El gas de la diversion Co2

Se le conoce por su nombre de pila "Co2", pero su nombre es dióxido de carbono o también anhídrido carbónico y es el gas que proporciona la potencia a nuestras pistolas y carabinas de Co2, haciendo posible el milagro del disparo semiautomatico. Lo descubrió un químico llamado Lavoisier hace ya muchos años y describió sus propiedades que siguen vigentes que lo describen como un gas incoloro, inodoro, venenoso en altas concentraciones y que no es conductor de la electricidad. A presión ambiente tiene estado sólido (hielo seco) y se vaporiza a una temperatura de -73 grados centígrados. Se almacena a una presión próxima a los 70 bar.

La aplicación del Co2 a las armas de aire se debe a la inventiva de Paul Giffard (18??-1897) un investigador e inventor francés que desarrollo en 1859 una pistola de gas carbónico (Giffard Carbonic Gas Target Air Pistol) en calibres de 6 y 8 mm con una autonomía de 300 disparos por carga. Al fallecer se finalizó la producción pero la idea de su diseño fue reproducida en parte en el año 1900 en la pistola sueca "Excellent".

Después de la Segunda Guerra Mundial aparece nuevamente un arma propulsada por Co2, se trató de la pistola "Schimel" con cápsula desechable y replica de la archiconocida Luger P-08 y pocos años después Crosman lanza su primer rifle en este sistema (modelo 100CG) que tenia un deposito rellenable de Co2.

En la cercanías de 1970 el Co2 sufrió un importante declive debido al fuerte crecimiento de las armas de resorte en Europa que aportaban mucha mas potencia de disparo a pesar de la "incomodidad" de tener que cargar cada vez para repetir el disparo. El uso del gas Co2 paulatinamente fue en declive y utilizándose únicamente en armas de alta gama y competición. Sin embargo a partir de 1984 las cosas cambiaron de forma drástica gracias al cambio de filosofía de algunos fabricantes que empezaron la fabricación de acertadas replicas de armas de fuego famosas, Crosman y Daisy apoyaron esta tendencia consolidando las armas de Co2 como las estrellas de sus catálogos, tendencia que se extendería de forma paulatina por todos los mercados del mundo con especial incidencia en Europa. Actualmente y casi es innecesario comentarlo la gama de armas de Co2 es tan extensa como popular, especialmente en el apartado de las pistolas.

El Co2 está en boca de todos últimamente por sus negativas consecuencias en el medio ambiente y mas concretamente por su influencia en el calentamiento global del planeta. El problema de este gas es que se produce en cantidades muy grandes por la combustión de carburantes fósiles, en la fabricación de cemento y en los incendios. Sus aplicaciones en la sociedad son de lo mas variopintas, desde su uso universal en extintores (es un gas no combustible), en explotaciones agrícolas, en aparatos de respiración, en las burbujas de los refrescos, refrigerante (hielo seco), propulsor de líquidos comestibles..., en definitiva en muchísimas aplicaciones cotidianas. De forma natural se produce también en muchos procesos de fermentación de bebidas como la cerveza.

Obviamente y ante las astronómicas cantidades vertidas por las industrias y por la combustión de carburantes supongo que es ridículo debatir la incidencia del Co2 utilizado en las armas de aire comprimido y su influencia en el clima...En lo que a nosotros nos concierne aquí detallare solamente algunos consejos de manejo de las cápsulas de Co2 con el fin de evitar molestias y accidentes.

  • Las cápsulas de Co2 deben manejarse con precaución, evitando que caigan al suelo.
  • Mantenerlas alejadas del alcance de los niños.
  • Almacenarlas en lugar seguro y separadas de las armas.
  • Transportarlas en sus cajas o de modo que no se golpeen en el trayecto.
  • No dejarlas nunca en el interior de vehículos expuestos al Sol.
  • No exponerlas jamas a la acción directa de los rayos solares, una elevación de la temperatura podría provocar su explosión.
  • En las primeras manipulaciones de las cápsulas es conveniente y al menos hasta que se tiene una cierta destreza en el manejo utilizar guantes de protección.
  • Una salida brusca del gas en el momento de aflojar la cápsula o por algún error en su manipulación, puede provocar una nube de Co2 y la súbita congelación de la cápsula, hay que evitar tocar la cápsula congelada ya que puede estar incluso por debajo de los -50ºC y por lo tanto provocar dolorosas quemaduras por frío.
  • Es conveniente asegurar una buena ventilación para los casos en que se dispare en recintos cerrados y en grandes cantidades.
  • Introducir cuidadosamente las cápsulas en los compartimentos de las armas, especialmente en aquellas armas que pueden dejarse caer dentro de un contenedor ya que al pincharse súbitamente en la caída pueden salir disparadas con el consiguiente riesgo.
  • No dejar las cápsulas cargadas de Co2 dentro de las armas, es preferible agotar el gas y así poder quitarlas de las armas, ademas de ser un procedimiento que puede evitar algun accidente (pensando que esta el arma descargada) evita fatigas en las válvulas del arma.
  • En invierno la eficiencia del Co2 disminuye ya que a menor temperatura menor diferencial existe entre la temperatura a presión del gas en la cápsula y la exterior. Un consejo práctico para mejorar el rendimiento del gas es llevar las cápsulas en un bolsillo interior con el fin de mantenerlas próximas a la temperatura corporal pero nunca hay que calentarlas por otros medios.
  • Las secuencias de disparo rápido también reducen la efectividad del gas y en algunos casos produce la congelación de la válvula.

En resumen y con un mínimo de precauciones se puede utilizar este método de propulsión sin ningún problema y de forma TOTALMENTE segura.

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Miguel Duran Perello