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1. DIOS LLAMA, EQUIPA Y ENVIA

- Dios
Es Dios el que pensó y decidió que así fuera: vocación y misión vienen de parte de Dios.
La mente y la voluntad divinas son eternas. La vocación, o llamado de Dios, es eterna; desde que Dios es Dios, piensa, quiere y decide, aunque la desición de Dios se realice en un tiempo determinado.
Inteligencia y voluntad libre, son característica de las personas: Dios, los ángeles y el ser humano, y en Dios son la mismas y únicas para las tres Personas. Sólo en Jesús hay dos inteligencias y dos voluntades: divina y humana.
En Dios todo es eterno, hay una eterna presencialidad; en Él todo está siendo. Para Dios se usa sólo el presente, no el pasado ni el futuro, no el antes o el después. Hablando en términos humanos diríamos que, desde que Dios es Dios, desde siempre, piensa, quiere, ama y decide.
La vocación es iniciativa de Dios. Se nace con la vocación, con el equipamiento, y con la misión que Dios quiso para cada persona.
Cada persona necesita discernir la vocación y la misión que Dios le dio, y que nadie le imponga la vocación.

Nacemos ya con la vocación. Y uno la descubre como en un espejo, frente a otro que la encarna, o en un lugar donde se vive bien esa vocación y misión que Dios nos dio, con un descubrimiento de pertenencia.
La vocación es de Dios, viene de Él. Desde siempre Dios pensó en mí, me amó, decidió lo que quería que yo fuera, y en un momento dado me llamó a la existencia.
Creó para mí un alma y me dio un equipamiento para la misión a la que quería enviarme. No es uno quien la crea, inventa, o por presión de otro; lo que yo debo hacer es sólo discernir, confirmar y ratificar.
En los seminarios y congregaciones hay un tiempo largo de probación. Lamentablemente hay gente “buenita” que, sin tener vocación, puede fácilmente instalarse y continuar ahí.

-Llama
Dios es quien llama. Vocación viene de vocare en latín, llamar. En la Biblia “llamar” en el sentido de invitación, no de nombrar, significa que Dios te llama por tu nombre, personal e individualmente. La Biblia emplea muchas veces esta expresión: “...me llamó por mi nombre”
Dios es quien llama, no la familia, los ambientes y las personas, o los responsables del discernimiento vocacional.
También en las universidades en el aspecto vocacional se ayuda a las personas a elegir atinadamente la profesión.

- Equipa
Nos da talentos, dones, carismas y luego nos dará las gracias del Espíritu Santo para el cumplimiento adecuado de esa vocación y de esa misión. El equipamiento es para la persona un regalo y un don de parte de Dios, y es parte cumplir la misión al servicio de otros.
Esos dones, con los que ya nacemos, están en potencia esperando a ser descubiertos, y luego ser desarrollados, y finalmente ejercerlos.
La misión siempre es al servicio de los demás está en el mundo y para el mundo, para salvarlo, y a su servicio de ella misma.

- Envía
Envío viene del latín “mittere”, missio = enviar, misión, con el encargo de una tarea concreta.
El equipamiento es un regalo que Dios me da para cumplir esa tarea que me ha encomendado.
En primer es iniciativa de Dios, Él lo pensó, lo decidió y me dio una misión para la cual me equipó. Ya nazco con ello, y porque viene de Dios, hay otro elemento muy importante: fidelidad en la respuesta.
Podemos hablar en términos de fidelidad a Dios. Fidelidad al llamado y a la misión que el Señor nos da.
No responder a ese llamado, es entonces infidelidad. No infidelidad como pecado, sino infidelidad al amor, porque la vocación es un regalo una bendición y no una obligación o imposición de parte de Dios.
Dios no castiga a quien no siga lo que Él planeó para ella, es sólo que simplemente la persona no va a funcionar bien, pues está haciendo algo contrario o diferente a lo que Dios quería de ella. Dios se entristece, porque su proyecto de amor para la persona era otro.
Las razones por las que muchas personas equivocan su vocación, su misión, y ubicación en el mundo, pueden ser múltiples: por capricho, por influencia de los amigos, por presión de los padres, porque está de moda, o es lo que da más dinero o prestigio.
2. OBSTACULOS QUE IMPIDEN EL LLAMADO

Hablamos primero de los obstáculos:

- Vegetar
Vegetar expresa la actitud de una persona que simplemente esta ahí, sin proyecto de vida, dejándose llevar por lo que va saliendo, y en términos de satisfactores sensibles.
Vegetar es instalamiento e inercia, es pasividad y falta de direccionalidad, es moverse de acuerdo a los caprichos personales, o de acuerdo a lo que la situación exterior va presentando.

- Vida de pecado
El pecado mortal nos separa y rompe nuestra comunión con Dios. Por eso en un contexto de pecado no podemos descubrir el llamado de Dios. No sólo el mortal, sino el venial plenamente deliberado.
Gracia y Pecado deben entenderse en términos de relación personal con Dios. Gracia como la relación amorosa con Él, siempre abiertos a su acción y dispuestos a responderle; Pecado como el alejamiento, debilitamiento o rompimiento de la comunión con Dios. No es algo que se pierde o se gana, que uno se pone o se quita. Como toda relación personal se puede fortalecer, debilitar o romper.

- Mundanidad
Cuando nuestra vida vibra con los fasos criterios o valores del mundo, estos van absorbiendo nuestros ideales, nuestro corazón, nuestras tendencias, hasta que terminamos por vivir no los valores del Reino, sino los del mundo. Estos valores se encierran en las que llamamos las cuatro “P” ; POSEER, PODER, PLACER Y PARECER.

- POSEER es buscar tener más. Importa más el tener y el poseer, que el ser, más y mejores cosas y bienes materiales. Es el consumismo que lleva a comprar más de lo que realmente se necesita, tener siempre más y mejor.

-PODER, es el querer dominar sobre los demás, sentirse superior y expresarlo en actitudes, palabras y acciones.
Actitudes de dominio en lugar de servicio. El poder y el poseer, nos llevan a buscar el placer.

- PLACER, es buscar el goce en lo sensible, sensual y sexual: fiestas, diversiones. Sexo desordenado, alcoholismo, drogadicción. Es buscara todo lo que da placer y un mayor confort. El hedonismo como criterio de vida valor supremo.

- PARECER, es la apariencia física o social. La ropa que se usa, si está o no la moda; qué tan fina y tan cara es; en cuanto al aspecto personal, adornos, joyas, colguijes. Se busca el parecer físico, y el parecer o prestigio social.

Aristóteles habla del bien honesto, deleitable y útil. El bien honesto es el bien por sí mismo, captando el valor intrínseco que tiene. El bien deleitable es el placer; y el bien útil es el que es medio para otra cosa. Lamentablemente el primero parece ya no importar hoy en día, se busca más el bien deleitable por el placer que proporciona, o el útil como medio para alcanzar otra cosa.
El que está enfrascado en esas cuatro “P” no puede escuchar a Dios. Todo esto es en último término un autocentrismo.
Recordando el Señorío de Jesús, vemos el lugar que Jesús ocupa en mi vida. Ya dentro de mi vida, pero en uno de tantos rincones. Y yo sigo estando en el centro, y por lo la mundanidad todo gira alrededor de mis gustos, necesidades, intereses y caprichos.
Esto nos impide escuchar la voz de Dios. Para escuchar la voz de Dios, como en un radio, hay que sintonizar en la frecuencia de Dios. Si nuestro radio está apagado, no se oye nada; si está prendido, pero sintonizado en otra estación, lógicamente lo que se escuchará serán ruidos o multitud de voces, pero no la voz de Dios. ¿Me interesa la frecuencia del Señor? ¿explícitamente me sintonizo con Él?
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3. CONDICIONES PARA DESCUBRIR EL LLAMADO

Hablamos ahora de las condiciones positivas para descubrir, discernir y confirmar el llamado.
- Estado de gracia. Si una persona no está habitualmente es estado de gracia, su comunión con Dios está rota sistemáticamente. Obviamente esa persona no tiene las condiciones para escuchar y discernir la voluntad de Dios. Además es necesario tener la experiencia de salvación y de Vida nueva, fruto de la evangelización kerigmática.
No solo haber hecho un retiro de evangelización fundamental, sino haber cumplido y vivido la meta del kerigma: criatura nueva, con experiencia de un nuevo nacimiento para una vida nueva. Y las cuatro metas del retiro de Evangelización: Conversión, Adhesión a Jesús como Salvador, Consagración a Jesús como Señor. Y recibir la efusión del Espíritu.

- Conversión inicial que continua como actitud permanente. Alejamiento de todo pecado, de los resentimientos, y no reincidir en otras de Satanás.

-Adhesión con Jesús, que lleva al encuentro inicial. Encuentro que se transforma en comunicación con Jesús. Esto implica una comunión intensa y constante con Él.

- Señorío de Jesús, que Jesús ocupe verdaderamente el centro de la vida: tiempo, trabajo, dinero, estado de vida, planes y proyectos.

- Apertura a la guía del Espíritu, dependencia y docidilidad a las inspiraciones y mociones del Espíritu Santo.

Condición para escuchar su voz es volvernos hacia Él, buscar su rostro, invitarlo e invocarlo.

Promover los Medios de Crecimiento Espiritual:

- Lectura bíblica: un tiempo diario para leer la Biblia de forma programada, en clima de oración y meditación. Mínimo 30 minutos e idealmente una hora diaria.

- Apartarse para orar, en un momento explicito, continuo, de 30 minutos como mínimo, tendiendo a que sea de una hora. Buscar en el tiempo libre el momento para estar a solas con Dios.

- Vida sacramental, especialmente la Eucaristía, participando idealmente todos los días. La Eucaristía es el momento por excelencia de santificación. Dentro de la vida Sacramental no descuidar el sacramento de la Reconciliación.

- Adquisición de virtudes, con un propósito programado para las teologales y también para las morales. El ejercicio por excelencia de las virtudes teologales es la oración.

- Discipulado Personal que es el acompañamiento de un hermano mas crecido, que sin autoridad, y sin entrar al fuera interno de la conciencia, le ayuda a revisar su vida y su respuesta al Señor en seis áreas. No sustituye a la dirección espiritual propiamente dicha, ni a la confesión que sólo corresponde al sacerdote. Las áreas son:
1. Crecimiento espiritual
2. Integración comunitaria
3. Compromiso apostólico
4. Familia
5. Trabajo
6. Compromiso cívico.

- Querer buscar la voluntad de Dios para mí, descubriendo los signos del llamado. Discernir los signos por los cuales Dios nos habla.
4. DESCUBRIR, DISCERNIR Y CONFIRMAR

Si la vocación viene de Dios, a Él hay que preguntar lo que pienso para mí, querer escuchar lo que Él tiene para mí.
La vocación, como estado de vida, supone una estructura, una ubicación general y estable. En los seglares: pareja, familia y profesión; y las vocaciones consagradas: religiosos, sacerdotes, y laicos consagrados. ¿buscamos la voluntad de Dios para nosotros? ¿decidimos nuestra vida consultándolo?
Si Dios pensó y decidió para mí una vocación con una misión concreta, y me dio el equipamiento para ello, debe haber un momento en el que yo descubra esa vocación de Dios para mí.
Hay momentos y edades en donde Dios se manifiesta con mayor intensidad.
Ayuda mucho la familia profundamente cristiana y unida, el colegio cristiano, ya la Comunidad misionera e integral.
En la familia, atenta a la voluntad de Dios, los padres deben orientar a sus hijos a pedirle a Dios discernimiento para descubrir la vocación.
Especialmente en la post- adolescencia el joven puede descubrir su vocación, al terminar los estudios básicos, como a los 18 años.
Dios manifiesta su voluntad por múltiples signos.

- Inclinación, deseo y gusto. Normalmente empieza por inclinación, deseo o gusto por una vocación determinada; pero esto puede ser equívoco, porque puede estar la persona dañada o viciada por otros criterios carnales o mundanos, por presión familiar o social, que sólo se acomoda o se adapta a satisfactores o intereses.

- Descubrimiento del equipamiento, para una vocación y misión especifica: cualidades, talentos, carismas.
Si Dios me equipó es vocación, debo descubrí ese equipamiento. Cualidades físicas, psicológicas e intelectuales. La vocación y tal misión concreta necesita un equipamiento especifico para cumplirla.

- La koinonia o comunidad fraterna, es un lugar de ayuda para el discernimiento vocacional. El pastor, el discipulador y los compañeros de trabajo pastoral nos ayudan a discernir y a confirmar.

- Inspiraciones y luces interiores del Espíritu Santo, para el que busca y está atento a escuchar y discernir su voz. Si Dios dio una vocación, lo muestra en múltiples signos interiores y exteriores.

Las vocaciones consagradas se descubren, como en un espejo, frente a una persona o un ambiente donde se encarna y vive ese tipo de vocación y misión. La persona que ya nació con esa vocación, sintoniza y se siente vibrando con eso.
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