EL JUEGO COMO HERRAMIENTA EN LA EDUCACIÓN SOCIAL
 

 
JOSÉ MARTÍN CÁRDENAS SILVA
SERVICIOS
DESARROLLO HUMANO
JUVENTUD Y LIDERAZGO
EL JUEGO COMO HERRAMIENTA EN LA EDUCACIÓN SOCIAL
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Actividades 2007
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Taller Trabajo en Equipo - Jóvenes


El juego es antes que nada acción y transformar nuestras realidades requiere justamente eso, actuar. En este tiempo de profundas transformaciones y cambios las organizaciones requieren afrontar los retos y las incertidumbres con nuevas concepciones e instrumentos. El juego es una de las herramientas más efectivas para promover el aprendizaje y transferir el conocimiento gracias a su capacidad de simular la realidad ofreciendo un escenario para cometer errores y aprender de ellos en la práctica.
La educación lúdica es inherente al ser humano y aparece siempre como una forma transaccional con vistas a la adquisición de algún conocimiento, que se redefine en la elaboración permanente del pensamiento individual en continuo intercambio con el pensamiento colectivo.
El juego es uno de los mejores medios para potenciar los emprendimientos sociales que buscan construir a mejorar la calidad de vida de los seres humanos.
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Taller sobre Voluntariado


LA LÚDICA Y EL APRENDIZAJE


El juego: la versión lúdica del aprendizaje se remonta a nuestros inicios como humanos. Aprendemos a vivir jugando. Incluso los cachorros de muchos mamíferos “juegan” a cazar o atacar, pues se están preparando para su vida de adultos. La participación en juegos o experiencias imaginarias se vive como real por los participantes, generando el mismo interés en el asunto y les ayuda a descubrirse a sí mismos cuando asumen roles en los que antes no habían estado.

El juego ayuda a la comprensión del mundo interior de las personas, lo que no se ve, pero que determina lo que somos y la manera en que actuamos”.

“El juego brinda posibilidades infinitas para generar afecto y estimular la creatividad”.

“El juego como una manera de encontrarnos con nosotros mismos”.

Enseñar a la gente para que se comprenda a sí misma y a los otros, y para comprender lo que ocurre a escala mundial.

El autoconocimiento, la seguridad en uno mismo y el autocontrol, el compromiso, la integridad y la habilidad de comunicase con eficacia, son aptitudes requeridas.

”Así como la guerra comienza en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde hay que sembrar las semillas de la paz”.

“Integrar el juego y la pedagogía para educar y entretener con el fin de aportar al desarrollo integral de las personas”.

“Propiciar el desarrollo integral de niños, jóvenes y adultos, brindando espacios para el juego, la expresión y la integración”.

“Crear espacios para el uso adecuado del tiempo libre para trabajadores de empresas”.

El juego ha sido considerado comúnmente como un fenómeno marginal de la vida humana, como una manifestación periférica, que nada tiene que ver con las cuestiones serias e importantes de la vida, y que como tal, es una manifestación, un suplemento de la existencia que sólo ocasionalmente resplandece. Derivado de lo anterior, el juego resulta ser sólo una actividad más entre muchas otras, pero no sólo eso sino que es también la actividad más ociosa e inútil, y en la medida en que no es obligatoria, se le opone siempre al trabajo. De tal modo que el juego parece restringirse al ámbito de la vida infantil; y ciertamente el juego infantil muestra los rasgos esenciales del juego humano; sin embargo, éste se presenta siempre inofensivo y menos profundo en comparación con el juego del adulto, por lo que una de las finalidades de éste trabajo es la de reivindicar el papel del juego en la vida adulta, en tanto que el juego del adulto alcanza niveles más elevados y complejos que el juego del niño, de manera que, como plantea Huizinga "el hombre juega, como niño, por gusto y recreo, por debajo del nivel de la vida seria. Pero también puede jugar por encima de este nivel"[2] y jugar en este último sentido es lo que posibilita transferir al juego de un plano meramente óntico a un plano de fundamentación ontológica, es decir, hacer del juego la experiencia fundamental y fundamentativa de la existencia y la realidad.

La educación lúdica es inherente al niño, adolescente, joven y adulto y aparece siempre como una forma transaccional con vistas a la adquisición de algún conocimiento, que se redefine en la elaboración permanente del pensamiento individual en continuo intercambio con el pensamiento colectivo.
Educar lúdicamente tiene un significado profundo y está presente en todos los momentos de la vida: el juego es uno de los primeros lenguajes del ser humano. El niño pequeño deambula por su medio creando e inventando juegos, conectándose a través de expresiones lúdicas. A través del juego se van comunicando con el otro, con los otros y con el medio. A medida que va creciendo sus juegos se van complejizando y sus posibilidades de conocimiento se van ampliando.
El juego es hechizo, representación de lo diferente, anticipación de lo que viene, negación de la realidad que pesa y en ese contexto es posible deducir, por lo tanto, una multiplicidad de transformaciones como resultado, transformaciones que enriquecen al niño y al hombre en general, transformaciones que se traducen en aprendizajes.
La expresión lúdica es la manifestación del cúmulo de energía de los individuos a través de diversas actividades realizadas por infantes, adolescentes, jóvenes, adultos o ancianos, quienes al ser partícipes de las diferentes modalidades de la lúdica, experimentan en cuerpo propio el placer de sentir estimulada alguna parte o en conjunto su estructura corporal.
El juego es uno de los mejores medios que utiliza el docente como parte de la recreación, ya que es una importante vía de comunicación social, brinda además la oportunidad de conocer nuestras limitaciones y posibilidades.
Es el juego un instrumento para la estimulación orgánica para mejorar los movimientos motores básicos, las cualidades físicas, la aptitud física y finalmente una forma de rescatar, mantener y preservar costumbres o tradiciones que tienden paulatinamente a desaparecer, por adoptar estereotipos de otras culturas.
A través del concepto psicológico y neurológico de esquema corporal, como a través del concepto filosofo de cuerpo existencial, con el cuerpo sufrimos y gozamos, con él nos sentimos en comunicación con el otro, próximo o distante, en él se depositan sentimientos de dignidad o de humillación, de responsabilidad y de pudor. El da, en parte, la tónica de nuestra seguridad en nosotros mismos o de nuestro sentimiento de dependencia. Es el cuerpo lo que nos convierte en presencia para otro, a su vez prójimos para nosotros, y es él. Al construir nuestro peculiar punto de vista que nos permite organizar un mundo dotado de sentido. Amamos y odiamos con nuestro cuerpo, acariciamos o agredimos, pero siempre apuntando no a un organismo biológico si no a las personas que lo habitan. La imagen del cuerpo se forma en medio de las imágenes de otros cuerpos que nos rodean, y también es en esta esfera de lo vivido que no hay "yo" sin "tú". Cada vez mas se va reparando en la vivencia del propio cuerpo como integrante ineludible de toda experiencia y vivencia cargada de afectividad.
Aquello que desde siempre se sabe es que en toda experiencia participa nuestro cuerpo: en el amor o en el odio, en el miedo o en la valentía, aun en el momento místico, y, ahora es necesario que sea además precisado, porque el cuerpo es más que una naturaleza natural, es decididamente un ser humano. Emociones, sentimientos, valoraciones, conducta social y funcionamiento físico son sólo aspectos de una única realidad: la persona en constante interpelación con el mundo, y lo sabemos íntimamente.
El cuerpo es vivido en relación con la tarea de cada uno, ya sean actuales o virtuales, y todos sus proyectos existenciales entran en razón de la peculiar forma existencial de su personalidad, orientándose hacia una meta.
En la experiencia de la CORPORALIDAD se pueden reconocer caracteres que la diferencian de todo otro objeto:
El cuerpo nos acompaña permanentemente constituyendo "un campo de presencia".
De esta manera confirmamos que el comportamiento no se lo puede reducir al intercambio entre el estímulo físico y la contractura muscular, sino que se lo puede considerar como una respuesta significativa a una situación que captamos como significativa. De ahí que, dejamos de ser exclusivamente una realidad en el tiempo objetivo y en el mundo exterior para convertirnos en un acontecimiento al que nos referimos desde dentro y en el que reconocemos nuestro pasado, nuestro cuerpo y nuestro mundo, como una totalidad única.






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Jornada de Juegos - Adolescentes