MARTÍN GAITE HACIA CASI  DE  TODO

 Martín Gaite hacía casi de todo, pero el mayor placer se lo proporcionaba la literatura, que en su caso era una vocación real que la ayudó a vivir. Escribía a mano, en su casa, y también en hoteles y en casas de amigos, durante el verano, y con mucha frecuencia en bibliotecas. Siempre tenía algo entre manos, o una novela o un cuento o una conferencia o un artículo. Muchas veces se le ofreció ser académica y nunca quiso, porque decía que “a la Academia hay que ir a trabajar,a trabajar en el diccionario, y eso es para filólogos; yo sólo quiero escribir”.Carmen Martín Gaite nació en Salamanca en 1925. Se licenció en al universidad cuando muy pocas mujeres lo hacían y se casó con el escritor Rafael Sánchez Ferlosio. Conoció el dolor de perder a su única hija y pactó con la soledad cuando se rompió su matrimonio. Se dio a conocer con El balneario (1955), original pesadilla kafkiana que obtuvo el premio Café Gijón, tres años más tarde consiguió el premio Nadal con Entre visillos, novela en la que cuenta las experiencias de unas jóvenes provincianas españolas de clase media. Considerada una de las máximas exponentes de la narrativa contemporánea, lleva a cabo una detenida meditación sobre la soledad humana y la carencia de horizontes en obras como Retahílas, Fragmento de interior y El cuarto de atrás, con la que obtuvo el premio Nacional de Literatura en 1978. Después vino la dedicación al ensayo con obras como El cuento de nunca acabar, Desde la ventana, Macanaz, Usos amorosos del siglo XVIII en España y Usos amorosos de la posguerra, estos dos últimos trabajos de evidente originalidad y particularmente delicioso el segundo, mirada nostálgica y entreverada de sentimientos contrapuestos ante un tiempo de dolor pero también de vida. A partir de esta obra, que es de 1987, Martín Gaite se convirtió en una escritora popular cuyos libros alcanzaron grandes tiradas y acabó siendo reconocida como la expresión misma de la literatura femenina.Otras obras importantes de Martín Gaite son: el drama A palo seco, los relatos para jóvenes El  castillo de las tres murallas y El pastel del diablo, recogidos en el volumen Dos relatos (1989), y las novelas Caperucita en Manhattan en la que explora la relación existente entre los motivos de los cuentos infantiles y la simbología hollywoodense, novelas como Nubosidad variable, LaReina de las Nieves y Lo raro es vivir tuvieron un fuerte impacto sobre la opinión literaria, especialmente sobre el público femenino, que se reconoció en la autora y la reconoció como cabeza visible de la irrupción de las mujeres en la literatura, aunque hubiera otros antecedentes valiosos. En torno a la figura cenital de Ignacio Aldecoa, ha rememorado Martín Gaite la época en su hermoso libro memorial Esperando el porvenir. Homenaje a Ignacio Aldecoa, que reúne las cuatro conferencias que, sobre la vida y obra de este escritor, dictó Martín Gaite en la Universidad de Salamanca. En 1988 le fue concedido el premio Príncipe de Asturias de las Letras, compartido con el poeta José Angel Valente, y en 1994 obtuvo el premios Nacional de las Letras. Carmen Martín Gaite murió en Madrid el 23 de julio de 2000. Hacía menos de un año que había confesado a un periodista: “La verdad es que no me gustaría nada morir, ni tampoco me gusta pensar en ello”. Su obra literaria ha sido, como su vida, un enfrentamiento continuo y absoluto con la hipocresía. “Normalmente se sueña una cosa y se hace otra”, decía. Hubo una época en la que fue muy noctámbula, y se la podía ver a altas horas de la madrugada en un café o en un bar charlando con algún amigo. Le gustaba la noche, pero, como todo noctámbulo, le gustaba y a la vez la temía. Entonces dejaba de ser Carmen Martín Gaite y se transformaba en Carmiña o Calila, sus dos nombres familiares. La cambió la vida pero no el éxito. José María Gelbenzu nos decía que Martín Gaite era una de las poquísimas personas a la que no había visto cambiar por cuenta de éste “como corresponde a alguien de verdadera entidad moral, de verdadera dignidad personal”. Mujer vitalista y apasionada, fue pionera en la vida y en la literatura, campo éste en el que era una de las autoras más populares de España. Su presencia en la vida cultural fue siempre muy activa. Perteneciente al grupo de la Revista Española, Carmen Martín Gaite ha sido un ejemplo de vocación y palabra del primero hasta el último día de su vida. La noticia de su muerte fue recibida con estupor y consternación en el mundo de la cultura. El escritor Miguel Delibes nos dijo: “No sólo fue una gran escritora del grupo de los cincuenta, sino una persona entrañable”.

Francisco Arias Solis

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