Análisis de la comunicación humana
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Usos y abusos en los medios de comunicación
Conclusiones
Bibliografía
Usos y abusos en los medios de comunicación

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En los cinco años que comprenden el llamado gobierno del cambio la estructura y regulación de los medios no han cambiado significativamente, no se le ha querido quitar el freno al cambio; sea como fuere en terreno de los medios tenemos a los mismos empresarios que hace cinco años, los mismos medios y, talvez lo más desastroso, las mismas leyes de años anteriores, permitiendo de esta manera la concentración excesiva de los medios, en especial del radio y la televisión, en unas cuantas manos.

Lo que hoy se vive es un “poder mediático cohesionado al imponer sus condiciones en sus relaciones de colusión, frente a un poder político altamente fragmentado, en competencia, cada fragmento, por obtener mejores –o menos onerosas– relaciones de colusión con los poderes mediáticos”. (Carreño, agosto de 2005. p. 29.) A la vez de que dentro del poder político se tiene miedo y se vive del poder de los medios, el cual, en ocasiones lejos de parecer el cuarto poder parece ser el primero. Aunque no se debe de olvidar que de lado del poder político es donde los intereses de la sociedad, la soberanía y la legalidad –en teoría– se unen, siendo este el poder más importante de una nación; uno de los tantos problemas radica en que este poder está completamente volcado, a merced del poder de los medios, para los que lo único que vale son las ganancias.

Esto se puede vislumbrar en que hoy “la decisión de cancelar una nota, vetar a un analista, ignorar a un candidato o bajarle de tono a una entrevista proviene ya no de Gobernación, sino del dueño de un canal”(Dresser, 4 de diciembre de 2005), lo que vale es la decisión de los grandes grupos mercantiles. A los cuales entre mayor público tengan, mayores ingresos se registrarán y después mayor poder habrá. Todo esto gracias a una falta de responsabilidad social tanto de los medios, como en especial de la mayoría de los políticos porque no quieren cambiar una legislación en donde los únicos favorecidos son ellos y los dueños de los medios.

Supuestamente, los medios de comunicación masiva son un puente entre la sociedad y el poder político y cumplen la función social de servicio al interés público. De igual manera dentro de una sociedad democrática poseen un papel importante para el mantenimiento y fortalecimiento de la democracia, esto se obtiene favoreciendo la pluralidad de ideas y desconcentrando el poder a distintos sectores.

Por otro lado y bajo diversas circunstancias, en distintas ocasiones, son elemento clave para la rendición de cuentas, o accountability, del poder político haciendo un contrapeso a éste. También parte esencial de su función es el educar muy relacionada a la responsabilidad social.

La responsabilidad social de los medios es clara “servicio de interés público” lo proclama la Ley Federal de Radio y Televisión, este servicio además de prestarse debe de radica en la información y actuación con base en un código éticos y conciencia social. Mas ¿por qué los medios de comunicación deben de tener una responsabilidad social?, María Amparo Casar nos presenta distintas razones, cada una de ellas suficiente para que la responsabilidad social exista en los medios, veamos.
Porque es la principal vía a través de la que la gente se informa. Porque su influencia en la información de la opinión pública [o a lo que sea que esto se refiera] es determinante. Porque no sólo la arena en la que la pluralidad de opiniones se manifiesta sino que son actores ellos mismos. Porque además de expresar la diversidad política, tienen un instrumento privilegiado para hacer política. Porque tienen la capacidad para fijar la agenda pública y para enmarcar el debate. Porque pueden revelar tanto como esconder, porque como diría Sartori, son la ventana por la que el ciudadano se asoma a la política (y no sólo de la política). Y, no menos importante, porque son destinatarios de los recursos públicos dedicados a las campañas políticas y a la comunicación social. (Amparo, diciembre de 2005. p. 47.)
Mas entre lo que se dice que debería de ser y lo que en realidad es hay muchas diferencias, algunas de ellas hasta antagónicas. Por ejemplo, en cuanto al fortalecimiento de un Estado democrático, posiblemente ayuden a “democratizar” a la nación, pero en la simple estructura de los medios encontramos lo opuesto a una democracia: quasi monopolios.

En cuanto a la rendición de cuentas, la cual también se llega a gestar, se realiza de un modo poco equitativo, pues lo medios premian, opinan, censuran, vetan y critican al poder político, según sea su relación con la persona o institución referida. En caso de ser una persona favorable a los interese mediáticos tendrá a los medios a su favor y, viceversa, a menos de que la falta del individuo o la institución haya sido a todas luces un acto realmente grave.

En cuanto a la educación, concebida con un carácter positivo, podría decirse que no se da, vasta con ver la calidad del contenido de los medios, consecuencia tanto esto como todo lo anterior de una limitada legislación de los medios audiovisuales y escritos.

Como lo señala Laura Cerna Lara en su texto titulado “Medios de comunicación y poder político” los medios se están redefiniendo, mas ¿de que forma se redefinen?, creo que los medios están dirigidos a un afianzamiento total de poderes, todo esto considero que lo podemos observar mediante todo lo que realizan en el mundo real.

En primer lugar, el contenido, constantemente los medios, a fin de ganar más público, tienden a exagerar la información pues si bien es cierto que “la mayor parte de la audiencia opta por una programación fácil de digerir; más aún, entre más morbo suscite, entre menos le haga pensar, mayor será su aceptación entre el teleauditorio... esa es la razón de su éxito y enorme penetración, que no incitan a la reflexión, que son de fácil consumo”. (Chávez, octubre de 2005. p. 25)

"En lugar de privilegiar el interés público, de aspirar a ofrecer a sus receptores una información relevante, objetiva y formadora de juicios veraces, se le da prioridad al escándalo político y las declaraciones que son rentables por su atractivo mediático" (Rubén Aguilar citado en 7 de septiembre de 2005)

Bajo ninguna circunstancia se debe de relacionar al mal contenido de los medios con los programas de entretenimiento; el mal contenido o la mala calidad hace referencia al deficientemente y tendencioso manejo de la información presentada.

Otra forma de consolidar y demostrar el poder de los medios es la telenovelización de la política, un ejemplo claro de esto son las confrontaciones, dimes y diretes entre Roberto Madrazo, candidato del PRI a la presidencia de la República, y Elba Esther Gordillo, ex-secretaria de aquel partido, el problema llegó a tal grado que tuvieron una discusión pública
hace unas, la cual tuvo como escenario el noticiero de Joaquín López-Dóriga en Radio Fórmula.

Esta señalada telenovelización hallo que puede que puede dividirse en distintos puntos o áreas más específicas. Una de ellas, y tal vez, las más importante sea que los “tribunales” han sido llevados a los medios para crear todo un circo político. Claro ejemplo de esto fueron los llamados videoescandalos, suscitados poco más de un año, en donde ante los ojos de millones de personas se vio como un funcionario público, Rene Bejarano, recibía grandes cantidades de dinero de un empresario, Carlos Ahumada, por el pago de favores.

A pesar de este grande poder de los medios de ser jueces de la vida política y social –pero nunca ejerciendo una autocrítica– no tiene ningún efecto legal, aunque se puede hablar de la presión que ejercen los medios a las instituciones que toman la fallo, en donde sí tiene grandes influencias.

En este punto y en especial para este ejemplo cabe señalar que el video fue mandado por un diputado federal de PAN, por lo que el medio, en este caso Televisa, no buscó la información.

Por otro punto, tal vez el más importante de las funciones que actualmente realizan los distintos medios de comunicación, encontramos las diversas relaciones entre los medios (y su poder) con el poder político mexicano, centrándonos con especial interés en la situación de las campañas electorales en los medios, Héctor Villareal nos presenta un en escaso renglones un vasto problema señalando que “hoy nos vemos atrapados en una especie de narrativa circular, en la que los políticos se resisten a modificar las normas por temor a no contar con el apoyo de los dueños de los medios, en tanto que algunos empresarios de la comunicación ejercen sobre ellos una peculiar combinación de cortejo y amenaza” (Villareal , octubre de 2005. p. 39.)

Esto lo ejemplifica Denise Dresser en la figura política más importante, el presidente de la República señalando que
Un Presidente obligado a pagar los favores que le hace la televisión. Un Presidente débil al frente de una Presidencia débil al frente de un Estado débil. Un Estado pasivo que lleva años contemplando el fortalecimiento de un poder que contribuyó a crear. "Yo por qué?", es la respuesta que da Vicente Fox, cuando se le exige una resolución al enfrentamiento entre Televisión Azteca y el Canal 40 hace unos años. "Yo por qué?" es la respuesta permanente del presidente cuando se le exige una definición sobre ese tema hoy. [...] Día tras día, decisión tras decisión, los políticos de México demuestran que prefieren salir en la pantalla, y doblegarse ante sus dueños, antes que proteger el interés público. Y esa genuflexión afecta la calidad de la democracia. La debilita, la merma, la condiciona, la vuelve demasiado cara. (Dresser, 4 de diciembre de 2005)
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Y esto es lo que se vive todos lo días y se seguirá viviendo mientras no se cambie la ley, recordemos, como lo mencioné con anterioridad, que el poder político frente al poder mediático es superior debido a su legalidad y a que representan al pueblo, por esto es que en ellos (y también en nosotros como ciudadanos) debe de surgir un carácter crítico, propositivo y de confrontación a los medios concentrados e irresponsables; cada quien debe hacer lo que le corresponde.

¿Pero, dónde radica el problema?, ¿está mal que los dueños de los medios tengan grandes ganancias?, desde mi perspectiva el problema no es que ganan dinero, sino que ganen el dinero sin cumplir con su función y su responsabilidad social, además de acaparar el negocio contrarrestando la pluralidad y diversidad que se intenta gestar en una democracia. El hecho de que los medios no cumplan con su responsabilidad social y aún así ganen grandes cantidades de dinero es grave y lamentable, porque todo lo que ganan (mediante publicidad estatal y electoral) proviene de los impuestos que pagan los ciudadanos, los cuales no reciben lo que tendrían que recibir. Como ya se ha señalado, la única solución es por la vía legal: reformando la ley de Imprenta, la Ley Federal de Radio y Televisión y la Ley de Telecomunicaciones.

Esta actitud servil recíproca y la narración cíclica se puede ver claramente en los gastos electorales destinados para los medios, por ejemplo, durante la campaña federal del 2000 del gasto total de las tres coaliciones de los tres principales partidos, más del 54% del gasto total que asciende a más de dos mil mdp fueron para los medios, es decir, cerca de mil mdp. De esto, alrededor del 70 y 80% fue para las dos televisoras, es decir, casi 900 mdp.

Algo muy parecido podrá suceder en las elecciones del 2006, en donde el tope de campaña para la presidencia fue fijado por el IFE en 561 mdp. Considerando que la propagada realizada en los medios tuviera, nuevamente, un 54% respecto al gasto general de los partidos, el gasto general para los medios sería de poco más de mil mdp, de lo cual cerca de 800 mdp serían para el duopolio televisivo. Sólo por el gasto de campaña de cada candidato a la presidencia, aún falta sumar los demás gastos federales y estatales;

Cabe destacar que estos gastos son sólo de la campaña, la cual inicia el 19 de enero y concluye tres días antes del 2 de julio, también se debe de considerar los gastos ya realizados por concepto de precampaña. Los cuales desde el 25 de abril hasta el 2 de diciembre suman más de 950 mdp. [ Datos tomados del recuento de anuncios transmitidos realizado por la empresa Verificación y Monitoreo para El Universal. Publicado el 5 de diciembre de 2005 en El Universal. p. A18.] Por todos los precandidatos a la presidencia. En este periodo el 77% de las ganancias fueron para la televisión, o sea, 736 mdp.

Estos anuncios propagandísticos de por sí son un gran derroche de dinero pues el nivel de abstencionismo es muy alto cada vez que hay elecciones, pero más absurdo es un gasto de las cantidades que hizo Bernardo de la Garza, candidato a la presidencia por el PVEM el cual se unió con el PRI para las próximas elecciones. La presencia en los medios de De la Garza del 26 de noviembre al 2 de diciembre costó 22 mdp algo completamente inadmisible para alguien que se vendió con los que sí tiene experiencia para robar.

Como se puede ver estas grandes cantidades monetarias, la mayoría de las veces desperdiciadas, para los medios son en especial para la televisión. Todos estos beneficios compartidos: tanto para los medios, como para los políticos, sólo afectan al ya de por sí reducido erario proveniente de la recaudación fiscal.

El enunciado hipotético de que la presencia de algún candidato en los medios no gana elecciones aún es muy discutible, pero algo si nos deja ver claramente, que la presencia de algún político en los medios no gana elecciones, pero ayuda bastante a ganarlas, así claro, como el manejo de la imagen del candidato. Como ejemplo, la presencia jocosa de Vicente Fox en las pasadas elecciones del 2000.

Otro caso controversial dentro de los gastos en las elecciones fue el sonado caso de que a Creel, Televisa le vendía a costos más bajos que al resto de los precandidatos los espacios publicitarios, todo esto, como pago al favor de las casas de apuestas que Creel les facilitó para su trámite.

En respuesta a esto, el pasado tres de octubre Televisa en pro de la democracia y legalización firmó con el IFE un acuerdo con e fin de trasparentar los gastos de los partidos políticos en este medio concesionado. Para ello, Televisa entregará al IFE las copias de los contratos, facturas, notas e información sobre los promocionales que adquieran los distintos candidatos a los medios que controla. Esperemos que Televisa respete su palabra y cumpla cabalmente.

Como lo hemos visto salir en los medios es rentable, del mismo modo que recibir grandes sumas de dinero lo es. A través de estas páginas hemos podido rescatar y resumir a lo que Gabriel Zaid se refiere por el círculo vicioso, “los votos dan poder, y el poder da dinero y más acceso a la televisión. El círculo vicioso dinero-televisión-imagen-popularidad-votos-poder-dinero es una vacuidad pero acumula capitales financieros y políticos” (Gabriel Zaid citado por Dresser, 4 de diciembre de 2005), en algo que parece ser el cuento de nunca acabar.

Creo que a estas alturas el lector ya habrá vislumbrado cuáles son los problemas centrales de los medios, todas sus acciones son resultado de tres simples puntos: Legislación insuficiente, no responsabilidad social por parte de los concesionarios, ni de los legisladores, y anteposición de los intereses políticos y mercantiles. “En ausencia de definiciones precisas y sobre todo –como ocurre en México– de un marco jurídico suficientemente actual y claro, a la responsabilidad mediática cada quien la entiende como quiere o le conviene.”(Trejo, 2005. p. 176), es decir, la limitación de las distintas legislaciones propicia que el uso de los medios esté orientado plenamente a los intereses políticos y mercantiles de unos cuantos; y la inexistencia de una responsabilidad social de las dos partes propician la situación actual de los medios.