31-12-2001

Asturias: minicentrales NO . Galicia: minicentrales SI.

SIEMPRE AL REVÉS. Y NUESTROS RÍOS DESGRACIADOS.

Pedro Brufao Curiel
AEMS-RIOS CON VIDA
 

Plan hidroeléctrico gallego y conservación de los ríos

El Plan Hidroeléctrico de la Xunta ha sido aprobado muy recientemente, a pesar de las voces que piden que no se siga con este afán de destruir el país de los mil ríos que es Galicia.

En efecto, contando ya con un grado inaceptable de ríos convertidos en meros canales de producción excedentaria de energía y a pesar de la defensa de numerosos gallegos frente a la prepotencia de las compañías eléctricas, la Xunta prevé aumentar nada menos que un 45% la producción, afectando a 659 kilómetros de ríos.

Junto a esta sobrecapacidad de producir energía altamente subvencionada con nuestros impuestos en cauces de dominio público (los economistas las califican de subvenciones perversas), vemos que no se actúa sobre el derroche y la gestión de la demanda, sino que la Xunta se convierte en una obediente ejecutora de la voluntad de Unión Fenosa, Ferroatlántica, Eléctricas Cortizo y otras empresas, cuyo cumplimiento de la ley es más que deficiente: Un poderoso lobby que nos hace dudar seriamente de la existencia de un Estado de Derecho y que es el responsable un auténtico desgobierno hidráulico en Galicia. Los casos del Lérez, el Umia o el Xallas nos enseñan que se quiere ir a toda prisa y por la vía de los hechos consumados para evitar la Directiva Marco del Agua europea, que protege nuestros ríos desde su nacimiento hasta mucho más allá de la desembocadura, una herramienta indispensable que reconoce por fin el valor intrínseco de los ríos y sus ecosistemas. Sin embargo, el largo centenar de presas previstas, que no darán empleo al ser automáticas, hace que se vulnere la legalidad y que nos preguntemos qué ocultas y cuantificables razones llevan a los responsables políticos de la Consejería de Política Territorial, la de Medio Ambiente y Augas de Galicia a negar lo evidente y a defender a capa y espada estos proyectos de empresas privadas, anulando incluso las legítimas competencias de los municipios.

Lo evidente es que la degradación de los ríos no cesa y que las centrales hidroeléctricas suponen un daño inaceptable, cuestión probada por más de cincuenta científicos de la Universidad de Santiago de Compostela el año pasado. De esto ya se han dado cuenta en los EE.UU., Francia, Alemania y Australia donde están demoliendo centenares de presas para restaurar los ríos y promoviendo el ahorro de energía para proteger especies como el casi extinto salmón y favorecer el desarrollo rural. Además, hay que recordar que el Partido Popular pidió en el Parlamento de Asturias que no se construyeran más centrales hidroeléctricas, cuestión aprobada por unanimidad esta primavera. ¿Por qué se hace lo contrario en Galicia?

 

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