HISTORIA Y DEMÁS DE TORRIJO DE LA CAÑADA
Heráldica de Torrijo
La localidad usa escudo cuadrilongo con base redondeada, de azur, una torre-puerta -la que da acceso a la población, y que figura en un escudo sito en un retablo de la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Hortal, como elemento importante del entorno-, de oro, cargada de un escudo triangular con la Señal Real de Aragón -como era propio de toda la comunidad de Calatayud, por ser dependencia directa del Rey-, con ondas de plata y azur en su base, y en su flancos una encina de sinople fileteadas de oro.

Armas heráldicas de la localidad deTorrijo de
la Cañada

Al timbre un coronel abierto compuesto de un ara de oro engastado en piedras preciosas -rubíes, esmeraldas y perlas- sumado de ocho florones de hojas de apio, con perlas intercaladas, de los cuales tres se hallan ocultos
Historia
El pasado prehistórico de la localidad hay que buscarlo, quizá, en las cuevas del propio término municipal, las cuales fueron debidamente catalogadas en su día por el Grupo Espeleológico de Zaragoza.
Se llamó Termes y Turriga. Escenario del episodio narrado por Apiano y protagonizado por el procónsul Quinto Ponpeyo en el año 137 a.C., dendro de las guerras numantinas: éste, derrotado en Numancia, se dirigió contra la ciudad de Termes, donde perdió 700 nombres.
En su pasado romano hay que situar el martirio de San Félix y Santa Régula,
descrito así por el padre Faci:"El lugar de Torrijo, situado en las riberas del río Manubles, fue en tiempos antiguos ciudad, como dicen don Miguel Martínez del Villar, en su patronado de Calatayud, y Lanuza, en su Historia Eclesiástica de Nuestro Reino de Aragón: logra aquel pueblo dichoso los santos cuerpos de San Félix y Santa Régula, mártires insignes y soldados de la Legión Sacratísima Tebea, tan celebrada por su martirio en la Iglesia: no murieron todos los de aquella legión tan copiosa en su tiempo; quedaron algunos, y entre ellos, San Félix y Santa Régula, que llegaron a la ciudad de Turigium (hoy Torrijo), y predicando aquí la fe de Cristo Nuestro Redentor fueron degollados por Daciano Tyrano, en 11 de septiembre del año 300, en las riberas del Manubles, y desde allí, tomando los santos sus cabezas, fueron hasta el monte cercano, donde los sepultaron, y se veneraron aquí muchos años, hasta que trasladaron sus cuerpos a la parroquia de Torrijo; en el lugar donde fue su martirio, o no lejos de allí, hay una fuente cuyas aguas hacen muchos milagros, y vienen a ella en procesión los de Torrijo en el día de la Ascensión del Señor".
Torrijo aparece nombrado por Alfonso el Batallador, en la formación del arcedianado de Calatayud y su comunidad. Pero, sobre todo, destaca siempre su papel guerrero, como campo de batalla. Sufrió las consecuencias de la guerra de los Pedros y el lugar fue conquistado por Pedro el Cruel, en 1358, después de que el rey de Aragón mandara despoblar la mitad de Torrijo y fortificar la otra mitad que se asienta sobre el río Manubles. Tras la conquista, el rey castellano puso de gobernador a Hernán Gutiérrez de Sandoval, contra el que se sublevaron los vecinos hasta darle muerte.
Se sucedieron los avatares. Torrijo de la Cañada se sacudió el yugo castellano y logró superar la difícil situación, después de sucesivas conquistas y reconquistas.
Fue arciprestazgo hasta la época de la República. Como tal cobraba diezmos de los pueblos vecinos. (Alfonso Zapater Gil)
Río Manubles
Afluente del Jalón por la izquierda. Nace a 1.320 metros en la vertiente sur de la sierra del Tablado. Discurre por un valle poco encajado en dirección a Borobia; a partir de Ciria, encajado, hasta Bijuesca, ya en territorio aragonés. Entre Torrijo y Moros, el valle se amplía y después de un nuevo encajonamiento desemboca en Ateca tras recorrer 60 kilómetros.
Ermita
La ermita dedicada a San Félix y Santa Régula se levanta en lo alto del cerro. La de Campo Alavés, y la de Santa Bárbara, en la cota más elevada del pueblo.
Arquitectura
La ribera del Manubles fue siempre escenario de gestas guerreras, por ser valle de penetración entre las tierras aragonesas y castellanas. En consecuencia, Torrijo sufrió en su propia carne la guerra de los Pedros. Por entonces, la defensa se organizó desde el airoso castillo situado en la cota máxima del pueblo, "sobre ásperas peñas", según Labaña. Su posición estratégica podía valorarse más que la robustez de la propia fortaleza, construida a base de tapial. Tenía planta alargada, de unos cuarenta metros de longitud, con torre rectangular, de siete metros de altura. "Es interesante la rampa de subida -destaca Guitart Aparicio-, paralela a la muralla y protegida por otro muro-pretil, terminado en un tosco arco. La defensa del pueblo se completa en la parte baja con una esbelta torre-puerta, de piedra y tapial, rectangular y con arco apuntado; posteriormente se recreció con dos pisos de arquerías renacentistas de ladrillo, de gran efecto artístico, que recuerdan las del zaragozano torreón de la Zuda",
Iglesia
de Nuestra Señora del Hortal
Portada renacentista de la iglesia de San Juan (1480)
Torreón
Sigue en pie esta hermosa torre, dando la bienvenida al viajero. A través de su puerta de arco apuntado se alcanza a contemplar el palacio de la Casa Consistorial, con sus cuatro arcadas de ladrillos que destacan sobre columnas toscanas de piedra. Todo el esplendor del siglo XVI está presente en estas construcciones. Torrijo suma tres iglesias: la parroquial, conocida con el nombre de Ortal; la de San Juan, y la de la Virgen.
La parroquial constituye, según Cristóbal Guitart, "el más perfecto ejemplar y más representativo de la nueva moda de nave única, y por su buena cantería y decidido goticismo, no desentonaría en las zonas españolas más alejadas del mudejarismo". El estilo gótico se da con toda su pureza, en la portada abocinada. Es obra de Francisco Barrón y su construcción está fecha en el 1500. "Presenta la particularidad infrecuente en Aragón -señala el propio Guitart Aparicio- de la gran altura de las capillas laterales, casi igual a la de la nave central, con arcadas molduradas ligeramente apuntadas, lo cual acentúa su afiliación a la época", Hay valiosos retablos, correspondientes a los siglos XVII y XVIII.
La iglesia de San Juan es asimismo de estilo gótico, con portada renacentista. Su construcción data de 1480.
Finalmente está la iglesia de la Virgen, que perteneció a un antiguo convento. Esta iglesia sólo se abre el día de San Pascual y cuando las mujeres la piden para hacer novenas.
Torrijo de la Cañada se convierte así en un singular conjunto monumental, y ya no simplemente por los edificios religiosos, sino también por los civiles. La casa consistorial bastaría por sí sola para refrendar este aserto. Abbad Ríos la describe así: "Es un edificio cuadrangular, hecho de mampostería en su parte baja, con les esquinas de sillería, un cuerpo central, en un aparejo de cuadrados hechos con ladrillo y relleno de mampostería, aparejo semejante al del arte mudéjar toledano, y un último cuerpo de ladrillo. El edificio en sí tiene mucha personalidad, ya que se aparte del tipo corriente empleado en Aragón para estas casas consistoriales, cercándose más al de Castilla, lo que se explica por razones de vecindad, y formando un subgrupo con otras de pueblos cercanos".
El edificio del antiguo arciprestazgo cumple ahora como casino.