La Eneida para las clases privilegiadas (equites, senatoriales, ciudadanos superiores) no para los esclavos ni los libertos, aunque existen libertos infinitamente más ricos que muchos privilegiados. Sabemos de la existencia de estos ricos porque sus tumbas eran impresionantes. Crearon el tipo social del liberto enriquecido que fue retratado arquetípicamente en la literatura novelesca de la época romana como es el caso del “Satiricón” de Petronio.
*Al respecto tenemos una tumba de uno de estos ricos en Amiternum. Sabemos que era de uno de estos ricos porque en uno de los relieves se cuenta un entierro espectacular ; llevado en andas por ocho porteadores (Cicerón contaba como los grandes enterramientos llevaban seis porteadores). El difunto ha sido paseado en un lecho fúnebre espectacular en el que aparece tendido sobre la cliné (triclinium). Encima de esa tarima llevaba un palio que, aunque no debería verse, se ha grabado para que se vea. F. Cumont se dio cuenta de ello porque el grabado incluía estrellas, la luna y Venus con el fin de que se apreciase como debía ser la tela original. Todo ello para que la gente de la posteridad tuvieran conciencia de la importancia del difunto.
08-03-2000
Una de las descripciones más interesantes de los entierros romanos se la debemos a Polibio, griego esclavo en Roma de la familia de los Escipiones. En aquel ambiente cultísimo tuvo ocasión de desarrollarse como pedagogo y de escribir sus Historias. Él veía a los romanos como extraños y así, también, sus entierros. Los describe con valor objetivo al tratarlos como el antropólogo que estudia las raras costumbres de un pueblo. Escribe que cuando alguien moría en Roma, a su cadáver se le hacían unas prácticas mortuorias y, llegado el día del entierro, la familia mandaba sacarle una máscara facial en cera. Esas máscaras eran guardadas en la parte más noble de la casa en sus correspondientes armarios (en el Atrium). Conservan allí las máscaras de sus antepasados y cuando hay un entierro los miembros de la familia se colocan las máscaras con la forma de la cara del difunto (coloreada). Los miembros más parecidos de la familia (por altura u otras características) vestidos de la época del difunto, van en procesión detrás del féretro llevado en parihuelas. Al llegar la procesión hasta el Foro (a un lugar llamado los Rostra donde existe un monumento a las batallas navales en el que se encuentran los mascarones de proa de los barcos enemigos) un familiar sube a la tribuna de los oradores donde se hace la laudatio funebris en la que cuenta todas las hazañas hechas por el personaje para que sirva de ejemplo a las generaciones futuras. Tras ello la comitiva prosigue hasta que el cadáver es incinerado en una pira. Esta costumbre que continuó hasta el Siglo II, con Adriano, cambió procediéndose, a partir de entonces, a la inhumación del cadáver y empezaron a utilizarse los sarcófagos. Esa costumbre se completó más y Herodiano nos cuenta que los miembros de la familia imperial y los emperadores, para ser respetuosos con las tradiciones, seguían siendo incinerados.
Herodiano cuenta que en los funerales imperiales había un acto en el entierro de una gran pompa: la crematio del emperador o príncipes de la familia imperial. Se colocaban en una gran pira de maderas olorosas envueltos en telas cloradas ? y brocadas riquísimas con adornos e imágenes muy ricas. A la pira se ataban dos águilas y antes de encenderla el ejército, a caballo, daba vueltas alrededor de la pira como homenaje. Tras el rito de respeto militar se incineraba el cuerpo. En el momento del fuego se cortaban las ataduras de las águilas saliendo éstas volando con lo que el espíritu del difunto ascendía con ellas al cielo (empirio). Estas costumbres son conocidas porque después la arqueología nos ha enseñado cómo tenían lugar los ritos : en la incineración aparecen las cenizas colocadas en una urna ex profeso para esto. Se enterraba en tierra y alrededor se ponía un ajuar más o menos rico, según la categoría del difunto y en su propiedad, si se daba el caso.
El personaje de la novela de Petronio ; Trimalción, que es motivo de risa por ser el arquetipo de liberto riquísimo, no puede tener cargo más alto que el de duoviro de provincias y cuando se le da el cargo hace una cena exagerada en la que enseña la tumba que construye y dice al arquitecto que quiere poner un reloj solar junto a su nombre para que todo el que mire la hora sepa quién fue él.
“...¿Me estás construyendo el monumento de la manera que te he dicho ? Te ruego encarecidamente que a los pies de mi estatua esculpas mi perrita, coronas, vasos de ungüentos y todas las batallas de Petraite, para que por mérito tuyo me sea deseado vivir incluso después de muerto ; procura, además, que la superficie reservada a mi monumento mida cien pies al frente y doscientos a los lados. Deseo que en torno a mis cenizas haya árboles frutales de todo tipo... También te pido que esculpas las naves sobre mi monumento como si fueran a toda vela, y yo sentado en el tribunal con la toga de magistrado y con cinco anillos de oro, en el acto de entregar al pueblo las monedas de una bolsita ; sabes perfectamente que ya ofrecía un banquete público en el que regalé dos denarios a cada convidado. Si te parece, incluye también los triclinios con todo el pueblo, disfrutando alegremente. A mi derecha pondrás la estatua de mi Fortunata, con una paloma en la mano, mientras lleva a la perrita, teniéndola de la correa ; luego aparecerá mi amigo Cicarón con numerosas ánforas bien selladas para que no se derrame el vino. También esculpirás una urna rota, y sobre ella un niño llorando. En medio habrá un reloj, de modo que todo el que mire la hora no deje de leer mi nombre. En cuanto a la inscripción, observa con un poco de atención si ésta te parece bastante adecuada : “Cayo Pompeyo Trimalción, imitador de Mecenas, aquí reposa ; ausente, fue nombrado al sevirato ; aún pudiendo pertenecer a cualquier decuria de Roma, sin embargo, no quiso ; piadoso, fuerte, leal, se hizo de la nada ; dejó treinta millones de sestercios ; jamás quiso escuchar a los filósofos. Que así te ocurra también a ti.”
Todo esto lo escribía el patricio Petronio que se ríe de los gustos esperpénticos del liberto. Esta novela es como la picaresca española del Siglo XVI en la que todo está pensado para reírse del riquísimo liberto. Hay quien opina que en el fondo se refería al propio Nerón porque Trimalción tenía los mismos malos gustos que el emperador.
El relieve de Amiternum nos cuenta estas costumbres funerarias. Si el relieve continuara sucedería que el difunto que aparece sería levantado antes de la laudatio fúnebre y se le pondría en unas andas de madera de forma que la gente lo pueda ver. En torno al trono, llevado por los ocho porteadores, irían plañideras (lo sabemos por la descripción del Polibio y porque aparecen en el relieve) con las manos en forma muy expresiva, limpiándose las lágrimas y tirándose del pelo. En el relieve aparecen colocadas en una inverosímil posición en lo alto para que el espectador las tuviera en cuenta cuando observa la obra. Iban cuatro músicos tocando la doble flauta (aulós) y para que el público vea ese instrumento ponen a un músico de frente. También hay quien dirige el cortejo fúnebre. Igualmente consta el mayordomo del trono que dirige el porte de las parihuelas. Aparte de los cuatro músicos descritos iba una larga procesión de músicos (en el relieve van en los alto de los auletes dos tocadores de tubas, delante de las dos tubas va un tocador de flauta de final curvo, ...). Se trata, en fin, de una gran comitiva encajada donde se ha podido.
Es significativa de la diferencia en la manera de pensar con respecto a los griegos pues, por ejemplo, la procesión de las Panateneas del Partenón no soportaría un diseño de espacios tan irreal como el de esta tumba. Los griegos tenían una mentalidad de orden en la que es impensable que los espacios queden rotos (unos músicos encima de otros en vez de detrás). Frente al idealismo griego donde se representaban seres ideales (no unas vírgenes ; “las Vírgenes”), los romanos pondrían imágenes realistas : las de alguien en concreto. El escaso sitio que quedaría en el relieve está completado por los hijos, la viuda, etc. La viuda se representa muy grande, sostenida por otras dos mujeres.
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