Xunqueira de Ambía: La santa Semana Santa. José Manuel Rodríguez

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Xunqueira de Ambía
Nostalgias

Procesión del Santo Entierro "La santa Semana Santa" Visite la
Xunqueira
del recuerdo


Las notas de Celsa, actual bibliotecaria del Municipio, sobre la estructura actual y tradicional de la Semana Santa de Xunqueira de Ambía constituyen un brillante comienzo para este trabajo:


XUNQUEIRA DE AMBíA CONCEDE IDENTIDAD PROPIA
A LA CELEBRACIóN DE LA SEMANA SANTA.
Por Celsa García Gómez.()

Las fiestas del pueblo están muy ligadas al calendario religioso y a las celebraciones litúrgicas de la iglesia.
La 'Procesión de los Pasos' por las calles de la villa

La Semana Santa comienza en Xunqueira de Ambía con la procesión del Domingo de Ramos; la gran escenificación de la procesión de Ramos la constituye la figura de los Discípulos, doce niños que representan a los doce apóstoles de Jesús. Esta figura es muy antigua. Ya en los libros de fábrica de la colegiata se menciona, pues era costumbre pagar a los niños el Domingo de Pascua, con una moneda de plata y un pan de trigo en agradecimiento a su aportación a los ritos litúrgicos.

El Jueves Santo se procede a la representación del lavatorio de los pies de los discípulos, utilizando para ello una jofaina y una jarra de plata sobredorada perteneciente al tesoro de la Colegiata. Después de concluir la misa solemne se procede al traslado del santísimo al monumento, mediante una procesión interior. Las campanas de la colegiata dejarán de sonar hasta el sábado de gloria, y en su lugar tocarán las carracas y matracas. Concluido este rito comienza la procesión de "los pasos", compuesta por los siguientes pasos: Nazareno, perteneciente a un grupo escultórico denominado "o dos Xudíos" El 'desenclavo' (en la actualidad solo se conserva la talla del nazareno, pues los judios han sido vendidos en la década de los años sesenta a tratantes de obras de arte); talla policromada de Cristo crucificado con cruz a las espaldas: Lo llevan los jóvenes solteros; Calvario: talla policromada de Cristo Crucificado, Virgen y San Juan; Dolorosa: talla de vestir portada por mujeres.

El Viernes Santo se compone de las siguientes celebraciones: Adoración de la Cruz, Desenclavo, Procesión del Santo Entierro y Procesión del Silencio (Procesión dos Caladiños). Después de la adoración de la Cruz, ritual en el que el oficiante va descubriendo la imagen mientras el pueblo canta "Pueblo Mío", una patética dramatización dialogada entre Dios y el pueblo elegido.

Finalizado este acto comienza la representación del Desenclavo: dos jóvenes que representan a los personajes de José de Arimatea y a Nicodemos, suben por dos escaleras y siguiendo las indicaciones del sacerdote van quitando la corona de espinas, los clavos y la cartela. Todo ello presidido por la imagen de la Dolorosa, a quien se le presenta el cuerpo de su hijo. Se presenta luego al pueblo y se inicia la procesión del Santo Entierro, que consta de los siguientes elementos: doce discípulos, grupo de cuatro mujeres que portan los símbolos de la pasión, los cuatro varones que representaron el Desenclavo y portan la cruz, la urna del yaciente y, finalmante, la presencia de la Dolorosa.
El 'Juego de las ollas' en la 'Plaza'

Entrada la noche sale la procesión del Silencio (Procesión dos Caladiños) que transcurre en silencio por las calles del pueblo totalmente a oscuras, solamente iluminadas por las velas que portan los presentes en la procesión. Es significativo su recorrido, ya que es el mismo que se realiza en el Domingo de Gloria con la procesión del Encuentro, simbolizando de una manera plástica el camino de la muerte y la resurrección.

El Domingo de Gloria en la procesión del Encuentro se escenifica el encuentro de Cristo con su Madre. Por una calle del pueblo los hombres portan la imagen del resucitado con los estigmas de la pasión y por otra van las mujeres con la virgen vestida de luto. Una vez que se encuentran a la virgen le sacan el manto negro, descubriéndose el blanco que lleva debajo. Después de la misa de gloria se juega a las ollas de barro en el atrio de la iglesia y se toma chocolate con distintos dulces.


La 'Procesión de los Pasos' por las calles de la villa

Una tradición tan sentida no puede dejar de tener anécdotas, pueda que especialmente recordadas de otros tiempos en los que imperaba esos dias un ambiente de recogimiento y hasta tétrico. Los cines pasaban películas relativas al tema, cerraban los bailes, la radio ponia sólo música clásica y hasta era mal vista cualquier celebración mundana

Precisamente era la intensidad con que se vivía cada acto la que más recuerda la gente, como "el Miserere" cantado por los mozos del pueblo en el atrio. No sé a ciencia cierta si esta emoción fluía de los curas a los fieles o al reves, pero el caso es que embargaba a todos. Por aquellas fechas eran frecuentes los ejercicios espirituales y se solian organizar "misiones redentoras" con predicadores especializados, algunos de ellos de palabra aguda y espectáculo especialmente macabro. En una de ellas el predicador convocó a los fieles de noche a los claustros, entre las tumbas y en total oscuridad y cuando más embargados estaban del ambiente salió de entre los arbustos del jardin todo vestido de negro increpando a los pecadores con tal intensidad que a una señora de dió un ataque de corazón y alli mismo murió. Desde entonces las misiones no volvieron a ser las mismas.

Claro que no todo era sentimiento. Unos por edad, otros por escepticismo y los más por aburrimiento introducian la nota chusca o graciosa en los actos. Asi por ejemplo recordamos a los chicos de la vecina aldea de Sajillao acudiendo a la procesión de Ramos con enormes ramas de laurel que acababan sirviendo para entablar duras batallas campales entre los portadores. Tambien recordamos intensamente "las tinieblas" que dramatizaban el momento mismo de la muerte de Jesucristo apagando todas las luces de la iglesia mientras los chicos La 'Procesión de los Pasos' por las calles de la villa y los jóvenes hacíamos el mayor ruido posible; con frecuencia acudíamos al acto con zuecos de madera herrados y hasta con piedras para golpear en los bancos. Algunas anécdotas incluso rozaban la irreverencia: el domingo de Pascua solia promoverse la comunión anual o precepto pascual; en uno de estos actos en que estábamos en filas esperando la comunion detrás de los que la estaban arrodillados recibiendola en el comulgatorio, dice en voz alta el "Grandísimo" (Manolo, el del Café del Medio): "en la próxima sartenada vamos todos"; o el cigarrillo que invariablemente todos los años le ponian a uno de los judios en los labios antes de salir la procesión. Otras incluso eran claramente irreverentes: por entonces todavía estaba instalado el coro en la parte de atrás de la iglesia, lugar habitual para los mozos del pueblo -entonces había separación de sexos, y las mujeres se ponian adelante y los hombres atrás, separados por un pasillo entre los bancos-; como los oficios eran especialmente largos y tediosos, no era raro que algunos mozos se escondiesen detrás del coro para liarse un cigarrilo.

Pero tambien había momentos atractivos, especialmente para los que por edad aun no entendíamos demasiado la movida. El lavatorio de pies, vestidos de discípulos, era uno de ellos, en una época en que la higiene, especialmente en el rural, no era una asignatura superada. Procesión del 'Santo Entierro' saliendo de la iglesia Tambien soliamos disputarnos las carracas y las matracas para ir por todo el pueblo llamando a los fieles a la oración, aunque lo que quizás más recordamos sea el chocolate del domingo de Gloria, en una época dificil, y el posterior juego de las ollas, para el que todo el año se hacía acopio de las ollas de barro usadas para ir a la fuente que se perforaban o rompian con el uso, sobte todo metiéndonos en medio de los corros haciéndoles perder el ritmo y consiguiente rotura de la olla.

A propósito, no fué sólo en el paso de los judios en lo que sufrió expolio la iglesia. Por las mismas fechas, el superior del convento vendió a los gitanos de Maceda la sillería del coro bajo por 75.000.- pts. Al enterarse el pueblo, le exigió su restitución y tuvo que pagar 100.000.- pts. para recuperarlo. Algo parecido debió de haber pasado con las artesanas y trabajadas verjas de hierro que flanqueaban el pasillo central de la iglesia catedralicia, hoy cumpliendo otras funciones más prosaicas en corredores y balcones de la villa: un amplio tramo en la casa del Sr. Generoso (casa paterna de los Ledo), otro en la casa del Sr. José del Recaredo (casa paterna de los Varela, los "Loriao"). Y esto es sólo la punta del iceberg, pues es evidente la desaparición de otros tesoros de los muchos que poseia el monasterio y el deterioro de los más.


Celsa es actualmente la bibliotecaria del Ayuntamiento, gran amante de nuestras tradiciones y dinamizadora activa de la vida cultural del Municipio, especialmente con los más pequeños, nuestro futuro.


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