Basadre fue la primera huelga estudiantil del Perú, y durante diez días abandonaron al Escuela.

 

            En 1906 había ya en Lima dos Escuelas Normales, una de varones u otra de mujeres, esta última a cargo de religiosas. En el resto del Perú se fundaron cuatro Escuelas Normales para profesores elementales, es decir, de lo que podríamos llamar primer grado, pues los otros eran de segundo grado.

 

            En las primeras promociones que salieron de la Escuela Normal de varones, los mejores alumnos fueron becados a Estados Unidos, o pudieron elegir el lugar a donde querían ir a trabajar, como directores de los recién creados Centros Escolares.

 

            Pardo mejoró en forma apreciable los haberes de los maestros y sobre todo, el de los normalistas.

 

La visita del presidente Pardo

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            Todos los presidentes del Perú habían permanecido siempre en la capital de la República y más concretamente en el Palacio de Gobierno. Las veces que salieron, fue para debelar movimientos revolucionarios.

 

            Fue el presidente Pardo, el que inició visitas a los diferentes lugares del país para cerciorarse por si mismo de la realidad nacional. Lástima sólo que eso ocurrió en las postrimerías de su gobierno.

 

            En 1906 visitó Cerro de Pasco, Arequipa, Cuzco, Puno, La Libertad, Lambayeque y Ancash. El año 1907 visitó los departamentos de Ica, Piura y la provincia litoral de Tumbes.

 

            El presidente llegó  en junio de 1907 con nutrida comitiva oficial al puerto de Paita, que en esos momentos se encontraba asolado por la peste bubónica. Fue recibido por el prefecto Germán Leguía y autoridades, interesándose por la situación de la salubridad del puerto.

 

            Luego tomó el ferrocarril que lo condujo a la ciudad de Piura en donde fue objeto de múltiples atenciones.

 

            El tren hacía siempre un alto en la fresca y acogedora estación de La Huaca. En ese lugar una gran multitud le dio entusiasta recibimiento y al presidente llamó la atención portasen una magnífica imagen ampliada de él. Se suponía que eso sólo podía ser obra de los afamados estudios fotográficos limeños de Courrier, y preguntó como había podido ir a parar allá el retrato.

 

            Se le contestó que no era una fotografía sino un dibujo al carboncillo ejecutado por un “churre” del lugar llamado Luis Francisco Agurto.

 

            El presidente, en un arranque muy propio de él, dijo: “Este niño merece ser apoyado, me lo llevaré a Lima, de tal modo que díganle a la familia que lo tengan preparado para mi regreso”.

 

            En efecto, a los pocos días el presidente retornaba a Paita por tren y volvía a parar en La Huaca. Allí en la estación lo esperaba un tímido muchachito, con sus padres y una pequeña maletita. El presidente lo recibió y con su pequeño protegido fue conversando hasta Paita. En ese lugar abordaron el vapor “Iquitos” que había traído al presidente y el niño Agurto fue llevado a la capital y matriculado en la Escuela de Artes y Oficios, de donde egresó en 1911. Con el tiempo se convirtió en un de los mejores escultores del Perú.

Hay una versión que asegura que el presidente Pardo hizo un alteen Sullana, buscó el domicilio de Juan José Farfán, pronunció un discurso y le impuso una medalla de oro como combatiente de la gesta emancipadora.

Lo cierto es que tal cosa no se produjo, por que el cabo (y no sargento mayor) Juan José Farfán, había muerto hacia diez años.

            El 29 de junio, el presidente Pardo visitó Catacaos. Llegó al distrito en el ferrocarril de trocha angosta. Desde la estación de Catacaos hasta la plaza de armas de esa localidad, el presidente hizo el recorrido a pie seguido por enorme multitud que lo aplaudía. El párroco salió a recibirlo bajo palio, y así llegaron hasta el Cabildo en donde fue declarado Huésped Ilustre. Luego don Juan Hilarión Helguero, de Piura,  ofreció en su amplísima casa-hacienda, un almuerzo campestre al que concurrieron centenares de personas, incluyendo comuneros.

 

El prefecto regala la Cruz de la Conquista

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            Don Germán Leguía y Martínez, que no sabía de qué forma podía quedar bien con el presidente, decidió en acto completamente abusivo y arbitrario, regalar al mandatario nada menos que la famosa Cruz de la Conquista que en esos momentos se encontraba en la iglesia de la Merced de Piura. El presidente agradeció emocionado el obsequio y prometió que haría que ocupase un lugar digno de su valor y donde pudiera ser conservada.

La Cruz, había estado originalmente en la caleta tumbesina de La Cruz y de allí fue llevada a Piura

 

            Que se sepa, nadie protestó por la arbitrariedad prefectural, no se sabe si por temor o por una mal entendida cortesía para con el mandatario.

En Lima la cruz fue colocada en un museo.

 

Centros Escolares en Tumbes y Piura

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            El 5 de diciembre de 1905 don José Pardo había promulgado al Ley 162 de Instrucción Primaria.

 

            Según la misma, se disponía que la primaria en su nivel elemental fuera obligatoria, y que en las escuelas del Estado se impartiera en forma gratuita la instrucción, a los varones entre los 6 a 14 años y a las mujeres de 6 a 12 años. También se darían en forma gratuita libros y útiles.

 

            Hasta ese momento la educación primaria había estado en manos de los municipios. En lo sucesivo, el Poder Ejecutivo asumía su dirección y administración.

 

            La Dirección General de Instrucción Primaria y los Inspectores Primarios quedaban subordinados al Ministerio del Ramo.

 

            El Artículo 4to. disponía que habría cuando menos una escuela elemental mixta en los caseríos, haciendas y minas un Centro Escolar en los lugares en donde hubieran 200 niños en edad escolar.

 

            Por lo tanto, en 1906 y en 1907 las antiguas escuelas municipales fueron transferidas al Ministerio de Justicia, Educación y Culto, transformándose en Escuelas Fiscales o en Centros Escolares, según los casos.

 

            Los Centros Escolares que nacieron por esos años, fueron creando una historia y una tradición con el tiempo, porque muchos hombres y mujeres importantes pasaron por sus aulas.

            En Tumbes crearon los Centros Escolares   1 de varones y 2 de mujeres, con amplios locales ubicados frente a la plaza de armas en el lugar que ahora ocupa el Centro Cívico. Hoy llevan los nombres de Leonardo Rodríguez y Tarsila Granda, dos de sus recordados directores.

 

            En Paita funcionaba desde 1899 la Escuela Municipal 2 de varones y la Escuela Municipal 3 de mujeres. Luego se transformaron en Escuelas Fiscales y el 1ro. de junio de 1907 en Centro Escolar de Varones 11 y Centro Escolar de Mujeres 12 respectivamente.

 

            El primero funcionaba originalmente en la calle Los Cárcamo que antes se llamaba “El Comercio”, luego pasó a la calle Moore y más tarde volvió a la calle Los Cárcamos a local propio.

 

            Pocos años después llegaba a hacerse cargo de la Dirección del Centro Escolar 11 un joven de 19 años. Se trataba de don Gustavo Moya Jiménez, piurano de nacimiento, uno de los recién egresados de la Escuela Normal de Varones de Lima que el presidente Pardo había fundado. A Moya como a algunos otros egresados, se les había dado la opción de elegir el lugar donde querían servir, y por ser piurano, eligió Paita. Fue  don Gustavo Moya, el primer normalista que tuvo Paita y estuvo sirviendo en el mencionado plantel hasta 1924 en que fue ascendido como Inspector de Educación en Sullana.

 

            En Ayabaca fueron creados los Centros Escolares 31 llamado luego “Castro Pozo” para varones y el Centro Escolar 32 para mujeres. Son los planteles educativos que constituyen legítimo orgullo para los ayabaquinos, pues por sus aulas han pasado hombres muy importantes.

 

            En Huancabamba, había funcionado desde el siglo XIX escuelas municipales, tanto en la capital de provincia como en varios distritos. Con la nueva Ley de Instrucción, por transformación aparecen los Centros Escolares 41 de Varones y 42 de Mujeres, denominación que conservaron hasta 1935.

 

Entre los edificios que se construyeron para locales escolares está el que se destinó al Centro Escolar 21 de Piura. Este plantel surge por la transformación de la Escuela Municipal 1 de Piura creada en 1892 por el alcalde Carlos Schaefer y de la que fue director don Ignacio Sánchez hasta su muerte el 5 de diciembre de 1906.

 

            El nuevo local del Centro Escolar 21 ubicado en la calle Cuzco fue inaugurado los primeros días de julio de 1907 con la presencia del presidente Pardo que visitaba la ciudad. Días más tarde y accediendo al pedido de la municipalidad, se el da el 20 de julio el nombre de “Centro Escolar Ignacio Sánchez, 21”.

El Centro Escolar 21 en esa época resultaba un imponente, funcional y moderno edificio. Con una bella verja en la parte delantera que daba a la calle Cuzco, colindaba con la transversal Ancash, pero no se había podido completar el ala derecha colindante con la transversal Huancavelica, porque había sido imposible expropiar a tiempo unas propiedades particulares. El ensanche se logró varios años más tarde, cuando en 1933 siendo Comisionado Escolar don Gustavo Moya, hizo construir esa ala completando todo el frente.

           

            Fatalmente, el progreso obligó más tarde al ensanche de la callejuela que era el jirón Ancash, lo cual significó cercenar una buena parte del local escolar en la parte izquierda, para dar paso a la avenida Sánchez Cerro.

 

            Posteriormente se hizo del Centro Escolar 21 una Escuela Pre-vocacional Urbana, pero los piuranos siempre insistieron en que conservase el nombre de Ignacio Sánchez y el 21 o centro viejo. En una nueva reforma educativa, pasó a convertirse simplemente el Centro Educativo 15001 y al iniciase la década del 90 pretendían derrumbar el viejo edificio, para dar paso a un edificio de cemento y fierro, lo cual para muchos piuranos era poco menos que una profanación, pues para varias generaciones el “21” fue como un santuario.

 

Fábricas de fideos y velas

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            El primer gobierno de Pardo se caracterizó por un repunte en el incipiente desarrollo industrial en el Perú.

 

            El desarrollo de los cultivos de algodón, dio origen a la aparición en Lima no sólo de fábricas textiles, sino también de aceite. De esa forma los cultivadores piuranos, no sólo tuvieron para el algodón del país, la demanda del extranjero, sino también la interna. Faltaban aún muchos años para que se cultivase en Piura el pima.

 

            También se instalaron máquinas para fabricar calzado, el que antes se hacía a mano por artesanos especializados.

 

            En 1907 funcionaban en Lima nueve molinos de trigo. Eso permitió que se abrieran gran cantidad de fábricas de fideos. Había siete en Lima, tres en Arequipa, dos en Ica y uno en Chiclayo, Trujillo, Sullana, Huacho, Pisco, Chincha y Moquegua.

 

            En cuanto a fábricas de velas de estearina, las había en Trujillo, Arequipa, Pisco y Piura.

 

            En el departamento, los centros industriales eran Piura y Sullana, habiendo ésta heredado, ese afán de industrialización de La Huaca.

 

1907 - 1908 Autoridades en Paita

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            Al iniciarse el año 1907 fue elegido alcalde de Paita don Federico Bolognesi Bolognesi, nieto del Héroe de Arica, cuya familia se había afincado en el puerto desde hacía bastante tiempo. Con el discurrir de los años don Federico llegó a ser un importante hombre público del Perú. Como teniente alcalde tenía al médico Pedro Galup, que como es lógico suponer tuvo la Inspección de Higiene desde donde se desempeñó una importante labor contra la peste bubónica.

 

            En Paita había cónsules de Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Italia y España.

 

            Como subprefecto de Paita estaba el ayabaquino Manuel María Castro, que siguió en el cargo en 1908. Era hermano del diputado Eloy Castro, antiguo montonero cacerista, como juez de 1ra. Instancia el Dr. César A. Reina. Como Médico Titular actuaba el Dr. Manuel Zúñiga y como médico del lazareto el Dr. Blas Elías de Orellana. Como capitán del puerto estaba el capitán de fragata Ezequiel Cabieses.

 

            La Escuela Náutica, estaba funcionando como ocurría siempre en forma esporádica y tenía como preceptor principal a Carlos Alberto Franco. El Centro Escolar de Varones N°11 había tenido como director a Juan del C. Herrera que al fallecer fue reemplazado por Alejandro Menéndez López.

 

            El historiador Juan Paz Velásquez dice que el 28 de diciembre de 1907, llegó a Paita el anuncio de que la Dirección General de Instrucción Primaria, de Lima había comunicado a la prefectura de Piura, que en la Escuela Normal de Varones, habían terminado sus estudios la primera promoción de veinte alumnos que iban a asumir las direcciones de diversos planteles del país. El 7 de enero de 1908 el Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción, emite Resolución Suprema nombrando como director del Centro Escolar N°11 de Paita al normalista Gustavo Moya Jiménez, el que después sería promovido a Inspector de la Provincia, donde permaneció hasta 1924.pasando luego a Sullana.

 

            En 1908, fue alcalde don Gil Antonio Guerra, de teniente alcalde seguía el Dr. Galup y como secretario, Alejandro Menéndez López, que antes había sido director del Centro Escolar N°11. Nuevo capitán de puerto era Juan Elías Portella. Como ayudante de la capitanía de Paita se nombró a Victorino Negrini. Como escribano de estado actuaba Félix Baltasar Manrique y jefe provincial fue designado el teniente coronel Teodoro Velarde.

 

Preparativos electorales

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            En 1908 debía elegirse al nuevo presidente de la República. Por tanto en octubre de 1907 era ya tiempo de prepararse para la campaña política que parecía iba a ser intensa.

 

            El Partido Demócrata que por disposición de su jefe don Nicolás de Piérola se había abstenido de participar en el último proceso electoral, decidió en esta oportunidad intervenir y no poner el poder en bandeja a los contrarios.

 

            Don Pedro de Osma, decidió convocar en Lima a una reunión a un grupo conspicuo de dirigentes nacionales que no pasaban de una veintena y entre los cuales figuraban Enrique Coronel Zegarra y Felipe Seminario Arámburu y se formó un comité directivo, presidido por Osma e integrado por los asistentes.

 

            El 5 de enero de 1908 con motivo de su onomástico, ofrecieron a Piérola un banquete en el Hotel Maury. Por esa época la postulación de Augusto B. Leguía apoyada por Pardo estaba asegurada.

 

            En provincias casi no había actividad política. La prosperidad del Gobierno de Pardo había hecho desentenderse a muchos de esas actividades.

 

Ferrocarril en Tumbes

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            El 28 de noviembre de 1907 se dio la Ley 689 autorizando al Poder Ejecutivo a construir un muelle en Puerto Pizarro y un ferrocarril a Tumbes.

 

            Se trataba de un ferrocarril de trocha angosta que recorría 13 kilómetros de distancia. Los tumbesinos lo utilizaban sobre todo en época de verano para trasladarse a la playa.

Los  coches para pasajeros eran abiertos lo que  era adecuado para el clima tropical de Tumbes. De esa forma el corto viaje resultaba un agradable paseo.

La principal carga que llevaba a Puerto Pizarro era carbón de palo.

 

            Duró hasta la década del 40. Su construcción se inició en mayo de 1908 y se inauguró en diciembre de 1909.

 

 

Candidaturas del general Muñiz y Miró Quesada

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            En esos tiempos, las dirigencias partidarias se repartían en Lima y a su antojo las curules parlamentarias.

 

            En algunos casos bastaba una pequeña relación con una provincia o departamento, para que se considerase mérito suficiente para una candidatura de diputado o de senador. No eran sin embargo raros los casos, que al parlamentario, ni siquiera conocía el lugar que pretendía representar y lo que es peor aún, ni se preocupaba de hacerlo en el curso de la campaña electoral, ni después de ser elegido.

 

            Tal fue el caso de don Luis Miró Quesada de la Guerra, un hombre muy lleno de merecimientos sin duda, pero que no comprendemos por qué razones logró en 1907 ser elegido diputado por Tumbes en la renovación de tercios, por el bienio de 1907 - 1908.

 

            Muy diferente el caso de don Miguel Checa Checa, llamado “El hombre del Chira” que en 1907 desplazó de una diputación al pierolista Oswaldo Seminario, que en este caso representaban a la provincia de Paita.

 

            La lucha electoral en Piura, se centró entre el general Pedro Muñiz Silva, adicto a Pardo y a Leguía y Enrique Coronel Zegarra que trataba de conservar su senaduría.

 

            Coronel Zegarra era sin duda un influyente político pierolista, que había sido ministro y parlamentario en varias ocasiones, destacando por su lucha indesmayable en favor del ferrocarril Paita al Marañón.

 

            Pedro Muñiz vino como prefecto de Piura en 1901 durante el Gobierno de López de la Romaña y había sido el iniciador del enladrillado de la ciudad de Piura, empezando por la calle Lima donde estaba la prefectura.

 

            Cuando Muñiz sólo tenía 19 años, se unió al coronel Andrés Avelino Cáceres haciendo toda la Campaña de la Breña. Después de la guerra siguió fiel al general Cáceres y desempeñó diversos cargos, entre los que estaban las prefecturas de Piura y La Libertad, y ministro con los Gobiernos de Candamo, Serapio Calderón y José Pardo.

 

Las elecciones y el triunfo de Leguía

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En 1908 las fuerzas políticas del país se polarizaron en dos grandes grupos recomponiendo las alianzas que llevaron a don José Pardo al poder. Por un lado los dirigentes del Partido Civil y del Partido Constitucional lanzaban como candidato a don Augusto B. Leguía, mientras que en el lado contrario se trataba de recomponer la coalición Democrática-Liberal, pero se encontraba dificultades en el comportamiento desordenado del dirigente de esta última agrupación, Augusto Durand.

           

            En la dirigencia del Partido Demócrata prevalecía el criterio de que si bien las huestes pierolistas dominaban fácilmente las calles porque estaban embargados de una gran mística, la verdad de las urnas era completamente diferente. El acierto de este criterio se ha podido probar más tarde a partir de la década del 30 con una realidad que al principio no se quiso admitir, y que todo se culpaba al fraude.

 

            Durand era un decidido partidario de la subversión y a ella se lanzó en forma temeraria en base a un plan que era pura fantasía y que sólo se cumplió en su primera fase por el factor sorpresa. Se trataba de organizar una montonera cerca de Chosica y apoderarse del ferrocarril que iba a la Oroya, para luego desplazarse hacia Cerro de Pasco y sublevar al departamento de Huánuco de donde era oriundo. ¿Y después? Creía que la revolución se iba a propagar como reguero de pólvora. Pero se produjeron los imponderables: el maquinista en un descuido de su captores en La Oroya, desenganchó la locomotora y a toda máquina se dirigió a Cerro de Pasco a dar la alarma y se se organizó la defensa.

 

            Allí terminó la revuelta. Durand regresó sólo a Lima, eludiendo la persecución policial, estuvo en la capital disfrazado, paseándose por las calles y luego se embarcó en el vapor “Límari” que lo condujo a Arica en destierro voluntario.

 

            La revuelta había estallado el 1ro. de mayo de 1908, y salvo algunos bochinches en Lima, no había repercutido en el resto del país.

 

            Sin embargo, se consideró que la abortada revuelta había tenido conexiones en Lima. El director de La Prensa, Alberto Ulloa, así como casi todos los miembros de la directiva del Partido Demócrata fueron apresados y enviados a la penitenciaría, lugar que ahora ocupa el Hotel Sheraton. Dada la condición de los detenidos se les permitió recibir visitas, se les trató con toda consideración y se les alojó con ciertas comodidades.

 

            Algunos de los detenidos como Enrique Coronel Zegarra eran senadores y también Carlos Bernales. Había también dos diputados. Plantearon reclamo por su condición de parlamentarios y la Corte Suprema ordenó su inmediata libertad, hecho que se cumplió el 5 de agosto, es decir después de tres meses, motivando tal hecho, un mitin de los liberales.

            Los días 25, 26 y 27 de mayo de 1908 se realizaron las elecciones generales en medio de una relativa tranquilidad. Los inscritos en los Padrones fueron 184,386 de los que Leguía obtuvo 133,732 votos, es decir, el 72.68% lo que constituía una mayoría inobjetable que también se reflejó en las Cámaras pues en ellas habían 129 civilistas, 28 constitucionales, 8 demócratas y 2 liberales. Prácticamente la oposición había sido barrida.

 

            La transmisión de mando se programó para el 24 de setiembre en el Palacio Legislativo que se estaba terminando de construir.

 

            En Piura los Seminarios, partidarios de Piérola, desaparecieron del panorama político y volvieron los viejos caceristas con el Partido Constitucional que era aliado del Partido Civil que elevaba a Leguía.

 

            Las senadurías fueron ganadas por el general Muñiz y por el coronel Fernando Seminario Echandía y como suplentes Juan Palma y Francisco García León. El otrora poderoso pierolista Augusto Seminario y Váscones dejaba de ser senador.

 

            En la Cámara de Diputados el pierolista Oswaldo Seminario A. perdió la diputación de Paita frente a Miguel Checa Checa  Quedaron Antenor García, Eduardo Reusche, Eloy Castro y Miguel Cerro.

 

El Club de Tiro

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            El 30 de junio de 1908, mediante Decreto Supremo, el Gobierno reconoce a la antigua “Sociedad de Artesanos Grau y Auxilios Mutuos”, como “Club Grau de Tiro al Blanco N°51”.

 

            La antigua institución fundada en tiempos del prefecto Moreno, había cambiado de forma en cuanto a su naturaleza, constitución y objetivos, de tal manera que de la primitiva no quedaba casi nada.

 

            Era presidente de la institución, don Eduardo Moscol Valdivieso y tenía como local un inmueble de propiedad de la familia Vega, ubicada en la calle Libertad, por la que se pagaba la elevada suma de 50 soles mensuales de alquiler. En ese sitio se encontraba en 1990 la Sociedad Mercantil del Norte. Antes había funcionado entre las calles Arequipa y Cuzco donde posteriormente fueron los Almacenes Romero.

 

            Con la nueva denominación, el club recibe 4 fusiles Mauser, munición y material de instrucción. El club contaba con un amplio terreno para sus prácticas que medía 800 por 800 metros.

 

            La nueva institución, designó entonces como su presidente a don Víctor Seminario Gonzáles y capitán de tiro al Dr. Enrique López Albújar.

 

Bandoleras en el Alto Piura

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            En esos años era tal el auge que había cobrado el bandolerismo en los despoblados, que hasta mujeres se dedicaban a la dura y riesgosa modalidad delictiva.

 

            Enrique López Albújar, en “Caballeros del Delito” menciona el caso de dos mujeres de armas tomar. Una era Rosa Palma que comandaba una cuadrilla de forajidos y la otra era su lugarteniente Rosa Ruidías. Formaban parte de este grupo un bandolero llamado Pascual Núñez, el hijo de Rosa Palma y un sobrino.

 

            Un buen día de 1908 iba la banda dividida en dos grupos peinando las pampas de Pilán a 12 kilómetros de Morropón, cuando Núñez y el sobrino de Rosas, vieron a dos viajeros en mulas y les salieron al encuentro. Eran serranos de Curilcas, que se detuvieron a la voz de alto, y se dispusieron a colaborar entregando la carga, que decían era del cura Torres. El exceso de confianza perdió a los asaltantes que se descuidaron dando oportunidad a los viajeros de extraer las carabinas ocultas y disparar con precisión, rematando luego a los heridos con puñaletas.

 

            Al oír los disparos, acudió Rosa Palma y fue recibida con fuego graneado de los peones de Curilcas, por lo cual optaron por retirarse. Los asaltados pusieron los cadáveres sobre las cabalgaduras en las que habían llegado y los entregaron a las autoridades de Morropón que festejaron el hecho, pues eran buscados.

 

            El grupo de Rosa Palma al quedar desarticulado, ya no dio señales de actividad. Años después, Rosa Ruidías era una tranquila dama que vivía en la calle Huancavelica, en una cómoda casa propia.

 

Convierten a Castilla en barrio

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            En 1855 por Decreto Supremo expedido por el presidente Ramón Castilla se creó el distrito de Castilla. Era esa una muestra de agradecimiento del mariscal por la colaboración de sus habitantes cuando perseguía al general Vivanco que, que se había sublevado. El 30 de marzo de 1861 el Congreso le dio fuerza de ley a la creación.

 

            Sin embargo, al pueblo de Castilla,  se le seguía llamando Tacalá o Bajo el Puente, no había progresado, y muchos creían que la condición de distrito pobre y sin rentas dejado a su propia suerte, era el motivo del atraso, y consideraban que si formaba parte de la ciudad de Piura la situación podría mejorar.

 

            Por eso, en las postrimerías del mandato del presidente Pardo, los diputados piuranos Eduardo Reusche y Antenor García, presentaron en sus Cámaras un proyecto de ley que fue aprobado en la forma siguiente:

 

            Ley 723

            Artículo 1ro. El distrito de Castilla de la provincia de Piura y el del cercado de la misma provincia formarán un solo distrito, que se llamará del Cercado y que tendrá como linderos los correspondientes a los dos distritos unidos.

            Artículo 2do. La ciudad de Piura, capital del departamento de su nombre y la villa de Castilla de la provincia del cercado del mismo departamento, constituirán una sola población denominada ciudad de Piura.

 

            Fue promulgada el 18 de agosto de 1908.

 

            Casi exactamente doce años más tarde, el 13 de agosto de 1920, el Congreso Regional del Norte, le vuelve a restituir su condición de distrito.

 

Colán deja de ser Capital distrital

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            Por Decreto Supremo de 8 de octubre de 1840 se había creado el distrito de Colán, con capital Colán. Era esta una caleta, que acrecía de uelle, pero que con la ayuda de balsas, embarcaba carbón al palo. En esos años en que Paita se había visto azotada por la peste bubónica, muchas familias porteñas se refugiaron en la caleta y más tarde construyeron en ella viviendas. Sin embargo había en la margen derecha del Chira otras poblaciones que habían progresado mucho más.

 

            Fue por eso que el 14 de noviembre de 1908 se promulgó la Ley 819 que tenía un solo artículo y decía: “Artículo Único.- Trasládese la capital del distrito de Colán, en la provincia de Paita, al lugar denominado “Pueblo Nuevo”, que en lo sucesivo se llamará San Lucas.

 

Intentos de electrificación

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            En 1901, don Faustino Piaggio el pionero de la explotación del petróleo en Zorritos, era también el instructor de la energía eléctrica en el Perú. Para el efecto constituyó la Compañía Eléctrica del Callao cuya planta estaba en Chuchito, y los generadores eran accionados por máquinas de vapor.

 

            Pronto se formaron dos empresas más en Lima, pero la Empresa Santa Rosa presidida por Mariano Ignacio Prado, compró las tres empresas, así como los derechos de concesión que desde 1896 había concedido la Municipalidad de Lima a la South American Light Power and Traction Co. para electrificar Lima.

 

            En 1902 las calles de Lima pudieron contar con bombillas eléctricas y en 1903 se inauguró la Central Hidroeléctrica de Chosica.

 

            En el departamento de Piura, las primeras acciones para introducir la electricidad, fue un honor que correspondió a Huancabamba.

 

            En esa ciudad, se contaba con alumbrado público con lámparas de kerosene, con fecha 19 de abril de 1879, cuando el subprefecto Pedro Vegas hace conocer al alcalde, que con producto de las multas que ha impuesto, ha comprado cinco lámparas con sus postes y farolas, para alumbrar la Plaza Pública. Las calles se alumbraron años más tarde.

 

            En 1908 los huancabambinos formaron una Sociedad Anónima para adquirir un grupo electrógeno. La maquinaria se importó de Europa, pero gran parte de las piezas se quedaron en Paita y otras en Piura, pues desde la capital departamental a Huancabamba el transporte era muy difícil. Todo se tenía que hacer a lomo de mula y algunas piezas eran excesivamente pesadas. Por otra parte, los caminos eran muy malos.

 

            En Piura el intento para dotar de alumbrado eléctrico a la ciudad recién fue en 1911 cuando llegó a la alcaldía Ricardo César Espinoza, pero la ciudad tendría que esperar aún 8 años más.

 

Cambio de autoridades. Los periódicos

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            Como es lógico suponer, con el cambio de Gobierno se produjo también el cambio de autoridades políticas. Es más, fue necesario que don Augusto B. Leguía asumiera la presidencia para que su pariente don Germán Leguía y Martínez dejase el cargo prefectural de Piura, pues la gravitación política lo llevaba hacia Lima.

 

            En su lugar fue nombrado don Juan Ignacio Seminario Echandía. Era por lo tanto hermano del coronel don Fernando Seminario y Echandía que era senador en esos momentos. La estrella estaba por entonces alumbrando al otro grupo de los Seminario.

 

            En el mismo año de 1908, el combativo semanario “El amigo del pueblo” dejó de aparecer. En cambio “El Sol” le sobrevivió por muchos años más.

 

            En 1908 apareció en forma diaria “El Eco de Piura”. Fue un periódico muy ponderado, que defendió la candidatura del general Pedro Muñiz a una senaduría por Piura. Las personas que tenían diversas columnas como el Dr. Juan Velasco y don Felipe Santiago Portocarrero, secretario de la prefectura, escribían y enjuiciaban los hechos con serenidad y altura y lo mismo ocurría con J. V. Rázuri que con el seudónimo “Erreve” tenía una columna. Éste último en cambio era beligerante es sus escritos en “El amigo del pueblo”.

 

            Al año siguiente, “El Eco de Piura” dejaba de circular, pues ya había cumplido su misión política.

 

            En Huancabamba circulaba en 1908 “El Progreso” que se imprimía en la imprenta de don Samuel Martos Cruzado, padre de don Néstor Martos.

 

            En Paita apareció “La Prensa Libre” del infatigable Francisco Valdez que fue también de vida breve.

 

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