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Comentario sobre José Arias  Carballo y sus  Memorias.

 

El conflicto de Castrelo de Miño según José Arias.

 

Xosé Arias, un campesino do Ribeiro, opina sobre Castrelo en una entrevista.

 

Carta ó director de La Región, sobre un artículo dedicado o conflicto de Castrelo de Miño, no 25 aniversario.

 

José Arias leyendo el periódico. Fotografía de su libro

de  Memorias.

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Comentario previo

 (Secundino Lorenzo autor da web):

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     El libro Memorias de José Arias es  para mi un auténtico regalo, desconocía que se había publicado, sabía de sus memorias,  y me alegro de tenerlo en mis manos. Una auténtica joya.

José Arias Carballo 1917-2013

Militante y Sindicalista Comunista.

José Arias era natural de Barbantes. Punxín. Ourense

En la fotografía, mostrando su finca y su casa en Barbantes.

Decir en primer lugar que lo considero un amigo desde que  en 1968, cuando yo empecé a trabajar en el Instituto T. Enseñanza Media de Ribadavia. Me lo presentó mi amigo Celso Rey, vecino de Arias en Barbantes, Punxín.

Posteriormente compartí con el muchos eventos, algunos inolvidables por mi parte.

Con el paso de los años y viendo como actuaba y lo querido que era me di cuenta que José Arias era  un luchador político noble, trabajador, honesto, dispuesto a ayudar siempre y donde hiciera falta, jugándose el tipo aún sin, mucha veces,  obtener nada a cambio.

También una bellísima persona. Capaz de convivir con los amigos y los enemigos.

Estoy orgulloso de haberlo conocido y de ser su amigo.

¡Donde estés amigo un abrazo!.

La edición es de Daniel Lanero Tábaos.

2007

Fundación 10 de Marzo

Vista de Barbantes. Noviembre 2016. El pueblo de Arias.

Foto Secundino Lorenzo.

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En su libro de memorias "Memorias de José Arias ¡Mis pecados?" editado por  Daniel Lanero Táboas y de la mano de la editorial  Fundación 10 de Marzo, dedica un capítulo a escribir sobre el conflicto de Castrelo de Miño.

 

Por su interés para entender, para ayudar a crear una historia fundamentada y veraz sobre este conflicto, copio íntegramente el texto de su libro.

 

 

El conflicto de Castrelo de Miño.

La reconstrucción de la memoria democrática de los campesinos de O Ribeiro.

 

 

 

  ..."A partir de los años sesenta, con la larga lucha respecto al embalse de Castrelo, aumentaron las posibilidades de fortalecimiento del movimiento campesino en la provincia de Ourense y muy especialemente en toda la comaraca de O Ribeiro.

   Todo comenzó a raíz de la publicación, en los medios de comunicación, del proyecto y del anuncio de expropiación para la construcción del citado embalse, el cual anegaría las más fértiles y ricas tierras para la producción vitivinícola y de huerta, causando además un gran y trágico problema social al afectar a una parte de las viviendas de los propietarios de dichas riberas.

   Como este proyecto, de ser llevado a cabo, también afectaría aquí a Barbantes, que es mi querido pueblo y residencia, este fue un gran motivo y pretexto para movilizarme y lograr movilizar a casi toda la zona afectada por el mismo.

   En una reunión del PC, entre otros, se tomó el acuerdo de volcarse en la defensa del mencionado valle. Una comisión compuesta por varias personas entre las que estaba un servidor, José Arias Carballo, y otros, se trasladó a Santa María de Castrelo, donde conectamos con un maestro llamado D. Eloy Sobrino y con un industrial de prestigio de la zona para que los vecinos no se dejaran engañar por FENOSA y por ciertos caciques, como por ejemplo los vinculados al sindicato vertical, la "Hermandad de Labradores y Ganaderos" y ver si se lograba salvar de la anegación tan importantes y productivas tierras.

   Este valiente pueblo comenzó unido las protestas ante las autoridades locales y provinciales. Nombraron una  amplia "comisión" de los pueblos afectados por el embalse y esta fue la que expuso toda la clase de problemas y perjuicios que causaría el proyecto. La mayor parte de estas reuniones con FENOSA y con las autoridades provinciales, que fueron muchas, se celebraban en la "Hermandad de Labradores y Ganaderos" o en el Gobierno Civil de la provincia. Yo, como afectado e interesado, aunque no formaba parte de dicha "comisión", estuve presente en la mayor parte de las mismas.

   Por otra parte el PC, además de oponerse enérgicamente a tal proyecto, ya fuera por medio de la prensa o con protestas en la calle, se encargaba de inundar toda la zona del embalse y el conjunto de la provincia de panfletos, exponiendo toda clase de inconvenientes y de perjuicios que causaría tal medida si se llevaba a cabo, y a la vez, solidarizándose con una justa lucha con la cual se abría un frente más en contra del franquismo.

   Este valiente e inteligente forcejeo con FENOSA y el gobierno duró bastante tiempo y aunque al final no prosperó, debido a loa obcecadas intenciones de los grandes promotores del caso, sirvió como una estupenda experiencia para luego comenzar otra gran lucha, que duró siete años en defensa, de una valoración justa del metro cuadrado de tierra y de las viviendas afectadas por las expropiaciones, con lo que se logró que fuera considerado como un problema social relevante.

   Debo de aclarar también que si lograron llevar a cabo tal proyecto fue debido a que en el lugar donde emplazaron los murallones de la presa, la mayor parte del terreno correspondía al Sr. Armada, un alto mando del ejército, el cual le pagaron todos los millones  de pesetas que quiso, y entonces no hubo más  remedio que transigir.

   FENOSA comenzó rápidamente las obras de la presa en los terrenos comprados al Sr. Aemada y en algunos más. Luego quiso comprar más tierras, todo a lo largo del Miño, en las zonas afectadas. Comenzo pagando las tierras, al que quiso vendérselas, a quince pesetas el metro cuadrado. Con estos irrisorios precios cundió el pánico entre la mayor parte de los propietarios de las mismas y se le volvió a declarar la guerra, pero una guerra con todos los derechos de defensa de sus intereses en la mano y sin violencia de ningún tipo. Tanto yo como la dirección del PC en Ourense estábamos en continuo contacto con aquellos hombres, puntales de la "comisión" de vecinos para la movilización de aquellos pueblos situados en la cabecera de la presa, los cuales fueron un histórico baluarte para la obtención de otros precios que reseñaré a continuación.

   La empresa FENOSA continuó su trabajo comprando las tierras conquistando a todos aquellos propietarios más débiles y necesitados económicamente. Como la mayor parte de los propietarios se mantenían firmes y unidos, e incluso contaban ya con abogados contratados para su defensa;y las protestas y manifestaciones arreciaban, al cabo de dos años FENOSA cambió la téctica y comenzó a pagar el metro cuadrado de tierra a treinta y cinco pesetas. Esta subida de precios le sirvió a los compradores para arañar unas pocas tierras más a alguno campesinos inquietos y desesperados, pero no afectó al grueso de las fuerzas que había trazado organizadamente la defensa para conseguir unos precios más rentables y razonables.

   Después delo vivido por un servidor, aundo se llevaban unos cinco años de lucha, la empresa ofrecía sesenta pesetas por metro cuadrado. Tampoco a este precio nos rendimos los oponentes. Todo lo contrario. Las reuniones se sucedian diariamente tanto en Castrelo como en la capital.

   El PC continuaba aproyando a los campesinos, defensores de unas justas reivindicaciones e inundando de octavillas toda la provincia para denunciar, y airear también por medio de "Radio España Independiente", un vergonzoso y serio problema que ya causaba alarma y severas críticas en el extranjero.

 

José Arias con su bicicleta.

Cuantos viajes a Ventosela y Castrelo entre otros...

Todos de noche para salvar la Guardia Civil y la policía.

Esta fotografía no venía en este texto, sino aparte.

 

   Debo confesar que me tocó una dura y arriesgada parte a trasladarme a cada momento a Castrelo, unas veces en bicicleta y otras en autobuses; unas veces para hablar con ellos y otras para el peligroso lanzamiento de panfletos que no solamente mencionaban los problemas del embalse, sino que también hacían referencia a la campaña de el "Non pagar a Cuota Empresarial" y otros escabrosos problemas que les quemaban a los dictadores.

   Recorría quince o veinte kilómetros en bicicleta por la noche, esparciendo octavillas y con los coches alumbrándome por detrás. ¡Hubo suerte!. Tanto la policía como la Guardia Civil andaban locos...

   Entramos de lleno en la tercera parte de la contienda, la cual resultó ser bastante más dura y complicada. Cuando el gobierno comprendió que el problema tomaba caracteres insospechados, envió a Castrelo a varios técnicos y a un equipo de peritos para valorar seriamente las tierras, las cuales fueon valoradas por estos especialistas en cuatrocientas pesetas el metro cuadrado. Para los propietarios de las tierras, fue un gran respiro y satisfación, pero no lo fue asi para FENOSA, que continuó con la misma tónica.

    La "comisión" de vecinos, con los propietarios al frente, asícomo también los abogados con las actas notariales en la mano y en los respectivos juzgados reclamendo unos precios más justos, influyeron considerablemente en que el gobierno de Franco tomara cartas en el caso.

     La empresa estableció un precio de sesenta pesetas por metro cuadrado y los afectados el de cuatrocientas que habian estimado los peritos enviados por el gobierno. La lucha continuaba y cada vez con más dureza. Como los trabajos en la presa y en sus instalaciones y tocaban a su fin, se sabía que la empresa quería cerrar el asunto al precio que fuera para procedes a la represa de las aguas.

     La Camara Oficial Sindical Agraria (COSA) de la provincia estaba compuesta por hombres de confianza de Franqueira (que en paz descanse) y por cada transacción que se llevara adelante en la compra de terrenos cobraba un veinte por ciento de comisión.

      Por nuestra parte el asesoramiento a los campesinos afectados consistía en llevar a cabo una manifestación pacífica ante el Gobierno Civil de la capital para presionar a las autopridades paraque intervinieran favorablemente hacia las justas pretensiones de los afectados y, a la vez, conseguir que los campesinos fueran perdiendo el miedo acumulado durante tantos años de dictadura, para lograr una unión representativa y eficaz en la zona para luego llevar adelante nuevas reivindicaciones, labor que se estaba realizando y consiguiendo en la mayor parte de las provincias y regiones españolas.

    Sabíamos que cualquier incidente o expresión de violencia serviría a las autoridades como pretexto para comenzar la represión a grn escala contra todos aquellos representantes y comisiones que defendían audazmente los intereses de los afectados.

    Como para esta manifestación que estábamos organizando los panfletos estaban ya confeccionados con la fecha y la explicación de todos los motivos de la misma, en mi indeparable bicicleta los lleve a la cabecera del embalse, donde me esperaba un compañero, que era también uno de los afectados de la zona, para luego sembrar toda la comarca de los mismos.

    Cuando me disponía a suministrarle aquellos con los que habría de cubrir Castrelo y la otra parte del río Miño, me dijo que había tenido un incidente con un abogado de los que defendían a los afectados y que este le había dicho que le iba denunciar. Suspendimos la tan importante labor que aquella misma noche íbamos a realizar, y como es natural, el proyecto no se llevó a cabo.

   Desgraciadamente el temido incidente violento ocurrió a los pocos días, o bien deliberadamente provocado o a causa de algún loco, que cometió tan tremenda barbaridad, la de quemar los barracones que había instalado provisionalmente la empresa constructora de la presa, dedicados a viviendas y oficina.

  La represión no se hizo esperar. Lo primero que hicieron fue montar en Castrelo un importante puesto de la Guardia Civil al mando de un teniente y comenzar a detener a gente entre los afectados por el embalse, para así implantar el terror y para que nadie se moviera. A unos los maltrataron, otros fueron a la cárcel y otros fueron procesados.

   No obstante, la gente no se amilanó y con más o menos fuerza, se continuó la lucha, defendiendo las cuatrocientas pesetas en que habían valorado los peritos enviados por Franco el metro cuadrado de superficie expropiada.

  Es cierto que la situación no quedó exenta de graves enfrentamientos con las fuerzas del orden recientemente instaladas allí. Con todos estos peligros e inconvenientes, y para ayudarles y darles ánimos, fui a Castrelo y les dije que si les parecía bien, fletaríamos en la fecha que conviniésemos un ómnibus aqui en Barbantes (mi pueblo) con todos los que quisieran desplazarse a Castrelo para solidarizarse con ellos, los cuales lo merecían sobremanera por ser la mayor fuerza y baluarte en contra del precio que quería imponerla la empresa al pago de las expropiaciones de las tierras afectadas. Asi fue. Contraté un autobús y un domingo allá nos fuimos con el mismo cargado de gente y con una gran pancarta, colocada en la cima del mismo, donde con grandes letras se decía: "Barbantes se solidariza con Castrelo", en su lucha en defensa de los conocidos intereses de todos los afectados.

   Sin problemas, llegamos al lugar citado, donde se produjo una algarabía y una gran fiesta llena de entusiasmo, de ánimo y de alegría entre la multitud de personas concentradas para recibirnos; se nos invitó a todos con la mayor delicadeza y atención que podían y sabían en tan espléndido y emocionante momento. Una parte de los componentes de la "comisión" que aún no habían sido represaliados, despues de agradecer tan apoteósico gesto, nos pidió la pancarta como recuerdo de tan brillante y solemne acto, y como si fuera el mayor trofeo posible.

   Por todo lo dicho y ocurrido, tal como se produjeron los hechos paso a paso en cada momento y sin ningún tipo de violencia, las consecuencias de tan deslumbrante homenaje no se hicieron esperar.

  Informadas las primeras autoridades de la provincia de lo ocurrido, al día siguiente, lunes, me llega a casa una pareja de la Guardia Civil del puesto de A Barca de Barbantes (Barbantes-Estación) pidiendo unos datos que yo no tenía porque ocultar, por ser evidentes. Uno de los guardias, que fue siempre un retrógado lobo falangista, medio trató de intimidarme, pero los despaché de acuerdo a su comportamiento...

  Por lo visto, según ellos, antes del desplazamiento llevado a cabo, había que solicitar la correspondiente autorización gubernativa. En esta ocasión, las aguas del cauce no se desbordaron, pero si más tarde, con la progresiva complicación de unos y otros acontecimientos que tuvieron lugar en la misma zona.

  Para cerrar el tan renombrado caso del embalse de Castrelo de Miño, lucha ejemplar en plena dictadura, debo manifestar no solamente mi amargura, sino también la de todos los ribereños afectados, por no haber logrado todas sus aspiraciones debido a ciertos actores traidores, protagonistas que actuaban a su malévola manera en la sombra, y que luego surgieron con un plan que solamente sirvió para convencer a una parte de los afectados, lo cual mermó considerablemente aquella unión, aquel movimiento de masas y aquella fuerza organizada, la cual sería el motor principal, en toda España, para hacer retroceder y perder fuerza a una dictadura culpable de todos los males.

  Con todo lo dicho en el párrafo anterior tampoco es que la lucha terminara. Los llamados "traidores" fueron los dirigentes de la "Hermandad de Labradores y Ganaderos" (sindicato vertical) mangoneado por hobres que en la actualidad aúncontrolan las Cámaras Agrarias provinciales, aunque muchos ya se han jubilado, así como otros que llegaron a denominarse los "hombres del campo", con altos cargos políticos e industriales.

  FENOSA, terminada la construcción de la presa, quería cerrarla y ya no le importaba pagar algo más o menos de las cuatrocientas pesetas el metro cuadrado. Pero los llamados "traidores" de los afectados presentaron una propuesta de precios, ciento cincuenta pesetas el metro cuadrado en la zona del embalse, es decir en Castrelo y ciento treinta pesetas el metro cuadrado en las demás zonas de arriba.

   Como se puede apreciar, la diferencia en el precio de las tierras iba de sesenta pesetas el metro cuadrado a ciento cincuenta pesetas el metro cuadrado en Castrelo, y de sesenta pesetas el metro cuadrado a ciento treinta pesetas el metro cuadrado en las demás zonas. Muchos afectados, necesitados económicamente y cansados despues de siete años de intranquilidades y sacrificios, sucumbieron ante tan descarado y vergonzoso plan.

   Los que no sucumbimos a dicho ultraje, por medio de algunas acciones coordinadas, así como también públicamente mediante la defensa de los abogados, que presentaban las actas notariales de las tierras, continuamos como buenamente se pudo la pelea.

    De todos modos, no quisiera terminar tan importante episodio sin homenajear el gesto del simpático pueblo campesino e industrial de Castrelo y a sus afables y trabajadoras gentes, vecinos de dispersados barrios que constituyen tan importante, histórico y renombrado pueblo. No solamente por la unidad que supieron demostrar en contra de unas fuerzas tan poderosas como lo eran las de una impasible y brutal dictadura que solamente se ocupaba de atender y complacer a todos aquellos que, su espléndida ayuda económica, moral y física, le habían dado su ser. Me refiero a la banca, los grandes empresarios, la iglesia y otros. También quieron homenajearlo por los dramáticos y horripilantes acontecimientos sucedidos en 1936 en el gran puente que con su vieja y alta estructura une a los pueblos de Castrelo de MIño y los estupendos pueblos de Santa Cristina y San Paio (Ribadavia).

   Debo  hecar constar que todos aquellos horrores pasaron a la historia, asi como los tristes recuerdos que aun perdurarán en muchísimas familias despues de tantos años, que también y aunque resulten serios e indelebles se iban borrando poco a poco y esperemos que la historia sea (que suele ser) tolerante y comprensiva para perdonar cierta clase de debilidades.

  Es cierto que en Castrelo había también una parte de falangistas, no creo que lo fueran por ideales o convincción alguna, no obstante, como otros vecinos afectados, se prestaron valientemente a dar la batalla por sus propios intereses, y en contra de una dictadura a la que habían apoyado en un principio, pero cuyas consecuencias en aquellos momentos estaban sufriendo, con tales medidas, en sus mismas carnes.

   Cuando las aguas del Río Miño y de todos sus afluyentes, corrieron sin contemplaciones, fue triste ver las caras pálidas, llorar a las mujeres y conmoverse a los hombres, al ver que las aguas del embalse crecían hora a hora, día a día, milímetro a milímetro. Se han inundado las casas que habían sido sus queridos hogares y la herencia de todos sus antepasados. Aquellas fértiles y productivas tierras de oro, al ser abonadas todos los años por las habituales crecidas y desbordamientos de los ríos, resultaban ser un gran reguero de vino, millones de kilos de uvas, lo cual era su principal sustento.

  Mo era extraño ver tanta inquietud hacia un incierto futuro, no ya solamente por la pérdida de las anegadas tierras; sino también de todos sus queridos recuerdos y bienes y al pensar que el poco dinero que iban a percibir iba a resultar un macabro y escalofriante dilema al no poder esperar de él garantía alguna en cualquier clase de negocio o en modestas inversiones.

  Estoy completamente convencido de que la mayor parte de los vecinos de Castrelo, y muy especialemente aquellos luchadores falangistas, no se dieron cuenta ni tan siquiera de que también estaban unidos a ellos, luchando por una misma causa que era justa, aquellos tan cruelmente perseguidos, los llamados comunistas, personas que desinteresadamente exponíamos la vida por el bien de todos los ribereños afectados por el embalse. Digo desinteresadamente, por ejemplo, el Dr. Peña Rey, el joven perito agrícola Carlos Barros es en la actualidad historiador y fue brutalmente masacrado en las dependencias del Gobierno Civil por la llamada Policía Político Social, por querer organizar a los agricultores en un sindicato para la defensa de sus justas reivindicaciones, Carlos Núñez, industrial de Vigo y más tarde concejal perteneciente a la comisión de transportes del ayuntamiento de aquella ciudad. Debo declarar que casi todos estos hombres que lucharon exponiendo su vida no tenían ni fincas ni intereses de ningún tipo en el citado embalse de Castrelo. Entre otros luchadores se encontraba También Emilio Villar Villar.

  El cuarto y último episodio de lucha derivado del embalse ya fue más débil y corto, pero tampoco resultó mal porque se consiguió algún precio mayor y además se logró cobrar por toda clase de obra e instalaciones, así como también compensaciones por los árboles, cepas, postes, alambradas y todo aquello que figuraba en las actas notariales elaboradas por peritos y abogados que se habían comprometido en la defensa de una buena parte de los afectados.

  Debo de hacer constar que algunos de estos abogados fueron tremendamente vigilados y molestados por la policía al saber esta que en sus respectivos despachos entrábamos en todo momento personas no de mucha confianza para la misma, llegando incluso a insopecionarles toda clase de máquinas rotativas y de fotocopiadoras para comprobar si las grandes cantidades de panfletos distribuidos en toda la comarca, la provincia y Galicia, habian sido confeccionadas en las mismas.

  Volviendo al movimiento campesino de masas para aunar fuerzas y lograr un sindicato unitario del campo para la defensa de todos los agricultores de la región gallega, al final no fue posible."...

 

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Nota: en este mismo capítulo sigue José Arias escribiendo sobre que no fue posible crear un sindicato  unitario del campo,  aun aprovechando esta estructura que tan  bien funcionó en Castrelo.

Cuenta cómo no hubo forma de ponerse de acuerdo con otras fuerzas como la UPG, por ejemplo, y como al final se quedó con un sindicato "Sociedades agrarias", que entre otras cosas  actuó manteniendo a raya, por ejemplo, al  Consejo Regular del Ribeiro. Al final y ya entrados en la década de 1970,  lograron tener un movimiento de masas las "Comisiones campesinas", en donde estaban con un grupo de curas llamados "progresistas" y así avanzar de esta forma...

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Opinión sobre Castrelo.

Aproveito unha entrevista que lle fai "A Voz do Pobo", no ano 1977,  a José Arias co motivo de presentarse as elección como candidato do PCG, Partido Comunista Galego. Fago un extracto relativo ó conflicto de Castrelo de Miño.

A entrevista aparece no Libro "Memorias de Jose Arias"

 

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Carta sobre ó conflicto de castrelo.

 

 

 

Esta carta leva por título "A verdade sobe Castrelo de Miño", é está firmada por Manuel Peña Rey e Xosé Arias,xusto a raiz dun artigo firmado por Maribel Outeiriño, co motivo do 25 aniversario do conflicto de Castrelo de Miño.

Esta carta figura como documento no libro citado de "Memorias de José Arias. ¿Mis pecados?. É simplemente unha carta que trata de aclarar e creo que correctamente o que pasou en Castrelo.

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