En setiembre de 1822, al poco
tiempo del retiro de San Martín,
Por lo tanto,
Después del desastroso resultado de la expedición a Intermedios, el nuevo efe del ejecutivo, presidente Riva Agüero, envió como comisionado ante Bolívar, al general Mariano Portocarrero para gestionar la remisión de 4000 soldados colombianos.
Bolívar por su parte, envió al coronel Urdaneta para que en Lima se ajustaran los términos a que se sujetaría el auxilio colombiano. Es decir, que las negociaciones se hacían en dos frentes, en Guayaquil y en Lima. Pero Bolívar ya estaba decidido a intervenir en e l Perú y tenía listos 2000 soldados en Guayaquil, para embarcarse.
El 18 de marzo de 1823, se firmó en Guayaquil un convenio entre el delegado peruano Portocarrero y el representante de Bolívar, el general Paz del Castillo. Éste impuso en Guayaquil, todas las condiciones que no le habían querido aceptar en Lima. De inmediato Bolívar despachó al Callao los 2000 hombres que tenía listos.
Pero sucedía que en Lima, el coronel Urdaneta ajustaba otro convenio el 29 de marzo con el representante peruano general Ramón Herrera. Las condiciones para la venida del ejército colombiano eran muy aceptables.
El 11 de mayo de 1823, llegó al Callao con 2000 soldados colombianos más, el general Antonio José de Sucre, con amplios poderes de Bolívar e investido del doble cargo de jefe de las fuerzas colombianas y de agente diplomático. Una parte importante de la misión que se le había encargado, era lograr la devolución de los territorios de Quijos y Canelos que decían eran ilegalmente retenidos por el Perú.
Sucre, desconoció en Lima el acuerdo Urdaneta- Herrera, alegando que los soldados colombianos habían viajado al Perú, en base a las condiciones pactadas entre Portocarrero y Paz del Castillo.
Entre el 14 y 15 de mayo, habían salido del Callao en forma escalonada, 5000 soldados peruanos, argentinos y chilenos hacia el Sur, para ejecutar lo que se llamó la 2da. Expedición a Intermedios. Este movimiento militar se debía combinar con un ataque de los patriotas argentinos a las fuerzas realistas del Alto Perú, mas la llegada de un contingente de 3000 soldados chilenos en apoyo a la ofensiva peruana y que Sucre incursionaría sobre la sierra para distraer parte del ejército español, impidiendo que se uniera en el sur.
Como jefe de la expedición estaba el general Santa Cruz.
El congreso, del 5 de mayo, olvidando la poca simpatía que sentía por el Libertador, le rindió homenaje y decidió solicitar su venida. Esto sucedía cuando Sucre aún no había llegado al Perú.
El 14 de mayo el
congreso se volvió a ocupar del mismo asunto, los cual fue aprovechado por
Sucre, que envió un mensaje de agradecimiento a la asamblea expresando que los
soldados de la división de Colombia, se
honrarían de servir a
El 18 de junio, el congreso ya muy mermado en número funciona en el Callao y decide por votación que sólo 28 diputados podían hacer quórum, se designa a Trujillo capital provisional y el diputado colombiano Colmenares propone, que se entregue todo el poder militar a Sucre, y que se llame a Bolívar para que salve al Perú. Se designa a Olmedo y a Sánchez Carrión para que vayan a Ecuador a invitar a Bolívar.
La
decisión de la asamblea reducía enormemente el poder de Riva Agüero al entregar
el mando militar con máximas atribuciones y aún darle poder político a
Sucre. Se violaba también el artículo
2do. de las Bases de
Por lo tanto, Riva Agüero se negó a dar el cúmplase al acuerdo de la asamblea y demoró el firmarlo.
El congreso, pasando sobre el presidente, hace jurar a Sucre ante la asamblea el día 21. Sin embargo, el general colombiano tenía temor de que el ejército en campaña en el sur y otros ubicados en guarniciones del norte, apoyaran a Riva Agüero, y desconocieran lo hecho por la asamblea y se fuera a una guerra civil.
El 23 de junio, la asamblea tiene una nueva reunión en el Callao, y exime del poder a Riva Agüero y dispone su destierro. Para atender los asuntos administrativos, nombran al Ministro de Relaciones Exteriores a Francisco Valdivieso.
Riva Agüero en forma tardía, firma
el 24 de junio, el cúmplase al nombramiento de Sucre como jefe militar, pero
hace caso omiso de la destitución. Ya
seguro de su nombramiento, Sucre se dirige a la asamblea por escrito y a Riva
Agüero, y con prepotencia les dice que “las disensiones frente al enemigo y en
presencia del ejército, es un mal de que
El diputado colombiano, propone que se dé un ultimátum de una hora a Riva Agüero para que renuncie y éste los cita a Trujillo, embarcándose el 26 en la fragata Peruviana. Solo veinte diputados parten a Trujillo.
Entre las tropas que fueron enviadas al Sur en la expedición que comandaba Santa Cruz estaba el Batallón N° 4 del Perú formado en Piura que se componía de 500 plazas en su gran mayoría piuranos. En la misma expedición figuraba el Batallón N° 4 de Chile.
Como jefe del Batallón N° 4 de Piura, se nombró al coronel Juan Pardo de Zela.
Estando Santa Cruz con todas sus fuerzas en Arica, envió a Pardo de Zela con dos compañías del Batallón Piura a Quilca para que incursionara sobre Camaná, dio otra fuerza al general Gamarra para que avanzara sobre Tacna y él, con el resto se dirigió a Pacocha, desde donde se internó hacia Puno y el Desaguadero.
Pardo de Zela se unió a las tropas de Sucre que habían llegado a la región costera de Arequipa, tras una tardía salida de Lima.
Por su parte Santa Cruz se apoderó
de
El virrey
Dispuso que Valdez, con la contribución de las fuerzas realistas que había en Arequipa, se le uniera y se dirigiera hacia el Desaguadero para atacar a Santa Cruz, mientras el virrey con sus fuerzas y a marchas forzadas trataba de unirse con Valdez.
El 25 de agosto de 1823, Santa Cruz
encontró a Valdez aguardándolo en muy buena posición en Zepita (Puno). La
acción se inició al medio día y Santa Cruz dispuso que los soldados de
De frente y para sostener todo el peso del ataque contra las aguerridas fuerzas de Valdez, estuvieron los piuranos. Eran estos los reclutas y bisoños soldados del Batallón N° 4 que tenía su prueba de fuego y los veteranos de la batalla de Pichincha que conformaban en esos momentos el Batallón Vencedores de Pichincha. Fueron sin embargo los del 4, los que estaban a la vanguardia del ataque y resistieron el primer impacto del choque, tras de lo cual y de acuerdo a los plantes previstos, se replegó hacia una posición más favorable en donde estaban los Vencedores de Pichincha. Los españoles avanzaron en masa dejando sus formidables posiciones mientras que los del 4 y el Pichincha resistían dando oportunidad a que los escuadrones de Húsares intervinieran, creando un desorden tremendo en la infantería española que se contagió a la caballería. Como ya era de noche, aprovechó Valdez para retirarse hacia Pomata sin ser perseguido. Había sido derrotado, lo que sin duda, hería a su orgullo de ser el más brillante jefe español que todos reconocían.
Los piuranos habían luchado en un terreno que les era completamente extraño. Gente de clima tropical, tuvieron que actuar en un clima frígido y a gran altura sobre el nivel del mar. Algunos de ellos quedaron para siempre tan lejos de su terruño.
Santa Cruz no sacó partida de su
victoria y permitió que Valdés se uniera a las formidables fuerzas del virrey
Los piuranos
del Batallón Nº 4, lucharon directamente bajo las órdenes del coronel Blanco,
que los condujo a Viluma de allí a Cochabamba,
mientras que Lanza tomaba la dirección de los altos de Colomi. Un año más tarde un día antes de
Sucre con sus fuerzas debió haberse unido a Santa Cruz, pero lo hizo intencionadamente tarde.
Cuando el congreso aún se reunía en
el Callao, dispuso por acuerdos del 19 y 21 de junio, la creación de un supremo
poder militar, con plenas facultades, que encomendó al general Sucre, dejando a
Riva Agüero solo el poder político. Más aún por acuerdo de fecha 22 dispone que
“el Presidente de
Al día siguiente, el congreso, basado en una conversación verbal que Riva Agüero había tenido con el presidente del congreso Justo Figuerola y dos diputados de que estaba llano a renunciar, y sin esperar que Riva Agüero hiciera efectiva su renuncia, procedió a renunciarlo, decretando que quedaba “exonerado del gobierno”, que se le expedía pasaporte para que se retirase del territorio de la república y que se encomendaba en forma transitoria los aspectos administrativos del gobierno al Ministro de Relaciones Exteriores don Francisco Valdivieso.
Don Justo Figuerola presidente del congreso y don Martín Ostalaza, secretario, se negaron a firmar este Decreto, que por otra parte Riva Agüero, a pesar de la presión de los diputados colombianos se negó a reconocer.
Fue entonces cuando se trasladó a Trujillo.
En el grupo de diputados que también viajó a la ciudad norteña, había 7 que eran enemigos acérrimos de Riva Agüero, los que eran el Rector del Seminario de San Carlos y San Marcelo de Trujillo D. Juan Antonio de Andueza, Mariano José de Arce, Ignacio Ortiz de Zevallos (colombiano), Francisco Javier Mariátegui, Manuel Antonio Colmenares, Mariano Quesada y Manuel Ferreyros.
Al llegar a Trujillo, los diputados le pasaron una nota a Riva Agüero pidiéndole dispusiera el acondicionamiento de un local para sesionar, lo cual implícitamente significaba que se le seguía reconociendo.
Pero la pugna continuó entre el fraccionado congreso y Riva Agüero, ya que éste apenas llegó o sea el 29 de junio desconoció la legalidad de los actos dictados por el congreso en el Callao, por falta de quórum.
Tampoco en Trujillo había logrado reunirse el número legal de diputados de tal manera que los acuerdos resultaban viciados, no obstante lo cual persistían en tener la representación nacional.
El congreso empezó a funcionar en Trujillo en la residencia de don Pedro Urquiaga, Presidente (Prefecto) del Departamento.
El 19 de julio, Riva Agüero remitió al congreso una larga exposición justificando que en esos momentos el congreso se recesara. El documento fue enviado, por intermedio del coronel Novoa y un oficial Molero, que por otra parte tenían orden de no dejar salir a los diputados del recinto hasta que no se resolviera favorablemente el pedido. En la sala se armó un pandemonio, pues mientras unos protestaban airadamente, otros defendían con no menor calor el planteamiento de Riva Agüero, pero hay que advertir que el más acérrimo defensor del presidente, el diputado Manuel Pérez
de Tudela, no concurrió en ese día a la sesión y otros como el coronel Toribio Dávalos y el presbítero Julián Morales, se encontraban en Ancash.
Riva Agüero vivía en el mismo domicilio que el coronel Manuel Pérez de Tudela y se aseguraba que éste actuaba como su asesor y era el más radical de los diputados rivagueristas. José Pezet era un individuo intrigante, adicto al presidente, que se encontraba enfermo con paludismo desde su partida de Lima y cuyos males se agravaron en Trujillo. El día 19 cuando la tropa rodeó el local donde sesionaban los diputados sufrió un desmayo, por cuyo motivo los oficiales lo evacuaron del local. Sin embargo alcanzó a comentar con otros colegas lo siguiente: “Pobrecito congreso, al fin le llegó el último día de su vida, ya había durado mucho y ahora el pobre muere de empacho, porque ha tratado de abarcar todos los poderes, y ha pretendido tener hasta el Poder Ejecutivo, lo que lo ha empachado y ha muerto”.
Días antes el coronel Pérez de Tudela, había criticado que el congreso hubiera puesto el poder militar en manos de un extranjero (Sucre) y hubiera llamado a otro más (Bolívar). Fue refutado por el diputado Quesada Valiente, que le dijo era sin honor, sin religión, ni conciencia y que merecía ser fusilado. Esto habría motivado el destierro de Quesada de Trujillo.
Los diputados Rafael Miranda y Martín Estolaza, defendieron a Riva Agüero ardorosamente y fueron duramente refutados por Andueza, Ortiz de Cevallos, Mariátegui, Colmenares, M. Quesada y Ferreyros. Los insultos menudearon e inclusive tocaron a la persona del presidente, por cuyo motivo éste los embarcó rumbo al sur en la goleta “Veloz” para ser puestos a disposición de Santa Cruz.
Los diputados piuranos, sacerdotes Diéguez y Arrunátegui, tomaron partido por Riva Agüero, pero actuaron en forma muy medida.
El 30 de julio salió huyendo de Trujillo el diputado Pezet y por tierra se dirigió a Lima, pues sabía ya que el ejército español había abandonado la capital. De esa forma fue de los primeros que traicionó a Riva Agüero, motivo por el cual envió en su persecución a dos oficiales que alcanzaron a Pezet en la costa de Santa. Dado el lastimoso estado en que se encontraba se compadecieron de él y lo dejaron proseguir.
Otro tanto hizo el diputado Rafael Miranda que en Huanchaco tomó el bergantín “Serafín” en el que se dirigió al Callao a donde llegó el 14 de agosto.
El mismo día 19 de julio que Riva Agüero disolvió el resto del congreso que sesionaba en Trujillo, creó en su lugar -y mientras se convocaba a elecciones para un nuevo congreso- un senado compuesto por diez diputados en representación de los diez departamentos del Perú. Ellos fueron:
Nicolás Araníbar ……………………Por Arequipa
Toribio
Dávalos……………………..Por
José Pezet……………………………Por Cuzco
Rafael Miranda……………………...Por Huamanga
Justo Figuerola………………………Por Huancavelica
Larrea y Loredo……………………..Por Huaylas
Manuel Arias………………………..Por Lima
Francisco Salazar…………………....Por Puno
Hipólito Unánue……………………..Por Tacna
Martín Ostalaza……………………...Por Trujillo
Como secretario, con rango de senador, el diputado Juan Cevallos.
Prácticamente, sólo dos diputados piuranos no habían recibido un cargo dentro del senado.
La composición del senado se fue modificando en los cinco meses de su existencia, porque muchos de sus integrantes fueron desertando. Los primeros como ya se dijo, fueron Miranda y Pezet. Luego siguieron Hipólito Unánue y Justo Figuerola, que se incorporaron al congreso que desde el 6 de agosto se había reinstalado en Lima.
Manuel Pérez de Tudela, fue nombrado Ministro Suplente de Guerra y Marina.
La mayoría de los senadores desertaron bien pronto, por cuyo motivo, se les reemplazó por otros. Sólo Dávalos y Ostalaza se mantuvieron hasta el final.
La forma como se apartaron del senado sus primeros integrantes fue la siguiente:
Araníbar Nicolás: Se reincorporó al congreso reinstalado en Lima el 6 de agosto.
Dávalos Toribio: Permaneció fiel hasta el fin.
Pezet José: Se fugó el 30 de julio.
Miranda Rafael: Se fugó a fines de julio.
Figuerola Justo: Se reintegro al Congreso el 6 de agosto.
Larrea Loredo: de Comisión a Chile.
Arias Manuel: se fue el 6 de agosto estaba en Lima.
Salazar Francisco (general): El 6 de agosto estaba en Lima
Ostolaza Martín: Siguió hasta el final
Juan Cevallos (secretario): El 6 de agosto estaba en Lima
Por la relación anterior se puede apreciar que en esos tiempos lo que se llama integridad, no era cosa que se tenía muy en cuenta. Los hombres mostraban una volubilidad tremenda.
Fueron reemplazando a los anteriores, los siguientes diputados:
Tomás Diéguez de
Manuel Pérez de Tudela
Manuel José Arrunátegui
Julián Morales
Felipe Cuellar
Crl. José de
Crl. José María Novoa
Los cuales acompañaron a Riva Agüero hasta el final. Hay que hacer notar, sin embargo, que los diputados piuranos se las arreglaron para incorporarse al Congreso de Lima, cuando Riva Agüero fue depuesto.
Prácticamente todo el territorio liberado, respaldaba decididamente a Riva Agüero, y eso queda demostrado por la adhesión de todos los pueblos del norte.
También contaba Riva Agüero con la adhesión de las masas populares de Lima, pero esas no se pudieron manifestar en su oportunidad, porque estuvieron bajo control del ejército de Canterac primero y de las fuerzas colombianas de Sucre y Bolívar más tarde.
El ejército peruano que era fiel a Riva Agüero no se podía manifestar a su favor porque estaba luchando en el sur y además quedó al final deshecho.
En Piura, el marqués de Salinas, que reclutaba soldados, fue fiel a Riva Agüero al igual que las demás guarniciones militares, municipios y pueblo en general, lo cual lo exteriorizaron públicamente.
Piura le envió la siguiente adhesión.
Excelentísimo Señor Presidente Don
José de
Piura, segunda ciudad del Perú que levantó el pendón de la independencia, no se ha resentido por unos acontecimientos que están en razón, con la alternativa de los combates cuando el enemigo no ha decaído, ni se han agotado nuestros recursos. La constancia y la unión dirigidas por la sabiduría, decidirán nuestra santa lucha, y todo nos lo presenta lisonjero, cuando salvándose el Gobierno que sostiene el orden, nos presenta otra Atenas combatida por el orgullo de los persas, y en vuestra excelencia el apoyo de nuestra república.
La ilustre Municipalidad, a nombre
del Pueblo, por quien representa, ratifica a Vuestra Excelencia, los más
íntimos sentimientos de su Patriotismo, y le ofrece contribuir como tiene
acreditado con la resolución de vencer o morir, que es la divisa de los pueblos
libres. Municipalidad de Piura. Julio 23
de 1823.-Dios Guarde a Vuestra Excelencia, para honra y seguridad de
Miguel Jerónimo Seminario y Jaime.- Manuel Diéguez, Andrés Rodríguez, Francisco Camacho, Pío Garrido.
Aún cuando la redacción es ampulosa, rebuscada y oscura, sin embargo, deja bien claro la total adhesión al presidente Riva Agüero, en los momentos iniciales de su pugna con el congreso.
Esta comunicación, fue sin duda el motivo por el cual nunca Bolívar simpatizó con Seminario y Jaime.
San Lucas de Colán, también hizo conocer a Riva Agüero, su adhesión en la forma siguiente:
“Agitado según el orden natural, el proceloso mar de nuestra regeneración política, nada debemos de temer que el piloto diestro, se halle en el pleno uso de sus facultades para salvarla.
Este Cabildo ha visto en
Un poco más tarde, cuando ya los
acontecimientos habían creado un mayor distanciamiento entre Riva Agüero y el congreso
con Torre Tagle,
Venerado Señor.
Vuestra Presidencia, como Presidente
Supremo de
Tengo el Honor de hacer presente a Vuestra Excelencia, mis deseos y mis peticiones al Altísimo, para que conservando su vida podamos vernos libres de la crueldad. Así lo apetece un humilde Ministro, que aspira por el honor de su Madre Patria y que en su defensa ofrece su sangre, y sólo Vuestra Excelencia, podrá librarla de los males que la amagan. Soy el más respetuoso y atento cappn. Que besa la mano de Vuestra Excelencia.- José de los Santos Vargas Machuca.
Vargas Machuca fue Párroco de
El cabildo de Paita envió a Riva Agüero una comunicación de adhesión el 5 de noviembre, cuando ya Bolívar había roto con el presidente peruano y se preparaba para atacarlo militarmente. Riva Agüero en esos momentos representaba los ideales nacionalistas y peruanistas, que no deseaba mandatarios extranjeros en el suelo patrio, ni españoles, ni colombianos.
El mensaje es el siguiente:
Excelentísimo Señor Presidente de
Gran Mariscal don José de
Excelentísimo Señor.
El Cabildo de
Domingo Talledo, siguen siete firmas.- Juan Camilo Ruiz de Aranda.- Secretario.
Como se puede apreciar, en esta comunicación hay veladas y duras referencias a Bolívar.
Los ejércitos de Canterac desocuparon Lima el 16 de julio y al día siguiente Sucre retornaba a la capital y recién decidía salir con parte del ejército al sur para apoyar la expedición de intermedios de Santa Cruz
El mismo 17, expidió un Decreto encargando el poder del cual estaba
investido por el congreso, a Torre Tagle.
En el mencionado decreto se establecía que Torre Tagle estaría
provisionalmente “en tanto llegan los Magistrados de
Ese Decreto fue rechazado en Piura y en otros lugares que confirmaron su adhesión a Riva Agüero.
El 21 de julio, en Lima, por medio de un bando se conocía que Sucre dejaba el poder a Torre Tagle que queda encargado solamente hasta la llegada del Gobierno Supremo.
El 23 de julio, Torre Tagle en cumplimiento de una orden que le dejó Sucre expedía un decreto, cesando en sus funciones a 13 diputados que se habían quedado con los españoles y se les abría juicio. Eso implicaba que prácticamente el congreso quedaba en realidad disuelto confirmando lo hecho por Riva Agüero.
El 2 de agosto, Torre Tagle le
escribe a Riva Agüero reconociéndolo
como Presidente de
Los trece diputados, acuden donde Torre Tagle para que levante la amenaza de sanción.
Desde el 23 de julio los diputados colaboracionistas y los enemigos de Riva Agüero se movieron activamente en Lima sacando firmas para un memorial dirigido a Torre Tagle, en el que le pedían convocar al congreso disuelto en Trujillo, asegurando que los 13 diputados que se habían quedado en Lima, eran patriotas y por falta de medios económicos no habían viajado.
Impresionado Torre Tagle y por
debilidad o quizá más que todo por interés, porque había la oferta de hacerlo
Presidente, se olvidó de la carta del día
De ese modo y con una gran mayoría de suplentes, reinició sus funciones el congreso, el 6 de agosto de 1823.
El congreso cumplió con Torre Tagle y el 16 de agosto expedía el siguiente Decreto.
Por cuanto se halla vacante
Se ha venido en nombrar Presidente de ella al gran mariscal Don José Bernardo Torre Tagle.
A Bolívar agradó mucho el nombramiento de Torre Tagle porque convenía a sus ocultos propósitos y por eso desde el Ecuador escribía a Mosquera en Colombia, la siguiente carta que lo pinta entero:
“Es preciso trabajar para que no se
establezca nada en el País (se refería el Libertador al Perú) y el modo más
seguro es dividirlos a todos. Riva
Agüero con los diputados y ofrecer a éste el apoyo de
De esta forma se puede apreciar la siniestra intención de Bolívar y la intriga y doblez de Sucre para con el Perú. Por eso es que no pocos peruanos llegaron a percatarse que Bolívar, resultaba a los intereses del Perú, peor enemigo que los mismos españoles y trataron de llegar con los ejércitos realistas a un acuerdo para lograr en conjunto un Perú independiente. Bolívar a todos ellos los llenó de escarnio y de oprobio, llevando a unos a la desesperación y a la muerte, y a otros ante el pelotón de fusilamiento, como traidores.
En realidad Bolívar, era para el Perú, mayor peligro que los españoles pues deseaba arrebatarle territorio (Tumbes, Jaén y Maynas) y dividir al resto (separar el Alto Perú).
El 8 de setiembre de 1823, siguió sus sesiones en Trujillo, el senado nombrado por Riva Agüero. En Lima, como se sabe, se había reinstalado el congreso desde el 6 de agosto y diez días más tarde ya concurrían a él 45 diputados entre suplentes y titulares.
El senado de Trujillo reunido el 8 de setiembre, estuvo conformado por José María Novoa, Manuel Pérez de Tudela, Martín de Ostolaza, Tomás Diéguez, Felipe Cuellar, Manuel José de Arrunátegui y Alonso Cárdenas.
Lo primero que hizo el Senado, fue nombrar al general de brigada don José María Novoa como vice-presidente de la república y al coronel Pérez de Tudela como ministro de guerra y marina suplente. De igual manera se acordó enviar un mensaje de saludo a Bolívar.
Hay que recalcar que Riva Agüero había proyectado con Pérez de Tudela dirigirse a Guayaquil para hablar con Bolívar, pero desistieron cuando a fines de agosto conocieron que estaba ya por llegar a Lima, en donde entró con gran pompa al estilo de los antiguos virreyes el 1ro. de setiembre.
El senado se ocupó de la llegada a Buenos Aires de comisionados del rey de España, al igual que lo hecho con Méjico para llegar a un acuerdo con estos países dentro de lo que estaba comprendido el reconocimiento de la independencia. Se discutió sobre la posibilidad de hacer lo mismo con el virrey, bajo la base precisa del reconocimiento de nuestra independencia.
El senado, acordó en sesión del 23 de setiembre conceder al piurano Juan Antonio Távara, en forma permanente el empleo que tenía interinamente de Asesor Departamental . Era Távara amigo personal de Riva Agüero.
Acordó el senado, otorgar tierras baldías a los soldados y oficiales del ejército nacional. Esto como se puede apreciar estaba destinado a mantener la fidelidad de las fuerzas militares, pues los desertores perdían tales propiedades.
El 7 de octubre se trató sobre las plazas vacantes y de las ternas para cubrirlas. Esto como es lógico suponer se haría sólo gobierno..
Se discutió el 14 de octubre sobre una falsa alarma, de acuerdo a lo cual, tropas adictas a los disidentes de Lima habían desembarcado en Moche. Para una eventualidad de esa clase se decidió que el senado se dirigiera a Cajamarca o a Huaraz, según las circunstancias.
El senado, declaró nulo el nombramiento que había hecho Sucre cuando estaba en Quito, de un gobernador para Maynas en la persona de Antonio Lemus.
Hasta el senado de Trujillo, llegó el problema que se suscitó en torno al matrimonio de un par de adolescentes piuranos. Una cuestión que ahora pasaría totalmente desapercibida, tomó en esa época las connotaciones de gran suceso, más que todo porque había de por medio familias muy conocidas entre cuyos miembros Piura y el Perú tuvieron personajes ilustres que nos llenan de orgullo.
Se trató del matrimonio que habían contraído en Piura, los adolescentes José Antonio Echandía Ramos con Josefa del Castillo y Talledo de Velásquez de Tineo.
Transcribimos tal como están consignadas en las Actas de Sesiones, las discusiones que el suceso originó en senado de Trujillo.
En la sesión del 14 de octubre de 1823, se leyó el recurso de don Santiago León y Valdivieso, defensor de los menores José Antonio Echandía y Josefa del Castillo, mandados a comparecer del lugar de su nacimiento (Piura) a Trujillo, por el Gobernador Eclesiástico (Cleto de Gamboa), no obstante el estado de preñez de Josefa, de lo cual resultó que abortase.
Estaba acusada de haber contraído precipitadamente matrimonio prohibido por el Concilio de Trento y concurría ante el senado, el abogado León por no haber tribunal ante quien pueda hacerlo en apelación, al pronunciamiento del Juez Eclesiástico, que además de la infamia con que cubre a los menores mencionados, ha sido causa del aborto de doña Josefa del Castillo. La madre del menor, doña Clara Ramos de Echandía, representada por el abogado León.
El senado consideró que mientras se instalaba el Tribunal de 2da. Instancia mandado a formar por Decreto Supremo, había que resolver por el senado este problema, habiéndose acordado que el Gobierno Eclesiástico, informase.
En sesión del día 21 de octubre, se leyó el informe del gobernador eclesiástico y el 23 se dieron lectura a los autos, advirtiendo el senado que los autos estaban diminutos por no existir en ellos la orden que dio origen a que el referido León concurriese en él, por vía de protección. Decretó que se reintegrase el proceso acompañando dicha orden, pasándose al efecto al gobernador eclesiástico el oficio de estilo, con inserción del decreto.
Por fin, en sesión del 8 de
noviembre, observándose que el casamiento de los contrayentes está repetidas
veces manifestado, y de tal manera que no deja dudas del deseo de ambos de
casarse, se acordó “que no era necesaria la comparecencia de doña Josefa ante
el senado para manifestar su voluntad tantas veces declarada. Tanto por esto, como porque el expediente
sólo debió girar sobre la pena que debió aplicarse a Echandía y a
Doña Clara Ramos estuvo casada con el español Miguel de Echandía desde el 22 de setiembre de 1781. Él había sido Contador Real de la aduana de Saña y más tarde de la de Piura. José Antonio con el tiempo llegó a ser tío del famoso coronel Fernando Seminario y Echandía.
Josefa era hija de don Miguel Serafín del Castillo y de doña Eufemia Talledo y Vásquez de Tineo. Con el tiempo llegó a ser tía del héroe Miguel Cortés del Castillo y tía abuela de don Miguel Grau Seminario.
En diciembre de 1823, se volvió a revivir la vieja disputa de tierras que desde tiempo inmemorial sostenían la ciudad de Piura y su vecina Catacaos.
El intendente de Piura, notificó el 13 de ese mes al gobernador de Catacaos para que los representantes del municipio de Catacaos, concurrieran con los documentos que creyeran conveniente, para hacer deslinde.
El problema arrancaba desde muy
antiguo. Nada menos que de 1575, cuando
era alcalde ordinario de la ciudad de Piura, don Gonzalo Pietro Dávila, que por
orden superior procedió a la reducción de la
población de Catacaos, trayendo a varios caciques del río Chira y de
otras regiones, señalando a cada uno de ellos, las tierras necesarias para sus parcialidades. Fue así como el cacique Pablo de
En el año
1645 el juez de tierras, don Juan
Dávalos Cuba Maldonado, hizo igual repartición de tierras entre los
indios, sobrando de las 900 fanegas, la cantidad de 400 fanegas por no haber ya
más indios a quien repartirlas.
El
documento que se guardaba en el Archivo de Piura, sigue diciendo: “Estas fueron compuestas por el Dr.
Juan de Mori, a favor de dichos indígenas con el mismo compositor en cantidad
de 600 pesos apropiándose para sí, de 200
fanegas. El citado pueblo de
Catacaos, apoyándose en la composición de Cuba Maldonado, se ha introducido
hasta el punto de Tacalá, apropiándose esta extensión, que corresponde a la
ciudad (de Piura)”.
Tres años
más tarde, o sea en diciembre de 1826, continuaban las citaciones, sin haberse
resuelto el problema. Las notificaciones
las formulaba don Miguel Seminario y Jaime, como gobernador de Piura.
Entre Riva
Agüero y Bolívar se cruzaron por mucho tiempo una serie de comunicaciones de
muy diverso tono. En unas Bolívar
trataba a Riva Agüero en forma exageradamente dura, motivando como era natural,
las reacciones contrarias del presidente.
En otras comunicaciones, en cambio, le proponía unir las fuerzas para
atacar a los españoles por el centro.
Pero Riva Agüero desconfiaba mucho de Bolívar.
Mientras
tanto el presidente, no perdía las esperanzas de llegar a un acuerdo con el
virrey
También
escribió Riva Agüero a San Martín
invitándolo a venir al Perú para entregarle el mando del ejército, pero el
Protector se negó terminantemente aceptar.
Mientras
tanto el congreso había declarado traidor a Riva Agüero y que premiaría como
benemérito al que lo capturase vivo o muerto,
así como si fuera un vulgar malhechor.
Riva
Agüero tenía como uno de sus más fieles partidarios al coronel De
En
Trujillo, a De
La
deposición de Riva Agüero fue el 25 de
noviembre de 1823, y el senado había estado funcionando hasta el día 18.
El 8 de
noviembre aún estaba Diéguez en Trujillo, porque había recibido encargo del senado
de elaborar un reglamento para la creación de un Banco Patriótico.
También a congresistas piuranos Tomás Diéguez de
Inicialmente
fue intención de De
Desde Huanchaco se envió a Guayaquil a Riva Agüero, al general Herrera, a los coroneles Tudela, Dávalos y Torre Ugarte, al congresista Amaya y a fraile Eusebio Casaverde.
Riva
Agüero, el general Herrera y sus fieles, fueron vejados y tratados duramente en
el tiempo que estuvieron prisioneros, 40 días en Guayaquil. Los transbordaron hasta a tres barcos, en uno de los cuales a
pesar de que estaba infestado de ratas, no tuvieron ni catres, ni camarotes y
se les tuvo en cubierta. En otro, estuvieron
sobre la cubierta, totalmente a la intemperie, sin protección contra el sol
tropical y contra la lluvia que arreciaba por esa época del año. Posteriormente, fueron desembarcados en
puerto y mantenidos otros 10 días en una prisión, cargados de grillos. Era en resumen un trato indigno a quien
después de todo hacía pocos días era el presidente del Perú.
El 20 de
diciembre, arribaba Santa Cruz a las costas del departamento de
El
desembarco de los contingentes peruanos se efectuó por el puerto de
Huanchaco. Desalentado Santa Cruz por no
haber podido ayudar a su compadre y amigo solicitó permiso pretextando estar
enfermo y viajó a Piura en donde tras de estar pocos días visitando viejas
amistades, se retiró al extranjero.
Retornaría al año siguiente.
Guise en
cambio no quiso darse por vencido y en un primer impulso pensó dirigir la escuadra
rumbo a norte y apoderarse de Guayaquil
para libertar a Riva Agüero. Fue
disuadido y entonces pidió a Bolívar la libertad del ex presidente y de sus
amigos a lo que accedió el Libertador, autorizando la expatriación de los
detenidos. Personas generosas de
Guayaquil y amigos del Perú, hicieron una colecta y pagaron los pasajes de los
desterrados.
El
comandante José Félix Jaramillo, uno de los vencedores de Pichincha, se
encontraba en el mes de noviembre de 1823 como contador general del partido de Piura.
El 4 de
noviembre escribía a Riva Agüero lo siguiente:
“Excelentísimo
señor: Según tengo notado desde mi ingreso a ésta, en el orden de funcionario
público; los tenientes gobernadores perjudican lo relativo al servicio, en vez
del buen desempeño. Estos son unos
hombres, cuyos fondos de subsistencia no les permiten dedicarse al cumplimiento
de sus deberes y los expone a cohechos y demás bajezas anexas a unos
funcionarios sin renta, sin conocimientos, ni delicadeza, pues a la mayor parte
de ellos, el patrimonio que les acompaña en el mando, es el orgullo, abatir a las municipalidades y no
hacer nada de los que se les manda por muy importante que sea. En cuya virtud, me parece consecuente a mejor servicio de
Como se
sabe, Riva Agüero fue depuesto días más tarde de tal manera que no se sabe si
habría o no aceptado la sugerencia de Jaramillo para que se reemplazara a los
tenientes gobernadores por los alcaldes de 1ra. nominación
en los que veía la ventaja de que sólo eran elegidos por un año, y al término
del cual se les seguía un Juicio de Residencia para que dieran cuenta de su
labor.
El
congreso, en reconocimiento a la
“especial protección del Ser Supremo” por mediación de
Que se
declara a
El decreto
tiene fecha 22 de setiembre y el 23 firmó Torre Tagle, siendo publicado el 24
en