Jordan vuelve a las duelas:
Camino al legendario Palace de Auburn Hills, los hinchas de Detroit deben haber recordado los calientes duelos de hace una década con Chicago, pero esta vez todos tenían claro que Isiah Thomas y Bill Laimbeer no eran los jugadores que los convocaban. Las 22.076 personas pagaron su entrada para ver el regreso de Michael Jordan, el número 23 que los frustró en muchísimos partidos con la camiseta de los Bulls y volvió a las canchas con la de los Wizards luego de tres temporadas de inactividad. Air, a los 38 años, debutó en la pretemporada con las ganas de un novato que necesita romperla para ganarse un puesto. Y la gente comprobó que aún tiene mucho por regalar. La derrota por 95-85 no importó tanto.
Aunque había dicho que iba a faltar en el comienzo de la pretemporada, con el objetivo de llegar diez puntos al debut del 30 en New York, el mejor jugador de la historia no quiso defraudar a los que habían comprado entradas para verlo. Un tiempo, en el que metió ocho puntos en 16 minutos, alcanzó para mostrar su vigencia. La planilla: 4-7 dobles, 0-1 triples, tres rebotes, dos pérdidas, un robo, una tapa y una falta.
Confirmado como alero titular por el técnico Doug Collins, que todavía no está convencido de utilizarlo como base, Air respondió con cuatro puntos y tres rebotes en ocho minutos del primer cuarto. Washington ganó ese parcial por dos gracias a los ocho de Richard Hamilton, el externo que más puede aprovechar los huecos cuando los rivales doblan o triplican la marca sobre Jordan.
En el segundo cuarto, a pesar de que se trató del primer amistoso, los Wizards evidenciaron los problemas que los ubican como uno de los peores de la liga. Los Pistons, con 16 de Stackhouse, se fueron 51-38 al descanso. A esa altura, quebrando el anuncio de que iba a jugar poco, Air llevaba más tiempo en cancha que cualquier compañero. Tras esos 16 minutos no volvió a entrar.
Alrededor de 22000 espectadores euforicos gritaban "queremos a Jordan" y "queremos a Michael" durante los dos ultimos cuartos, pero no pudieron hacer nada.
Con la estrella en el banco, pero sin bolsas de hielo en las rodillas, los Wizards reaccionaron en el tercer cuarto y se mantuvieron cerca hasta el final. Hamilton la siguió metiendo, Jones agarró nueve rebotes y Alexander aportó cuatro asistencias. No fue suficiente. Jordan empezó a extrañar anoche a Pippen y Rodman.
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