Arquitectura Popular

Los entramados de madera, dentro de la arquitectura popular, constituye una técnica de uso muy frecuente y extendido que permite aligerar las fábricas de los edificios, especialmente en aquellas plantas que su situación y características lo hacen posible. La casa con una planta baja de mampostería o tapial y otra entramada, situada sobre ella, con cerramientos de adobe, piedra, ladrillo, hormigón de cascote, mortero de cal o yeso. Solución que se encuentra en un amplio porcentaje de los edificios populares de esta zona geográfica.

Existen diversos tipos de entramado, desde el más tosco, compuesto por simples rollizos o maderos apenas desbastados, hasta aquellos construidos con maderas perfectamente encuadradas y con arreglo a técnicas notablemente desarrolladas.
En cualquiera de sus versiones, el empleo del entramado obedece a razones de evidente lógica y funcionalismo, contribuyendo a un ahorro de esfuerzo y material allí donde es posible sin decrimento de la solidez y otros aspectos positivos de la obra.

Es necesario subrayar que el entramado o esqueleto resistente de la obra no siempre es dejado a la vista por lo que existe en mucha mayor cantidad de lo que un examen superficial pudiera hacernos creer. El entramado como elemento de cerramiento de los pinones laterales de casas con cubierta a dos aguas y caballete paralelo a fachada supone una solución habitual en edificios, que pueden tener de mampostería los muros restantes. También las plantas altas destinadas total o parcialmente a pajares suelen estar resueltas mediante una sencilla estructura entramada, cuajada generalmente con adobe.

Cuando el entramado es utilizado en los parametros laterales o plantas destinadas a usos distintos de la vivienda, su disposición es generalmente muy elemental reduciéndose a montantes de toscas maderas más o menos próximos entre sí, aunque a veces puedan incluirse también algunas piezas diagonales que aumentan la rigidez de las fábricas así organizadas.

De entre todos los tipos de entramado para ser dejados aparentes y por lo tanto realizados de una manera siempre más cuidadosa, es en el cuajado con ladrillo en el que se llega normalmente a una más acusada perfección y pulcritud. Se conservan aún numerosos ejemplos de estos entramados con cerramiento de ladrillo en los que se observa un singular nivel a la vez plástico y constructivo. La disposición del adobe y del ladrillo, cuando se utilizan esos materiales de cerramiento de entramado, puede hacerse en hilados horizontales o con menos frecuencia, aparejados en "espina de pez" o simplemente inclinado. Es normal que los entramados consten de elementos verticales, horizontales o diagonales, ordenados con mayor o menor regularidad geométrica, según los usos y el modo de hacer de su constructor.

El entramados además de aligerar la obra al permitir construir los muros de muy pequeño espesor comparados con lo habitual dentro de la arquitectura popular, constituye un elemento que sirve como junta de dilatación cuando se trata de un material de relleno continuo (barro o mortero de cal como ejemplo), y además su disposición en forma de montantes facilita la construcción de huecos, tanto al ser levantada la obra, como posteriormente si nuevas necesidades lo hicieran deseable.

El empleo del entramado de madera no se reduce, por otra parte, a muros y parámetros exteriores sino que su utilización en paredes. tabiques y muretes de partición interior constituye así mismo una solución habitual.


Utilización de entramados de madera en plantas bajas:

La antigüedad de las casas de entramado un origen medieval. Pero las casas más antiguas datan del siglo XIV y XV, hallándose en algunas de ellas ciertos detalles -entre ellos los perfiles mudejares de las zapatas- que las identifican con procedencia musulmana.

Texto: Sr. Santiago Bayón Vera.