Investigación De Antecedentes Del Reacomodo Para Implementar Futuras Acciones, En El Caso De La Presa “Presidente Miguel Alemán”

(Informe Final)

 

Jefe de Proyecto: Rafael Cisneros Vázquez.

Investigador: Xavier Gamboa Villafranca.

Tuxtepec, Oaxaca, México.                                           3 de marzo de 1973

Portada del libro

Comisión De Relaciones Humanas

Residencia De Estudios Sociales Aplicados

Secretaria De Recursos Hidráulicos

Gobierno Federal de México

Tuxtepec, Oaxaca

 

 

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·        Nota Introductoria

·        Avalúos     

·        Indemnizaciones

·        Movilización

·        Invasiones  

·        Cuadro Analítico De Demandas

 

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NOTA INTRODUCTORIA

Del análisis de las quejas y peticiones hechas ante la Comisión del Papaloapan por los afectados por la construcción de la Presa presidente Miguel Alemán, se ha elaborado un cuadro analítico de las mismas.

El cuadro, contempla tres tipos de actores:

a) los quejosos y peticionarios; b) los sujetos objetos de la quejas funcionarios, empleados, etc. , y  c) los sujetos ante quienes se presenta la queja y/ó petición. Actores que se imbrican en una red infinita de relaciones sociales, procesos y que, finalmente representa el todo de la cuestión social en el Papaloapan, la Presa Presidente Alemán y el reacomodo.

 

En este cuadro analítico se ha encontrado que las quejas y peticiones registradas en torno a 5 categorías principales. Estas categorías son: Avaluós, Indemnizaciones, Traslado(de personas y bienes), Invasión y acaparamiento de bienes.

La razón de la formulación de estas demandas se encuentra en un trasfondo estructural e histórico mucho más profundo que el que le atribuye el demandante. Es por GSO que. se ha creído conveniente intentar una interpretación de las principales categorías del cuadro analítico,  misma que aparece en las siguientes páginas.

Esta interpretación se vale de cuatro elementos-base: a) los propios expedientes; b) las entrevistas con empleados de las agencias del cambio o movilización, y d)en la literatura existente sobre el tema y que es o fue producto de la reflexión de varios estudiosos.

 

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AVALUOS

Del hecho de que los bines ubicados en el Vaso de la Presa se hayan estimado en un valor menor al real, por estar directamente determinados por los organismos de desarrollo en la región, a) se puede suponer, quizá, que existió la tendencia general ajustar el valor  de los bienes por afectar conforme a una estimación de gabinete; o sea, al costo calculado en el presupuesto inicial de la obra.

Esta tendencia encuentra especial respaldo en el hecho de que en el Vaso no se aplicó uniformemente la tarifa de precios unitarios, los cuales, además, eran muy bajos (2). De esta. forma, de una localidad a otra, aun cuando no estuviera muy distante, hubo variación en los precios unitarios aplicados en el avalúo .

La participación del personal, seguramente contando con el consenso de altas autoridades al levantar los avalúos, dejaba, con mucha frecuencia sin enumerar todos los bienes, (3) o sea, por ejemplo, que de todos los frutales que poseía una personas siempre dejaban sin valuar algunos, cantidad que frecuentemente adquiría grandes proporciones. Parece Ser que este se hacía aprovechando la desconfianza natural, que sentían los nativos de que se tratara de un aumento fiscal, (4) y los valuadores no se preocuparon por hacer revisiones completas para hacer los ajustes necesarios. Antes bien, durante la revisión de avalúos que teníu que hacerse al momento del embalse para cerciorarse do la cantidad do los bienes afectados, los valuadores siempre procedieron coercitivamente en perjuicio de los afectados, pues anotaban un número menor de bienes

...

Parece que el proceso de evaluación tendía a considerar muy elevados los precios unitarios levantados por el Departamento de Asuntos Agrarios. (5) Prueba de ello son las múltiples gestiones que realizó la Comisión del Papaloapan para que los precios aparecidos en las resoluciones presidenciales de algunos ejidos se redujeran. Tenía que mediar en el asunto la entonces Secretaría de Bienes Nacionales para revisar ambos precios, y aceptaba los obtenidos por la Comisión del Papaloapan. (ó) El argumento de peso de la Comisión fue más bien de carácter económico, pues erguía que de aceptar los precios unitarios establecidos por el Departamento Agrario para los ejidatarios, esto traería como consecuencia que las partidas de indemnizaciones se gravarían en algo más de un millón y medio.

Si el interés de la Comisión del Papaloapan estaba en función del monto de los avalúos conforme a un presupuesto previamente determinado, se vino a desposeer en mayor o menor grado a los habitantes del Vaso de la Presa. Para estos, en términos reales, el avaluó total significó una contribución en la construcción de la obra; esto es, que parte del financiamiento de la obra recayó sobre sus espaldas.

 

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INDEMNIZACIONES

 

 

 

 

 

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INDEMIZACIONES: Pago en Efectivo

 

El hecho de que la Comisión haya dejado  sin pagar los avalúos efectuados a muchas personas, tiene diversas aplicaciones según el plano en que nos ubiquemos. Desde el punto de vista de la Comisión, (1) dos razones de peso fueron las fundamentales: a) la lenta tramitación de los derechos expropietarios de los ejidos, y b) la reducción presupuestal a la Comisión del Papaloapan. Esto, como es natural, generó una gran inconformidad entre los afectados.

La Comisión del Papaloapan afirma con razón que la operación de indemnizaciones fue lenta debido a las restricciones presupuéstales, especialmente a mediados del régimen del Presidente Adolfo López Mateos, cuando se le redujo considerablemente el presupuesto a la Comisión. (2) En 19ó2 tuvo un prosupuesto de 22 810,973, muy  bajo comparado con los 108 723 óó1 pesos de 1958.

Durante el régimen de Ruiz Cortínez (1952-1958) se pagó el  57% del total de las indemnizaciones, correspondiendo a este rubro un promedio anual de $ 2051 90a00, por concepto de indemnizaciones; mientras que durante el régimen de López Mateos se pagó el 19% del total, y su promedio anual fue de $ 709 740.00 es decir, casi una tercera parte de la cantidad anua1 que se pagó en el régimen anterior (3). Hecho este que revela como la falta de continuidad en la acción administrativa del Gobierno Federal se traduce en el escaso impulso a una obra fundamental como es la del Papaloapan .

Otro aspecto del pago, es que se daba preferencia en la 1iquidación a los que alcanzaban montos reducidos, persiguiendo con esto que se aligerara un poco la tensión social existente.

Además, posiblemente, a esta falta de continuidad administrativo-técnica que hemos mencionado, se haya debido que la tramitación de las resoluciones presidenciales de los ejidos expropiados haya sido muy lenta, pues no fue sino hasta finales de 1959, cuando se logró tener la totalidad de resoluciones; es decir, que 7 años después de haber iniciado el trámite de los primeros expedientes ejidales, se estuvo en posibilidad de conocer con exactitud las indemnizaciones ejidales que habrían de pagarse (4).

Más aun, del volumen de los inventarios, tanto ejidales como de pequeños propietarios que ascendía en números redondos a 21 millones y medio (5) de pesos sólo se habían pagado hasta 1972, 18 millones. (ó) Estos tres millones y medio restantes no pudieron ser cobrados debido principalmente a los excesivos trámites que se debían llenar. (7) Esta tramitación implicaba la aportación de documentos por parte de los afectados para integrar debidamente los expedientes, lo cual no pudo lograrse .

En la revisión de los avalúos, el tenedor de un inmueble tenía que cumplir con ciertos requisitos para demostrar que era Su propietario, lo cual era sumamente difícil dada la irregularidad en el registro de los mismos (8).

Este problema por falta de legalización de las propiedades en el Registro Público de la Propiedad se presentó porque según la costumbre para la compra-venta de un inmueble no se recurre a un agente con fe pública, sino que simplemente los sujetos de la compra-venta hacen la transacción de palabra o en un papel común y corriente .

Por otro lado, como el pago de los avalúos se retardó muchos años, como se ha señalado.. en muchos casos, la persona a nombre de la cual había sido levantado el avalúo ya había muerto, con lo cual los herederos se enfrentaban al problema de que aparte de tener que demostrar que oran propietarios de un bien ya inundado, tenían que demostrar que eran los legítimos herederos.

Es así como por los excesivos trámites burocráticos, quedó una parte de los afectados sin recibir su indemnización, situación que se pudo haber previsto; asimismo, quedaron sin indemnizar aquellas personas que fueron afectadas en sus fuentes de trabajo; (9) es decir, que aun cuando la Comisión no los consideró afectados por haber quedado sus bienes valuados arriba de la cota 70, de cualquier manera quedaban imposibilitados para desarrollar la actividad económica a que estaban acostumbrados.

Una vez más, se puede ver palpablemente que los afectados contribuyeron al costo de la obra al no participar de las indemnizaciones a las que tenían derecho.

 

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INDEMNIZACIONES: Tierras.

Se calculaba que la superficie necesaria para cubrir el reacomodo de la población afectada debería ser de una superficie no menor de 52 mi1 hectáreas, pues esta era el área que se calculó que iba a quedar cubierta por las aguas. (1)

Suponemos que al buscar las tierras, se pensó en aquellas que fueran adquiridas con facilidad ya un bajo costo. Las únicas tierras que cumplían estos requisitos eran tierras sobre las que existía muy poca presión demográfica. Estas tierras estaban ubicadas en zonas casi vírgenes y: sin ninguna comunicación permanente.

Las áreas adquiridas para fines de reacomodo fueron cinco. Lu. primera en la parte. .no inundada del Ex-Municipio de Soyaltcpec, la 2a. en 1a zona de los Naranjos; y las otras en la zona de 1a Joya,  Santa Margarita Yogopi y Cihualtepec. (2)

Estos predios fueron adquiridos de diversas formas: a) Unos por cesión, por ejemplo, el Gobierno de Oaxaca embargó aquellos predios que no estaban al corriente de sus impuestos correspondientes. b) Otros por operaciones de compra-venta a particulares, y/o) Y a1gunos por expropiación. -

Aun cuando sobre estas áreas no existía una gran presión demográfica, los pocos grupos sociales que había en ellas se posesionaron de las mejores tierras . A estos, la Comisión respetó la posición de la tierra. Estas tierras fueron mas tarde, ocupadas por grupos ejidales, por propietarios privados y / o ejidales agrícolas (3)

Como se podrá percibir, en los predios de reacomodo, las mejores tierras fueron ocupadas por diversos agregados sociales, que  contaron con la anuencia de las autoridades de la Comisión del Papaloapan y de las autoridades agrarias para que les fuera respetada la posesión de las mismas. (4) Como consecuencia, las tierras restantes tuvieron que repartirse entre los reacomodados, aun cuando no llenaran los requisitos mínimos de calidad y con ello se provocara como se provocó 1a inconformidad. (5)

 

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INDEMIZACION: Titulación

La Comisión tuvo la obligación de indemnizar a las personas que resultaron afectadas por la construcción y embalse de la Presa. Se les compensó unas veces en efectivo y otras con terrenos en las zonas de reacomodo. a) La legalización de la tenencia de estos bienes correspondía a la Comisión del Papaloapan, tratándose de propietarios privadas y al Departamento Agrario en el caso de los ejidos. (2) Como los propietarios privados habrán sido reacomodados en la zona de los Naranjos" Santa Margarita Yogopi y en Cihualtepec, era ahí donde la Comisión estaba obligada a regularizar la tenencia- de los bienes asignados, para lo cual debla extender títulos de propiedad, pero por diversas circunstancias no se les había podido titular.

La población reacomodada era en su gran mayoría indígenas mazatecos. Entre los no mazatecos figuraban indígenas chinantecos y algunos ganaderos y comerciantes  mestizos . (3) es por esto     que el I. N. I. .entro en negociaciones con las autoridades de la Comisión para que los títulos de propiedad que se iban a entregar a los reacomodados, contuvieran una cláusula que condicionara al propietario a no enajenarlos.

Mas el problema radicaba en que no sé encontraba la forma de legitimar la protección de los bienes inmuebles que se les había entregado. Esta misión de protección, redamada por el Instituto Nacional Indigenista partió del supuesto de que el “indio” como ser segregado económica, cultural y socialmente, se encuentra a merced de gentes de pocos escrúpulos que lucran a su costa, despojándolos desventajosamente de sus pertenencias.  (5) Es por eso que para protegerlos se pretendió imponer, sin ninguna justificación legal, al menos al principio, una disposición en que se limitara la libertad de gravar y enajenar los bienes titulados, si no era mediante la intervención del Instituto Nacional Indigenista. Esta disposición se pretendió imponer a los afectados no tiene, desde luego ningún  fundamento jurídico, “ya que el derecho a la indemnización se origina como una obligación incondicional a cargo de la entidad que llevó a cabo la afectación de sus bienes (ó), que - para el caso de la Presa Presidente Alemán había sido la comisión del Papaloapan.

Los intentos de titulación fueron varios; Pero en todos, la esencia del asunto versaba en la legitimación de la limitación de dominio sobre los bienes inmuebles entregados por concepto de indemnización. Los principales proyectos que se sometieron a juicio de la asesoría Jurídica fueron los siguientes: a) Proyecto de Decreto Presidencial para otorgar titulación de bienes inmuebles afectados por el embalse de las aguas de la Presa Presidente Alemán y b) Proyectos de contratos privados de permuta.

En el mencionado proyecto de, Decreto Presidencial de Titulación se exponía en los considerándoos que:

“.......Los afectados por  la construcción de la Presa Presidente Alemán, son indígenas de muy escasa cultura, que en su mayor parte no hablan español, se la considerado necesario protegerlos, procurando que conserven los bienes que se les entreguen o si deciden enajenarlos, que lo hagan a precios justos.”

“.......Con este objeto se considera conveniente que en las escrituras que otorgue la Comisión, se incluya una cláusula en la que se establezca derecho de tanto a favor de la comisión , facultada que sería delegada al Instituto Nacional Indigenista para evitar que sus bienes sean malbaratados, aprovechándose de sus deficiencias culturales y económicas”(7).

Y como medidas necesarias para proteger dichos bienes se establecían algunas cláusulas referidas exclusivamente a los requisitos  que deberían cubrirse para que fuera autorizada la enajenación de los mismos. Las cláusulas eran fundamentales tres, que son las siguientes:

  1. “ La enajenación se autorizará siempre y cuando el precio de la operación sea de acuerdo con el avaluó que previamente apruebe la Comisión del Papaloapan.
  2. Sólo se autorizará la tramitación la tramitación de la propiedad a favor de terceros, cuando éstos tengan la calidad de campesinos, que se comprometan a trabajar la tierra personalmente y que no sobrepasen la máxima superficie que puede ser un pequeño propietario en los términos que establece el Código Agrario.
  3. Los bienes que ampara el título sólo podrán hipotecarse o gravarse con la opinión e intervención del Instituto Nacional Indigenista”(8).

 

Los varios proyectos de Decretos Presidenciales para titular los bienes inmuebles de los reacomodados tuvieron que ser desechados por no cumplir con los requisitos. En cuanto a los arrendatarios y avecindados a los que se les dotado de tierras en las zonas de reacomodo, dicho proyecto era correcto(9), porque a estos se les podría titular sometiéndolos al régimen de propiedad que se juzgara más idóneo para preservar sus derechos; en cambio, en lo que tocaba a los pequeños propietarios, representaba serias deficiencias de orden jurídico (10). Se enfrentaban al problema de que legalmente el Presidente de la República no podía imponer modal ida des especiales a los derechos de  propiedad ya existentes, porque conforme al artículo 27 Constitucional, al único al que compete es al Poder Legislativo (11). En consecuencia la Comisión Debería limitarse únicamente a formalizar' las operaciones de enajenación como corresponde en esos casos; o sea escriturándolos (12).

Ante esta serie de dificultades, el proyecto de contrato privado fue el que se acepto a fin de resolver los problemas legales que se presentaban con la expedición del Decreto (13). Por medio de estos contratos privados de permuta, la Comisión transfiere la propiedad de los bienes inmuebles a los afectados para compensarlos por los bienes que les resultaron afectados. Por otro lado, los afectados, como una de las partes en el contrato, otorgan a la Comisión el derecho de preferencia por el tanto es decir que en caso de que el afectado quisiera gravar el dominio del bien que se le asigne, la Comisión tendría preferencia, sobre cualquier otro postor, para adquirirlo. Para el ejercicio de ese derecho la Comisión autoriza en su representación al Centro Coordinador Indigenista del Papaloapan (14).

En esta forma y sin entrar a discutir la legalidad de dichos contratos muy tardíamente, el INI y la Comisión habían logrado dar seguridad a los reacomodados indígenas en la posesión de los bienes inmuebles que se les habrán asignado, a fin de que legalmente nadie pudiera despojarlos de ellos.

Los primeros contratos se extendieron en 19ó8; es decir casi 1ó años después de haber sido reacomodados los primeros grupos de afectados; y aun hoy se continúa el trámite de entrega de los títulos.

Cualquiera que haya sido la razón en el atraso de la titulación lo cierto es que propició un clima de inseguridad en la tenencia de la tierra en las zonas de reacomodo lo que contribuyó, en cierta forma, al fracaso de las políticas agrarias y agrícolas que la Comisión del Papaloapan pretendió seguir en los pueblos de reacomodo.

La Comisión por ejemplo, en sus planes de desarrollo, promovió el fomento del cultivo del hule; sin embargo, encontró poca aceptación entre los reacomodados, porque, entre otras cosas, desconocían la extensión exacta a que tenían derecho, la ubicación definitiva de sus parcelas, etc. Como es natural, había una negativa rotunda por parte de los reacomodados para el cultivo de plantas perennes, frente al problema de conservar los suelos y de capitalizar sus parcelas, por sentir poca seguridad de disfrutar de los resultados de los trabajos que pudieran realizar.

Por otro lado, la falta de seguridad en la tenencia de la tierra, permitió que subrepticiamente muchos lotes de los reacomodados fueran acaparados por personas ajenas a los afectados (15), entre los que figuran políticos y personalidades de medio rango en la jerarquía gubernamental.

 

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MOVILIZACION

 

 

 

 

 

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MOVILIZACIÓN:  Panorámica

La construcción de la Presa se realizó en medio de un gran escepticismo de parte de los nativos, quienes no comprendían cómo se iban a detener las aguas del Río Tonto, pues para ellos la modificación ecológica sólo podría derivarse de un acto de la divinidad. La construcción de la Presa era una obra que daba fuera de la experiencia cotidiana del nativo común y corriente; sin embargo, hubo otras personas que aun cuando aceptaban la magnitud de la obra humana, temieron ser afectados en sus intereses. Estas fueron las que se encargaron de manipular a la población para manifestar inconformidad con las obras que se iban a realizar. Esta inconformidad obviamente en ningún momento se debe tomar como la expresión auténtica de las masas afectadas, sino como la manifestación básica de algunos grupos de poder que manipularon al campesinado.

Estos grupos opositores a la obra estaban principalmente formados por gentes con fuertes intereses económicos y políticos dentro del vaso. Se trataba de caciques cuya actividad económica giraba en torno al comercio o a la ganadería o a ambas actividades. Aun cuando en uno u otro caso, se trataba de opositores, el rol de ganadero o de comerciante era lo que iba a determinar el grado de efectividad en la oposición frente a la obra hidráulica.

Ganaderos El principal centro ganadero estaba en Ixcatlán. Ahí radicaba la mayoría de los dueños de ganado que había en el vaso. Estos ganaderos habían ido acaparando tierras, que utilizaban para e1 pastoreo de su ganado (1).

Ahora bien aun cuando los ganaderos se oponían a la obra, no constituían un grupo que pudiera controlar efectivamente a un número considerable de nativos; esto era cierto especialmente, por tener pocos nexos con la población; sus únicos contactos con ella habían sido violentos en los momentos en que con su ganado habían desalojado a los indígenas de sus tierras. Sin embargo,  su poder radicaba en sus conexiones con las altas autoridades estatales y la manipulación de las autoridades locales.

Los comerciantes Los municipios que iban a ser afectados en un mayor grado eran los de Sovaltepec, Ixcatlán y San José Independencia. (2) De estos municipios, los lugares más importantes se distinguían porque su principal actividad económica era el comercio. Los principales centros comerciales en el vaso eran, en orden de importancia: la cabecera de Ixcatlán, Paso Nacional Solvaltepec, y San José Independencia. Cada uno de éstos estaban ubicados en sitios estratégicos para el comercio .

Los principales comerciantes de Soyaltepec se encontraban radicados en Paso Nacional, ya que ahí era un punto estratégico al ser el principal puerto fluvial por el que el Valle se ponía en contacto con el exterior. Por este lugar entraba y salía la mayor parte de los productos que se producían o se .consumían en la región. La cabecera de Ixcatlán era el principal centro comercial del Valle de Soyaltepec. Su control era ejercido sobre gran parte de la producción de la sierra, (4) y las ventas hacia ella .

La mayor parte de los comerciantes eran mestizos. Su forma de operar era en general la siguiente: como contaban con fuertes capitales, durante el tiempo de labores agrícolas, refaccionaban a. los nativos anticipándoles en calidad de préstamo pequeñas cantidades; con ello, en el tiempo de las cosechas, aseguraban la adquisición de la producción a precios bajos; por  lo general fijados al arbitrio del acaparador. (5)

El pequeño productor por su voluntad o por la fuerza, se veía obligado a entregar su cosecha al acaparador al verse imposibilitado de escapar a su control. (ó) Los comerciantes eran los únicos que podían comprar sus cosechas; la falta de comunicación hacía imposible que los pequeños productores trasladaran sus productos a otros mercados más distantes. (7) Esta situación contribuía. a que los pequeños, medianos y grandes comerciantes ejercieran un efectivo monopolio sobre el transporte fluvial y terrestre, de los productos agrícolas. En todo caso, los intentos para escapar del control del acaparador eran pocos; por que después de todo, veían en el a la persona a la cual podían recurrir en situación de emergencia para que los refaccionara y para que los hiciera préstamos en efectivo  y aún con mercancías a crédito. El monto que alcanzaban estos préstamos para todos los camposinos que el refaccionaba, variaban entre 15 y 20 mil pesos, para el caso de los comerciantes más fuertes. (8)

 

Así como éstos tenían una esfera de influencia bien del imitada, la cual comprendía un determinado número de rancherías, era motivo de disputas el que algún otro tratara de conquistar mercados ajenos (9). Es por eso que para defender sus áreas de influencias: a la vez que para mantener el control interno de ella, era frecuento que los comerciantes más fuertes contaran con grupos armados a su servicio. Estos grupos muchas veces funcionaban al margen de la ley, como era el caso de los pistoleros a sueldo; pero en otros casos, se trataba de grupos legitimados por el hecho, por ejemplo, de formar parte del ejercito nacional, como es el caso de las Defensas Rurales, (10) pero que de cualquier manera. estaban bajo las órdenes de los comerciantes. Por esta. razón cualquier acción delictiva. de parte de los comerciantes se cubría siempre con apariencia legal.

Los comerciantes, aparto de las vinculaciones políticas que tenían con las altas autoridades del Estado de Oaxaca y Veracruz y del dominio sobre las locales, contaban con el firmo respaldo do algunos consorcios de comerciantes y productores agrícola. (11)

Los comerciantes aun cuando muchas veces aparentaban colaborar con el Instituto Nacional Indigenista,  en forma reservada dirigían la. campaña de desorientación de los nativos. Los comerciantes no sostuvieron una lucha abierta contra la labor del Instituto Nacional Indigenista, sino que en forma oculta ejercían el control sobre la publicación afectada. (12) En esencia, dos fueron las armas que utilizaron para frenar la movilización: a) el cobro coactivo de las deudas a los que aceptaban la movilización, b)negándose a pagar los impuestos municipales.

Los comerciantes, como se ha dicho, eran los principales acreedores de la población por la que los habitantes del vaso, en un mayor o menor grado, obviamente; eran deudores de aquellos. Esto les daba a los afectados una situación semejante a la que tenían los peones “'acasillados” en las haciendas de la época del Porfirismo, lo que sólo es válido en cuanto al control. Como medio para impedir que se movilizaran, exigían que antes de hacerlo cubrieran las deudas que tenían con ellos (13) Aun más, para aumentar el monto - de sus cuentas, subrepticiamente les anotaban cantidades mayores, aprovechando las ocasiones en que aquellos, por ejemplo se embriagaban en sus tiendas, que eran los únicos lugares autorizados en el vaso donde se podían expender cervezas y licores. Las fuertes ligas con las autoridades locales, permitían que los comerciantes pudieran fácilmente impedir que una familia se movilizara sin antes haber cubierto sus deudas; pues de lo contrario, las autoridades eran obligadas a retenerles sus pertenencias de valor y luego los encarcelaban. (14) Los que se aventuraban a movilizarse sin haber previamente pagado sus deudas, eran despojados de sus pertenencias. Hubo casos en que los movilizadores tuvieron que intervenir para evitar que las pertenencias que ellos iban resguardando fueran tomadas violentamente por algún comerciante que alegaba que el movilizado era su deudor y partía sin cubrir sus compromisos. (15)

Por otro lado, conocedores los comerciantes de la precariedad de los ingresos municipales, que están sujetos a reducidas partidas ya cobros por multas y derechos, se negaron a pagar los impuestos alegando que sus ventas eran casi nulas (1ó). Con esta medida el erario municipal se hacía sumamente vulnerable, por lo que la vigilancia municipal se hacía nula. Así quedaba la población a merced de las fuerzas mercenarias de los comerciantes, las cuales estaban  siempre dispuestas a acatar las órdenes de sus jefes.

Sin embargo, ante la evidencia de la inundación de la zona de embalse de la presa y la disminución constante de las ventas" los comerciantes que habían presentado un frente único se dividieron en dos bandos: uno que aceptaba la movilización y otro que permanecía renuente de ella. Los grupos renuentes efectuaban reuniones en sus casas, a las que acudía mucha gente. Así se proponía permanecer en sus tierras hasta que el agua los desalojara; en ese caso, se irían a tierras que ellos mismos localizarían.(7) Con ese motivo hubo varias proposiciones a la Comisión del Papaloapan para que les proporcionara aquellos predios que ellos señalaron para reacomodarse; en otros casos, los comerciantes llegaron a financiar la compra de algunos predios, con tal de no movilizarse a los predios oficiales (18)

El grupo que aceptó movilizarse fue trasladado a los lugares que los correspondía, los cuales estaban determinados por el lugar en que habían vivido dentro del vaso. En consecuencia, los grupos de Ixcatlán y de San José Independencia fueron respectivamente reacomodados en los predios de Nuevo Ixcatlán y Nuevo San José Independencia. Al grupo de Soyaltepec se lo había señalado como lugar de reacomodo Nuevo Soyaltepec, pero fue rechazado porque no cubría los requisitos que ellos exigían .

Los comerciantes de Soyaltepec buscaron un sitio estratégico para dominar el vaso y las zonas de reacomodo aledañas al mismo. Nuevo Paso Nacional cubría estos requerimientos por contar con fácil  comunicación y por estar en la zona cercana a la presa, desde donde podrían reanudar sus actividades de agio a cuenta de cosechas para mantener el control económico de los pueblos movilizados y de los que permanecieran en el vaso. (19) Con este fin entraron en contacto con las autoridades del Centro Coordinador Indigenista del Papaloapan y con la Comisión del Papaloapan, pretendiendo llegar a un acuerdo para que se les trasladara al lugar que ellos habían seleccionado. La Comisión del Papaloapan les negó el permiso para radicarse definitivamente, y sólo les concedió licencia provisional. Las autoridades pretendían que se establecieran en el sitio que la Comisión les había señalado en Nuevo Soyaltepec, (20) por ser ahí donde se planeaba asentar los poderes municipales. Este propósito efectivamente fue llevado a cabo por la Legislatura del Estado de Oaxaca, y posteriormente fueron trasladados los Poderes pero a Temascal. Ante la negativa de la Comisión, los comerciantes retrasaron su salida del vaso y con ello la evacuación de una gran parte de la población renuente a movilizarse, que aun permanecía en la cabecera de Soyaltepec yen las rancherías colindantes, pues ellos canalizaban y manipulaban la actitud del resto de la población. (21)

Ante estas perspectivas, analizando sólo estos elementos, parecería que los comerciantes gozaban de un poder limitado en el vaso; sin embargo esto no sucedió así debido a la presencia del Instituto Nacional Indigenista. A la labor de convencimiento del Instituto Nacional Indigenista, según opinión de los propios empleados de dicha institución que participaron en las movilizaciones, se unieron los efectos de la construcción en el sentido de que no con vencieron a los renuentes, sino que el agua los convenció. (22) Aun cuando- esto es una verdad relativa, lo cierto es que la labor de convencimiento y movilización tuvo que organizarse de tal forma que se demostrara la inminencia del acontecimiento y sus consecuencias, así como lograr vencer la resistencia de los grupos opositores. Para esto, el personal que intervino, en las brigadas de movilización fue reclutado en la región; eran gentes con fuerte ascendiente entre las personas que iban a movilizar y pertenecían a grupos políticos rivales a los que en ese tiempo se identificaban como la oposición a la movilización. La gran mayoría de ellos habían desempeñado diversos puestos públicos locales; mas aun, que habían hecho carrera política. Aun cuando no comulgaran totalmente con el Instituto Nacional Indigenista, se les aceptó y se les dio oportunidad de disentir pero colaborando. En esta forma se les daba un cierto margen de negociación con los grupos por movilizar, con los cuales tenían, de cualquier forma, un cierto compromiso por haberlos representado en otros tiempos.

Otro aspecto de este mismo proceso de institucionalización, del liderazgo que debe destacarse, es la forma en que se procedió respecto a los líderes . Tanto a los líderes que estaban a favor de la movilización como aquellos que, aun renuentes, la aceptaban, se les daba un trato preferencial para que él y su grupo pudieran ir a conocer los terrenos de reacomodo, se les daban facilidades para el transporte, (23) etc., y se les daba a ellos (a los líderes) ciertas canonjías en la zona de reacomodo. (24) Por ejemplo, se les daba casa aun cuando no tuvieran derecho a ella,  además: solar, parcela y por sobre todo, se les permitía que participaran en la toma do decisiones en las zonas de reacomodo. Otra forma, de institucionalizar la oposición de los líderes, era mediante su incorporación a la propia institución; o sea brindándoles la oportunidad de participar del ingreso, siendo promotores .

Esta forma de reclutar el personal y manejar a los líderes, permitió al Instituto Nacional Indigenista ser el conducto por el cual se canalizó la inconformidad de los movilizados,  por lo que no nos debe extrañar que hayan sido precisamente en las máquinas de escribir de las brigadas, donde se anotaran muchas veces las quejas y peticiones que. dirigían los afectados a las autoridades; (25) asimismo, algunos de estos promotores del Instituto Nacional Indigenista, asesorados por algunos políticos, locales y regionales formulaban dichos escritos, los cuales se escribieron en las máquinas de las oficinas regionales de la C. T. M. en  Tuxtepec . (2ó)

En una palabra, el personal reclutado por el I. N. I. tenía como función principal la de ser gestor de los afectados. Era el intermediario entre éstos y el Instituto Nacional Indigenista, tratándose de asuntos relacionados con las funciones del Instituto Nacional Indigenista., o asesorándolos en la realización de gestiones ante las autoridades de otras dependencias. Así fue posible que la inconformidad que existía en el vaso y cuyas banderas enarbolaban los comerciantes para impedir 1a movilización, se emplearan como armas a favor de la . movilización. En esta, forma el Instituto Nacional Indigenista, haciéndose eco de la opinión general de los afectados en buenas cuentas, solicitaba y se quejaba ante. las dependencias correspondientes.

En asta forma, como el Instituto Nacional Indigenista aspiraba a canalizar e institucionalizar todas las demandas, buscó que los líderes, sin quitarles su rol de gestores de los campesinos, recurrieran a él. Su finalidad no ora reprimir las demandas, sino como hemos dicho canalizarlas; unas veces haciendo uso de su membrete, y otras manejando a los propios grupos interesados. A estos grupos se les brindaba toda clase de asesoría. Por ejemplo, tratándose del pago de indemnizaciones, el I.N.I. convocó a un grupo do líderes para que fueran a México a gestionar el cobro de su indemnizaciones. Para este fin, se les puso a su disposición a un abogado quien los asesoró. (27)

Los líderes, en su papel de gestores de los campesinos podían recurrir directamente ante las autoridades a plantear sus demandas. Pues bien, si estas - demandas, antes de tener otra instancia, eran conocidas por el  I.N.I., esta institución procuraba atender las que estuvieran a su alcance, y a los que no, las canalizaba dándoles una adecuada asesoría. En esta forma, la pérdida de independencia del líder en sus gestiones era compensada con un mejor éxito de las mismas; en tanto que el I.N.I., se constituía en el canal y en el manejador de la inconformidad. En otras palabras se trataba de aparentar que todas las personas podían formular demandas y que éstas iban a influir en la toma de decisiones o Esto era cierto pero sólo a un nivel local, porque en otros niveles, al regional y el nacional, eran formuladas por el Instituto Nacional Indigenista.

La movilización, puede concluirse, fue llevada gracias a la institucionalización de las demandas captadas por el I.N.I. a través de los líderes de las diferentes comunidades involucradas, los grupos de interés y el manejo de los mismos para demostrar qua salían avances en sus gestiones, independientemente de que el I.N.I. formulase a nivel nacional, las políticas adecuadas a su nivel de acción.

 

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MOVILIZACIÓN: Recursos y Posibilidades .

El I.N.I., como es sabido, atendió las operaciones del traslado de la población a los lugares de reacomodo. Las brigadas de movilización visitaban los pueblos afectados para realizar su labor de convencimiento. Los pobladores se mostraban renuentes a abandonar sus tierras, casas y demás pertenencias; pero cuando empezaron a ver que las aguas iban cubriendo todo, empezaron a pensar en la necesidad de evacuar sus tierras, ya que más tarde o más temprano, los afectaría el embalse de las aguas. Las posibilidades de cosechar sus tierras se hacían cada vez más escasas, y con ello desaparecían los motivos que los arraigaba a sus tierras. Esta situación fue sirviendo de forma de convencimiento ya que voluntariamente unos y otros bajo la presión de los movilizadores, empezaron a aceptar que se les condujera a los poblados de reacomodo; en tanto que otros, empezaron a trasladarse por su cuenta a las partes altas del vaso o a otros lugares fuera del mismo.

Aun cuando se tenía previsto que permanecerían  algunas familias en las tierras que no se inundarían, se consideraba necesario evitar la emigración a las tierras altas del vaso, donde existía una gran densidad demográfica, pues arriba de la cota de embalse había muchas localidades; bastemos decir que el 51% de 51 localidades del \/aso (sobre las que se tiene información), (1 ) estaban arriba de la cota 70" [)e no lograr evitar emigración a las partes altas se provocará una creciente erosión que traería como consecuencia el aumento de azolves en el Vaso de la Presa; es decir, que el motivo por el que no era deseable que permaneciera  habitadas las partes altas, era de carácter técnico. Al menos por estas razones se podría suponer que la Comisión del Papaloapan intentaría desalojar a la mayor cantidad de afectados como fuera posible; sin embargo, si se observa detenidamente el proceso de movilización y reacomodo de la población afectada, se puede suponer que - la política de movilización y reacomodo nunca estuvo orientada a favor de beneficiar a la totalidad de los afectados .

A partir de 1952, se empezó a movilizar a los afectados. Esta labor en un principio estuvo a cargo de la Comisión del Papaloapan a través de su Oficina de Reacomodo y posteriormente a partir de 1953: para desligarse de los trabajos de movilización, delegó esas funciones al Instituto Nacional Indigenista, que creó un Centro Coordinador Indigenista. (3)

El Centro Coordinador Indigenista inició sus trabajos bajo los auspicios económicos de la Comisión. Su presupuesto para movilización y reacomodo estaba determinado por la Comisión. Así mismo, dependía de ella en cuanto ésta tenía que adquirir las tierras necesarias para reacomodo, construir y conservar los caminos y brechas de acceso a los poblados y construir las casas para los reacomodados. Por su parte, el Centro Indigenista se comprometía a movilizar a un determinado número de familias afectadas, de acuerdo a un determinado calendario de movilización. (4)

Ahora bien aun cuando el Centro 1ndigenista en sus Proyectos de movilización siempre tomó en cuenta a todos los habitantes del vaso, no pudo nunca llevar a cabo el traslado de todas las familias que se consideraban afectadas, debido principalmente a restricciones impuestas por la Comisión, entre las cuales por orden de importancia se mencionan las siguientes: a) Falta de tierras donde reacomodar a los afectados, b) falta de caminos de acceso a los predios de reacomodo, y c) reducción de las partidas destinadas a cubrir los gastos de movilización.(5 )

Tierras. Los afectados como se ha dicho, trataban de permanecer en sus localidades hasta que no les quedara otro recurso; es decir, que no aceptaban ser movilizados sino hasta verse imposibilitados por el embalse para seguir viviendo y cultivando sus tierras. Era entonces cuando el INI. tenía que intervenir, llevándolos a los predios de reacomodo; sin embargo, muchas veces fue imposible hacerlo por no disponer de tierras en el momento en que se hacía necesario movilizarlos. (ó) Aun cuando suponemos que la Comisión previó la necesidad de las tierras de reacomodo, éstas por diversas circunstancias, no fueron adquiridas a tiempo, o cuando se disponía de algún predio, no era puesto inmediatamente a disposición del INI. En vista de estas limitaciones, el Centro tuvo muchas veces que recurrir al reacomodo provisional de los afectados; unas veces en las partes altas del vaso y otras en predios en que ya se había reacomodado a otros afectados; esto traería más tarde como consecuencia, el que los que así fueron reacomodados, no aceptaran el reacomodo en los lugares que se les ofrecía más tarde. (7) Para solucionar la falta de tierras el INI. aconsejó a algunos grupos de la población que buscaran tierras por su cuenta. (8) En esta forma el INI. resolvió parte del problema de la falta de tierras y, por ende, el de la movilización, lo cual era sumamente urgente, por encontrarse la gente sin tierras donde hacer sus siembras para subsistir y por no poder hacerlo tampoco en las partes altas del Vaso debido a la prohibición de la Comisión en ese sentido. (9)

Como puede apreciarse el Centro para cumplir sus compromisos de movilización, tuvo que actuar muchas veces al margen de los lineamientos de la Comisión para adquirir tierras. Sin embargo, hay que hacer énfasis en que, al problema de la falta de tierras, se debe agregar el que los predios que se adquirían para fines de reacomodo no eran puestos a disposición de Centro inmediatamente. Muchas veces el Centro se vio imposibilitado en la realización de los trabajos de movilización porque ni el Departamento de Asuntos Agrarios, ni la Comisión hacían la entrega de las tierras con la premura que requería el caso; si se hubieran esperado esos trámites, una parte considerable de la población por movilizar hubiera permanecido en el vaso, esperando, para el caso de los ejidos, e1 acuerdo del Departamento Agrario; y, en el caso de los pequeños propietarios, la aprobación de la Dirección de Tierras y Colonización de la Comisión del Papaloapan. (10)

También se tuvo que hacer a un lado el requisito del pago de avalúos. Sobre este punto se entiende que la Comisión, como órgano que había llevado a cabo la construcción de la Presa, tenía que indemnizar inmediatamente a las personas que fueran resultando afectadas por el embalse. Pues bien, generalmente esto no se hizo así; en el mejor de los casos se les daba un adelanto a cuenta de indemnizaciones. El hecho de que se les haya dejado de pagar sus avalúos previamente, tuvo como principal consecuencia, el retardo de la movilización.

Muchos de los afectados ponían como condición para abandonar sus tierras, que se les pagaran sus avalúos. (11) De haberse pagado inmediatamente los avalúos, se hubiera solucionado parcialmente el problema de la falta de tierras, porque muchos se hubieran reacomodado por su cuenta. Los afectados no querían movilizarse si no se les cumplía este requisito porque temían que en el futuro las dificultades para el cobro de avalúos fueran mayores, y además porque al ir a las zonas de reacomodo no tendrían circulante para poder enfrentarse a una economía de mercado. Esto era cierto porque aun cuando contaran con maíz para alimentarse, tenían que adquirir otros artículos de primera necesidad, que eran sumamente escasos en las localidades de reacomodo. Esta escasez, por un lado, y la demanda de los mismos por el otro, ocasionaba que los precios de los mismos se elevaran considerablemente. Su adquisición variaba entre un 200 a un 500 % sobre el valor que se podrían obtener los mismos productos en el vaso. (12) Por otra parte, de haber recibido el total de las indemnizaciones en las zonas de reacomodo se hubieran visto reducidas en su poder adquisitivo hasta en menos de una quinta parte .

Caminos. Los terrenos que la Comisión puso tardíamente a disposición del Centro para fines de reacomodo, presentaban un serio problema por la falta de comunicación. Se carecía de caminos de acceso a los predios de reacomodo, pues al menos los predios de la Joya, Santa Margarita Yogopi y Cihualtepec, eran tierras vírgenes sin ninguna comunicación permanente; (13) de ahí la importancia de que la Comisión construyera vías de comunicación y que las conservara transitables durante todo el año. Sin embargo, la movilización tuvo que llevarse adelante, unas veces supliendo esa deficiencia  de caminos con la comunidad fluvial, siempre y cuando fuera posible, de los ríos la Lana y la Trinidad que dan acceso a las zonas de Cihualtepec y Santa Margarita Yogopi, respectivamente. En otros casos se utilizaron brechas ya existentes que se destruían e inutilizaban totalmente en la época de lluvias. Esta falta de caminos adecuados imposibilitó la ocupación total de los predios, por lo que se hacía necesaria la construcción de caminos transitables en todo el año.

Presupuesto. A todas estas dificultades, se debe agregar que el Centro, como era dependiente económicamente de la Comisión del Papaloapan en lo que se refiere a tos trabajos de movilización, era sumamente vulnerable en su poder de realización. Algunas veces se vio en la necesidad de suspender la movilización por no contar las partidas correspondientes, ya sea por reducciones presupuéstales para ello, o por la falta oportuna de la entrega y monto de las partidas destinadas para que el Centro cubriera los gastos de movilización. (14) Estas reducciones no obedecían a razones económicas o sea a reducciones en el propio presupuesto de la Comisión, sino a cambios en la política de movilización por parte de las Autoridades de la Comisión.

 

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INVASIONES

La construcción de la Presa Presidente Alemán planteó la oportunidad de introducir cambios en la estructura social mediante cambios en el sistema de tenencia de la tierra. Esto es que mediante la construcción de dicha obra se podría realizar una mejor distribución de la tierra en los lugares de reacomodo.

Para el reasentamiento de la población agrícola se adquirieron 5 predios, los cuales son conocidos oficialmente como zonas de reacomodo; sin embargo, de hecho, surgió otro que se formó espontáneamente en las islas y riberas del vaso de la Presa o Aun cuando la política agraria de los organismos de desarrollo de la Cuenca del Papaloapan no estuvo muy bien definida respecto de las localidades de reacomodo, en términos generales, se puede afirmar que se caracterizó por dos procesos contrarios: a) por un lado, que campesinos sin tierra pasasen a ser campesinos con tierra, b) por otro, que campesinos con tierra pasasen a ser campesinos sin tierra, (1)

En el primer caso, algunos campesinos que no tenían tierras en sus localidades de origen, fueron dotados con tierras en las localidades de reacomodo. (2) En esta situación están los hijos de ejidatarios, los avecindados y los arrendatarios a los que se les dotó con parcelas de labor para compensarlos por haber resultado afectados en sus fuertes de trabajo .

En el segundo caso, tenemos a los campesinos que detentando la tierra en sus localidades de origen con la construcción de la presa salieron perdiendo sus tierras por haber quedado cubiertas por el embalse de las aguas y por diversas razones, no tuvieron facilidades para ocupar nuevas tierras. Unos por haber tenido que permanecer en las tierras altas del vaso, al no haber sido movilizados a los predios de reacomodo y otros por haberse movilizado  por su cuenta al los predios de reacomodo oficial. Este proceso que hemos mencionado, estuvo determinado entre otros factores, por los siguientes: a) la política de movilización seguida; b) mala calidad de las tierras en los predios de reacomodo; c) previo acapara- miento de las mejores tierras en los terrenos de reacomodo.

Política de movilización seguida.  El traslado de la totalidad de las familias afectadas no fue posible que se realizara debido a que la política de movilización de la Comisión no estuvo orientada en ese sentido (3). En consecuencia, por las restricciones en el presupuesto y por no contar a tiempo con tierras, no se pudo efectuar la movilización de todos los afectados (4).

Mala calidad de las tierras en los predios de reacomodo. Estos predios fueron adquiridos por la Comisión bajo un criterio que consideraba su bajo costo económico y facilidad de ser adquiridos, dejando de lado las consideraciones sobre la calidad de las mismas (5). Por lo que de un predio a otro, la calidad de las tierras resultó distinta; pero en algunos, su calidad resultó ínfima, lo que provocó que sus ocupantes las abandonaran, sin importarles que con ello perdieran sus derechos sobre ellas (ó).

Acaparamiento de tierras en los predios de reacomodo. Esto se vio favorecido por la precaria seguridad en la tenencia de la tierra, originada por la falta de titulación de solares y predios, que como es sabido, casi 20 años después de haber sido reacomodados los primeros afectados, aun se les están titulando (7).

Esta población campesina que en un momento dado se vio despojada de sus tierras, con pocas facilidades de acceso al recurso tierra, se inclinaron unos, a emigrar en busca de tierras en otros lugares fuera del vaso; otros en cambio, permanecieron gravitando sobre las tierras del vaso que no se inundaron, y cuya propiedad correspondía a la Comisión. La lucha por la tierra, por parte de esta población de desocupados agrícolas, tendió a reflejarse en forma de invasiones agrarias, las cuales se localizan en las tierras altas del vaso y en las zonas de reacomodo.

Invasiones en el vaso. A medida que las tierras empezaron a ser cubiertas por las aguas, la población renuente a movilizarse ocupó las partes altas. Se tienen estimaciones que un 50% del total de la población afectada permaneció en el vaso y riberas (8), lo que nos puede dar una idea de la gran presión que existe sobre las tierras altas del vaso. Estos campesinos que permanecieron en el vaso y riberas de la presa, al ocupar tierras que no eran de su propiedad, ocasionaron que se presentaran conflictos por invasiones de tierras. Además, ello es una llamada de atención a la que puede suceder en futuras acciones de reacomodo.

La ocupación o invasión de tierras y bienes abandonados por los movilizados, generó inconformidad en los antiguos propietarios y resistencia a la movilización por parte de otros, quienes afirmaban que no abandonarían sus tierras en tanto no se inundaran completamente porque de lo contrario otros las ocuparían (9).

En consecuencia, como la tierra en el vaso se hizo un elemento escaso, las invasiones de tierras se hicieron muy frecuentes. Se suscitaron conflictos entre invasores y personas que con autorización de la Comisión usufructuaban las tierras, o entre invasores recientes contra invasores antiguos; o sea, contra invasores que ya tenían algún tiempo en posesión de las tierras (10). Los invadidos, para contener la acción de los invasores, recurren a los medios formales; aun más, como ellos las estaban ocupando ilegalmente, aceptaban que la Comisión les entregara los terrenos en arrendamiento (11). En esta forma la Comisión solucionó precariamente la ocupación de los terrenos altos del vaso de la presa.

Invasiones en las zonas de reacomodo. Las invasiones a terrenos no solo se registran en el vaso, sino también en los predios de reacomodo (12). Estas últimas se vieron favorecidas por los siguientes factores: a) falta de delimitación de linderos de los predios de reacomodo y su parcelación (13);  b) consentimiento, en la acción de esos grupos invasores, por parte de las autoridades agrarias regionales, estatales y nacionales (14); puesto que, según  puede observarse, les interesaba más la institucionalización de líderes y grupos de conflicto, que resolver los conflictos entre invasores e invadidos; c) por haberse hecho dotaciones ejidales posteriores en terrenos que constituyen predios de reacomodo (15); d) porque la tenencia de algunos predios de reacomodo era en principio detentada por otros pueblos; como es el caso de los comuneros de Jaltepec que solicitaban la confirmación de derechos agrarios sobre el predio de Cihualtepec. Esto originó un conflicto entre los campesinos de Cihualtepec y los de Jaltepec, que estuvo a punto de llegar a formas de mayor violencia (1ó).

Los invasores En las cinco zonas de reacomodo se registraron incursiones de grupos de campesinos con pretensiones de apoderarse de alguna fracción (17). Estas incursiones parecen ser más frecuentes a) en los predios como los siguientes: Cihualtepec y los Naranjos que permanecieron durante más tiempo con partes baldías que b) en los predios en que las tierras fueron ocupadas más rápidamente por los afectados por la presa Presidente Alemán (18).

Las características de estas son distintas. En el primer caso, las invasiones son llevadas a cabo en forma “manifiesta” y a veces hasta con despliegue de fuerza por parte de los invasores. En el segundo caso, las invasiones son “silenciosas” y las efectúan elementos con cierto poder económico, que proceden ocupando fracciones pequeñas de tierras en forma lenta, pretendiendo que con el transcurso del tiempo, acompañado de la posesión pacífica, les legitime la posesión de las mismas (19).

Las invasiones agrarias realizadas en las 5 zonas de reacomodo, tuvieron como finalidades: hacer efectiva la redistribución de la tierra, y posibilitar la desconcentración de la misma. En ellas participaron elementos sin tierra, minifundistas, campesinos con predios multifamiliares y empresas agroindustriales, dedicadas u cultivos de cuña o de tabaco. Estos elementos, pueden sor agrupados en la formula siguiente: a) Procedentes de las localidades circunvecinas a las zonas do reacomodo, las que ya existían con anterioridad Por los afectados por la construcción de la presa, que habían sido reacomodados en las zonas destinadas u ese fin; c) Procedentes de localidades distantes a las zonas de reacomodo (20).

Las invasiones se efectuaron generalmente, en grupos los cuales variaban en el número de sus integrantes (21 ). La organización de las mismas también es variable. Dependiendo de la organización dada a las invasiones, éstas se tipifican en a) invasiones estructuradas y b) invasiones no estructuradas.

Las invasiones estructuradas por lo general son real izadas por campesinos sin tierra o minifundistas. En cambio las invasiones no estructuradas son realizadas por personas que detentan la posesión de predios multifamiliares o por empresas agroindustriales, que proceden ocupando pequeñas fracciones, las cuales aumentan paulatinamente de un ciclo agrícola a otro (22).

Es de hacer notar que tratándose de invasiones llevadas a cabo por los reacomodados en la Joya, su motor lo constituyeron en muchos casos, los propios residentes del Centro Indigenista. Estos Residentes, que no eran otros, que los funcionarios del Centro Coordinador Indigenista en las Zonas de Reacomodo, para suplir la baja calidad de las tierras entregadas, recomendaban a los reacomodados que invadieran tierras, las cuales previamente habían sido localizadas y comprobado que estaban baldías (23).

Los invadidos Los invasiones afectan tierras baldías en la mayoría de los casos. Cuando se trata de tierras baldías, éstas ocurren en propiedades de la Comisión del Papaloapan, o en localidades circunvecinas a las zonas de reacomodo. Otras veces se realizan parcialmente en tierras de reacomodados. La vinculación de los grupos invadidos a la estructura del poder va a determinar su respuesta contra los grupos de invasores (24).

El caso de las invasiones efectuadas en los predios de reacomodo, los invadidos acudieron a las autoridades de la Comisión del Papaloapan y al Centro Indigenista, para presentar sus demandas, proponiendo que fueran desalojados los invasores. Estos organismos por su punto hicieron suyas las demandas y procedieron a presentarlas ante las autoridades judiciales correspondientes. En otras ocasiones los reacomodados invadidos entraron directamente en p1aticas con los invasores para llegar a un acuerdo, que por lo general terminó en una delimitación de linderos do las partes en conflicto. Hubo ocasiones, aunque pocas, en que los reacomodados, temiendo uno invasión violenta, se armaron para. impedirlo. (25).

Como en los predios de reacomodo quedaron tierras sin ocupar por las personas a las que se les habían asignado, y además, porque otras quedaron vacantes y a disposición de la Comisión porque sus dueños las abandonaron al emigrar de las zonas de reacomodo al vaso de la presa, al ser invadidas dichas tierras baldías, se estaba atentando contra la tenencia detentada por la Comisión.

La Comisión en casos de invasión por parte de los comuneros de Jaltepec a la zona de Cihualtepec, procedió contra esos grupos recurriendo al juicio de amparo, el cual era concedido dándole garantías para que se respetaran los linderos de los predios de reacomodo (2ó). Estas medidas las tomaba la Comisión en casos en que se tuvieran claras evidencias de que a los invasores les asistía históricamente el derecho para reclamar como suya la fracción invadida. En otros casos de invasión, la Comisión procedía directamente, notificando a los invasores que se abstuvieran de seguir trabajando las tierras ocupadas, dándoles como plazo para que las desalojaran, el tiempo que les llevara hasta que recogieran sus cosechas (27).

Las autoridades Las autoridades judiciales que conocieron de las invasiones analizadas aquí, condenaban la acción de los invasores y los conminaban a que se retiraran; pero esta acción, tratándose de invasores con cierto poder económico y de empresas agroindustriales, no prosperó porque mediaron ligas políticas que les protegían. La C .N. C. con frecuencia los apoyó, interviniendo ante el Departamento Agrario para que no se procediera contra ellos (28). En los casos en que la parte invadida era la Comisión, su fallo era en el sentido de que los linderos de los predios de reacomodo fueran respetados. Se le daba amparo, es decir-, se le concedía protección de la Justicia Federal, que ordenaba a las autoridades agrarias que respetaran su posesión (29).

Las autoridades agrarias en sus informes sobre invasiones, para quitarles todo tinte político, lo declaró como trabajos de carácter técnico cuya finalidad era conocer los linderos de las partos en conflicto para resolver lo procedente. Con este se quería indicar que las autoridades agrarias no tenían nada que ver en las implicaciones que pudieran derivarse de sus informes (30).

Aun cuando se reconocía que la parte que había llevado a cabo la invasión que para el caso eran los comuneros de Jaltepec, les asistía la razón por tener un derecho histórico (tierras comunales) sobre la propiedad invadida, las cuales quedaban comprendidas en las tierras del predio de reacomodo; sin embargo, el criterio que sustentaron las autoridades agrarias, era: en el sentido de que no podían tomar posesión de dichas tierras y que debían respetar los linderos de la Comisión (31 ). Tratándose de grupos de campesinos que por su persistencia en su empeño en ocupar las tierras, representaban un foco de tensión-, las autoridades agrarias, el Gobernador de Oaxaca y el delegado agrario del mismo Estado, cedieron ante la potencialidad de una creciente presión, y pugnaron porque la Comisión regularizara la situación de dichos campesinos invasores en los predios de reacomodo (32). Estos fueron de los pocos casos en que la invasión tuvo como solución la redistribución de las tierras entre los invasores.

En ocasiones la participación de la Comisión estaba. orientada a asumir el rol de invadido. De acuerdo con esto, echó mano de aquellas mecanismos legales que generalmente esgrime la parte afectada ante los invasores con el fin de lograr que desalojen los tierras de que se habían posesionado. Sin embargo este rol formal de invadido estaba a menudo acompañado de una actitud real, que corresponde claramente a la de una autoridad gubernamental, que se ve obligada a ceder parte del recurso tierra con que cuenta, paro. aminorar la tensión social existente (33).

En términos concretos, su comportamiento fue el siguiente: al quejarse los reacomodados de que los predios estaban siendo invadidos, la Comisión ofrecía al grupo afectado garantías, de que no serían despojados de sus tierras (34).  La Comisión entraba en pláticas con los grupos invasores a los que explicaba. lo improcedente de sus propósitos, con el fin de que se retiraran pacíficamente (35). Si mostraban renuencia en acatar los mandatos de la Comisión y siempre que constituyeran un foco considerable de tensión, los medios utilizados eran diversos, incluso se pensaba en la posibilidad de recurrir a la fuerza (36). Internamente (en la Comisión), la opinión de sus funcionarios para detener' las invasiones, giraba en torno al uso de la fuerza federal. Por un lado se ponían en contacto con las autoridades militares y se les enviaban cantidades destinadas a cubrir el transporte y los haberes de la tropa para el caso de que tuvieran que entrar en acción. Por otro lodo, se hacían consideraciones sobre las implicaciones que se tendrían si se utilizaba la fuerza. Sin embargo; dado que el caso no llegó a extremos, se impuso el criterio de que no convenía. el uso de la tropa porque podía perjudicar a la  propia Comisión en su prestigio (37).

En otros casos la Comisión se ponía en contacto con las autoridades agrarias poniéndole en antecedentes sobre las pretensiones de los grupos invasores, indicándoles que los terrenos estaban destinados por decretos presidenciales al reacomodo de la población afectada por la construcción de la presa(38). Las Autoridades Agrarias a su vez; procedían con estos grupos invasores que a1egaban derechos históricos sobre la parte invadida, que como se ha dicho, son los comuneros de Jaltepec de Candoyoc, tomando como medidas inmediatas las señalar los linderos; pero sin darles derecho a la posesión que les correspondería por derecho (39).

La suerte que corrieron los invasores fue distinta; unos tuvieron que desistir de sus propósitos, a otros se los permitió permanecer temporalmente en las partes ocupadas mientras cosechaban y otros más, que fueron los menos, consiguieron que se les regularizara la tenencia en los lugares ocupados. Esto fue posible debido a la intervención de las autoridades agrarias y gracias que en la Comisión había una tendencia a no seguir conservando las fracciones baldías de los predios para futuros reacomodados, porque se creyó preferible que se obtuvieran terrenos en otras partes en vez de seguir conservando inexplotados dichos predios de reacomodo (40).

 

INVASIONES AGRARIAS EN LAS ZONAS DE REACOMODO

 

Zona de Reacomodo

 

Lugar Invadido

Invasor vs. Invadidos

Fecha

Cihualtepec

El Porvenir

Reacomodados vs. Porvenir

 

Cihualtepec

Cihualtepec

Porvenir vs. Reacomodados

 

Yogopi

Nueva Ixcatlán

Arroyo Limón vs. Reacomodados

29-11-56

Naranjos

Nuevo San José

Reacomodados vs. Reacomodados

2-10-57

Soyaltepec

La Breña

Colonia Josefa Ortiz de Domínguez vs. Reacomodados

23-4-58

La Joya

La Joya

La Joya

Rancho palomas vs. Reacomodados. Peones del Aserradero de la Joya vs. Reacomodados

29-4-57

Yogopi

Zanja Seca

Agroindustriales vs. Reacomodados

25-5-60

Naranjos

Margen Derecha del Río Hondo y Noreste de Nuevo San José

Reacomodados vs. Comisión de Papaloapan

9-3-62

Cihualtepec

Cihualtepec

Grupo Ejido San José Laguna vs. C. P.

27-8-63

Cihualtepec

Cihualtepec

Grupo Navor Armas vs. C. P.

19-3-63

Cihualtepec

Cihualtepec

Grupo Loma Linda vs. C. P.

27-7-64

Cihualtepec

Cihualtepec

Comuneros de Jaltepec vs. Reacomodados

12-9-66

Naranjos

Nuevo San José Independencia (lotes).

Personas con suficientes tierras vs. C. P.

10-8-70

Naranjos

Nuevo San José Independencia (lotes).

Ingenio San Cristóbal vs. C. P.

10-8-70

Naranjos

Nuevo San José Independencia (lotes).

Ejido El Zapote vs. Reacomodados.

 

Nota a la Tabla:  Son solamente las invasiones sobre las que se tuvo noticia a través de los documentos revisados en el Departamento de Tierras de la Comisión del Papaloapan. Dichos documentos habían sido seleccionados mediante un proceso de muestreo.

 

 

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