Capítulo VII

CAPÍTULO VII

 

KOPPEL Y EL PROYECTO DEL FERROCARRIL AL MARAÑÓN

 

Ø      Koppel y el Ferrocarril al Marañón

Ø      “Vanguardia” contra Muñiz

Ø      Aljovín, gloria de la medicina

Ø      Sacrificio de Choquehuanca

Ø      La muerte trágica de Carmen Domador

Ø      El Padre Sabogal en Paita y Catacaos

Ø      Aparece “El Deber”

Ø      Ecuador ofrece Tumbes al Brasil

Ø      Chile ofrece las Galápagos al Perú

Ø      Montoneras en Piura

Ø      Fallece Hilton Leigh

Ø      El diputado Miró Quesada

 

Koppel y el Ferrocarril Paita al Marañón

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Desde 1908 el norteamericano Henry Ford había iniciado la construcción masiva de automóviles con el famoso modelo T del que se produjeron 15 millones de unidades. Esto tenía que revolucionar necesariamente el transporte terrestre de personas, que hasta ese momento para grandes distancias estaba monopolizado por los ferrocarriles y en las zonas urbanas aún se continuaban usando los coches a tracción animal. Fue así como en EE UU se construyó el Trans Pacifico que unía el Atlántico con el Pacífico y en Rusia el Trans Siberiano, el mas largo del mundo que atravesaba todo el territorio de Siberia.

 

            Por lo tanto la era de los ferrocarriles y las locomotoras a vapor aún no había pasado. Tampoco había aparecido el camión, ni se había iniciado en el mundo la construcción de las carreteras para que circularan lo nuevos vehículos.

 

            En el Perú, la idea de construir el ferrocarril de Paita al Marañón volvió a ser puesta sobre el tapete. En realidad siempre se había mantenido viva la idea y uno de los más empecinados había sido Enrique Coronel Zegarra.

 

            Tal como lo relata el Dr. José Carlos Carrasco Távara en su opúsculo “Ferrocarril Paita al Marañón” tras de los estudios y proyectos del ingeniero alemán G. M. Von Hassel hechos conocer en noviembre de 1901 en la Sociedad Geográfica de Lima, vinieron otros más que demandaron la construcción del ferrocarril y entre ellos tenemos a Oscar Mavila, que siendo alférez de fragata se encontraba por entonces levantando las cartas geográficas de los ríos de la selva, por lo tanto con perfecto conocimiento de lo que decía, aseguró que la solución para todos los problemas de Loreto y la seguridad de la fronteras era el ferrocarril de Paita al Marañón.

 

            Luego en 1903, Germán Stiglich, marino y geógrafo demandaba la construcción del ferrocarril Paita al Marañón. Mas tarde,  Mesones Muro de Ferreñafe, presentaba la alternativa de Eten al Marañón, y contribuye de esa forma a crear más obstáculos al proyecto original, pero entonces aparecen nuevos defensores de la conexión de Paita, con los proyectos de don Pablo Villanueva y don Alejandro Garland que si bien es cierto plantea el aprovechamiento del paso de Porculla, insiste en Paita como punto de partida con la ruta, Paita, Piura, Porculla, Jaén, Bellavista, Bagua Chica y Puerto Limón.

 

            En 1909, la casa Arturo Koppel de Berlín terminó nuevos estudios sobre le ferrocarril de Paita al Marañón, según un contrato efectuado con el Gobierno Peruano en base a las leyes de autorización del 8 de noviembre de 1901 y de marzo de 1904.

 

            Los trabajos fueron entregados al Ministerio de Fomento en 1910 y planteaba dos alternativas.

 

            La primera, según un trazo semejante al planteado por Von Hassel por las sierras de Huancabamba, sin pasar por Porculla, con lo cual acortaba grandemente el trayecto.

 

            La segunda alternativa esa pasando por Porculla, para terminar en un punto navegable del río Marañón. Consideraba tres posibles puntos terminales en esta segunda alternativa.

            La primera opción aprovechaba el ferrocarril ya funcionando entre Paita - Sullana y Piura, para proseguir de esta ciudad hasta Salitral en el Alto Piura, penetrar luego en la sierra sin pasar por la ciudad de Huancabamba y llegar a Tabaconas, seguir su curso hasta el río Chinchipe en su desembocadura en el Marañón y continuar cerca de su curso hasta pasar el Pongo de Manseriche, alcanzando a Puerto Meléndez que sería su terminal. El recorrido de este ferrocarril sería 560 Km. y por lo tanto la ruta más corta, pero tenía que atenderse en un terreno más difícil y alto.

           

 

La segunda opción sería de Paita a Piura sin pasar por Sullana, luego seguiría al Alto Piura para penetrar por Porculla y seguir el curso del bajo Huancabamba y posteriormente todo el curso del Chamaya hasta llegar al Marañón. Si el punto terminal de esta línea estaba antes de la desembocadura del río Santiago y del Pongo de Manseriche; entonces el recorrido sería de 704  Km. Si en cambio la terminal ferroviaria estaba después del Pongo o lo que es lo mismo en el Puerto Meléndez, la longitud del camino sería de 716 Km. y por último en caso de considerar el punto terminal casi frente a la desembocadura del río Morona en Puerto Limón en el punto llamado Calentura, la longitud sería de 752 Km.

 

            El río Marañón, a partir de Borja, es decir después de haber pasado el Pongo, es navegable durante todo el año por embarcaciones de sólo 5 pies de calado y únicamente la navegación se puede hacer con barcos de 7 pies de calado de setiembre a mayo, es decir durante 9 meses. Si se desease utilizar barcos de mayor calado, el punto terminal del ferrocarril tendría que avanzar más.

“Vanguardia” contra Muñiz

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            En la misma forma que el “Eco de Piura” había aparecido para defender la candidatura del general Muñiz, así también apareció un semanario, para combatirla.

 

            Se trataba del semanario “Vanguardia”, que estaba dirigida por tres abogados que eran los doctores Florencio Velasco, Maximiliano León y Otoniel Carnero.

Este periódico evitó al igual que su contendor caer en la diatriba, y se oponía a la candidatura de Muñiz por razones legales, de principio y carácter democrático.

 

            El estudio jurídico del doctor León, servía de oficinas de redacción, pues el periódico se editaba en los talleres de la imprenta “El Sol”.

 

            Parecía que la candidatura del general Muñiz en Piura no era popular, no por lo que al general en forma personal se refería pues tenía muchos merecimientos, y había luchado contra Chile,  sino por la imposición que se hacía.

 

            “Vanguardia” denunció la abierta parcialidad de las autoridades, pero eso que llamaban “derecho al pataleo”, es una especie de concesión que otorgan a la oposición, quienes en determinado momento los que  detentan el poder.

 

            Como ya lo hemos hecho conocer antes, la candidatura del general Muñiz siguió adelante contra viento y marea, y se convirtió en Senador de la República.

 

Miguel Aljovín, gloria de la medicina

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            López Albújar, en “Mi Casona” relata un incidente del que fue testigo cuando era niño. Fue en la época de grandes lluvias y por lo tanto de las eventuales crecientes del río Piura. Posiblemente en el año 1891.

 

            El río estaba verdaderamente bravo, y la gente desde el puente veía pasar las furiosas aguas arrastrando árboles, palizadas y animales vivos y muertos. De repente, en medio del torbellino de agua se nota a un joven que desesperadamente trata de mantenerse a flote y pide socorro. Algunos mocetones se aprestan acudir en ayuda del que se estaba ahogando y buscaban el momento propicio, cuando de improviso un muchacho se abre paso, se quita las ropas y se lanza a las arremolinadas aguas en medio del pasmo de espectadores, bracea fuerte, toma al que se ahogaba y lo pone a salvo. Dejemos ahora a López Albújar con sus propias expresiones: “El salvador era un joven, (Juan) Otoya, descendiente de una raza de bravos y audaces; el salvado, Miguel Aljovín, el buen camarada Aljovín, en quien la cirugía peruana tiene hoy un salvador (1921), gracias a una acción heroica, más heroica y más fecunda que muchas de esas por las que se dan condecoraciones y se erigen estatuas”.

 

            El padre del joven salvado era el doctor Miguel Aljovín, que en 1877 había optado por el título de médico con la tesis “El animismo a la luz de la historia” en la que expone y critica al gran filósofo Comte, tesis que causó sensación en el mundo médico.

 

            Su hijo llamado Miguel, siguió también la carrera de medicina. Como acabamos de ver, López Albújar lo considera piurano, y en realidad el apellido Aljovín era piurano.

 

            El Dr. Jorge Arias Schreiber que es uno de sus biógrafos, lo considera nacido en Lima en 1872. Se graduó en 1901 y de inmediato se dedicó a la cirugía. En 1908 es nombrado cirujano de la Maisón de Santé y en 1909 asciende a director, cargo en el que continuó hasta su muerte en 1958. catedrático de la Facultad de Medicina de San Fernando, fundador de la Sociedad Peruana de Cirugía, presidente de la Academia Nacional de Medicina, presidente de la Cruz Roja Peruana, director de la “Gaceta de Hospitales”. En 1902 hizo con éxito la primera operación de apendicitis en el Perú y posteriormente en el domicilio de Wenceslao Molina realizó otra operación con un riñón descolgado. Se dedicó luego a la cirugía de la mujer. Se le recuerda como un hombre muy bondadoso y sencillo.

 

            En la plazuela ubicada frente al Ministerio de Salud, se ha levantado un busto en su memoria.

 

Los sucesos de 29 de Mayo. El sacrificio de Choquehuanca

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            La derrotada oposición demócrata liberal no se resignaba a su situación y prevalecía entre sus principales líderes un franco espíritu de rebelión y violencia.

 

            Fue así como apenas liberado Isaías Piérola (hijo de don Nicolás) por los sucesos del 1ro. de mayo de 1908, pretendió agredir al presidente, don José Pardo, cuando éste se dirigía a pie de Palacio a su domicilio. No se consumó el acto porque lo impidieron un edecán y el prefecto de Lima. Era el 8 de agosto de 1908, es decir cuando aún Pardo era presidente y ya Leguía había sido elegido.

 

            Piérola fue apresado, pero luego huyó.

 

            Cuando Leguía subió al poder, quiso formar un gabinete de coalición nacional y algunos dirigentes de la oposición estuvieron de acuerdo, pero la decisión mayoritaria fue la de continuar la oposición.

 

            Leguía dio entonces una amnistía general y los que estaban presos por los sucesos del 1ro. de mayo de 1908 salieron libres y hasta Augusto Durand pudo retornar del destierro.

 

            En edificio “La Colmena” de propiedad de Piérola, se reunían grupos de conjurados para complotar contra Leguía. En esos momentos el Presidente del Partido Demócrata era don Guillermo Billinghurst, pero no estaba enterado de nada. Los dirigentes del complot eran Carlos de Piérola, hermano de don Nicolás, y los hijos de éste, Isaías y Amadeo, así como el lambayecano Orestes Ferro.

 

            Los conjurados eran 200, pero el día del golpe, que era el 29 de mayo de 1909, sólo concurrieron un poco más de 50, a la hora convenida que era a las 2 de la tarde.

 

            Se buscaba una acción por sorpresa. El ataque a palacio se haría por dos  de sus puertas, mientras que otros grupos tomarían la prefectura y el Ministerio de Gobierno.

 

            Carlos de Piérola con 25 complotados forzó la entrada por la Puerta de Honor, calle de Palacio. Allí había dos centinelas del Batallón de Infantería N° 3, eran los soldados Alejandro Champa y Pedro Potenciano Choquehuanca. El coronel Gonzalo Tirado basado en su mayor grado, pidió dejar libre el paso pero la guardia a la voz de ¡Alto! se interpuso y luego cruzando las bayonetas intimidaron al grupo, se repitió ¡Atrás! Para resolver el contratiempo, los revoltosos mataron de un disparo a Champa y el coronel Tirado disparó al pecho contra Choquehuanca. Este en medio de los estertores de la muerte, se lanzó contra Tirado y lo hirió gravemente con la bayoneta, de lo que murió al día siguiente. El grupo rebelde pasó sobre los cadáveres de la guardia y llegó ante el despacho del Presidente, pero allí les cerró el paso el mayor Eulogio Eléspuro, al que se vieron precisados a matar, para llegar donde estaba Leguía. Este fue capturado.

 

            El grupo mandado por Isaías y Amadeo de Piérola pretendieron forzar la entrada de Palacio por la puerta de la plaza de armas, pero fueron rechazados produciéndose un tiroteo en el que murieron los soldados Francisco Paredes, Natividad Colchado y Mateo Zapata, así como varios atacantes.

 

            El tercer grupo rebelde al mando de Orestes Ferro tomó la prefectura y el Ministerio de Gobierno, que estaban en el mismo edificio.

 

            Los complotados presentaron un papel, para que lo firmara el presidente Leguía en el que ordenaba al Jefe de las Fuerzas del Ejército se pusieran a disposición de los rebeldes. El texto de dicho documento era sumamente breve e informal y se duda mucho que hubiera sido obedecido por el Jefe del Ejército si hubiera llegado a su poder.

 

Reproducimos el referido documento y se puede  apreciar que la redacción era totalmente informal. En verdad, cosa de locos

 

 

Los complotados pensaban que ante la sorpresa y la presión, el presidente Leguía iba a firmar y dimitir. Pero eso no estaba en sus planes llegar hasta el magnicidio porque bien sabían por el caso de los Gutiérrez que el pueblo no toleraría esos crímenes tan horrendos.

 

            Sin saber qué camino tomar ante la negativa terminante del presidente a firmar el papel, resolvieron sacarlo de Palacio en donde parecía que las fuerzas leales al mando del mayor Augusto Paz, que se había replegado, podían en cualquier momento retomar la iniciativa.

 

            Sacaron pues al presidente del Palacio, mientras desde la azotea se hacía nutrido fuego contra los sublevados. Acompañaron al presidente en esos momentos de prueba, el ministro de Gobierno Miguel Rojas y el ministro de Justicia Manuel Vicente Villarán.

 

            El grupo rebelde llevó al presidente a la plaza de la Inquisición en medio de vivas a Piérola. Los transeúntes, asombrados no sabían de qué se trataba. La policía tardó mucho en actuar, no obstante recibir información de los hechos y cuando al fin envió a un grupo de policías a explorar al mando del alférez Enrique Gómez, éste se percató de lo que sucedía y actuando con entera independencia, buscó más refuerzos y retornó a la plaza de la Inquisición en donde se continuaba presionando al presidente Leguía para que firmase y éste seguía negándose.

 El alférez Gómez ordenó disparar y un buen número de sublevados rodaron muertos o heridos a la primera descarga. Entonces el joven oficial cargó contra los revolucionarios que huyeron dejando a Leguía libre. El mandatario estaba totalmente maltratado y luego que arregló sus ropas y cabellos, montó el caballo que le proporcionó el Alférez y retornó a Palacio. La gente lo aclamó por las calles, pero dos horas antes, o se unió a los gritos hostiles de los rebeldes o miró las cosas con indiferencia. Así son de cambiantes las multitudes latinas.

 

            Grupos rebeldes que se habían refugiado en el Senado fueron cercados y diezmados por las tropas atacantes. Los que habían tomado Palacio y luego se rindieron ante la reacción del mayor Augusto Paz, salvaron la vida. Los muertos llegaron a cien.

 

            Por la noche, turbas leguiistas atacaron al diario opositor “La Prensa” y lo saquearon. Se inició la persecución de posibles complotados, y así cayeron Augusto Durand que en esta oportunidad nada había tenido que ver con el asunto. Nicolás de Piérola que tampoco nada tuvo que hacer con el golpe, se vio precisado a huir. Isaías de Piérola logró fugar a Bolivia. Amadeo y Carlos de Piérola estando heridos, fueron hechos prisioneros, lo mismo que Orestes Ferro y Enrique Llosa. Pero tanto Amadeo como Ferro lograron fugar de la Penitenciaría en febrero de 1910.

 

            Leguía instauró el 29 de mayo como Día del Carácter y fue uno de los feriados de su régimen.

 

            Pedro Potenciano Choquehuanca, había nacido el 20 de abril de 1889 en el sitio llamado Ingano, caserío de la parcialidad de Huarmaca, en Huancabamba. Sus padres fueron Mariano Potenciano y María Santos Choquehuanca, campesinos de muy humilde condición.

 

            En las levas periódicas que se hacían en los campos para integrar el contingente de sangre, fue enrolado el 11 de noviembre de 1907.

 

            Al alférez Gómez se le premió con sucesivos ascensos y también en forma póstuma a todos los que habían muerto defendiendo Palacio. El Salón de Edecanes se llamó Eléspuro y se puso en el mismo un busto del Mayor Sacrificado. En la Puerta de Honor se colocó el busto de Potenciano Choquehuanca.

 

La muerte trágica de Carmen Domador

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            Carmen Domador había sido uno de los cabecillas, que en la fatídica noche del 15 de agosto de 1883, había asesinado al hacendado de Poclús don José María Castro.

 

            Era también el único que a lo largo de casi treinta años había sabido eludir la persecución y terrible vendetta que desató el hijo de la víctima, don Eloy Castro, que uno a uno fue matando a los asesinos de su padre.

Carmen Domador para poder sobrevivir, con frecuencia se había integrado a las montoneras opuestas a Eloy Castro. En 1910 Castro se encontraba en Lima como diputado.

 

Carmen Domador, de acuerdo a lo narrado por el escritor piurano. Miguel Gutiérrez Correa, era un mulato expósito, nacido en Las Lomas y criado por don Aljovín Rentaría Celi propietario de la hacienda La Copa en Frías y de la hacienda Calvas.

 

            Los bandidos se habían tornado muy osados. Aprovechando los enfrentamientos políticos, incursionaban cerca de la ciudad de Piura y el 20 de diciembre a media noche, un grupo de jinetes ingresó raudamente por la calle San Francisco en medio de gran alboroto, siguiendo hasta la plaza de armas, disparando sobre el Mascarón de Belén y luego desaparecieron en la misma forma que habían llegado, pasando el cauce seco del río Piura, y se dirigieron hacia Chulucanas.  

 

            Eso era un desafío a la autoridad policial, que dispuso fuera prácticamente peinado todo el Alto Piura. La cuestión se complicaba porque la situación con Ecuador se había tornado tirante y toda la atención estaba en los preparativos de movilización. Los primeros meses del año 1910 se produjeron escaramuzas con los bandidos que tenían como jefes a Carmen Domador, Pasión López e Isidoro Villar.

 

            Por fin, el 18 de julio de 1910, los bandidos en gran número fueron cercados en el sitio llamado Culebreros, (Al norte de la provincia de Morropón) cerca  de cerro Negro en Paltashaco, hoy provincia de Morropón.

 

            Las autoridades mataron gran cantidad de bandoleros y tomaron otros, no sin experimentar apreciables bajas. Entre los muertos estaba Pasión López. Este bandido cubre todo un capítulo del bandidaje piurano. Había nacido en la comunidad de San Fernando de Chalaco y en 1883 su padre formó parte de los 200 chalacos que tomaron Piura,.Por entonces  Pasión tenía 12 años cuando el prefecto coronel Fernando Seminario Echandía envió días más tarde una expedición punitiva contra Chalaco, y como castigo se azotó a muchos y a otros se fusiló. Entre éstos fusilados estaba al padre de Pasión López. Había por lo tanto en esos odios toda una cadena de sangre y  de muertes.

 

            Cuando en 1895 los Seminario se sublevaron contra Cáceres, uno de los que de inmediato integró la montonera fue Pasión López. Antes había matado a su patrón Arturo Farfán de los Godos que era cacerista.

            Tras de la derrota de Culebreros, la tropilla de bandoleros se dispersó, pasando Carmen Domador la frontera con Ecuador, y Villar con un pequeño grupo pudo de todos modos tomar venganza: arrasó la hacienda Piedras Blancas de propiedad del prefecto.

 

            La tropa vencedora, fue fusilando a los bandoleros prisioneros a los largo del camino de retorno a Piura, para que sirviera de escarmiento.

 

            Domador llegó a Celica en donde se le juntaron otros bandidos y allí se hospedó en casa de una de sus queridas, llamada Ifigenia Cerezo. Luego se trasladó Domador al pueblo de Sabiango y los demás bandidos se desparramaron. El 2 de julio de 1910 cuando Ifigenia lo fue a ver, lo encontró muerto en el lecho, con 10 puñaladas y por lo avanzado estado  de la descomposición del cadáver, se estableció que había sido asesinado hacía tres días.

 

            El rumor fue que uno de los íntimos de Domador, llamado Zenón Baca, al que llamaban “El Colorao”, fue el autor del asesinato por cuanto fue el único capturado en Culebreros, que no fue fusilado y más bien se le llevó conducido a Piura. Se piensa que compró su propia vida, con la del amigo.

 

            Pocos meses más tarde, las fuerzas que seguían peinando el Alto Piura recibieron una información de que Villar se encontraba refugiado en una choza de la Quebrada de Salubre, cerca del cerro Pilán y próximo a Piura la Vieja.. En efecto, allí lo encontraron y fue fácilmente apresado, siendo fusilado en cumplimiento de instrucciones recibidas y luego su cuerpo, colgado de un zapote, para escarmiento.

 

            De esta forma terminaba uno de los capítulos más sangrientos del bandolerismo organizado del departamento de Piura.

 

Arribo del Padre Sabogal a Paita y Catacaos

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            Cuando los padres redentoristas llegaron a Paita, el puerto estaba asolado por la bubónica, y allí encontraron de párroco al padre Moisés Sabogal Romero.

 

            Los redentoristas llegaban para hacerse cargo de la parroquia de Catacaos, pero el Padre Sabogal, logró que algunos de ellos quedasen en Paita, ayudando en la acción contra la peste. Posteriormente se tuvo el conocimiento que la feligresía de Catacaos, no había considerado conveniente la entrega de la parroquia a la Congregación de los Redentoristas.

 

            El padre Sabogal, es trasladado años más tarde de Paita a Catacaos a donde llega el 23 de febrero de 1910.

 

            Había nacido en la ciudad cajamarquina de Cajabamba el 23 de enero de 1866, ingresando más tarde al Seminario de Trujillo donde se ordenó en enero de 1900. Tres meses más tarde arriba a la ciudad de Huancabamba como cooperador del párroco Andrés Quevedo, pasando con igual cargo a la parroquia de Piura en 1902 cuando era párroco el padre Arístides Pita.

 

            En 1906 se le nombra párroco en Paita con sede en la iglesia de San Francisco, donde se desempeña cuatro años.

 

            En Catacaos estuvo hasta su muerte, acaecida en 15 de octubre de 1951, es decir después de ejercer por 41 años su alto apostolado en la Heroica Villa. donde se ganó el afecto de la población.

 

Aparece “El Deber”

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            En 1910, uno de los líderes del Partido Liberal en Piura, don Ricardo César Espinosa, fundó el semanario “El Deber”.

 

Logró contar con un buen plantel de colaboradores entre los que estaban los ex-periodistas de “Vanguardia”, los doctores Otoniel Carnero y José Florencio Velasco, también al popular y combativo Julio Rodríguez, a Pedro Gonzáles Castro, J. A. Rázuri y Enrique López Albújar.

 

            El periódico se constituyó en arma poderosa en la campaña que en 1912 le permitió a Espinosa llegar a la alcaldía de Piura.

 

            El periódico continuó saliendo hasta el año 1926 fecha en que también murió su Director.

 

Ecuador ofrece Tumbes al Brasil

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            El antiguo Tratado de San Idelfonso, suscrito en el año 1777 entre España y Portugal para establecer los límites entre Brasil y las colonias españolas en América del Sur, había creado en el Perú, la posesión de enormes extensiones de tierras en la Amazonía. Pero eso sólo era en el papel, de hecho lo brasileros iniciaron una persistente marcha hacia el oeste amazónico, estableciendo colonias, aduanas y puestos policiales y militares.

 

            El Perú fue postergando el arreglo definitivo de límites, a lo que accedía el Brasil, que iba uno a uno arreg1ando los problemas de límites con los demás países con los cuales colindaba. Dejaba por lo tanto al Perú para el ú1ltimo pues era con el cual tenía los principales problemas de fronteras.

 

            Para zanjar los problemas locales  que de vez en cuando se presentaban en la frontera peruano brasilera, se hacia uso del principio de uti possidetis de facto, de acuerdo a lo cual, se mantenían las cosas, tal como estaban en determinado momento.

 

            Fue así como en 1841, cuando ya Brasil había hecho una importante penetración en territorio peruano, se suscribió el primer tratado. Pero los colonos brasileros siguieron avanzando, y en 1851 y 1858 se suscribieron nuevos tratados provisionales y de hecho, se reconoció al gigantesco vecino, la posesión de más áreas territoriales.

 

            Fue sólo el 8 de setiembre de 1909, cuando en Río de Janeiro se suscribió el tratado Río Branco - Herrera Velarde, que estableció la demarcación definitiva de la frontera entre los dos países, que es también al que tiene en la actualidad.

 

            En tratado de 1909 satisfizo las máximas aspiraciones del Brasil, y legalizó una ocupación  que de hecho existía desde muchos años atrás por desidia de los diversos gobiernos peruanos.

 

            El barón de Río Branco, fue un genial diplomático brasilero, al cual debe su país la incorporación al territorio de su patria, de enormes extensiones de selva mediante negociaciones y sin necesidad de haber entablado una sola guerra, salvo la que llevó a cabo contra Paraguay en coalición con Argentina y Uruguay, pero que más que todo iba dirigida contra el dictador Coronel López.

 

            Lo importante fue sin embrago, que en momentos en que el Perú tenía enemigos potenciales o francos como Chile, Ecuador y Colombia, no nos convenía dejar abierta la posibilidad de que tales países buscaran comprometer al Brasil contra el Perú, en una alianza de interés común.

 

            Los piuranos de antes y ahora, consideraban tan distante al Brasil, que nunca lo creyeron como una amenaza a su propia existencia como parte de la patria peruana, pero lo cierto es que la suerte de Piura y Tumbes, se estaba jugando en las mesas secretas de negociaciones que desde 1904 sostenían Ecuador y Brasil.

 

            En efecto, en mayo de 1904, las cancillerías de Quito y Río de Janeiro suscribieron un tratado secreto contra el Perú, para evitar una agresión peruana y que nosotros ocupemos militar y administrativamente territorios que dichos países consideraban como propios. Los dos países deberían concurrir con todos los elementos bélicos que pudieran disponer, en una acción militar, tanto por el lado del Pacífico como del Amazonas.

 

            Esto sin duda alguna era un tremendo descaro, porque por ese tiempo el Ecuador reclamaba como propios los territorios de Tumbes, Jaén y Mainas y el Brasil soñaba con llegar hasta las márgenes del río Ucayali; es decir que se trataba de dejar reducido muestro país a la mitad de lo que es actualmente.

 

            Para alentar al Brasil, el Ecuador como poseedor según decía de los tres territorios antes mencionados, estaba cediendo al gigante oriental, un corredor territorial que partiendo de una de las márgenes del Amazonas, terminaba en Tumbes con lo cual convertía al Brasil en país bi-oceánico, que es lo que toda la vida ha deseado. Por su parte el Ecuador dejaba de tener fronteras con el Perú, poniendo al Brasil de por medio.

 

            El Perú tuvo conocimiento de estas ofertas en 1909 y posiblemente ese fue uno de los motivos que precipitó un arreglo definitivo de límites con el Brasil en 1910.

 

Chile “ofrece” las Galápagos al Perú

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El 8 de setiembre de 1909, fue suscrito en Río de Janeiro el tratado de límites con el Brasil, que firmaron el canciller de ese país José María da Silva Paranjos, barón  de Río Branco y el plenipotenciario peruano Hernán Velarde.

 

            Mientras tanto la situación con Chile seguía tirante en forma tal que el 19 de marzo de 1910 el encargado de negocios del Perú en Santiago de Chile, el piurano Santiago García Salazar, comunicó a la Cancillería Chilena, que ante la actitud hostil que la nación del sur desarrollaba contra los peruanos de las provincias cautivas, considera inútil el mantenimiento de una representación diplomática en Santiago, y disponía que el personal viajase al Perú.

 

            Fue entonces que el barón  de Río Branco hizo conocer secretamente al Perú su intención de mediar en el conflicto, lo cual fue aceptado pero siempre que los buenos oficios fueran ofrecidos en forma tripartida por Brasil, Estados Unidos y Argentina.

 

            Chile planteó a Brasil un arreglo que era: dejar al Perú manos libres con Ecuador en el conflicto recién suscitado, entregar las islas Galápagos al Perú, entregar Tacna y Arica a Chile y otorgar al Perú de parte de Chile una indemnización pecuniaria.

 

            Río Branco no aceptó la propuesta, en vista de lo cual se cambió por otra: neutralidad de Chile en el conflicto peruano - ecuatoriano y cesión de Arica a Chile, quedando Tacna para Perú.

 

            En vista de que el problema con Ecuador se agravaba el canciller peruano, Melitón Porras, telegrafió el 6 de abril de 1910, la aceptación de la propuesta de partición. Sin embargo Argentina demoró en otorgar su asentimiento y Bolivia por su parte reclamó ante Chile manifestando que éste le había ofrecido salida al mar por Arica a cambio de los extensos territorios que le cedía en el litoral.

 

            El arreglo quedó entonces aplazado y veinte años más tarde, se resolvería el problema peruano - chileno, rescatando Tacna y entregando Arica a

 

Montoneros ingresan a Piura

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            En el año de 1909 la situación política en el departamento era muy inestable, la cual se hacía más notoria en la zona rural en donde hacían de las suyas grupos montoneros que obedecían a diversos caudillos, así como bandas bien organizadas de bandoleros, los cuales eventualmente, como siempre había ocurrido en el siglo pasado, reforzaban a los revolucionarios.

 

            La noche del 20 de noviembre de 1909, la tranquilidad de Piura fue bruscamente interrumpida, por la algazara que motivaron 50 montoneros a caballo que ingresaron al trote, haciendo disparos al aire y lanzando vivas y mueras. El ingreso se hizo por el sector norte de la calle San Francisco y avanzaron hasta la plaza de armas en donde se detuvieron algunos instantes disparando contra el Mascarón de Belén.

 

            Los invasores que en gran parte eran bandidos, cometieron durante la noche una gran cantidad de tropelías y saqueos sin que autoridad alguna les pudiera poner coto. Al amanecer se dividieron en tres grupos y tomando diversas direcciones, se dirigieron al Alto Piura.

 

            Los bandidos, que parecía, tenían buen servicio de inteligencia, aprovecharon que el comisario, teniente Nunura, había salido a hacer unos rastreos rurales, cuando al día siguiente se presentó, los bandidos estaban ya muchas leguas lejos de Piura. Los vecinos notables, solicitaron entonces a don Rodolfo Lama Farfán de los Godos, al que se consideraba hombre de mucho carácter, que se hiciera cargo de la prefectura.

 

Fallece Henry Hilton Leigh

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            El súbdito inglés Henry Hilton Leigh que desde hacía más de 40 años estaba afincado en el departamento, falleció en 1910 en las sierras de Santo Domingo. Leigh que el 2 de abril de 1872. Había fundado el Banco de Piura, que desapareció por el tráfago de la guerra, fue también fundador y presidente de la Cámara de Comercio de Piura el 25 de mayo de 1981. En el año 1903 era aún presidente de esa institución, cuando tuvo que viajar a Londres por asuntos de negocios. Parece que el clima húmedo de su antigua patria le afectó, pues ya se había acostumbrado al clima cálido y seco de Piura. Las frías nieblas londinenses determinaron en Leigh una afección pulmonar de la que no se pudo recuperar al retornar. En 1905 se vio en la necesidad de dejar el cargo de presidente de la Cámara de Comercio en manos de su amigo Carlos Schaefer y trasladarse a Sullana con su familia. En esta localidad construyó una amplia casa cerca del parque principal.

 

            Como la dolencia continuara, creyó conveniente viajar con su hijo Jorge Eduardo a la localidad de Santo Domingo, en Ayabaca, donde existía un sanatorio para tuberculosos desde hacia varios años. Dicho sanatorio había sido construido en los tiempos del prefecto Coronel Muñiz por el año de 1901, con los aportes de don Carlos Schaefer y del mismo Hilton Leigh. El lugar era considerado ideal para el restablecimiento de los enfermos tebecianos cuando estaban en el primer período y aún en el segundo. Como se recordará, también a Santo Domingo fue enviado Teodoro Fernández de Paredes, hijo del marqués de Salinas, en el siglo anterior y allá iba la gente de recursos, que tenían la desgracia de contraer ese mal, que en la época era muy difícil de curar.

 

            En "Mangachería Rabiosa", el escritor piurano Jorge Moscol Urbina, JEMU, decía en 1986, que por los años del 1900, la supersticiosa gente piurana, cría los cuentos que el bromista y dicharachero Atabaliba Arellano, se complacía en contar sobre un fantástico palacio, que aparecía y desaparecía en el despoblado de Congorá y que pertenecía al maléfico, a quien llamaban Simón Mon. También se comentaba que la inmensa fortuna de Hilton Leigh se debía a pactos que tenía con Sim6n Mon y que el mismo Leigh se complacía en propalar con gran sentido de humor.

 

            En abril de 2000, el escritor sullanero Genaro Maza Vera da a publicidad un opúsculo titulado 'El Pacto de Mister Leigh", en el que narra que había encontrado en el Archivo Departamental de Piura 13 inéditos folios relacionados con una versión que en 1910, dio el cura párroco de la iglesia matriz de Sullana don Tomás Paula Vera de Santander. Dice el religioso que el 1° de noviembre de ese año, familiares de don Hilton Leigh le solicitaron oficiara una misa de cuerpo presente, con ataúd totalmente sellado. Luego de terminado el acto religioso el féretro fue conducido al cementerio por la calle hoy San Martín y cuando había avanzado tres cuadras una turba alcoholizada capitaneada por Críspulo Flores que había sido sirviente de Leigh, irrumpió por una transversal y  pretendíó se abriera el ataúd para comprobar si dentro estaba el cadáver de Leigh. Frente a la capilla del Barrio Norte (hoy desapreciada) abrieron el féretro y ante el espanto general vieron que sólo había piedras. Dice el párroco que demandó una explicación a los deudos y que éstos confesaron que el cadáver estaba en realidad sepultado en Santo Domingo, por razón de la contagiosidad de la enfermedad y que hablan querido hacer una ceremonia simbólica y provisional, mientras esperaban la ocasión propicia de trasladar el cadáver para darle sepultura definitiva. El párroco, da una breve biografía de Leigh, y dice llegó a Paita muy pobre antes de 1858, fue empleado de la firma Duncan Fox, y luego trabajó por su cuenta invirtiendo sus ahorros en acumular algodón desmotado y cueros, en unos canchones, luego exportó esos artículos y tuvo grandes ganancias.

 

El diputado Luis Miró Quesada de la Guerra

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            En 1910, era diputado por Tumbes don Luis Miró Quesada de la Guerra, natural de Paita. Había encabezado en su cámara, el apoyo a la tesis del ministro de Guerra coronel Ernesto Zapata, ex prefecto de Piura, para que los fusiles que usasen los soldados peruanos que se encontraban en el frente de combate con Ecuador, fueran "Máuser" y no como lo deseaba el presidente Leguía, que era partidario del fusil japonés "Arizaka"

 

            El diputado Miró Quesada de la Guerra, con el apoyo del diario familiar "El Comercio” de Lima, fundado por su padre don Antonio Miró Quesada, expresaban que el ejército se encontraba ya en Tumbes y Piura, y que también los nuevos contingentes que se habían movilizado habían sido entrenados con fusiles "Máuser" y que era inconveniente introducir un fusil diferente en esos momentos.

 

            Si bien la propuesta ecuatoriana del 16 de marzo de 1910, ya no consideraba a Tumbes dentro de sus pretensiones; el diputado Miró Quesada, no fue transigente en lo referente a ceder territorio peruano de la selva para comprar la paz.

 

            Luis Miró Quesada de la Guerra, era hijo de Antonio Miró Quesada, natural de Panamá y de la paiteña Matilde Guerra Goróstide. El padre de ésta había sido el general Antonio de la Guerra, combatiente de Junín y Ayacucho, que había venido de Colombia con Bolívar; luego estuvo en el ejército de la Gran Colombia en el combate de Portete de Tarqui contra las fuerzas peruanas, pero años más tarde por razones políticas fue deportado con su esposa Josefa Goróstide a Paita, donde conocieron a Manuela Sáenz. El general De la Guerra tuvo en Paita a sus hijos Antonio y Matilde, habiendo seguido el primero la carrera naval, casándose con la paiteña Grimanesa Hurtado de la Haza., de familia tradicionalmente marina.

 

 

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