Surubí   

Surubí Pintado:  Pseudo platystoma coruscans

Surubí atigrado:  Pseudo platystoma fasciatum fasciatum

Familia: Pimelodidae

Características: Cuerpo robusto, alargado, de sección casi circular en la primera mitad y ovalada en la segunda.

Cabeza grande, muy deprimida; ojos pequeños, ovalados.

Barbillas son muy finas; dos superiores de color negro, insertas detrás de la narina anterior; cuatro mentonianas, dos anteriores que pasan la vertical posterior de ojos y dos posteriores que llegan al comienzo de las pectorales. Boca terminal; unos repliegues de la piel en la comisura le permiten mayor abertura; con dientes muy pequeños.

Las aletas son más bien pequeñas

El dorso del cuerpo es de tono cobrizo, que cambia a un cobrizo verdoso y luego a un gris azulado que llega a la línea lateral, pasando ésta y alcanzando el flanco ventral por la parte anterior del cuerpo. Por debajo de la línea lateral es blanco perlado. La cabeza en el dorso es también cobriza, aunque más oscura, sobre todo en la parte del hocico; a los lados de la cabeza varía el color como en el cuerpo, con reflejos metálicos; la parte ventral de la cabeza es igual al cuerpo. Es una especie de piel,  ya que carece de escamas

El surubí y el manguruyú son los mayores peces de nuestras aguas dulces; surubíes de 135 centímetros alcanzan a pesar más de 40 kg.

 Costumbres:

Al comienzo de la primavera los surubíes del Paraná remontan los ríos tributarios en busca de lugares apropiados para reproducirse; así llegan, por ejemplo, al curso medio del río Bermejo, en las primeras ondulaciones de la precordillera, y para ello han debido salvar partes playas del río con no más de 20 cm de agua, que corre muy rápido, quedando al aire el lomo de los grandes ejemplares.

Habita en zonas donde la correntada no es extrema, prefiere las calles o corredores donde puede obtener su comida,  como así también los "veriles", como se conoce la zona próxima a los grandes desniveles que presenta el fondo de los ríos. Para obtener su comida prefiere las horas del alba o del crepúsculo y lo hace al acecho, espera que ésta pase. La confluencia de arroyos menores con una corriente principal es la zona donde se estaciona el surubí esperando su presa. Su coloración gris pardusca y las manchas de su piel hacen que, tanto el pintado como el atigrado, se mimeticen con el fondo de los ríos, la vegetación y los elementos que permanecen en sus fondos, dándoles una excelente cobertura táctica a la hora de cazar. Utiliza ese "camouflage" junto con su escasa movilidad: cuando un pez pasa cerca, le hace perder el rumbo con un golpe de cola; entonces lo "chupa" con su enorme boca, que carece de dientes como la de casi todos los silúridos (bagres, patíes); sólo una suerte de dientes pequeños o bordes óseos de su maxilar hacen las veces de piezas cortadoras.

 Alimentación:

Su alimento principal lo constituyen los sábalos, que abundan en todos los lugares que habita el surubí, integrando su dieta también otros peces, como bogas, bagres, armados, etc.

 Distribución Geográfica:

En la Argentina habita en las aguas de los ríos que forman la Cuenca del Plata, siendo abundante en el Paraná Medio todo el año y relativamente abundante en el Delta del Paraná en el verano. Cuando las aguas del río de la Plata se calientan, penetra también en este río. En el Paraná Guazú, al finalizar la primavera, llegan primero los ejemplares juveniles de unos 2 kg, llamados cachorros a los que, a diferencia de los adultos, se pueden encontrar a poca profundidad; con las aguas calientes o sea en el verano, aparecen los grandes ejemplares que pasan el metro de longitud y pesan más de 20 kg.

 Recopilación: Paola Acosta

 

Surubí atigrado

 

Surubí pintado

Volver