Novena en honor de Ntra. Sra. de Altagracia


ORACIÓN PREPARATORIA

Oh  Madre querida, Virgen dulcísima de Altagracia. Patrona nuestra! Míranos aquí, postrados en tu presencia, deseosos de ofrecerte en este novenario el testimonio de nuestro amor y correspondencia a los innumerables favores que de tus manos hemos recibido Tú eres nuestra Abogada, y como menesterosos venimos a encomendarte nuestras necesidades. Tú eres nuestra Maestra, y como discípulos venimos a aprender los ejemplos de tu santa vida. Eres nuestra Madre, y como hijos venimos a ofrendarte todo el amor de nuestro corazón. Recibe Madre querida, nuestras alabanzas y escucha atenta nuestras súplicas. Amen.
(Pida cada uno las gracias que desee obtener de la Santísima Virgen de Altagracia).
SUPLICAS
1ª  ¡Oh Madre dulcísima de Altagracia, toda pura e  Inmaculada desde tu Concepción!, te suplicamos bendigas bondadosa a nuestros hijos, conservando la inocencia de nuestros niños y aumentando el amor a la pureza de nuestra juventud.                      Ave María……

2ª. ¡Oh Madre dulcísima de Altagracia, modelo admirable de madres y esposas cristianas en la humilde casita de Nazaret, te suplicamos bendigas nuestros hogares, haciendo florecer en ellos la santidad  del matrimonio. Ave María……

3ª ¡Oh Madre dulcísima de Altagracia, que tuviste la dicha de recibir en tus brazos a tu Santísimo Hijo muerto por nosotros en la Cruz, te suplicamos nos socorras a todos en la hora de la muerte, para que muriendo con el nombre de Jesús en los labios y en el corazón, podamos volar a la gloria de vuestros brazos maternales.
Ave María….

ORACIÓN FINAL

¡Virgen Santísima de Altagracia! De todo corazón te agradecemos las continuas bendiciones que sobre nosotros derramas. De tus manos y de tu corazón maternal recibimos cada día el sustento que nos da nuestro Padre del cielo. Tu eres nuestra defensora en los peligros, nuestro socorro en las necesidades y nuestra esperanza en los sacrificios de nuestra vida cristiana. Por tu Corazón Inmaculado queremos tributar a Dios un himno de acción de gracias por tantos beneficios dispensados. Te prometemos ¡Oh Madre! Gratitud y fidelidad. Tu reinarás siempre en nuestros hogares y en nuestro pueblo, donde todos te veneraremos como a Señora y Madre, haciendo florecer todas tus virtudes. Haznos dignos de llamarnos tus hijos, a fin de que sirviendo a Dios y a Ti en este mundo, alcancemos la más alta gracia que nos traes: una muerte cristiana que nos abra las puertas del cielo. Así sea.

Virgen de Altagracia, Madre y Señora:

En ese día final de tu Novena estamos todo el pueblo de Siruela a tus pies. Nos cuesta trabajo dejarte. Y por eso continuaremos visitándote en tu ermita, aunque suponga para nosotros sacrificio, tiempo y esfuerzo perseverante. Todo lo puede el que ama, y a amar Tú nos has enseñado.
Venimos a alabarte por las "maravillas que ha hecho en ti el Señor, todopoderoso".
Por tu Concepción Inmaculada, por ser Hija de Dios Padre, Templo del Espíritu Santo y madre verdadera de Jesús, Hijo de Dios. Por tu privilegio de ser Virgen y Madre Santa, llena de gracia y …. De "Alta Gracia", la más bendita de las mujeres, Corredentora al pie de la Cruz y Madre de todos los hombres, Porque Dios te elevó al cielo y junto a El intercedes por nosotros como Abogada, Reina y Madre de misericordia.
Venimos también a darte gracias: Cada uno de los hijos de Siruela sabemos los dones que, por tu mediación hemos recibido de tu Hijo Jesús.
Tu has permanecido atenta, cercana y amorosa en nuestros sufrimientos y alegrías. En nuestras pruebas y apuros que, por Ti, han encontrado solución y luz. En las dificultades de nuestra convivencia familiar, en la responsabilidad de la orientación de los hijos y en las enfermedades y achaques de nuestros ancianos. Tu has sabido, como Madre, de nuestras esperanzas  y oraciones de cada día, de nuestros desconsuelos y protestas, de nuestras vidas y olvidos de la fe, de nuestros deseos de bien y hechos del mal. Y siempre has perdonado, comprendido y disculpado. Gracias, Madre.
Y como hermanos tuyos, pecadores y peregrinos en este valle de lágrimas, venimos a suplicarte:
"Mostrad, Señora de Altagracia, que sois nuestra Madre", y bendice a tu pueblo de Siruela: a nuestro párroco, a todas las familias que vivimos aquí y a las que han formado sus hogares en otras tierras.
Danos la gracia de aprender y practicar aquellas virtudes y dones que a cada uno nos has dado.
Concede a los niños la sencillez, la inocencia y la alegría. Da a los jóvenes un corazón limpio, generoso, y emprendedor de nuevas conquistas. Concede a los mayores perseverancia y paciencia en su esfuerzo diario, en su trabajo, y sacrificio por el hogar. Otorga a nuestros ancianos serenidad, acomodación a sus hijos y ejemplo de bondad y de fe.
Señora de Altagracia, haz que todos nosotros, cuanto más te amemos, más nos acerquemos a tu Hijo, Jesús. Cuanto más te conozcamos, más aprendamos a amar a Jesús y a permanecer unidos y generosos como pueblo y como hermanos. Y cuanto más te escuchemos, más lleguemos a poner por obra las palabras de tu Hijo.

Bendícenos a todos, Madre de Altagracia.

MAS ORACIONES