Mitologia Vasca

mitología vasca

 

visión del mundo

Se creía que la Tierra (Lurra) es un lugar ilimitado que se extiende en todas las direcciones. Ni siquiera el Sol (Eguski) escapa a la extensión del mundo. Cuando anochece, el Sol se sumerge en los mares bermejos (Itxasgorrieta), dónde regresa a las entrañas de la Madre Tierra.

La superficie de la Tierra es movediza, unas comarcas ascienden mientras que otras bajan, y muchas montañas crecen como si fueran seres vivos. También es creído que algunas peñas son transplantadas por gigantes.

Se pensaba que en el interior de la Tierra hay regiones subterráneas por las que fluyen ríos de leche inaccesibles para el hombre, aunque estas regiones comunican con el exterior por medio de simas y cavernas (como la cueva del Amboto). De estos conductos surgen algunos de los fenómenos de la naturaleza como las nubes de tormenta y los vientos huracanados.

La Tierra es la madre del Sol y la Luna, morada de Númenes y almas, y fuente de toda vida. También se decía que alberga tesoros en sus grutas, como pellejos de buey rellenos de oro. El Sol y la Luna son auténticas divinidades a las que se saluda diciéndoles "agur" cuando se introducen en Itxasgorrieta para continuar su rumbo por las regiones subterráneas, como todos los astros de Ostri (el cielo).

Cuando el Sol desaparece en el interior de la Tierra, en la superficie anochece, pero Eguski sigue alumbrando en las regiones subterráneas. Se dice que el día es para los hombres que viven en la superficie, mientras que la noche pertenece a los espíritus o irelus nocturnos, y a las almas de los difuntos para las cuales alumbra la Luna.

 

la magia

La mitología del pueblo vasco se desarrolla en un entorno animista y mágico.

Gran parte de los seres que componen el mundo están animados por espíritus o genios que trascienden la naturaleza humana.

La magia se basa en símbolos que representan a las cosas reales, y que están relacionados con ellas por la fuerza llamada Adur. Todo lo que hagamos a los símbolos afecta directamente a las cosas.

Ejemplos de símbolos:

Una vela de cera representa el cuerpo de una persona; y su llama o luz: el espíritu. Hay una historia en la que un hombre que había sufrido un robo quemó una vela retorcida para descubrir a un ladrón que luego saldría a la luz.

La efigie de una moneda también puede representar a una persona. Retorcer una moneda y arrojarla al fuego lleva la intención de hacer daño alguien.

El macho cabrío es símbolo de salud, y es costumbre tener uno en el establo del caserío, junto al resto del ganado.

Llevar de colgante un diente de caballo, erizo o gato montés puede favorecer la dentición de un niño.

Las aspersiones, o echar agua en el interior de un pozo, sirven para llamar a la lluvia.

Un hacha con el filo hacia arriba en el portal de una casa evita que un rayo caiga sobre ella.

Los fuegos solsticiales de la noche del 24 de junio también son un símbolo. Se quemaba la paja esperando que su combustión quemaría también a los enemigos de los sembrados.

Los nombres son símbolos sonoros. Las cosas están vinculadas a sus nombres. Todo nombre responde a alguna cosa, y toda cosa tiene un nombre, lo que equivale a decir que no hay nombre que no corresponda a una realidad. La maldición (birao o birau) sobre un nombre, espera influir sobre la cosa a que hace referencia ese nombre.

La maldición se hacía mediante palabras imprecatorias, gestos o símbolos. "Ospinak erre baindu" es una maldición que significa: "que el rayo te queme". También se creía que hay un momento del día más propicio para realizar una maldición y que tenga mayor eficacia, en algunos pueblos dicho momento es el mediodía. Era corriente creer que el birao introducía en el cuerpo de la víctima unos genios maléficos llamados "gaixtoak" (los malos).

Existía la figura del "Azti", que era un adivino o mago. Una persona que veía cosas ocultas y conocía el futuro mediante formulas y procedimientos cabalísticos. Azti pretende lograr los efectos deseados movilizando al agente misterioso Adur, la fuerza que une las cosas a sus símbolos.

 

númemes

mari

Mari es la deidad principal de la mitología vasca. Representa a la Madre Tierra. Se trata de un númen femenino en forma de una señora elegante. Su imagen (como muchas otras tradiciones que se cuentan aquí), varían según el pueblo o la zona geográfica. Mari puede aparecer portando en sus manos un palacio de oro, sobre un carro que vuela tirado por cuatro caballos, como una mujer en llamas que cruza el aire, puede estar montada sobre un carnero, como una mujer grande cuya cabeza aparece rodeada por la luna llena, etc. También se dice que adopta formas de animales cuando habita las regiones subterráneas que son su casa. Estas comunican con cuevas o simas donde ella se aparece más a menudo. Acostumbra a cambiar de morada, y se le atribuyen unas cuantas en los montes Amboto, Oiz, Mugarra, Aizkorri, Aralar y Murumendi. A Mari también se la conoce también con el nombre de la Dama de Amboto. En Oñate se dice que cuando Mari reside en el Amboto, llueve copiosamente.

El monte Amboto, una de las montañas numinosas y famoso por ser morada de Mari.

En algunas leyendas estaba casada con Maju (también llamado Sugaar), y se decía que cuando ambos se juntaban se desataban las tormentas.

Otra leyenda dice que Mari se casó con un mortal de Beasain que trató de bautizar a sus hijos. Como ella no era cristiana, se negó a bautizarlos y desapareció envuelta en llamas regresando a las peñas de Murumendi.

En la mayoría de leyendas ella tenía dos hijos: Atarrabi y Mikelats, el primero bueno, malvado el segundo.

En ocasiones también se habla de la cautiva de Mari, la cual siempre se llama también Mari y se convierte en cautiva a causa de una promesa o de una maldición de su madre. Como ejemplo se puede citar el caso de una muchacha de un caserío que se pasaba las horas peinándose. La madre un día le dijo: "ojalá te lleven mil rayos", y al instante la hija desapareció. Más tarde se apareció en forma de esqueleto humano a un pastor en una cueva de Aizkorri y le explicó como se encontraba cautiva en los aposentos de Mari a causa de la maldición.

Mari desata tempestades, ayuda a quienes creen en ella y a veces hace de oráculo, como en una ocasión en la que un hombre acudió a la cueva del Amboto para pedirle consejo porque su ferrería no funcionaba, y esta le dió la solución.

Existía el culto a Mari en una serie de costumbres: obsequiarla con un regalo al año, frecuentemente un carnero; lanzar piedras al interior de las cuevas... En la planicie de Gaztelueta en la Sierra de Aralar hay un túmulo formado por piedras al que la gente las arrojaba en las noches de plenilunio. Existían charcas sagradas en las que hacían lo mismo las mujeres que deseaban tener hijos. También se depositaban monedas en las cuevas habitadas por los númenes, así se encontraron monedas romanas e íberas en muchas de ellas.

También existía un protocolo al acudir a casa de Mari que consistía en tutearla siempre, no sentarse nunca aun cuando ella lo pidiera, y salir de la cueva de la misma forma en que se había entrado: es decir, si se hubiera entrado mirando hacia al interior, habría que salir caminando hacia atrás.

Mari condena el robo y la mentira, y castiga quitando el objeto del robo o mentira. Se decía que Mari abastecía sus arcas a cuenta de aquellos que niegan lo que es y afirman lo que no es. Lo dado a la negación, la negación lo lleva. Mari castiga enviando inquietudes y quitando cosas, si son pastores suele llevarse un carnero. El castigo más ruidoso de Mari es el pedrisco, que lanza ella o su hijo Mikelats desde el mundo subterráneo.

sugaar

Su nombre significa serpiente macho o culebro. Se decía que Sugaar atravesaba el firmamento en forma de hoz o media luna de fuego. Castiga a quienes desobedecen a sus padres o han sido malditos por ellos. También es conocido como Maju, el marido de Mari, con quien se encuentra todos los viernes para fraguar tormentas.

Suele asociarse a Sugoi, otro númen en forma de serpiente u hombre.

herensugue

Especie de serpiente que en unos pocos relatos aparece con siete cabezas. Habitaba una caverna en la Sierra de Auski y atraía con su hálito a los ganados que pacían en los contornos. Cuando vivía en Aralar, Murugain y Peña de Orduña se alimentaba de carne humana. Son varias las leyendas de héroes que mataron a Herensugue, cual dragón. Uno de ellos fue el hijo de un conde de Zaro, quien despellejó un toro y lo llenó de pólvora y fósforo, y lo dejó en las cercanías de la cueva. Cuando Herensugue atrajo el falso toro con su hálito y lo tragó, se puso en llamas y se fue volando hasta alta mar donde se sumergió en Itxasgorrieta.

etsai

Su nombre significa diablo o enemigo. Se trata de un genio del conocimiento que se dedica a la enseñanza en una cueva. Al cabo de sus estudios, uno de sus estudiantes debía quedarse a su servicio para siempre.

atarrabi

También llamado Axular, este es el hijo bueno de Mari. Hizo sus estudios junto a su hermano Mikelats en la caverna de Etsai. Al final de sus enseñanzas, Etsai requirió que Mikelats se quedara a su servicio para siempre, pero Atarrabi sintió lástima de él y decidió quedarse en su lugar. Etsai, que no se fiaba, siempre llamaba a Atarrabi, quien a su vez respondía "hemen nago" (aquí estoy). Finalmente Atarrabi enseñó al cedazo que cribaba la harina de las arcas de Etsai a decir "hemen nago", y así fue como escapó. Se dice que se convirtió en el guardián y sacerdote de un pueblo que Mikelats quiso destruir, y que Atarrabi salvó oponiendo su conjuro contra su hermano.

mikelats

Genio maléfico hermano de Atarrabi. Forma tormentas y conduce los pedriscos que diezman rebaños y destruyen cosechas.

basajaun

Señor salvaje que habita en lo más profundo de los bosques. Tiene la forma de un hombre alto cubierto de pelo y una larga cabellera que le cae por delante hasta las rodillas cubriendo su cara, pecho y vientre. Proteje los rebaños gritando desde las montañas cuando se acercan tempestades, para que los pastores retiren su ganado. Evita que el lobo se acerque. Cuando Basajaun está cerca, las ovejas agitan sus cencerros indicando al pastor que puede echarse a dormir tranquilo, pues el lobo no se atreverá a desafiar a Basajaun.

tartalo

Genio maligno de un solo ojo, que es antropófago. Secuestra a los jóvenes que se ponen a su alcance y los devora.

akerbeltz

El macho cabrío negro. Se trata de un genio subterráneo que protege contra enfermedades y genios malignos. Las familias que criaban vacas, caballos, puercos... solían tener un macho cabrío (aker) en su establo, que frecuentemente era negro (beltz). En los akelarres era adorado por las sorginak (brujas), los lunes, miércoles y viernes. Durante la fiesta se bailaba y se ofrecía al númen pan huevos y dinero.

La brujería vasca de los siglos XVI y XVII adoraba al Akerbeltz como diablo, pero fue tan solo un capítulo pasajero. La información disponible de los autos de la inquisición apuntan a que se trataba de un movimiento clandestino contra el cristianismo y el estado social vigente.

gaueko

Su nombre significa "el de la noche". Un antiguo dicho vasco dice: "el día para los del día y la noche para los de la noche". Los Vascos veían a la casa como un templo protector, en el que los hombres (los del día), deben permanecer entre la media noche y el canto del gallo, que es cuando reinan los espíritus maléficos. Gaueko es la noche personificada Gaueko no permite que los hombres realicen ciertas labores durante la noche, y castiga a quienes lo hacen. Sobretodo a quienes tratan de hacerse los valientes. Se hace notar como una ráfaga de viento mientras pronuncia su sentencia: "La noche para los de la noche...".

eguski

Es el Sol, que es considerado como la hija de la Tierra. Cuando se retira, se dice que la abuela Sol se va a donde su madre. También se le saluda con un "Agur" al ponerse. El sol posee la propiedad de ahuyentar a los espíritus malignos, y si un brujo es sorprendido por él ejerciendo su oficio, quedará inmovilizado.

ilargi

Al igual que el sol, la luna es de género femenino e hija de la tierra. Se la llama Ilargi-Amandre (luna señora madre, o abuela). Cuando aparece se la saluda diciendo: "Luna abuela, ¿qué nuevas en el cielo?". Un día a la semana, el viernes, estaba consagrado a ella.

Ilargi significa la luz de los muertos. La luna alumbra las almas de los difuntos y se asocia la suerte de estos a ella, con la creencia de que morir en cuarto creciente es un buen augurio para la vida del alma.

El viernes (día de la luna), es cuando las brujas se reúnen. El mismo día en una encrucijada de caminos deben quemarse los objetos que pertenecieron a una persona embrujada. Algunas tareas no pueden realizarse en viernes como si fuera festivo: sacar al monte el rebaño, casarse, cortarse las uñas, o tareas que se consideren importantes...

En la época romana, tanto el sol como la luna eran objeto de culto en las regiones pirenaicas, según demuestran altares erigidos a ellos, además de las estelas en forma de disco de los cementerios. Eran símbolos de protección para casas y personas.

eate

Genio de la tempestad, el fuego, las riadas, el viento huracanado... Su voz sonaba sorda e imponente cuando se aproximaba el pedrisco, un incendio devastador, etc. Había personas que creían tener el poder de decir a Eate dónde descargar su furia mediante un conjuro: con una hierba arco iris en la mano izquierda, señalaban a Eate con la derecha dónde debía dirigirse.

odei

El nubarrón de tormenta o agente del trueno. Hasta nuestros días ha llegado la costumbre de dirigirse a Odei mediante fórmulas mágicas para evitar que nos envíe su azote. Un ejemplo: "Carga Murumendi, pasa Orendaindi, descarga Gorrimendi", donde Murumendi es el monte, de cuyas simas surge la tormenta; Orendain es el pueblo para el que se pide protección; Gorrimendi es el monte donde Odei puede descargar su furia.

lamin

Las lamias. Se trata de un númen acuático de figura de mujer, pero con los pies como patas de gallina, pato o cabra según la versión de diferentes lugares. Se distinguen de las mujeres por su color, que es cobrizo. Se habla de ellas como seres imaginarios, aunque usando una frase tradicional: "Izena duan guztia omen da" = "lo que tiene nombre existe". Esta sentencia, y su idea cristiana opuesta dieron lugar a otra frase que alude a todos los seres míticos: "direnik ez da sinistu bear, ez direla ez da esan bear" = "No se debe creer que existen, no hay que decir que no existen". Las lamias habitan cavernas donde poseen tesoros, y también viven en los remansos de los arroyos, manantiales y estanques. Se dedican a hilar con rueca, y a construir dólmenes y otras edificaciones. Las leyendas hablan de lamias que se enamoran de muchachos, a los que a veces secuestran.

 

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