Durante este año no está prevista ninguna convocatoria electoral, lo que permite que los partidos centren su actividad, sobre todo de puertas adentro.
No es habitual. Pero, en ocasiones, el calendario nos regala doce meses completos sin elecciones. Como mucho, una situación así puede llegar a producirse cada cuatro años. Eso es lo que tendremos en 2006, las urnas van a permanecer guardadas: Ni autonómicas, ni generales, ni municipales, ni referéndum.
En un escenario así, de relativa tranquilidad, los partidos políticos aprovechan para rearmarse ideológica y organizativamente. Ésa es la agenda con la que trabajan las dos principales formaciones, PSOE y PP, a medio plazo. Se trata de trabajar para ir preparando la siguiente cita con las urnas, en la primavera de 2007, cuando se tienen que renovar los gobiernos de 8.200 ayuntamientos y una docena de comunidades autónomas.
El Partido Socialista arrancará el año con la celebración de su Comité Federal, el máximo órgano entre congresos. Luego, celebrará dos conferencias, una municipal, en la primavera, y otra política, poco antes del verano. De estas reuniones saldrán las grandes líneas de lo que será el programa con el que el partido concurrirá a las elecciones municipales y autonómicas. La elaboración del programa, y la elección de candidatos, comenzará hacia el otoño.
Un escenario similar tiene el PP. En enero se reunirá la Junta Directiva Nacional, el máximo órgano entre congresos. También en enero se celebra el congreso regional de Galicia, el último de sus organizaciones territoriales, que tiene, además, el interés añadido de que elegirá al sucesor de Manuel Fraga. Luego, en primavera, le llega el turno a la convención anunciada por Mariano Rajoy, con la que el partido pretende actualizar y modernizar su mensaje. A la vez, los populares irán designando a sus candidatos para los ayuntamientos y las autonomías de las elecciones de 2007, un proceso que la dirección del partido espera tener terminado antes del verano.
Todo ello, a la vez que ejerce su labor de oposición. En Génova, la sede del PP, sostienen que “no parece que el Gobierno tenga demasiados conejos en el sombrero para sacar en 2006, dado el estrecho margen de actuación que le permiten sus aliados parlamentarios”.
“Las alianzas son las que hay”, sostienen en la dirección del Grupo Socialista, para negar que pueda haber un cambio en sus apoyos parlamentarios. Algunos analistas sostienen que el perfil de los dos aliados del Gobierno, ERC e IU, hace más difícil que puedan plantearse o salir adelante reformas económicas de calado, como las del IRPF y del Impuesto de Sociedades, que están en cartera.
Así, la agenda del Gobierno es marcadamente social. El año arrancará con la ley de Promoción de la Autonomía Personal, también conocida como Ley de Dependencia, en el Congreso, una de las apuestas fuertes del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero para la legislatura, junto con la Ley de Igualdad, que también se espera para la primera mitad del año.
En el terreno político, los grupos tratarán de cerrar una reforma de la ley de financiación de los partidos. Y todo ello, en medio de los debates estatutarios, con Cataluña a la cabeza.
LAS NOTAS
El PSOE prepara sendas conferencias, una política y otra municipal, dentro de la primera mitad del año, de cara a las elecciones de 2007.
El PP cierra en enero, en Galicia, su proceso congresual, con la elección del sucesor de Fraga. En marzo, la convención anunciada por Rajoy “modernizará” el discurso del partido.
La futura ley de Dependencia, la de Igualdad, la reforma de la financiación de los partidos, y la del Constitucional, además del debate estatutario, son los principales proyectos en la cartera del Gobierno.a.
Unión Pueblo de Montellano
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