Serpientes: ¿Qué hay que saber?

Más que temor, respeto.

En la Argentina existen muchas especies de ofidios. Sólo algunos son venenosos (coral, cascabel y yarará), pero todos pueden llegar a morder si se los altera y algunas clases son muy agresivas aunque no inyecten veneno.

Es que la dentadura es igualmente dañina: tanto la de las víboras como la de las culebras (venenosas en el primer caso e inofensivas en el segundo) hiere o lacera la piel y los tejidos, a lo que se agrega la conmoción y el nerviosismo lógico que caracterizan cualquier encuentro cercano con este reptil. La mejor prevención es evitar todo tipo de contacto con las víboras y no pretender saber si es venenosa o no porque ello implicaría un riesgo serio de mordedura.

Lamentablemente no existen recursos caseros para neutralizar en un 100% la acción del veneno de una serpiente. De allí la importancia de la prevención y cumplimiento de distintas normas de seguridad.

  • Ninguna de las serpientes hace nidos o cuevas, sino que aprovechan las madrigueras de otros animales o directamente se ocultan debajo de troncos, piedras o cualquier deformación natural del terreno, ya sea para tener sus crías o, sencillamente, para refugiarse. En consecuencia, nunca explorar sitios semejantes directamente con las manos, sino utilizando palos o ramas. De este modo se logrará tomar una distancia adecuada ante una eventual embestida, puesto que las serpientes no saltan sino que se extienden alrededor de las dos terceras partes de su longitud, en el momento de atacar.
  • La agresividad salta a relucir ante estímulos externos y "advierten" al invasor antes de atacar: Por ejemplo, la cascabel con el sonido de su cola, la yarará golpeando su cola contra el piso.
  • Proteger los miembros más expuestos con botas largas o varios pares de medias gruesas. La víbora no tiene intención de comer ni matar, sólo de defenderse ante la posibilidad de ser pisada o herida. Luego de la primera embestida, el animal no escapa: se queda enroscado en el mismo sitio esperando a que sea el otro quien se aleje. Si no es así, es probable una segunda picadura, más potente que la anterior.

La mayoría de los accidentes ocurren por ignorancia e imprudencia, incluso hubo accidentes con víboras que se encontraban muertas y como el veneno continúa activo, la falta de pericia para manejarlas provocó bastante daño. Asimismo el último accidente ofídico mortal en la Provincia de Buenos Aires data de 20 años atrás y la sobrevida del afectado fue de una doce horas por no haberle suministrado el suero antiofídico.

Si eventualmente se padece una mordedura de ofidio nunca haga cortes en el lugar de la picadura, ni efectúe ligaduras en el miembro afectado, ni cauterice la herida, ni tampoco le dé a beber a la víctima bebidas alcohólicas Estas normas suelen acarrear la complicación del cuadro, dado que los cortes superficiales no consiguen extraer el veneno inyectado en profundidad, los cortes profundos suelen seccionar vasos importantes, lo que predispone a infecciones y hemorragias, la cauterización de la piel tampoco impedirá que el veneno circule y el torniquete favorecerá la acción local del veneno provocando la muerte de los tejidos.

Lo que sí se recomienda es lo siguiente:

  • Mantener al lesionado en reposo, evitando que se agite, aflojarle las ropas, tranquilizarlo.
  • Darle de beber abundante líquido (bebidas calientes y azucaradas o agua)
  • Lo más importante: llevarlo lo antes posible al centro asistencial más cercano donde el profesional prestará atención al relato del hecho y a los síntomas del paciente con el fin de corroborar que no se trate de una culebra inofensiva, ya que no hay que aplicar suero "por las dudas".

Aunque las culebras no sean venenosas la mordedura de ellas es igualmente  dañina.

   

 

Distintos diseños laterales que

 puede tener la peligrosa yarará

 

 

 

Falsa yarará. Como toda culebra, no es venenosa. Sin embargo, su gran parecido con la yarará hace que sea muy temida por el hombre.

 

 

Recopilación: Viviana Deganis

Fuentes:

Revista Weekend. Año XXIV. Nº 284. Mayo 1996. Págs: 96-98. Por Guillermo Mendez. Fotos G y A Parera.

Revista Weekend. Año XXI. Nº 252. Setiembre 1993 Págs: 122-125. Por Guillermo Milla.

Colaboración: Gastón Caranti.