Nuño Beltrán de Guzmán y Su Conquista

 

El "descubridor" del Noroeste de México es Nuño Beltrán de Guzmán. Según los españoles Nuño de Guzmán era en su época uno de los hombres más cultos, sin embargo, la historia lo exhibe como el "monstruo de la crueldad".

 

El 21 de diciembre de 1529, Nuño Beltrán de Guzmán lleno de ambición por superar las "conquistas" de su amigo Hernán Cortes, partió de la ciudad de México por el rumbo de Toluca e Ixtlahuaca hasta Tzinzintzan (Michoacan). Llegó a Ocotlán y a Tonalá (Jalisco) cometió infamias inenarrables y verdaderas atrocidades, incendiando pueblos y siguiendo hasta llegar a Tepic. En julio de 1530 llegó a Omitlán donde le escribió al rey para informarle de sus hazañas. Días después llegó a la región de Aztlán y, como era tiempo de lluvias, tuvo que acampar allí.

 

El 20 de septiembre cayó una fuerte tempestad que hizo crecer los ríos, inundó la zona y desquició las tiendas de los españoles. Más de mil indios que estaban enfermos de viruela murieron ahogados mientras los conquistadores apenas lograron escapar. A la inundación siguió una peste, y tanto españoles como indios enfermaron. Guzmán continuó su expedición y en el mes de noviembre de 1530 llegó al sur de Sinaloa, más exactamente a Chametla.

 

El descubrimiento y conquista de Sinaloa por los españoles no se verificó de una vez, como la de Anáhuac, sino en varias expediciones. La primera, que se hizo por tierra, fue capitaneada por Nuño Beltrán de Guzmán, Presidente de la Real Audiencia de México. Este hombre emprendedor, a la cabeza de 300 españoles y más de 6 000 indios auxiliares, salió de México el 21 de Diciembre de 1529; después de haber conquistado Michoacán, Jalisco y Nayarit, determina internarse más al norte hasta penetrar a Sinaloa.

 

A principios de 1531, Nuño Beltrán de Guzmán hace su entrada en la región de los

totorames y tras superar las dificultades que se le presentaron entre sus soldados por enfermedades y rebeliones, mas las inclemencias del tiempo y el encuentro con tribus hostiles, llega a Chametla en donde permanece algunos días. Según las narraciones, de ahí salió hacia el norte llegando a la provincia de Quezalá, a siete leguas de Chametla, tocando después el pueblo de los Frijoles, Piaxtla, La Sal y Navito, en las márgenes del Río San Lorenzo; de ahí continuaron hacia Quilá, después a un pueblo que llamaron Las Flechas, prosiguieron a Cuatro Barrios, Humaya, Colombo y Culiacán.

 

encabezada por Lope de Samaniego, que exploró la zona hasta el Río Petatlán,

devolviéndose por no haber encontrado pueblos grandes. La segunda comandada por Gonzalo López, quien cruzó la Sierra de Topia llegando hasta la región del Río Nazas desde donde se regresó por no haber encontrado un paso que conectara las costas sinaloenses con Tampico.

 

Nuño Beltrán de Guzmán lo siguió, pero sintiéndose enfermo se regresó a Los Guamúchiles donde esperó al Capitán Gonzalo López, regresándose a Culiacán la semana de Pascua de 1531, ahí, decide fundar una Villa para proteger el territorio conquistado y la establece en el lugar que actualmente se encuentra el pueblo de Navito, denominándolo San Miguel, estableciendo un gobierno de carácter militar bajo las órdenes de Diego de Proaño e iniciando el repartimiento de tierras entre los soldados que deciden quedarse en la región. La Villa no perduró mucho tiempo y se cambió al lugar que actualmente ocupa la ciudad de Culiacán.

 

Nuño de Guzmán permanece en la Villa de San Miguel hasta el 15 de Octubre de 1531, habiendo ordenado poco después la fundación de la Villa del Espíritu Santo en Chametla, y dejando como Alcalde Mayor al Capitán Cristóbal de Barrios, delimitando la Provincia de Chametla, y dejando como Alcalde Mayor al Capitán Cristóbal de Barrios, delimitando la Provincia de Chametla desde el Río de las Cañas hasta el Río Elota, iniciando en ese límite la Provincia de Culiacán, que abarcaba hasta el Río Evora, hoy Mocorito. Las dos provincias quedaron sujetas al gobierno de la Nueva Galicia.

 

En 1533 Diego de Guzmán, sobrino del conquistador, salió comandando una expedición hacia el norte, con el objeto de extender las posiciones de la corona española, llegando hasta el Río Yaqui en el estado de Sonora, pero al no encontrar más que poblaciones escasas de alimentos, se regresó sin haber dejado un solo asentamiento de españoles.

 

En 1534 con la instalación de la Audiencia Real de México, había quedado dividida de la Nueva España en cuatro provincias, la de Michoacán, Quazacualco, México y la de los Mixtecas. Esta división no comprendía todo el territorio ocupado, por lo tanto, en 1548 se instruye por Cédula Real y con un distrito especial, la Real Audiencia de Guadalajara, comprendiendo la provincia de la Nueva Galicia, la de Culiacán, Copala, Colima y Zacutla y, los pueblos de Avalos. Paralelamente a la división geográfica del territorio se da una doble división; la eclesiástica y la administrativa judicial, subdividida la primera en obispados y la segunda en gobiernos, corregimientos y Alcaldías Mayores, sistema que perdura hasta principios del Siglo XVIII.

 

Un suceso increíble en 1536, habría de iniciar nuevas expediciones hacia el noroeste. El Capitán Diego de Alcaráz, en su recorrido por el Río Petatlán encontró a un nutrido grupo de indios que acompañaban a cuatro españoles que venían desde la Florida, únicos sobrevivientes de la fallida expedición de Pánfilo de Narváez; eran Álvaro Núñez Cabeza de Vaca, Alfonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza y el Negro Estebanico quienes describieron la existencia de siete ciudades fabulosos, en Cibola y Quivira.

 

En 1538 el Virrey Don Antonio de Mendoza motivado por las narraciones de Cabeza de Vaca, envió a Francisco Vázquez de Coronado como gobernador de la Nueva Galicia en cuya demarcación estaban comprendidas las provincias recién conquistadas. Vásquez de Coronado envió al padre Fray Marcos de Niza a la exploración proyectada por el Virrey, acompañado del negro Estebanico y algunos indios, partiendo de Culiacán el 7 de marzo de 1539, donde en su travesía por la parte Norte de Sinaloa, el negro Estebanico fue muerto y el padre de Niza volvió a Compostela a fines de año y ahí dio cuentas a Coronado.

 

El 23 de abril de 1540, Vázquez de Coronado sale a conquistar y poblar las tierras descritas por el padre de Niza; tras haber pasado por Petatlán penetraron al Valle de Ures donde funda con cuarenta españoles la Villa de San Jerónimo de los Corazones, la que poco a poco fue destruida por los indios del Yaqui a causa de la barbarie y dureza empleada por el Alcalde Mayor Diego de Alcaráz. Una vez establecida dicha población continuaron su recorrido explorando Arizona, Colorado, Nuevo México y Arkansas; decepcionados los expedicionarios de no encontrar riquezas tan ansiadas, iniciaron su retorno a Culiacán en abril de 1542.

 

La llegada del Capitán Francisco de Ibarra en 1564 y sus conquistas pacíficas habrían de marcar una nueva división en Sinaloa. Funda en las márgenes del Río Fuerte la Villa de San Juan Bautista de Carapoa y emprende una expedición hacia el Sur, repoblando la Villa de Chametla que se encontraba abandonada y fundando la Villa de San Sebastián, hoy Concordia, adjudicando a la Nueva Vizcaya los terrenos comprendidos del Río Mocorito hasta los límites explorados hacia el norte y desde el Río Elota al de Las Cañas, dejando a la Nueva Galicia la provincia de Culiacán (delimitada desde el Río Mocorito hasta el Río Elota), situación que provoca una controversia de límites y los consecuentes problemas de gobierno.

 

A fines de 1583 Don Pedro de Montoya salió de Culiacán con treinta soldados alistados ahí, fundando sobre la margen izquierda del Río Petatlán la Villa de San Felipe y Santiago. Muerto éste, llega a hacerse cargo Don Gaspar Osorio quien creyendo que debería de desampararse este lugar opta por abandonarlo y el 15 de agosto de 1584 recibe orden del Gobernador de la Nueva Vizcaya Don Fernando de Bazán de volverla a poblar, llegando éste a ella el 15 de abril de 1585 con cien soldados y muchos indios auxiliares.

 

Lejos de prosperar la población de San Felipe y Santiago, iba decreciendo paulatinamente, pues sus vecinos se marchaban a Culiacán por los constantes ataques indígenas, al grado de no quedar en ella, mas que Bartolomé Mondragón y cuatro más, quien al poco tiempo fue nombrado Alcalde Mayor de la provincia de Sinaloa (1587).

 

En 1591 llegaron a la Villa, los padres Jesuitas Gonzalo de Tapia y Martín Pérez que dieron más fomento a la colonia con su propaganda religiosa que los conquistadores con sus armas.

A raíz del gran empuje de los misioneros surgen en 1595 los pueblos de Mocorito y Guasave. En 1610 y casi en el mismo sitio en que había estado muchos años antes de Villa de Carapoa, se construyó para tener en respeto a los indios, el Fuerte de Montes Claros, llamado así del Título de Virrey de México que había autorizado su construcción.

 

En 1732 se crea por Cédula Real la gobernación de Sinaloa, que incluye la provincia de su nombre y las de Ostimuri y Sonora; en 1768 los misioneros de la Compañía de Jesús son expulsados del imperio español, incautándose todos sus bienes y llegando a suplirlos los franciscanos.

 

Cuadro de texto: Regresar Al Índice De TemasEn esta época, Sinaloa se vio inmersa en una desorganización, quedando nuevamente aislada con el resto de la Nueva España, empeorándose la situación del indígena al ser despojados de sus tierras por españoles, criollos y mestizos.