Cuando se pasa por Torrejón de la Calzada y se ven sus modernos edificios, sus recientes urbanizaciones, sus actuales instalaciones, uno puede llegar a pensar que este pueblo carece de pasado, que es un núcleo de población que ahora empieza a formarse. La realidad es muy distinta. El pasado es antiguo, aunque su historia sea sencilla, como sencilla es la vida de un pueblo de labradores.
La
fecha de su fundación es 1531-1532, y sus fundadores son: Francisco de Pero
Abad Bartolomé de Harija, aunque según algunos vecinos fue un lugar antiguamente
poblado, y que tenía su exido y su dehesa, que se había despoblado por una
peste y que la Iglesia era el único vestigio que había quedado.
Su
origen se debe a unos vecinos
de Torrejón de Velasco, enemistados con la mayor parte de sus paisanos, abandonaron
su antiguo hogar y edificaron dos casas a orillas del primitivo camino de
Toledo a Madrid, en el sitio donde se hallaba la calzada romana. Poco tiempo
después, cerca de esas casas, conocidas hoy con el nombre de posadas o mesones,
se construyeron otras, dándole principio al actual pueblecito. Tomó el nombre
de torrejón, en memoria de que fue fundado por los hijos de Torrejón de Velasco,
añadiendo de la Calzada, porque según queda dicho sobre una calzada romana
se levantaron las primeras casas.
Dio algún impulso al aumento de población un despensero de Felipe III,
hijo o vecino de Torrejón de la Calzada, el cual fue sepultado delante de la
puerta de la iglesia parroquial, donde también se ven otras sepulturas con sus
correspondientes lápidas de alabastro, cuyas inscripciones se leen
perfectamente.